La obsesión con el extractivismo

Como escribí en Modelos de desarrollo y su continuación aquí, muchos convencionales, abogados y (algunos) economistas (en adelante CAAE) tienen una obsesión con el extractivismo de la economía chilena y los males que supuestamente se derivan de este modelo de desarrollo.

Para unos, es un modelo que no conduce al desarrollo sino a la dependencia, además de regalar nuestras riquezas a empresas multinacionales. Lo que los CAAE desean es que el país desarrolle productos con valor agregado, y no que exporte materias primas o productos apenas procesados. Para otros, el problema es más básico: al extraer riquezas de la tierra se estaría cometiendo un pecado contra la madre naturaleza, la Pachamama.  En esta nota mis argumentos se refieren al primer grupo, ya que el segundo corresponde a una visión cuasi-religiosa que asume un mundo incompatible con una sociedad moderna.

Chuquicamata. Fuente: TunnelTalk

Al pensar que las exportaciones de productos naturales impiden el desarrollo, probablemente los CAAE tienen en mente países de América Latina, o los países petroleros del Medio Oriente. Determinar cuál es el motivo para ese fracaso es una pregunta interesante, pero no es mi tema aquí. Lo que me interesa es la pregunta de si es posible desarrollar una economía basada en la exportación de recursos naturales.  

Composición de las exportaciones chilenas

La siguiente figura muestra la composición de los USD 71.1 MMM de exportaciones en 2019. La figura le da la razón a los CAAE: las exportaciones chilenas están basada en recursos naturales, directa o indirectamente.1

Composición de las exportaciones de Chile. Fuente: OEC

Casi todas nuestras exportaciones están relacionadas con recursos naturales en distintas etapas de proceso. Ejemplos de productos con procesamiento son las exportaciones de: vino, filete de pescado, madera aserrada, pulpa de madera y otros similares. Tal vez lo que más sorprende es la enorme variedad de productos que se exportan.

Dado que aparentemente muchos CAAE están pensando adoptar políticas equivalentes a la sustitución de importaciones (aunque no lo digan),2 es interesante revisar su efecto en Chile luego de décadas de esas políticas. En 1969, según Indicadores Económicos y Sociales de Chile 1960-2000, pag 856-57 del Banco Central, el 81.7% de las exportaciones eran minerales, y casi el 63% era cobre. Los sectores agrícolas, frutícolas, forestales, ganaderos y pesqueros representaban apenas un 3.3% de las exportaciones. Lo que se denominaba el sector industrial representaba el 15% del total, e incluía productos que ahora clasificaríamos como procesamiento simple de recursos naturales (celulosa, maderas, vino), más industria metálica básica, que supongo corresponde en su mayoría a la empresa Madeco (Manufacturas de Cobre).  Había producción doméstica de manufacturas, pero solo para el mercado doméstico. Eran productos caros (por la falta de competencia y la protección), y en general de mala calidad, al menos en relación a su precio. Por eso desaparecieron con la apertura comercial.

Madeco y las materias primas con valor agregado

Madeco (Manufacturas de Cobre) fue creada en 1944 para agregar valor a los recursos naturales con un préstamo de CORFO. Esta empresa semiestatal fue luego intervenida en 1971 por el Estado y devuelta a sus dueños originales en 1975. Producía tubos, alambres y otros productos básicos en base a cobre, un metal que recibía a un precio subsidiado.3

PLANTA MADECO DE ANTOFAGASTA (foto 1970) | En 1944 la Compañ… | Flickr
Planta MADECO de Antofagasta, 1970. Fuente: CORFO

No fue una empresa exitosa (si descontamos los subsidios que recibía). Sin subsidios sobrevivió en el mundo privado hasta 2013, cuando cambios tecnológicos en la construcción, además el alto costo de la electricidad la hicieron abandonar las manufacturas de cobre. Vendió su unidad de alambres de cobre y se concentró en la división de envases plásticos de la empresa. Cambió su nombre comercial por el de Tech Pack, una empresa de envases plásticos para el mercado doméstico y de exportación con operaciones en Chile, Argentina, Perú y Colombia. Esta empresa tuvo éxito, pero en 2016 vendió el negocio de envases. Aparentemente está en proceso de liquidación, porque no tienen ingresos de su actividad principal.

Verónica San Juan🖤🖤 on Twitter: "¿Conocen esta placa de cobre de Madeco?  La de la foto tiene unos 50 años y se la regaló un obrero de Madeco a Elba  Cruz, mi
Logo de MADECO. Fuente: Verónica San Juan

El caso de TechPack/Madeco es interesante y amerita un estudio de caso más detallado de lo que puedo hacer aquí. TechPack era una empresa de manufacturas que no estaba basada en un recurso natural doméstico, sino importado. Sus productos se usaban en la industria doméstica y se exportaban.

El desarrollo de una industria que suministra insumos a la industria exportadora (alimento de salmones, explosivos para la minería, bolas para chancadoras envases para la exportación de productos) es aparece en forma natural. Es lo que se denomina encadenamiento hacia atrás. Responde a una demanda real y no una demanda creada por una planificación central. El encadenamiento hacia atrás genera externalidades, porque se requiere una comunidad de productores interesados en resolver los problemas de la industria de exportación. La exportaciones compiten en el mercado global y requieren una industria eficiente, por lo que los suministradores deben ser creativos, eficientes y flexibles.

Los “encadenamientos hacia adelante”, que con otro nombre los CAAE quieren reproducir en el litio, pocas veces generan las externalidades que son el único argumento consistente para subsidiar una industria. ¿O es que creemos que si se instala una planta de baterías de litio, esto ayudará a crear la investigación de baterías en Chile (sin un subsidio adicional)? Será simplemente una planta que la empresa que explota litio considerará parte de su costo de invertir en Chile, reduciendo el pago que hará al Estado (y si es estatal, reducirá su rentabilidad para el Estado).4

En resumen, la sustitución de importaciones fue una política económica que empobreció relativamente a Chile, tal como sigue empobreciendo a la otrora rica Argentina.5 Enfatizar encadenamientos hacia adelante o agregar valor a los productos no son políticas públicas sanas. Además, hay países que les ha ido bien con una estrategia basada en la exportación de recursos naturales (tal como a Chile le ha ido bien).

Los casos de Nueva Zelanda y Australia

Consideremos los casos de Nueva Zelanda y Australia, países ricos en recursos naturales. Nueva Zelanda exportó USD 40.5 MMM en 2019, con la composición de exportaciones de la figura.

Composición de las exportaciones de Nueva Zelanda en 2019. Fuente: OEC

Solo el rectángulo azul –tal vez un 6%– corresponde a lo que llamaríamos exportaciones no basadas en recursos naturales: turbinas, equipos médicos, etc. Todo el resto son recursos naturales, con muy poco procesamiento.

Hoy, Nueva Zelanda es un país rico, al que muchos desearían parecerse. Pero hubo una época en que siguió una política similar a la de sustitución de importaciones. Lo único que consiguió fue empobrecerse paulatinamente, hasta converitrrse, a fines de los 70, en el más pobre de los países desarrollados. En los 80’s el país reformó su política económica (bajo gobiernos laboristas). Se privatizó y desreguló la economía, se  liberalizó el comercio y el país volvió a crecer.

Guía de Auckland | Turismo en Auckland - KAYAK
Auckland, NZ. Fuente: Kayak

Nueva Zelanda es un país que ha basado su desarrollo en la apertura y la exportación de sus recursos naturales. Es un país reconocido por sus buenas prácticas medioambientales y su relación ejemplar con los maoríes. Es un propulsor del TPP11, que los CAAE aborrecen, por profundizar la apertura de las economías.

Australia siguió un camino similar. En el pasado, Australia desarrolló todo tipo de industrias manufactureras usando subsidios, incluyendo una de automóviles para el mercado doméstico (y algo de exportaciones). La economía comenzó a crecer lentamente y finalmente se modificó la política económica por una liberalización orientada al exterior. Australia tuvo dos décadas de crecimiento con baja inflación y bajo desempleo (y eventualmente cerraron las plantas automotoras) . La composición de los USD 248 MMM en exportaciones de Australia tiene parecido con la chilena, con muchos productos de la minería (tal vez más que Chile):

Composición de las exportaciones de Australia. Fuente: OEC

Países que nos parecen dignos de imitar han basado su desarrollo en la apertura y el desarrollo de sus recursos naturales. Nuestros CAAE rechazan ese modelo de desarrollo. Aunque no son claros en sus definiciones, sus propuestas no son demasiado distintas de las que han empobrecido a nuestro país en el pasado. Por otra parte, esquemas de desarrollo como el de los países asiáticos o de países europeos requieren una mayor explotación de los trabajadores-consumidores de la que es políticamente viable. Seguir la políticas de los CAAE traera estagnación, crisis económicas y dependencia de los organismos multilaterales como el FMI.

Notas:

  1. Salvo tal vez pollos y cerdos, ya que importamos el alimento. Es como Finlandia, donde el 8% de las exportaciones son petróleo, pese a no producirlo.
  2. La alternativa son las políticas usadas por Corea del Sur y Taiwan antes de los 90. Estas políticas no son compatibles con la OMC. Si abandonamos la OMC es casi imposible exportar productos, y el empobrecimiento ahí sí que sería rápido. Respecto a Finlandia, que conozco menos, su proceso de desarrollo parece haber sido similar al europeo del siglos XIX (explotación intensiva del trabajo). Posterormente, siguió el proceso de acumulación de la postguerra común a Europa (incluyendo acuerdos comerciales con Europa). Además, recibió ayuda secreta de los EEUU y, por último, tenía la gran ventaja de ser el único país que tenía acuerdos comerciales con la URSS.
  3. Hallam (2018), en una revisión de la literatura sobre las tendencias en los precios de commodities, observa que los precios de manufacturas simples usando commodities (lo que hacía Madeco) siguen tendencias similares a las de los bienes originales. Por lo tanto, si creyésemos en el argumento de Prebisch-Singer, esas manufacturas no resuelven el problema de la supuesta caída en los precios de commodities.
  4. El ejemplo de la inversión de la planta de Intel en Costa Rica es aleccionador. Cuando Intel decidió invertir en una planta en América Latina, los dos candidatos eran Chile y Costa Rica. el proyecto era mucho más interesante desde el punto de vista de potenciales externalidades que una planta de baterías de litio. Costa Rica ofreció subdsidiar el proyecto y Chile se negó, por lo que Intel se instaló en Costa Rica. La política costarricense no tuvo impacto: Chile creció mucho más rápido que Costa Rica, y algunos años más tarde, Intel abandonó Costa Rica.
  5. En un estudio de la economía chilena desde 1810 a 1995, Luders (1998) muestra que el crecimiento económico durante el periodo de sustitución de importaciones 1946-1970 fue terriblemente malo (solo 1.4% al año), especialmente en comparación al resto del mundo, incluyendo a América Latina.

Modelos de desarrollo

Varios convencionales han declarado que se debe modificar el sistema económico por ser extractivista. En el código usado por las personas que piensan así, esto significa que no exportamos ni producimos suficientes bienes con valor agregado. Por lo tanto, deberíamos dejar de exportar materias primas, y pasar a producir y exportar productos elaborados con esas materias primas.

Una mirada crítica al extractivismo desde el feminismo | La tinta
Fuente: Eleuterio Gabón: Una mirada crítica al extractivismo desde el feminismo

Aunque esta teoría está de moda en ciertos intelectuales, abogados y algunos economistas, es tan moderna como los pantalones pata de elefante, que reviven luego de medio siglo, sin que este largo hiato haya mejorado su aspecto.

En esta teoría, los países que solo exportan productos basados en recursos naturales destruyen el medio ambiente. En estos países la riqueza termina concentrada en unos pocos y nunca pueden desarrollarse. Mucho mejor seguir a Europa y tal vez Asia, con un desarrollo basado en manufacturas y valor agregado en la producción de productos industriales. Como además a estos convencionales, abogados y (algunos) economistas no les gusta el desarrollo basado en el comercio (por razones que me escapan), están en contra de nuevos acuerdos comerciales, y a favor de revisar los existentes.

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Raúl Prebisch. Fuente: Repositorio CEPAL

No queda otra cosa que pensar que su modelo de desarrollo es el de sustitución de importaciones de Prebisch, como en el triste período de los años 40 a los 60 en Chile.1 Es el modelo que han tratado de seguir (con algunas interrupciones), los argentinos, y que los ha llevado desde ser una de las economías más desarrolladas del mundo a principios del siglo XX a ser un país de ingresos medianos, con extrema pobreza, crisis casi permanentes y corrupción extrema. Y esto pese a ser un país repleto de personas educadas y talentosas. Mientras Chile siguió el modelo Prebisch de desarrollo, el ingreso per cápita apenas subía, retrocedimos respecto al resto del mundo y el país terminó exportando solo unos pocos recursos naturales. Irónicamente, terminamos siendo más extractivistas.

Demanda en contra de la Ley de crecimiento económico: conozca los detalles  - YouTube
Fuente: Youtube

Los dos posteos siguientes tendrán un análisis de porqué estas ideas están equivocadas, usando ejemplos de países y explicando las razones por las que son erróneas. Básicamente el argumento es que el desarrollo tipo europeo o asiático requiere una explotación extrema de trabajadores-consumidores por al menos una generación, mientras que los países con recursos naturales tienen la posibilidad de desarrollarse incurriendo menos costos.

¿Y el respeto por la naturaleza? No me parece que China en la actualidad, o Corea del Sur, o Europa en etapas equivalentes de desarrollo, hayan sido menos destructivos de la naturaleza que los países extractivistas. Los países ya desarrollados son los que más pueden darse el lujo de proteger el medio ambiente.2

Notas:

  1. Prebisch desarrolló su teoría basado en un hecho estilizado que ha demostrado ser dudoso. Su idea era que las manufacturas subían de precio en relación a los productos basados en recursos naturales.
Fuente: Hallam, D. (2018): Revisiting Prebisch–Singer: what long–term trends
in commodity prices tell us about the future of CDDCs

Por lo tanto, especializarse en recursos naturales no podía llevar al desarrollo porque estos bajan de precio y en l caso de minerales y similares, eventualmente se agotan. El argumento tiene dos errores. Primero, si bien los precios de los recursos naturales caen, la productividad aumenta y los costos de producción bajan (en realidad, esta es parte de la razón por la que caen), por lo que un país que exporta puede aumentar sus ingresos pese a que los precios relativos caen. Segundo, la calidad de los productos manufacturados sube en el tiempo, y esto es equivalente a una caida en el precio del mismo artículo, pero que no está considerada en los deflactores utilizados en los estudios.

Incluso sin esas consideraciones, Hallam (op. cit.) luego de analizar muchos estudios con distintos resultados (porque importa el año de partida, porque pueden haber quiebres estucturales,etc) concluye que la evidencia para una tendencia secular a la caida de los precios relativos de los bienes producidos con recursos naturales es contradictoria. Hallam también señala que parece haber una caída en los términos de intercambio para las manufacturas producidas por países en desarrollo, lo que indicaría que dedicarse en forma forzada a los productos industriales genéricos no ayuda en nada a resolver el problema de los terminos de intercambio de los recursos naturales, si éste existiera.

2. Alguien podría dar el ejemplo de Costa Rica, que es muy protector de la naturaleza teniendo ingresos medianos. Pero Costa Rica depende de los turistas (que viajan en avión) de los países desarrollados que viene a ver los resultados de esa protección en un país tropical. Lo que viene a ser lo mismo.

Un dilema lechero

R. Fischer

Esta nota corresponde a las noticias raras del día. Si tuviera más tiempo la haría una sección permanente.

En un artículo aparecido hoy en El Mercurio, el presidente de FEDELECHE (productores de leche) señaló que Soprole (filial de Fonterra), compra leche desde Nueva Zelanda a un precio de USD350/ton, pese a que el precio promedio del mercado internacional es de USD 500/ton.  Agrega el Sr. Carrasco:

«Por lo tanto, al exportar producción local a más altos precios y obtener valores más bajos desde su filial, el diferencial que genera resulta ser un buen negocio para la compañía, pero también una señal que no favorece la compra de leche fresca en nuestro país.»

En esto hay algo raro. Según el Sr. Carrasco, los neozelandeses venderían a un precio más bajo que el precio mundial para exportar a Chile, y eso sería un buen negocio para Fonterra.  Algo no calza: ¿qué gana Fonterra con perder los USD 150/ton que podría haber obtenido en el mercado mundial al exportar a Chile?

Vacas Neozelandesas meditando sobre la conveniencia de exportar su leche a Chile
Vacas Neozelandesas meditando sobre la conveniencia de exportar su leche a Chile

En el mismo artículo se le pregunta a Odepa sobre el aumento de exportaciones provenientes de Nueva Zelanda. Según ODEPA, los precios de Nueva Zelanda son levemente menores que los de Argentina, por lo que han desplazado las importaciones provenientes de ese país. Tal vez entonces los precios de leche Argentina son bajos, y para competir Fonterra necesita vender a USD 350/ton. Ese argumento tampoco tiene sentido. Fonterra puede vender en el mercado internacional a USD 500/ton, y no tiene obligación de vender a pérdida la mercado chileno. La lógica de la queja de FEDELECHE me escapa.

Problemas chinos

R. Fischer

P. Krugman publicó una columna con razones para temer que China está en graves problemas debido a sus desequilibrios económicos, con demasiada inversión y muy consumo, una situación inusual (en China el consumo es menor que la inversión).

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Shanghai de noche

Krugman usa el antiguo modelo de Lewis en que hay una zona rural con muchos trabajadores que solo producen para la subsistencia. A medida que crecen el sector moderno de la economía, va sacando trabajadores del sector rural, pero por lo mismo no suben los salarios. Esto significa que la acumulación es muy rápida y que hay poco consumo. Para que este esquema funcione, tiene que haber algún sector comprador: los países importadores y el sector inversión.

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Campesino chino

Es un tema que ha preocupado a muchos comentaristas (en mi caso aquí, acá y acullá). pero a mayoría de ellos piensa que habrá una evolución natural hacia más consumo y menos inversión, a medida que se reduzca el sector de baja productividad rural, y los salarios comiencen a subir. Krugman teme que esto sea difícil, porque la economía china está demasiado desequilibrada, debido a políticas de gobierno tendientes a mantener el esquema de altas tasas de inversión.

En realidad, es una pregunta abierta si la economía china puede adaptarse rápidamente. Tiendo a pensar que si, pero sin demasiada convicción. Una parte del ajuste es fácil,  porque a medida que aumenten los salarios, los exportadores de bienes de consumo pueden redireccionar sus productos hacia el mercado interno. Es más difícil determinar si la industria de bienes de inversión puede redireccionarse. Por ejemplo, ¿podrá achicarse la industria de la construcción-inmobiliaria (que ha creado ciudades fantasmas y más ciudades fantasmas)? Si esa industria entra en problemas, los bancos siguen. Eso es lo que teme Krugman.

En todo caso, la respuesta se conocerá pronto.

Hay gente que reclama por el IVA en los libros

R. Fischer

En Argentina, de acuerdo a esta nota aparecida en el Financial Times, el gobierno ha decidido proteger a las personas de los riesgos de salud asociados a la lectura de libros. En efecto, citando los riesgos para la salud del plomo en la tinta usada en los libros,  los libros y revistas importados serán revisados por Aduanas para determinar si representan un riesgo para los lectores.

Por supuesto, el proceso de revisión solo se realiza en un el aeropuerto de Ezeiza, y los lectores de todo el país deben ir a retirarlos a ese lugar, pagando por el servicio de prueba realizado por Aduanas. La medida se aplica especialmente a libros traídos por courier.

Aranceles al maíz

R. Fischer

Debido a la presión del trabajo a comienzos de año, no he sido suficientemente activo en el blog, pero la noticia de que los productores solicitarán un alza en los aranceles del maíz y del pollo me han despertado.

Hoy en el Mercurio («SNA pedirá subir el arancel al maíz y pollo que provienen de Argentina»)  aparece la noticia de que la SNA (recordemos que su antiguo presidente es el actual Ministro de Agricultura) solicitará un arancel a las importaciones de maíz y pollos importados desde Argentina. Según la SNA, las crecientes importaciones de maíz y derivados han puesto en peligro a agricultores y a la cadena productiva que sustentan.

De acuerdo al actual Presidente de la SNA, Patricio Crespo, si no  se hace nada, hay un riesgo de que los maiceros se cambien de cultivo, lo que implicaría que los productores de cebollas, zapallos, sandías, y melones enfrenten menores precios de venta. Por lo tanto, la mayor competencia les generaría perjuicios a estos productores.

En el razonamiento del Sr. Crespo, parecería que cada agricultor se debería dedicar a un cultivo, sin poder cambiarse, y el Estado debería garantizarles su rentabilidad. Me recuerda a los argumentos de los gremios de la Edad Media. Pero el objetivo del Sr. Crespo es otro. Se trata de agregar a otros grupos  de interés a su propuesta de defender el maíz, para tener un impacto político más importante, tal como Iansa acostumbraba hacer con los pequeños productores de remolacha.

Ahora bien, en condiciones normales, Chile no puede competir en la producción de maiz con Argentina, y normalmente deberíamos importar gran parte de nuestro consumo desde ese país, uno de los productores con menores costos del mundo (la super «eficiencia» de los productores nacionales que menciona la gerente de estudios de la SNA en el artículo no es lo que se denomina «eficiencia» en economía, sino que corresponde a la productividad por unidad de terreno).

Pero si se miran las cifras, el maiz doméstico pasó de tener una participación de un 40-48% en el mercado nacional del maíz entre 2006 y 2008, a un 65-70% en el período 2010-2012 (ver el gráfico más abajo, proveniente de ODEPA). El motivo fue la introducción en Argentina de impuestos a las exportaciones de maiz en grano que hicieron muy atractivo el rubro para los agricultores nacionales.

El gobierno argentino impuso esta restricción para reducir el precio interno del maiz cuando el precio externo era elevado lo que se traducía en altos precios internos. Al caer el precio del maíz, cayó el costo de producción de pollos y otras carnes que ahora podían reducir precios en los mercados domésticos y  competir mejor en los mercados externos (ésta fue la causa de las presentaciones que hizo la tristemente famosa Agrupación de Productores de Pollos en favor de restricciones a las importaciones de pollos desde Argentina).

Pero los productores argentinos han aprendido a esquivar el impuesto a las exportaciones  exportando maiz partido, es decir que ha tenido una pasada por la chancadora,  y que es considerado un producto procesado. Por supuesto, entre el momento en que se impusieron las reglas argentinas (sus exportaciones cayeron en forma inmediata)  y ahora, las importaciones de Argentina han crecido mucho, pero aún no son importantes.

Ladinamnete, la SNA habla de un aumento de un 639% en las importaciones desde Argentina, pero omite mencionar que esa cifra considera el punto más bajo de las importaciones luego de la imposición de los impuestos. La figura muestra que las importaciones están muy por debajo del nivel tradicional de importaciones de maíz, antes de las brillantes políticas argentinas..

La figura muestra que ni siquiera desde un punto de vista político-económico tiene sentido restringir las importaciones de maiz, porque las importaciones no han crecido ni crecerán sutancialmente este año.  Desde un punto de vista puramente económico tiene menos sentido aún, como lo sabría cualquiera que conozca la teoría y la empírica del comercio internacional.

El único motivo para restringir las importaciones de maiz es mantener elevados los precios del maíz –y como la SNA no quiere dejar en desventaja a los productores de pollos– también el de los pollos. De accederse a las reclamaciones de la SNA,  estaríamos reproduciendo, al revés, las erróneas políticas del gobierno argentino. Los consumidores, que sufren los altos precios de los alimentos debido a la sequía, se verían aún más perjudicados por una política errada que favorece a un grupo de presión pequeño pero bien organizado.

Cabotaje

R. Fischer

Una de las propuestas del Ministerio de Economía bajo Fontaine era liberar el cabotaje marítimo nacional. El cabotaje nacional es el transporte de carga entre distintos puertos del país. Desde hace décadas se reclama la liberalización del cabotaje, ya que la mayor competencia en transporte contribuiría a reducir los costos de transporte internos, lo que ayudaría principalmente a las regiones extremas. El lobby naviero (tanto empresas como sindicatos) se opone, citando los clásicos argumentos proteccionistas. Veámoslos:

  1. No es un buen negocio, y nadie estaría interesado en el, ya que hay mucha competencia y los precios son bajos.  Pero entonces es raro entonces que haya tanta oposición a la apertura del cabotaje de parte de las empresas navieras. ya que no pierden nada con la apertura, y de todas formas ninguna firma extranjera ingresaría. Por el mismo motivo, tampoco debería importarles a los sindicatos.
  2. En tal caso, el país perdería su flota mercante, la que usaría bandera panameña, ya que es menos costosa que navegar bajo bandera chilena (se pueden usar tripulantes filipinos más baratos y no se pagan impuestos). La respuesta es que las empresas chilenas tienen registrados casi todas sus naves bajo bandera panameña (o similares), y que  es fácil pasar de un registro a otro. Por lo tanto, ¿que significa tener una marina mercante nacional? Absolutamente nada y por lo tanto perderla, dado que las empresas siguen siendo empresas chilenas, tampoco tiene costo.
  3. El mismo argumento , en una forma distinta es que la marina mercante nacional es la única forma de adquirir personal calificado de marina mercante, y que perderíamos nuestro valioso stock de marineros (ya que no encontrarían empleo) si las naves cambian de registro al liberarse el cabotaje nacional. El argumento es que debemos sacrificar a las regiones para mantener un stock de marineros mercantes. Si nos parece importante para la defensa nacional (no me parece que haya otro motivo para disponer de una marina mercante), ¿no deberíamos hacer que sean las fuerzas armadas las que financien el subsidio requerido para mantener nuestra marina mercante? Es decir, se podría pensar en un subsidio de las fuerzas armadas que permita mantener la marina mercante en competencia con las empresas navieras internacionales.
  4. Chile perdería los impuestos que actualmente pagan las empresas dedicadas al cabotaje. Este es otro clásico argumento proteccionista, pero se puede mostrar fácilmente (incluso con un gráfico) que el impuesto pagado es menor que las ganancias que obtienen los usuarios (las regiones) al eliminar la restricción a la entrada de naves extranjeras al cabotaje doméstico.

Si se piensa bien, se podría haber hecho la misma argumentación en 1975, cuando comienza el proceso de apertura chileno. Y sabemos que eso fue bueno para el país y explica las últimas dos décadas de crecimiento que han permitido que Chile pase a ser uno de los países de más alto ingreso (y más alto HDI) entre los emergentes.

Pese a que la contra-argumentación de los puntos 1-4 destruye lo argumentos proteccionistas, parece difícil que se elimine la restricción al cabotaje. El nuevo Ministro de Economía tiene una visión táctica en temas económicos y sabe que en el corto plazo es una medida de alto costo político, pese a sus beneficios en el más largo plazo, especialmente para las regiones extremas.  Tal como en el caso de las licitaciones  de cuotas de pesca, intentará que no se avance nada en esta materia. Hay grupos de presión muy poderosos involucrados en ambos temas y para un político eso puede ser más importante que el bienestar de las regiones.

Metales raros

No es ningún secreto que los lántanidos o tierras raras (rare earths) no son tan escasos ni extraños, pero si son difíciles de extraer, produciendo muchos contaminantes en el proceso. En el pasado, la producción estaba dispersa entre Australia, Estados Unidos, Canadá y otros países, casi todos desarrollados. Con el tiempo, aumentaron los estándares ambientales, y los costos de producción y refinación de lantánidos en los países avanzados se elevaron.

Esa fue la oportunidad de los chinos, que producen tierras raras sin exigir estándares estrictos, lo que les dió una gran ventaja de costos a sus productores. Al poder vender a bajos precios, se cerró la producción en el resto del mundo, y actualmente los chinos tienen el 97% de la producción mundial. Asimismo, empresas chinas han intentado comprar las empresas que producen o podrían producir estos materiales en el resto del mundo.

Las tierras raras son esenciales en la producción de muchos productos sofisticados, como circuitos electrónicos, baterías avanzadas, etc. Por lo tanto, la dependencia de China tiene también consecuencias estratégicas. Los Estados Unidos poseen una reserva estratégica de estos materiales, así que no tienen problemas, y hasta hace poco no se habían preocupado de la concentración de la producción de tierras raras en China.

Pero China ha comenzado a hacer uso estratégico de los lantánidos: luego de un conflicto entre un pesquero chino que entró en aguas territoriales japonesas, los chinos bloquearon la exportación de estos materiales a Japón, cuyas industrias lo requieren. El temor a que China siga usando estratégicamente su monopolio en la producción ha llevado a los precios de los lantánidos a valores insólitos.

Por lo mismo, hay proyectos para recomenzar la producción en el resto del mundo mediante contratos de largo plazo (existe un gran riesgo para la empresa minera de que al reabr¡rse las minas cerradas, los chinos vuelvan a bajar los precios). En Australia, la minera Lynas suscribió un contrato por ocho años con una empresa japonesa para exportar 8000 toneladas de tierras raras. Asimismo, los países están poniendo trabas a la inversión china en el sector, como lo muestra el artículo anterior. La compra del 51.6% de Lynas por los chinos fue bloqueada por el Comité de Revisión de Inversión Extranjera australiano.

Es un área en que la teoría usual del comercio internacional no aplica, evidentemente, porque las motivaciones son estratégicas, acaso también la búsqueda de un monopolio mundial, y a su vez, generan respuestas mercantilistas.

Lan y los carteles

Lan ha sido multada en másde US$11 millones por la Comisión de Competencia Europea por participar en un cartel de carga aérea (las multas totales en el caso suman más de US$ mil millones). Esto se suma a un multas por un monto agregado similar en los EE.UU., en cuyo caso la multa a Lan (más TAM) fue de US$ 109 millones. Lan está apelando la decisión europea, pero parece que más hacia la galería (o sus accionistas) que porque realmente tenga posibilidades. Ya pagó su multa en los Estados Unidos.

Lo interesante del caso es que se puede pensar que los afectados por el cartel incluyen a muchas empresa chilenas que usaban a Lan para exportar a los mercados norteamericanos y europeos. Estos exportadores fueron perjudicados por los mayores precios. En el mercado norteamericano, podrían solicitar un monto hasta tres veces el monto de los daños, lo que no debe ser tan difícil de calcular. Es decir, puede ser muy conveniente litigar en la justicia civil norteamericana contra Lan, dado que el caso por el cartel está finalizado. Y sin embargo no lo hacen. ¿Por qué?

Porqué los chinos exportan tanto.

El NYT tiene una cita del economista del Asian Development Bank Willem Thorbecke, que describe porqué los chinos pueden exportar tanto. Según el, los subsidios encubiertos a las exportaciones son enormes y explican por qué los consumidores chinos solo reciben el 35% del producto, menos que lo que se invierte anualmente. Se trata de una enorme transferencia de recursos hacia las empresas:

In recent years, M.N.C.s in Asia have relocated more and more production to industrial clusters in China. This is because production costs in China are artificially low. For instance, restrictions on labor migration suppress wage rates; controls on interest rates lower the cost of borrowing; and inadequate enforcement of environmental laws enables firms to ignore social costs of production. Artificially low costs mean that Chinese export prices are lower and that China can sell more abroad.

The Chinese exchange rate has also been kept low relative to the dollar. This has further reduced the dollar costs of processed goods produced in China for export to the United States. It has also caused other Asian countries that compete with China in third markets to intervene and keep their exchange rates low relative to the dollar. This reduces the dollar cost of parts and components that are produced in other Asian countries and shipped to China for assembly and re-export to the United States. These low exchange rates thus reduce the dollar prices of processed exports and allow China to sell more to the United States.

As many Chinese economists have noted, artificially low wage rates and interest rates and inadequate enforcement of environmental regulations imply a huge transfer of wealth from Chinese households to businesses. Artificially low exchange rates also represent a transfer from consumers to producers because weaker exchange rates limit the amount of imports that Asian consumers can purchase from the rest of the world.

China runs enormous surpluses with the United States largely because consumers in China provide subsidies to producers. These subsidies cause consumption in China to equal only 35 percent of gross domestic product., a very low level for a country at China’s level of development. The Chinese government is committed to adopting more consumer-friendly policies in the medium run. As it does, China’s surplus with the United States should decrease also.

Gracias, Marginal Revolution.