Votaciones en la FCFM

R. Fischer

El una votación de dos días, lunes 8 y martes 9 de julio, se obtuvo la siguiente votación a  favor del paro en la Facultad: 57% a favor de continuar el paro, con un 54% de quórum.  Ese mismo día los dirigentes comunicaron informalmente que el paro se acabaría el viernes 12 de julio.

EntrenadorAnimalesCirco
Dirigentes estudiantiles como entrenadores de animales.

Dicho y hecho. El viernes la votación en contra del paro fue: 62% en contra, con un quorum fue de 40% (respetable para un solo día de votación). Esta es la imagen que dejan los estudiantes que cambian sus preferencias como les ordenan:PerrosdeCirco

Groupthink

R. Fischer

Una de las cosas que me sorprende es la obediencia de los estudiantes. Hasta ahora un elevado porcentaje (57% en la última votación semanal, terminada ayer) están a favor de continuar el paro. Pero hoy cunde la voz de que el paro se termina este viernes, en la próxima votación.

Bienvenido sea el fin del paro. La pregunta es ¿cómo se puede predecir con tanta exactitud que ese 57% a favor del paro se transformará en una mayoría en su contra este viernes? ¿Son tan obedientes los estudiantes que votan como les mandan votar, y si una semana votan a favor del paro, la próxima votan en contra si se lo ordenan? Rara esta obediencia de borregos en quienes según un entusiasta colega “son espectaculares y saben muy bien lo que quieren.”Ovejas

Otra reunión con estudiantes

R. Fischer

Otra reunión con los estudiantes, otras dos horas de escuchar lugares comunes. Además, relativamente pocos estudiantes y muchos académicos. Conté catorce académicos, y tal ve cincuenta estudiantes en mi sala. Tal vez por un problema muestral, a diferencia de otras salas, no observe casi oposición al paro entre los estudiantes en mi sala. Por supuesto, había muchas propuestas en favor de un semestre movilizado, pero nadie de ese grupo de estudiantes adoptó la posición de los académicos, que me parecieron unánimes en estar contra el paro.

Hubo uno o dos estudiantes que hablaron contra el paro, pero me parece que estaban en contra desde el comienzo. Pero no lo hizo ninguno de los dirigentes estudiantiles, los que abundaban en mi sala y se distinguen (o tal vez no se distinguen) por repetir casi lo mismo cada vez que toman la palabra.

Nuevamente había mucho mirarse el ombligo, mucha referencia a la Misión de la U. de Chile, muchas frase del tipo “hacer universidad”, mucho ciencia aplicada a Chile.1 Me pregunto que estarán pensando los astrónomos o los físicos teóricos. Me recordó un poco la época de Lysenko en la Unión Soviética: solo la ciencia antiimperialista es válida, ya que la ciencia vale solo si es concordante con la ideología.

Es obvio que hay mucho entusiasmo, pero también una increíble arrogancia acoplada a una ignorancia y desconocimiento de la historia monumentales. El mejor momento fue cuando un estudiante de segundo año nos informó que la Fech estaba diseñando una propuesta de reforma tributaria, aprovechando el conocimiento de estudiantes de derecho y de ingeniería comercial.

Sería difícil que el Centro de Economía Aplicada del DII –uno de los mejores centros de investigación económica del país– se atreviera a hacer una propuesta tributaria, debido a la complejidad del tema. Se requiere tener especialistas que no poseemos. ¡Pero estos estudiantes que apenas conocen el tema traerán una propuesta!

Esta fiebre antitecnocrática (creer que desde la ignorancia se pueden generar programas tan respetables como los de quienes han dedicado tiempo y esfuerzo a investigar temas complejos) tiene resabios –guardando las distancias– de otros movimientos anti-intelectuales, tanto en la derecha del Sur norteamericana y algunos movimientos franceses (el Poujardisme) como entre los Khmer Rouge, los Guardias Rojos en China y otros movimientos de extrema izquierda.

Entre los académicos que asistieron y que participaron, creo que todos,  salvo yo, apoyaban las demandas estudiantiles.  No haré comentarios sobre sus intervenciones. Al menos no en esta ocasión.

Notas:

1. Voté en contra de la forma que tomó la Misión de la Universidad de Chile cuando se votaron los estatutos en la Casa Central en 1997.

Otra reunión en la Facultad y el Juego del Ultimátum

R. Fischer

Como escribí el jueves pasado, luego de nuestra reunión de academicos, acordamos reunirnos con estudiantes para una actividad similar a la que habíamos tenido en el DII el jueves pasado: una conversación en la que expusiéramos nuestros puntos de vista, juntando estudiantes y profesores. En realidad, la reunión no tuvo muchas diferencias con la de Industrias, salvo tal vez que las opiniones de los estudiantes de la Facultad son más extremas que las de los estudiantes del Departamento de Ingeniería Industrial.

Me sorprendieron las opiniones de los otros profesores en la reunión, que apoyaban, no el paro, sino que las opiniones más extremas de los estudiantes. Me sentí como en los 60 (que viví de niño, pero que aún recuerdo un poco). Un académico pedía planificar la cantidad de personas que ingresaban a las distintas carreras. Cuando le pregunté en que país hacían eso, no hubo respuesta. También quería que dejáramos de exportar concentrado y que exportáramos cobre refinado. Cuando le pregunté por las emisiones, se dio cuenta de las ificultades. En fin, mi colega desearía que fuéramos como los coreanos en nuestro modelo de desarrollo. Como se sabe, en Corea se sacrificó a una generación con altos impuestos y subsidios al sector exportador, lo que es equivalente a ahorro forzado. ¿Será eso lo que desea mi colega?

Otro tema interesante fue cuando levanté el tema de los incentivos, y otro colega comentó que creía que bastaba la ética, y que no eran necesarios los incentivos. Varios miles de años de historia, más numerosos experimentos sociales en pequeña y gran escala fallidos muestran  que está equivocado.  Muchos estudiantes siguen esta línea, de una especie de “hombre nuevo”, que no funciona como lo ha hecho hasta ahora, sino que en forma intrínsecamente colectiva.

Confieso que varias veces perdí argumentos, lo más espectacular cuando a una estudiante le propuse el Juego del Ultimátum en forma teórica (para estudiar el egoísmo). Ella siempre ofreció la mitad de los montos a dividir. Por supuesto, no había dinero de por medio y si había reputación.

Al respecto, en un experimento en villorrios en India, se estudia bien el problema. En este artículo de 2011 en el American Economic Review se muestra que tal como señalé en la reunión, a medida que los montos a dividir aumentan, la proporción que se le ofrece al segundo jugador cae (aunque el monto  aumenta). En particular, en ese experimento, considerando sumas equivalentes a más de un año de trabajo de los campesinos, la oferta mediana era de 1.500 rupias de un total a repartir de 20.000 rupias. Y solo hubo un rechazo entre 24 ofertas. Esto resultados confirman resultados de Slonim y Roth en Checoslovaquia en os 90.

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Un pueblo en India (foto de http://bestofmadhukar.blogspot.com/)

Mi interpretación –que no es original– es que hay dos factores importantes en el juego del ultimatum. Uno es la preferencia por la equidad (en el oferente y en el aceptante)  y la otra es el deseo de tener más. Cuando los montos a repartir son pequeños, tanto para el oferente como el aceptante, vale más la equidad, y se puede castigar al que no da una fracción importante. A medida que los montos aumentan, es más importante el monto a recibir si se acepta la oferta que el deseo de castigar al oferente que ofreció una fracción pequeña. El resultado son fracciones cada vez menores ofrecidas y aceptadas, aunque aumentan sus montos absolutos.1.

Nota:

1. La versión de Wikipedia del Juego del ultimátum parece sesgada en su recopilación de resultados experimentales, con muchos deseos de mostrar que el juego del ultimátum muestra que las personas no son tan egoístas. Pero los experimento que citan para desvirtuar la idea de que es falso que a medida que los montos aumentan el porcentaje ofrecido cae.

“However, many experiments have been performed where the amount offered was substantial: studies by Cameron and Hoffman et al. have found that the higher the stakes are the closer offers approach an even split, even in a 100 USD game played in Indonesia, where average per-capita income for all of 1995 was 670 USD. Rejections are reportedly independent of the stakes at this level, with 30 USD offers being turned down in Indonesia, as in the United States, even though this equates to two week’s wages in Indonesia.[9]

Wikipedia no menciona el experimento de Slonim y Roth (1998), mucho más importante que ambos y que tiene el resultado contrario, ni el más reciente que acabo de citar. Además, la referencia es ¡a unas transparencias! Se sabe que los artículos de Wikipedia pueden ser sesgados, pero ¿Era necesario serlo en un tema técnico?

Algo más sobre Beyer, el SII y los estudiantes

R. Fischer

Creo que el Senado faltó a sus obligaciones como jurado en el caso Beyer, tal como lo piensan muchas personas. Destituimos sin motivos a un excelente Ministro (probablemente el mejor en décadas) porque buena parte del congreso se somete vergonzosamente a la dictadura de los dirigentes estudiantiles.1  Fue una muestra de los peores aspectos de la política.

Pero mi tema es otro. No puedo entender porque Harald Beyer fue defenestrado por no verificar que las Universidades eran sin fines de lucro. Habría pensado que la responsabilidad por esta verificación recae en el Servicio de Impuestos Internos. En mi esquema, el SII, luego de un examen de los libros de las universidades, denunciaría la existencia de lucro (encubierto) al Ministerio de Educación, que habría tenido que tomar medidas ante una información creíble y proveniente de una fuente oficial.

Mi escasa experiencia en una corporación académica sin fines de lucro es que las revisiones del SII son exigentes. El SII impone todo tipo de restricciones a lo que se puede hacer con los recursos recibidos (en particular, los contratos con partes relacionadas son sometido a un estricto examen para que los recursos no escapen por ahí). ¿Por qué no estaban las universidades, en esta materia, supervisadas  SII? Que conste que esto es una pregunta aplicable a los directores del SII de los últimos 20 años, al menos.

Una segunda dificultad con el lucro en educación es la siguiente. Supongamos que una persona iluminada tiene un proyecto novedoso de universidad (sin fines de lucro). Dado que require recursos, acude a un banco para conseguir financiamiento. Supongamos que –milagrosamente– el banco le ofrece un crédito para construir las instalaciones, pero le pide una tasa elevada para compensar por el riesgo de este proyecto. En tal caso, el pago del crédito sería completamente razonable y la alta tasa de interés no indicaría que hay lucro.

Supongamos ahora que el banco rechaza financiar el proyecto porque es muy riesgoso. Un amigo del iluminado se compadece de su situación y accede prestarle los recursos que necesita, pero le pide que se los devuelva con el interés correspondiente, incluyendo el pago por el riesgo del negocio (igual que el banco en el caso de más arriba). Para ello, establecen un contrato entre la universidad y el generoso amigo.

De acuerdo a los parámetros usados para identificar lucro, ¿sería esto un contrato aceptable? Porque si no lo es, será imposible crear nuevas universidades.  Si los dirigentes estudiantiles consiguen su propósito de eliminar el lucro en toda la educación, este criterio impediría crear nuevos colegios y jardines infantiles. ¿Es esa limitación al derecho a una educación libre lo que desean los estudiantes? ¿O es que la igualdad-homogeneidad es más importante que la libertad?

Mi conclusión es que los dirigentes estudiantiles aprovechan estos slogans (“abajo el lucro”) por su atractivo superficial, sin reflexionar  más profundamente sobre sus consecuencias. Me recuerdan a Boouvard y Pecuchet y sus frases hechas.

1.  Los estudiantes probablemente no van a ir a votar (y si lo hicieran votarían por esos mismos  candidatos, independientemente de su votación por Beyer).