Tamaño de la industria financiera

Hay varios especialistas que piensan que se producen serios desequilibrios cuando una economía como la norteamericana depende tanto de su sector financiero. Recuerden que en algún momento antes de la crisis, un tercio de la utilidades de todos los sectoesde la economía norteamericana correspondñian al sector financiero. En relacion a este tema, puede ser conveniente examinar el siguiente gráfico, que apareció en la página web del Departmento de Finanzas del Stern School of Business:

Tal vez nos diga algo el hecho que el máximo anterior se alcanzó en 1929. Gracias a Marginal Revolution.

Esto no significa que un país pequeño no pueda depender más de las finanzas, porque podría ser un polo financiero de una región mayor. Es el caso de Hong Kong, o Luxemburgo. Pero eso corresponde a ser el centro financiero de una economía mucho mayor, asiática en un caso y europea en el otro, en la que este sector financiero es relativamente pequeño en relación a la economía total.

Energía nuclear en el Financial Times

R. Fischer

Siempre es agradable que nuestras opiniones –especialmente aquellas ortogonales a las ideas recibidas– sean corroboradas por quienes uno respeta. Ayer fue publicado en la página A2 de El Mercurio mi columna sobre la energía nuclear, que había aparecido en este blog la semana pasada. Los comentarios de los lectores no fueron positivos, como era de esperarse.

Lex del Financial Times publica hoy un artículo que coincide con lo que señala la columna de El Mercurio: el accidente de Fukushima no es demasiado grave, ya que nunca puso alcanzar la magnitud de Chernobyl. Incluso Chernobyl no fue tan grave en comparación con desastres naturales (Lex usa un informe más reciente que el de la OMS de 2006 citado en mi columna).

Es interesante leer ese informe, publicado por el United Nations Scientific Committee on the Effects of Atomic Radiation. Incluso entre las 134 personas que tuvieron la mayor exposición a la radiación de Chernobyl, y sufireron una enfermedad aguda por radiación (ARS), solo 28 murieron al poco tiempo. Luego de más de veinte años del accidente, solo han muerto otras 1p personas, pero no hay una clara asociación entre sus muertes y la radiación que recinbieron.

Otras personas sufrieron poco, salvo niños y adolescentes que desarrollaron cancer a la tiroides (tratado exitosamente en el 98.8% de los casos) debido a que tomaron leche contaminada. Esto ocurrió porque la Unión Soviética no avisó a sus habitantes que tomaran precauciones, porque no quería publicitar el accidente. Un párrafo de las conclusiones del trabajo de la UNSCEAR es interesante:

Although it is now one decade after the minimum latent period for solid cancers, no increases in cancer incidence (other than of thyroid cancer) have been observed to date that can be attributed to irradiation from the accident.

La conclusión de Lex es que la reacción de los votantes alemanes, castigando a Merkel por su apoyo (previo) a la energía nuclear, es exagerada, pero que el temor, incluso si es infundado, debe ser tomado en cuenta por los tomadores de decisiones del sector público. Es un buen punto.

Una propuesta contra la pobreza juvenil

Ronald Fischer

Si a una persona común y corriente se le preguntara por la situación de los ancianos en Chile, les dirá que su situación es mala, y que en promedio, los ancianos necesitan más ayuda de la que reciben ahora. El resultado es que hay muchos recursos que van a los ancianos, los que aumentarán cuando no se les cobre el 7% de salud, o cuando reciban el ingreso ético.

La realidad es muy distinta de la percepción: el grupo de personas mayores de sesenta años es el con menor índice de indigencia y pobreza. Si los comparamos con el grupo de los jóvenes, la diferencia salta la vista: mientras la pobreza (e indigencia) entre los jóvenes es mucho mayor que su participación en la población, entre los ancianos ocurre lo contrario. Lo mayores de sesenta años son el grupo etáreo con la menor prevalencia de indigencia y pobreza entre todos los grupos etáreos estudiados por la encuesta CASEN. La siguiente figura (proveniente de la Fundación para la Superación de la Pobreza) lo muestra claramente:

El fenómeno no ocurre solo en Chile, sino que se observa también en los EE.UU. y en otros países democráticos. Hay muchas explicaciones que se podrían intentar para explicar esta observación, pero la más convincente proviene de la Ciencia Política: según ellos, la diferencia entre los niños y jóvenes y los ancianos es que los primeros no votan. La razón es que los políticos responden a los intereses de sus votantes y como los jóvenes y niños no votan, no se les da la importancia que merecen cuando se procuran subsidios u otras ayudas para combatir la pobreza. Se podría decir, parafraseando un antiguo dicho, que «El que no vota no mama«. En Chile el problema es más agudo, pues los ancianos están sobrerrepresentados en el padrón electoral, debido a la combinación de la inscripción voluntaria con voto obligatorio.

No se trata de que los ancianos sean egoístas y piensen nada más que en si mismos (muchos de ellos son abuelos y quieren a sus nietos), pero es más importante en sus preferencias la eliminación del 7% de salud que destinar esos recursos a los menores de 18 años, y eso lo saben los políticos. Y así ocurre con otras medidas que benefician en forma desproporcionada a los ancianos.

Propuesta

Por ello, propongo una solución, que podría parecer aventurada, pero que una reflexión cuidadosa muestra ser razonable. Ella consiste en darle el voto a los niños y jóvenes menores de 18 años. Después de todo, es el único grupo de personas excluidos de votar. Pueden votar todos: informados y los no informados, analfabetos y seniles (mientras no sea demasiado obvio), por lo que no se observa la razón para excluir de la regla de «una persona, un voto» a los menores de edad. Por supuesto, no serían los niños los que votarían, sino sus padres (o madres), en su representación. Habría que establecer las reglas, precisas sobre como se asignan los votos de los niños entre los padres, y que se hace en los casos de divorcio, pero el principio sería que el voto del padre se multiplicaría por el número de hijos al que tiene derecho a representar.

Se podrá argüir que los padres no tiene por qué votar en el interés de los hijos. Esto es cierto, pero también es válido que es más probable que un padre se preocupe del futuro de los hijos, que un anciano se preocupe de los jóvenes. Así se equilibraría en algo el peso de los ancianos en la mente de los políticos, los que comenzarían a hacer más propuestas dirigidas a los adultos jóvenes con familias (e indirectamente a los niños).

Alguien podría argumentar que en tal caso el voto del padre valdría más que el de otras personas, pero esto no es lo que se propone. El padre tiene un voto que se pondera más que el de los demás sólo porque su voto incluye el de otras personas. Cuando el joven alcance los 18 años, podrá votar por si mismo y el padre perderá este voto múltiple.

En resumen, la propuesta tiene la virtud de otorgarle el voto a un grupo injustamente excluido por la sociedad: los menores de 18 años. Mientras sea menor, ese joven estará representado en las urnas por uno de sus padres, que decidirán por el , tal como tienen el derecho y la obligación de administrar sus bienes, si los poseyera.

Una forma de descentralizar

Una de los supuestas grandes problemas de Chile es su excesivo centralismo. Casi todas las decisiones importantes se toman en la capital, y ella además atrae a las personas más ambiciosas y talentosas del resto del país. Por otra parte, no es claro que en un país con tan poca población, el centralismo sea malo. Existe una corriente de economistas que estudian la economía de las ciudades, como Ed Glaeser, que creen que las grandes ciudades son extremadamente eficientes, al concentrar numerosas actividades, y crear externalidades de creatividad que no poseen las ciudades de menor tamaño. Siguiendo a Glaeser, nuestro país sería más eficiente y competitivo con un Santiago que con dos medio-Santiagos.

Así y todo, presiones políticas regionales exigen la descentralización del país. Para contrarrestar el centralismo, se han diseñado numerosas y costosas políticas, las que no han tenido demasiado éxito. Arica y Punta Arenas han sido subsidiadas por décadas, pero ello no ha impedido que su población disminuya y su actividad decaiga. Otras medidas han sido administrativas, delegando poder a autoridades regionales o locales, a menudo generando problemas debido a faltade capacidad local o han generado corrupción.

Un síntoma, y a la vez uno de los peores problemas de la centralización es que las empresas de todo el país, una vez alcanzado cierto tamaño, deben establecer su oficina matriz en Santiago. Es la única forma de tener acceso directo a las oficinas de los bancos donde se toman las decisiones de crédito cuando su magnitud excede cierto tamaño. Las oficinas regionales de los bancos no disponen del poder de decisión para entregar créditos de tamaño razonable para una empresa mediana en su etapa de crecimiento.

Este es un problema que tiene solución, la que puede ser efectiva en descentralizar al país, pero ella podría no ser eficiente desde un punto de vista económico.

Supongamos que se aprobara una ley del tipo que existía en los EE.UU. en el pasado, que obligara a los bancos a operar solo en su Región de origen (con un período de transición, por supuesto). Los bancos ubicados en Santiago tendrían que vender sus sucursales, probablemente a empresarios regionales. Así se crearía una red de bancos regionales para satisfacer los requerimientos de crédito regionales. Claro, esto sería una pesadilla para la SBIF, pero eso sería un problema aperte.

Los nuevos bancos regionales probablemente solicitarían recursos de los bancos de la capital (debido a que por su mayor capacidad económica y tamaño, pueden acceder a recursos financieros a menor costo), pero que en sus operaciones de crédito actuarían en forma independiente. Dado que conocerían mejor a sus clientes, y operarían en forma autónoma, las empresas regionales preferirían trabajar con ellos que instalar una sede matriz en la capital (salvo que se transformaran en empresas realmente grandes, para las cuales el menor costo de capital en lacapital compensara el costo del cambio de sede).

Al existir más empresas medianas o grandes con matrices basadas en regiones, habría una demanda por talento regional, por lo que la migración de personas con ambición e inteligencia desde regiones se reduciría. Al haber empresarios importantes en regiones, es probable que las artes y la cultura tendrían mayor desarrollo, como lo tuvieron en el pasado, cuando existían bancos regionales. El poder político de las regiones también aumentaría, ya que no todos los recursos provendrían de decisiones tomadas en Santiago, tanto por el sector privado como por el sector público.

¿Podrían esto beneficios compensar la menor eficiencia del sistema financiero debido a la restricción artiificial de operar fuera de su Región de origen? Es una pregunta a discutir.

Justicia ecuatoriana

Debido a un viaje a Rwanda, un país con internet algo lenta, este blog no ha estado muy activo. Sin embargo, la siguiente joya de Lex aparecida en el Financial Times sobre el juicio a Chevron en Ecuador merece comentarios.

El caso comienza cuando que Texaco se retira de Ecuador, hace casi veinte años, habiendo gastado US$40 millones en tratar de recuperar el medio ambiente afectado por sus extracciones. Texaco fue luego adquirida por Chevron, otra empresa sin activos en Ecuador. Algún tiempo despúes, grupos activistas medioambientales e indigenistas comenzaron un juicio en Ecuador contra Chevron por ser el continuador de Texaco, acusándo a esta última de haber destruido el ecosistema y causado daños irreparables a grupos indígenas de la zona.

El juico tuvo pocos problemas para pasar todas las etapas judiciales, con Chevron haciendo lo posible por demostrar que la justicia ecuatoriana era sesgada. Objetivamente hablando, durante el proceso, la justicia ecuatoriana ha demostrado ser una vergüenza.

El juicio y las apelaciones fueron muy influenciadas por la película Crude que pretendía mostrar la destrucción provocada por Texaco, Chevron pudo conseguir tramos descartados de las entrevistas usadas en la película. Estos tramos mostraban al abogado acusador señalando que la justicia ecuatoriana era corrupta, que la evidencia contra Chevron era smoke and mirrors (es decir lo que hacen los ilusionistas para engañar al público) y admitiendo que los testigos expertos habían sido pagado por leer declaraciones escritas por otros para ellos. Pese a esa evidencia, o tal vez ofendidas porque Chevron la había traído a la luz, la justicia ecuatoriana, incluyendo a la Corte Suprema (en apelación) condenó a Chevron a pagar US$17 mil millones.

Como escribe Lex, si la justicia de un país va a ser tan obsecuente y poco objetiva, es bueno verificar con antelación si la empresa acusada tiene activos en el país que se le puedan quitar. De otra forma no van conseguir nada más que hacer el ridículo, ya que ninguna corte extranjera va aceptar tal decisión. Efectivamente, Lex señala que el precio de la acción de Chevron no varió cuando salió el fallo. La mejor demostración de lo poco efectiva –salvo tal vez para consumo interno– de la actuación de la justicia ecuatoriana.

La vida en Roma

Bard de Long nos dirige al un trabajo que trata de estimar como vivían los trabajadores Romanos en el año 301, cuando Diocleciano proclama su famoso edicto de precios. Aunque tiene un montón de supuestos que no son totalmente creíbles, los resultados son interesantes. Según el autor, el salario no alcanzaba para un nivel de consumo respetable, con carne casi todos los días, y con pan. En cambio, alcanzaba para un consumo más limitado, de sobrevivencia, en base a trigo hervido (algo así como mote) y algunas leguminosas. Era comparable al nivel de vida en India, o China o el sur de Europa en el siglo XVIII:

Tal vez se puedan cometer peores errores

Pero es difícil de superar el error del gobierno irlandés al garantizar toda la deuda de sus bancos. No a los depositantes, sino a los tenedores de bonos y a todos sus demás acreedores. Hay casos como el argentino de la entrada anterior, en que el gobierno es miope y actúa para maximizar el beneficio de corto plazo, ignorando que eso puede tener costos en el largo plazo. El caso irlandés es distinto. No solo están teniendo costos enormes en el corto plazo, sino que es probable que al final igual deban hacer un default, por lo que no conseguirán la reputación de virtud en el largo plazo. Es decir, no parecen ser estonios.

Marginal Revolution nos dirige a un reportaje de Vanity Fair que describe la catástrofe que es Irlanda con mucho estilo aunque tal vez algo largo. Según su autor, las pérdidas de uno solo de los bancos quebrados es de 34 mil millones de euros. Lo otros dos bancos irlandeses grandes están en una situación similar y se estiman pérdidas de 106 mil millones de euros para el sistema bancario. Hay que notar que la economía irlandesa es de mas o menos $180 mil millones (aunque cayendo rápido, -7.5% en 2010), es decir que las pérdidas son como un 80% del producto irlandés. Para nosotros, sería como si los bancos perdieran unos $200.000 millones de dólares dado nuestro producto de unos $260 mil millones; y que todas esas pérdidas fueran asumidas por el Estado. Ya pasamos por algo similar en 1982 y espero que hayamos aprendido.

El gobierno irlandés inicialmente garantizó la deuda y luego, para rematar su error, nacionalizó los bancos, con lo que reafirmó su garantía de la deuda, que es casi toda de extranjeros. En vez de aplicar un haircut para compartir el costo de la crisis, el gobierno garantizó el pago del 100% de la deuda. La consecuencia es una crisis feroz, y los irlandeses nuevamente emigran de su país. La mayor parte de la deuda la generó una burbuja de las propiedades, como en tantas otros países. Durante su auge, la construcción llegó a representar un 25% del producto, y por supuesto, cuando se acabó la burbuja, la construcción cayó brutalmente: en 2009 el producto creció -3.5% y en 2010 -7.5%. Probablemente aún le falte caer más.

Una de las cosas que uno debería pensar es que todos los análisis que indicaban lo bien que lo estaba haciendo Irlanda estaban equivocados. Es probable que gran parte del crecimiento del período de auge de Irlanda haya estado contaminado por el crecimiento inorgánico causado por la burbuja. Y los políticos irlandeses no entendían nada (a menos que fueran corruptos, una posibilidad que no debe ser descartada).

Ironías argentinas

Uno puede admirar a los argentinos, tanto por sus artistas, deportistas, escritores y académicos. Pero su gobierno es otra cosa. Es difícil encontrar palabras para un gobierno que acaba de introducir multas para las empresas consultoras que informen que la inflación es más alta de lo que indican los datos oficiales.

Según el Financial Times, a las consultoras económicas que emiten sus propios cálculos de inflación les han llegado cuestionarios que deben ser contestados en 48 horas sobre la forma en que elaboraron sus estimaciones de la inflación. La pena puede alcanzar a los US$125.000.

Se debe recordar que la inflación oficial argentina ha estado en entredicho desde hace años, cuando fue intervenida la oficina de estadísticas porque sus resultados molestaban al gobierno. Desde entonces se ha desarrollado una pequeña industria de estimadores de inflación alternativos y es contra ellos que se decretó esta medida del gobierno. Las estimaciones independientes hablan de un 30% de inflación, contra el 10.9% oficial.

Siempre que se piensa que el gobierno argentino no puede hacer más barbaridades, salen con una nueva sorpresa.

Viva Estonia

Porque muestra que en realidad a veces los ajustes ortodoxos funcionan, pese a su enorme costo en el corto plazo. Cuando llegó la crisis, la situación de Estonia era desesperada. Su deuda era enorme, el desempleo era importante y tenía un gran déficit de cuenta corriente. La respuesta de Estonia fue ajustarse, reduciendo el gasto del Estado, y diseñando una de las políticas económicas más ortodoxas que se conocen.

No se devaluó la moneda, por lo que todo el ajuste se realizó con una caída en los salarios reales y en el consumo (se lo ha denominado una devaluación interna). Es bastante parecido a lo que trató de hacer De Castro con el dólar a $39 en el Chile del 81-82, pero que, pese a una dictadura, no funcionó en nuestro país. Hubo que devaluar para resolver la crisis, porque la crisis económica se transformó en una crisis política. Un gobierno que basaba gran parte de su apoyo en el buen manejo de la economía, no pudo resistir la presión política cuando el desempleo comenzó a aumentar y la crisis se nos vino encima.

En Estonia, tal vez por ser un país democrático, luego de más de cincuenta años de estar sometidos a la Unión Soviética, estuvieron más dispuestos a aguantar la crisis sin intentar amortiguarla. Parece que está resultando, como los señala A Fistful of Euros, que tiene este gráfico de la producción industrial de Estonia (todos los gráficos son del mismo artículo):

Claro que no todo está bien. El consumo y la inversión están lejos de los niveles anteriores a la crisis y la producción industrial ha aumentado solo porque el país con sus menores salarios ahora puede exportar. El país está creciendo, pero la composición de la producción se ha volcado a las exportaciones:

El producto, aunque por fin está creciendo, está lejos de los niveles previos a la crisis:

La explicación es que el desempleo apenas ha bajado desde el casi 20% que alcanzó en los peores momentos de la crisis. Algo ha mejorado (algo así como 15,8% de desempleo actualmente), pero aún es muy elevado y por eso es que el consumo ha caído tanto.

Luego de una crisis como ésta es probable que la estructura productiva de Estonia quede más sana y mas equilibrada de lo que lo era antes de la crisis. Si eso ocurre, es probable que la recuperación de la crisis sea permanente, y los estonios tengan un período largo de crecimiento. En todo caso, Estonia muestra que es posible realizar un ajuste tipo de Castro, y que la devaluación no es la única manera de ajustar una economía. Claro que para eso hay que ser un país estoico o Estonia.