Malas leyes

R. Fischer

En un artículo apreccido hoy en La Tercera, Axel Bucheister critica, con mucha razón a los parlamentarios que aprobaron unánimemente dos leyes: la que condena a los conductores por haber bebido cantidades ínfimas de alcohol y la que elimina de los registros de deudores impagos perdona a los deudores que acumulan menos de $2.5 millones en deudas.

No siempre estoy de acuerdo con Bucheister, pero en este caso es una vergüenza como los parlamentarios son incapaces de disentir de leyes mal pensadas y populistas (debo aclarar que creo que otras partes de la ley Harboe tienen méritos).

Primero, el tema del alcohol y conducir, un tema que he tratado en el pasado. Las personas que causan accidentes no son las que toman una cerveza y conducen –por eso en la mayoría de los países esto no es impedimento para conducir– sino las personas que toman mucho y conducen. Es el tipo que se toma tres,  cuatro o más tragos en una fiesta y luego conduce imprudentemente el que provoca  muertes y heridos. Al aprobar esta ley, en vez de reducirse el problema de los accidentes relacionados con el alcohol, éstos probablemente van a aumentar –claramente los provocados por el conductor que sin una cerveza habría chocado y ahora tiene el choque con una cerveza encima, va a aparecer como un accidente causado po el alcohol, la que no tiene nada que ver con su accidente—.

Mucho más importante es un segundo efecto de la Ley.  Al haber muchos más detenidos por un delito tonto (manejar con una cerveza), el delito más serio de tomar varios tragos y conducir se desdibuja y la justicia comienza a considerarlo inaplicable. Los jueces se ajustan a las leyes y cuando les parecen tontas, hacen lo posible por no aplicarlas. En tal caso,  la Ley ha perdido su legitimidad. Actualmente a todos les parece legítimo castigar a alguien por conducir bajo la influencia del alcohol, pero cuando se baje el límite esto va a parecer ilegítimo y el público se verá tentado a violar la ley. Esto sin considerar las posibilidades de corrupción que ofrece una Ley poco legitimada por el público.

Al perdonar a los deudores de menos de $2.5 millones, se está convirtiendo en una tradición los perdones de este tipo. Ya se hizo antes una vez, y puede ocurrir que el público se acostumbre a estas amnistías de deudores. Esto eliminaría el acceso al crédito de los pequeños deudores, porque nadie paga si no se castiga el no pago, y si nadie paga, no se dan préstamos.

 

 

 

¿Cómo interpretar la poca predictibilidad de la PSU?

R. Fischer

En mi entrada del martes pasado mostré lo mala que es la PSU para predecir el rendimiento de los estudiantes en Ingeniería Industrial de la U. de Chile. La pregunta es ¿por qué es tan mal predictor?

El problema de la PSU es que el entrenamiento tiene mucho más importancia en el rendimiento que en el caso de pruebas que miden habilidades, como la antigua PAA. Por lo tanto, es posible que un estudiante de habilidades medianas pase por un alumno de talento si recibe suficiente entrenamiento (el que depende en general de sus condiciones socioeconómicas y de su colegio o liceo de origen). Supongamos que al interior de un colegio (un particular subvencionado, por ejemplo) la relación entre rendimiento potencial en Plan Común de Ingeniería   y puntaje de ingreso viene dado por la nube de la figura siguiente. Por lo tanto, al interior de cada colegio, el puntaje de ingreso con PSU ordena a los estudiantes en base a sus habilidades para Plan Común.

Supongamos ahora un gedankenexperiment: los estudiantes de los colegios particulares pagados, privados subvencionados y municipales son idénticos en rendimiento académico en el Plan Común, pero se diferencian por una traslación lineal del puntaje de ingreso. Estas condiciones son una exageración del mundo real, pero sirven para hacer valer el punto. La figura sería como aparece abajo:

En ese caso veríamos, como se muestra en la figura, que hay alumnos con los mismos puntajes de entrada y rendimientos muy diversos. En la figura también se muestra que en principio es posible mejorar la entrada de alumnos, pues muchos alumnos capaces se pierden.

Una alternativa para resolver ese problema sería establecer cuotas por origen de los alumnos, pero ese es un mecanismo muy arbitrario, y que tiende a favorecer a los estudiantes de algunos liceos por sobre otros. El mundo real no es tan simple como el de la figura, pues no sabemos dónde está ubicado cada colegio y si la relación entre puntaje y rendimiento es la misma para distintos colegios. Pero al menos permite explicar la poca capacidad predictiva de la PSU y también sugiere que deberíamos cambiarla por una prueba que le de más peso a las características intrínsecas de los estudiantes.

Estoy esperando a ver si efectivamente se verifica algo similar a lo mostrado en la figura usando los datos reales de los estudiante de Ingeniería Industrial.

Economía pre-Adamita: Hume

R. Fischer

Aunque David Hume  (1711-1776) fue un filósofo y no un economista, tiene notables contribuciones al desarrollo del penamiento económico y tuvo gran influencia sobre Adam Smith. Por ejemplo, su idea del libre comercio.1 Hume escribe que el comercio permite aumentar el poder del Estado, la riqueza de los súbditos, y la cantidad de trabajo bien empleado de la Nación:

«Foreign trade, by its imports, furnishes materials for new manufactures; and by its exports, it produces labour in particular commodities, which could not be consumed at home. In short, a kingdom, that has a large import and export, must abound more with industry, and that employed upon delicacies and luxuries, than a kingdom which rests contented with its native commodities. It is, therefore, more powerful, as well as richer and happier. The individuals reap the benefit of these commodities, so far as they gratify the senses and appetites. And the public is also a gainer, while a greater stock of labour is, by this means, stored up against any public exigency; that is, a greater number of laborious men are maintained, who may be diverted to the public service, without robbing any one of the necessaries, or even the chief conveniencies of life.»

Su argumento en favor del comercio tiene que ver con incentivos: según Hume, el deseo de tener acceso a los bienes y lujos provenientes del extranjero es lo que saca a las personas de la indolencia y los convierte en trabajadores industriosos. Por su parte los mercaderes dedicados al comercio internacional se hacen ricos, comienzan a competir con la antigua nobleza , lo que atrae a otros a su industria. Los productores domésticos mejoran sus productos en competencia con los bienes importados al grado máximo de sus posibilidades. Este punto es importante aún hoy: uno de los beneficios del comercio es que al competir la producción doméstica con la internacional , desaparecen los monopolios domésticos y con ello los productos de mala calidad que no pueden competir.

Hume tiene algunos atisbos humanistas (algunos de los cuales fueron adoptados en la Declaración de laindependencia de los EE.UU.) al sugerir que:

«Every person, if possible, ought to enjoy the fruits of his labour, in a full possession of all the necessaries, and many of the conveniencies of life. No one can doubt, but such an equality is most suitable to human nature, and diminishes much less from the happiness of the rich than it adds to that of the poor.»

Se puede observar que aquí aparece la idea de una utilidad marginal decreciente del consumo. Y continua con una idea de economía política aún relevante: cuando unos pocos tienen toda la riqueza, también tienen todo el poder, e intentarán que todo el costo del Estado lo paguen los impuestos de los pobres, lo que desincentivará el esfuerzo y empobrecerá al país.

Sobre el dinero

En su ensayo sobre El Dinero, Hume tiene claros varios conceptos modernos: para el, el dinero es solo el aceite que hace que las ruedas del comercio giren mejor, pero no es esencial, y no es una de sus ruedas. Y tal vez una de sus ideas económicas más novedosas es una teoría monetarista de los precios:

«If we consider any one kingdom by itself, it is evident, that the greater or less plenty of money is of no consequence; since the prices of commodities are always proportioned to the plenty of money. […] But the greater plenty of money, is very limited in its use, and may even sometimes be a loss to a nation in its commerce with foreigners.»

Aquí aparece por primera vez, aparentemente,  la idea del mecanismo equilibrador de Hume, el famoso price-specie flow mechanism. Y esto acoplado con una explicación de cómo se produce el equilibrio: Si un país adquiere ventajas sobre otro en el comercio, porque tiene más artesanos especializados, porque sus comerciantes, al tener más capital, requieren un retorno menor, el otro país con menos comercio y riqueza, tiene un precio del trabajo más bajo.  Los bajos precios del trabajo atraen las manufacturas desde los países de origen, dejando los países que ya se hicieron ricos, y se van a los países más pobres, los que ahora se enriquecen. ¿No esto lo que pasó con el progresivo traslado de las manufacturas desde Inglaterra en la primera mitad del siglo XIX a Alemania, de ahí a Japón, luego Corea y ahora China? Contra los mercantilistas escribe:

«And, in general, we may observe, that the dearness of every thing, from plenty of money, is a disadvantage, which attends an established commerce, and sets bounds to it in every country, by enabling the poorer states to undersel the richer in all foreign markets.»

De ahí pasa a la idea de que no es conveniente aumentar la masa monetaria imprimiendo moneda, ya que sus efectos son pasajeros. Aumenta la masa monetaria por sobre su proporción natural de trabajo y bienes creando con eso un aumento de precios para el comerciante y las industrias.2 Sin embargo, Hume es lo bastante realista para darse cuenta de que un aumento en la masa monetaria tiene efectos transitorios beneficiosos:

«Accordingly we find, that, in every kingdom, into which money begins to flow in greater abundance than formerly, every thing takes a new face: labour and industry gain life; the merchant becomes more enterprising, the manufacturer more diligent and skilful, and even the farmer follows his plough with greater alacrity and attention.»

Hume observa  que esto parece raro porque significa que el público consumidor debe pagar más de esas «piezas doradas o plateadas» por las cosas que se compran, lo que no debería tener un efecto productivo, y peor aún, debería tener un efecto negativo sobre las exportaciones. Para explicarlo sugiere que los efectos transitorios sobre la actividad se deben a que algunos precios suben más rápido que otros, y algunas personas reciben el dinero adicional antes que otras y lo utilizan para su ventaja, contratando más personas al mismo precio. Los nuevos trabajadores contratados compran más cosas, y así se activa la economía, hasta que el precio del trabajo y los demás precios se elevan (es una idea que recuerda al modelo de Lucas de los efectos de la inflación).  Para evitar este problema propone que la cantidad de dinero aumente lentamente (como en la regla del 3% del Friedman). Por el contrario, si la cantidad de dinero se reduce, las consecuencias son el debilitamiento de la nación, según Hume, debido a la consecuente alza del desempleo. Hume nota también que el dinero almacenado bajo el colchón, y que no circula,  es equivalente a dinero inexistente para los efectos de la actividad económica.

El Interés

En su ensayo sobre El Interés, Hume observa, contra lo que cree la mayoría, que no es la abundancia de dinero lo que reduce la tasa de interés, porque el único efecto de esta abundancia es elevar los precios (si la masa monetaria es elevada pero fija). Hume se da cuenta que multiplicar el valor nominal de la moneda (por ejemplo, haciendo que las monedas de un chelín valgan una libra y todas las demás monedas aumenten en la misma proporción)  no tendrá efecto alguno: es una forma de neutralidad del dinero.

Habiendo demostrado lo anterior, Hume señala que hay tres circunstancias que elevan la tasa de interés:  i) una alta demanda por préstamos, ii) la escasa riqueza para responder a la demanda de crédito y iii) las grandes utilidades que se obtienen del comercio. Según Hume, las tres condiciones son propias de sociedades con escaso desarrollo económico.En un país poco desarrollado hay muchos proyectos productivos que son rentables , por lo que hay una demanda por crédito proveniente de ese sector. Dado que es una sociedad poco desarrollada, no existen las grandes acumulaciones de riqeza para prestar, por lo que la tasa de interés es elevada.

Del Equilibrio Comercial

Hume hace notar que imponer prohibiciones a las exportaciones de bienes es un error y que Francia, que prohibía la exportación de trigo, era un país en que las hambrunas eran corrientes, mucho más que en Inglaterra, que si permitía la exportación de granos (aunque normalmente los importaba). Lo mismo se aplica a las prohibiciones a las exportaciones de oro y plata sin observar que al impedirlas, sube el tipo de cambio y es más difícil exportar otros bienes.

Luego Hume analiza que es lo que sucede con un país con un déficit de balanza comercial.  La influencia mercantilista hacía temer las consecuencias de la salida de metales preciosos del país.  Hume muestra el error de estas ideas al señalar que si 4/5 del oro y la plata de Inglaterra desapareciera, los precios del trabajo, tierra y bienes caerían violentamente, con lo que ningún país podría competir con las exportaciones de Inglaterra.  Con las nuevas exportaciones (y sin importaciones debido a que sus precios serían demasiado elevados para los ingleses), el oro y la plata volverían al país.  Esto elevaría los precios internos, hasta que se equilibraran con los internacionales, en cuyo momento el superávit cesaría. Este es el famoso price-specie flow mechanism. 

Según Hume, esta es la razón por la que el oro de España terminó en otras naciones. España sufrió una especie de enfermedad holandesa con la llegada de los metales preciosos de las colonias (que hizo que sus otras industrias sufrieran y se empobrecieran, nota mía). Hume observa que al viajar por Europa, los precios son similares, pese a las políticas proteccionistas de los países, porque hay una tendencia natural a la nivelación de los precios cuando estos son distintos –por causas artificiales– en dos lugares.

Es interesante que después de haber presentado tantas ideas que un economista convencional apreciaría,  Hume señale las ventajas del proteccionismo:

«All taxes, however, upon foreign commodities, are not to be regarded as prejudicial or useless, but those only which are founded on the jealousy above-mentioned. A tax on German linen encourages home manufactures, and thereby multiplies our people and industry. A tax on brandy encreases the sale of rum, and supports our southern colonies. And as it is necessary, that imposts should be levied, for the support of government, it may be thought more convenient to lay them on foreign commodities, which can easily be intercepted at the port, and subjected to the impost.»

aunque señala que los aranceles aplicados por Inglaterra eran demasiado altos, y por lo tanto poco productivos en ingresos para el gobierno, además de elevar demasiado el precio de los bienes importados para el consumo de las personas. La conclusión es poco intervencionista en materias monetarias, pero si en temas de manufacturas:

«In short, a government has great reason to preserve with care its people and its manufactures. Its money, it may safely trust to the course of human affairs, without fear or jealousy. Or if it ever give attention to this latter circumstance, it ought only to be so far as it affects the former.

Envidia comercial

Un aspecto interesante de este ensayo de Hume es que muestra que los países no compiten unos con otros, a la manera Hobbesiana–en el estado de la naturaleza–. Hume señala, por el contrario, que el aumento de riqueza en un país beneficia a los otros países, contra todo lo que pensaban los mercantilistas. Más aún, un país no puede hacer crecer su comercio si los oros países están hundidos en la pobreza, la flojera y la barbarie.

Los beneficios de la mayor riqueza de las contrapartes comerciales provienen en parte de la adopción de mejores tecnologías y de innovaciones productivas, las que se usan para producir bienes domésticos cada vez mejores, para luego comenzar a exportarlos. Además, mientras más rico un país, más demanda bienes desde el resto del mundo, tanto por el deseo de variedad, así como porque los bienes del extranjero son relativamente baratos por lo que no hay que temer que si nuestra contraparte se hace rico, dejará de comprarnos bienes.

Hume se pregunta que pasa con un país que tienen una exportación principal (lana en Inglaterra, cobre para nosotros) y en otros países la lana es procesada. ¿No significa esto que el país pierde? Hume  responde que, si el país produce ese commodity es porque tiene una ventaja productiva en él, y si pese a ello no hay manufacturas con ese bien, no se debería culpar a los importadores, sino al país exportador. Además el otro país debería aumentar sus importaciones al hacerse más rico, y si dejara de comprar nuestro país puede dedicar más recursos a producir otros bienes.  Prosigue:

«The emulation among rival nations serves rather to keep industry alive in all of them: And any people is happier who possess a variety of manufactures, than if they enjoyed one single great manufacture, in which they are all employed. Their situation is less precarious; and they will feel less sensibly those revolutions and uncertainties, to which every particular branch of commerce will always be exposed.»

En resumen, sin ser un economista, Hume tiene algunas ideas que lo pondrían en un lugar muy alto entre los creadores de grandes ideas económicas. Tiene otros capítulos sobre Impuestos y sobre el Crédito Público (es decir la confianza en la capacidad de endeudarse del gobierno), pero aunque son interesantes, no revelan ideas tan importantes como las de las secciones anteriores, y contienen más errores de análisis económico.

Notas:

1. Ensayos Morales, Politicos y literarios.

2. El banquero John Law tenía la propuesta de aumentar la masa monetaria para mejorar permanentemente la economía de Francia.

Economía pre-Adamita: Petty

R. Fischer

En esta sección se tratan las ideas de los principales economistas clásicos anteriores a Smith: Petty, Cantiillon y el filósofo Hume en entradas separadas. Los fisiocrátas tiene una sección aparte.

Petty (1623-1687)

Petty es un pensador económico y estadístico que está en el comienzo del enfoque moderno en esta áreas, aunque aún con ideas incipientes y no totalmente claras.1

En economía, al describir porqué el transporte de los holandeses es más barato escribe:

«as Cloth must be cheaper made, when one Cards, another Spins, another Weaves, another Draws, an- other Dresses, another Presses and Packs; than when all the Operations above-mentioned, were clumsily performed by the same hand;[…] And this I take to be the chief of several Reasons, why the Hollanders can go at less Freight than their Neighbours, viz, because they can afford a particular sort of Vessels for each particular Trade.»

Aquí está la idea de la división del trabajo que será tan importante bajo Adam Smith. En el mismo libro Political Arithmetick  escribe sobre la importancia de los derechos de propiedad seguros, cuando sugiere que Inglaterra adopte los los Registros de propiedades comunes a Holanda ya que no tener seguridad en la propiedad desincentiva el esfuerzo:

 «…·for there can be no incouragement to Industry, where there is no assurance of what shall be gotten by it; and where by fraud and corruption, one Man may take away with ease and by a trick, and in a moment what another has gotten by many Years’ extreme labour and pains.»

Para comparar los trabajadores utiliza como unidad de comparación algo que ya hizo Aristóteles: los compara en base al valor-trabajo:

«If a man can bring to London an ounce of Silver out of the Earth in Peru, in the same time that he can produce a Bushel of Corn, then one is the natural price of the other; now if by reason of new and more easier Mines a man can get two ounces of Silver as easily as formerly he did one, then Corn will be as cheap at ten shillings the Bushel, as it was before five shillings, caeteris paribus.» (citado en Marx, Teorías de Plusvalía)

Para Marx, Petty es uno de los fundadores de la economía, porque inventa algo que Marx considera la primera versión de la plusvalía que el usará tan efectivamente:

“Suppose a man could with his own hands plant a certain scope of Land with Corn, that is, could Digg, or Plough; Harrow, Weed, Reap, Carry home, Thresh, and Winnow so much as the Husbandry of this Land requires; and had withal Seed wherewith to sow the same.  I say, that when this man hath subducted his seed out of the proceed of His Harvest” (that is, in the first place deducted from the product an amount equivalent to the constant capital), ||1349| “and also what himself bath both eaten and given to others in exchange for Clothes, and other Natural necessaries; that the Remainder of Corn, is the natural and true Rant of the Land for that year; and the medium of seven years, or rather of so many years as makes up the Cycle,within which Dearth and Plenties make their revolution, doth give the ordinary Rent of the Land in Corn” (pp. 23-24).»

Marz comenta con aprobación que esto significa que Petty entendió de donde salía la plusvalía que da origen a la renta de la tierra: no de la tierra, sino del trabajo del labrador.  El tema de la usura es tratado por Petty de una forma inteligente pues escribe:

«Wherefore when a man giveth out his money upon condition that he may not demand it back until a certain time to come, whatsoever his own necessities shall be in the mean time, he certainly may take a compensation for this inconvenience which he admits against himself: And this allowance is that we commonly call Usury.»

Incluso más interesante es su idea para definir los valores que debería tener la tasa de interés natural (pero como veremos cae en un error):

» Wherefore when a man giveth out his money upon condition that he may not demand it back until a certain time to come, whatsoever his own necessities shall be in the mean time, he certainly may take a compensation for this inconvenience which he admits against himself: And this allowance is that we commonly call Usury.»

Suponiendo que la renta de una hectárea que vale £100 es £5 anuales, entonces la tasa de interés mínima debería ser de 5%. Si además hay algún riesgo la tasa de interés cobrada debería subir para cubrir el mayor riesgo. El problema de Petty es que se olvidó que la renta de la tierra está definida por la tasa de interés del capital, así que su razonamento es circular. Esto es raro, pues el mismo menciona –en otra parte–que en Holanda, donde la tasa de interés en 3%, la tierra vale el doble que en Inglaterra con su tasa de interés de 6%, y cuatro veces más que en Portugal, con su tasa del 12%. Marx hace el comentarios (en Teorías de la Plusvalía) que Petty ha resuelto el problema de la circularidad al definir la renta como la plusvalía de la tierra (que está basada en la unidad básica, el trabajo.

Marx comenta que Petty también definió un tipo de renta diferencial de la tierra (una de las contribuciones importantes de Ricardo) en base al distinto valor de la tierra según su cercanía a las ciudades. Marx también señala que Petty explica mejor la renta diferencial basada en la calidad de la tierra que Smith, al escribir:

 “The goodness or badness, or the value of Land depends upon the greater or lesser share of the product given for it in proportion to the simple labour bestowed to raise the said Product “

Petty propone impuestos al consumo y no a los bienes de capital, algo que parece una idea moderna, pero aquí su razonamiento es confuso, porque valora sobre todo el oro y la plata, como bienes de valor permanente que por lo tanto deberían enfrentar las menores tasas de impuesto.  Tiene una noción aproximada de la ecuación de la monetarista Mv=pq, cuando escribe que con £ 6 millones en moneda circulante bastaría para las necesidades del país:

 «If there be six Millions of Souls in England, and that each spendeth 7 l. per annum, then the whole expence is forty two Millions, or about eight hundred thousand pound per week; and consequently, if every Man did pay his expence weekly, and that the Money could circulate within the compass of a Week, then less than one Million would answer the ends proposed. But forasmuch as the Rents of the Lands in England (which are paid half yearly) are eight Millions per annum, there must be four Millions to pay them. And forasmuch as the Rent of the Housing of England, paid quarterly, are worth about four Millions per ann. there needs but one Million to pay the said Rents; wherefore six Millions being enough to make good the three sorts of Circulations above mentioned, I conceive what was proposed, is competently proved, at least until something better be held forth to the contrary.»

Petty realiza los primeros intentos de crear cuentas nacionales, considerando las rentas de la propiedad agrícola, y el valor de la producción de los  trabajadores. Intenta valorar la riqueza total de un país, sumando el valor de las tierras, más el del capital (en naves, edificios, capital móvil, dinero circulante) más el valor de los trabajadores (£70 cada uno).

Promueve impuestos proporcionales al ingreso, de manera que nadie se vea perjudicado en forma relativa. Supone que la magnitud de los impuestos no importa, porque aún si se elevan, finalmente volverán –cuando el príncipe los gaste- a las personas que los pagaron. Incluso si el príncipe gasta la recaudación de impuestos en bienes suntuarios, finalmente volverán estos bienes a la circulación general.2 Esta idea es errada, porque al aumentar el gasto del príncipe necesariamente el control del gasto pasa a sus manos, y los individuos pierden la utilidad de su consumo, algo que no considera. Por lo tanto, hay efectos de negativos sobre los incentivos y sobre el bienestar al no poder los ciudadanos disponer de sus ingresos.

También sugiere pagar impuestos en bienes producidos, sin pensar en las complicaciones prácticas, tales como las dificultades de valoración y de flexibilidad. En realidad, esto es volver atrás, a las rentas feudales en huvos, gallinas y frutos de la tierra. En materia de impuestos Petty combina ideas inteligentes con serios errores. Pese a ellom es interesante señalar que la idea de que los impuestos vuelven a lo productores prefigura las ideas de flujo circular de Cantillon y el Tablaeu Economique de Quesnay.

Petty discute sobre las prohibiciones al comercio y la utilidad de los impuestos a las exportaciones de bienes no manufacturados o de los royalties a los recursos naturales. Aunque está a favor de ellos en principio,considera que es tan fácil el contrabando y sus efectos tan nocivos (por ejemplo, muestra que la prohibición de exportar lana es costosa para el país) que prefiere una política de libre comercios. Propone, en reemplazo de los aranceles, un impuesto al tonelaje de las naves (independiente de su carga) para pagar por la defensa del comercio. Concluye que es mejor el  laissez faire:

«We must consider in general, that as wiser Physicians tamper not excessively with their Patients, rather observing and complying with the motions of nature, then contradicting it with vehement Administrations of their own; so in Politicks and Oconomicks the same must be used; for  Naturam expellas furcalicet usque recurrit.»3

Petty fue un brillante precursor de la economía clásica, pero aún tiene confusiones, muchas de las cuales serían resueltas por Cantillon. Es interesante que es admirado tanto por los austríacos –por darle importancia a la propiedad, por proponer el laissez faire, y el libre comerciocomo por Marx, que aprueba su noción de valor basado en el trabajo, el comienzo de la idea de plusvalía y su definición de renta diferencial..

Notas:

1. En Political Arithmetick.

2. En A Treatise of Taxes & Contributions.

3. Traducido como: Se puede expulsar a la naturaleza con una horquilla, pero ella va a retornar.

Los mercantilistas

R. Fischer

El sistema mercantil imperó en Europa entre el siglo XVI al XVIII, aunque sus antecedentes son muy anteriores.1,2 Es un sistema que se caracteriza por supeditar la economía a los intereses superiores del Estado. Para los mercantilistas, el comercio entre países era un juego de suma cero, por lo que había que tratar de explotar a la contraparte. En algún sentido es una concepción similar a la de Hobbes de una sociedad primitiva en que cada persona es un lobo para las demás personas.

Para mejor competir en esa lucha entre naciones, los mercantilistas diseñaron una serie de políticas públicas. Siguiendo la enumeración de Wikipedia, entre ellas se encuentran:

  • Tarifas elevadas, especialmente a la importación de ienes manufacturados (a veces complementadas con aranceles a la exportación de bienes no procesados, como lana bruta, sin teñir en Inglaterra o el litio en Bolivia);
  • Comercio exclusivo con las colonias (como España con América);
  • Exportaciones desde las colonias debían descargar y ofrecer a la venta su carga primero en puertos del país colonial;
  • Prohibición de transportar carga  nacional en naves extranjeros y carga de cabotaje solo en naves nacionales (un resabio d mercantilismo que subsiste en Chile);
  • Prohibición de exportar oro y plata;
  • Promoción de las manufacturas; i.e., industrias con valor agregado,  mediante subsidios;
  • A menudo se establecen  limitaciones a los salarios, especialmente de obreros especializados;
  • Maximizar el uso de recursos nacionales;
  • Uso de barreras no arancelarias para entorpecer las importaciones.

Inglaterra: Thomas Mun

La teoría del mercantilismo comienza en Inglaterra, en la época Isabelina, y su máximo expositor en ese país es Thomas Mun, que en 1630 publica: «England’s treasure by forraign trade, or, The balance of our forraign trade is the rule of our treasure«.3  Thomas Mun era una parte interesada porque, siendo director de la Compañía de Indias Orientales, intentaba defenderla de las acusaciones de que sus  exportaciones de plata al Oriente (para cambiarlas por los bienes que la Compañía importaba, como especies, seda y otros) eran la causa de la escasez de circulante en el reino.
Por este motivo, Mun defiende al comercio, ya que  en su opinión,  el único modo de acrecentar la riqueza de un país. Para ello es necesario tener una balanza comercial favorable:
«…wee must ever observe this rule, to sell more to strangers yearly than wee consume of theirs in value,»
Par ello se requiere, según Mun, a) ser autosuficiente en los bienes que ahora se importan, b) reducir la importaciones de bienes de lujo, c) al exportar se debe tener precios flexibles y aprovechar las oportunidades, d) se deben  promover las importaciones de bienes que luego sirven para exportar, e) no imponer barreras a las exportaciones de oro y plata, y no imponer impuestos a las exportaciones.
Mun adopta el concepto de la Escuela de Salamanca  de que el nivel de precios está dado por la cantidad de circulante, ya que escribe:
« …plenty of mony in a Kingdom doth make the native commodities dearer»
y
«…for as plenty of mony makes wares dearer, so dear wares decline their use and consumption….»
y también entiende que la abundancia de dinero eleva el precio de la moneda extranjera. Sin embargo no advierte  la contradicción que existe entre sus balances comerciales superavitarios que implican acumulación de riqueza, y el consecuente mayor valor de la moneda, lo que hace difícil seguir exportando bienes. Hay que esperar a Hume para encontrar la respuesta.

Francia: Colbert

En Francia, el exponente máximo del mercantilismo es el ministro de Hacienda de Luis XIV Colbert, pero esta políticas tienen antecednetes. Ya desde 1539 Francia impone limitaciones a las importaciones de manufacturas de lana provenientes de España y los Países Bajos. En el siglo XVII Colbert creó empresas estatales de manufacturas (Sevres, Gobelinos), reguló procedimientos de producción y creó monopolios en algunas industrias. Trató de atraer artesanos de otros países, prohibía la emigración de los artesanos franceses, y protegía a los inventores. Creó una red de canales y caminos y se plantaron robles para la marina en bosques que aún hoy existen (ver imagen). Durante esta época Francia se convirtió en el poder dominante en Europa, y sus manufacturas crecieron fuertemente, pero no se transformaron en productos exportables: las grandes naciones comerciales siguieron siendo Inglaterra y los Países Bajos.
Forêt de Tronçais, plantado por Colbert para la Marina francesa
Una política tan intervencionista tuvo sus problemas.  Primero, al fijar las calidades por estatuto, éstas no se adaptaban a las necesidades de los consumidores, y la vigilancia necesaria para hacer cumplir las reglas era odiosa e impedía las innovaciones. Mantuvo las corporaciones medievales que hacían imposible que los trabajadores esforzados pudieran surgir. La rigidez de las reglas contribuyó al fracaso de las colonias francesas y de la Compañía Francesa de Indias Orientales que debía servirlas. El proteccionismo francés fue exagerado e impidió el comercio y el desarrollo de una marina mercante, pese a que la fundó. Las guerras de Luis XIV dejaron a Francia más pobre que al inicio del Colbertismo. Finalmente, los robles de Colbert maduraron justo cuando comenzaba la era de los barcos a vapor y los mástiles –el uso principal de los robles de Colbert– dejaron de ser tan importantes.

Austria y otros paises

En Austria, el abogado  Philipp Wilhelm von Hornick, en su libro: Austria sobre todos, si solo ella lo deseara, de 1684, propone un programa mercantilista comprensivo que propone:4
  • Que cada pulgada del territorio nacional sea utilizada en agricultura, minería o manufacturas.
  • Que los recursos naturales del país no se exporten sin procesamiento, ya que los bienes procesados tiene mayor valor que los recursos naturales.
  • Se debería favorecer una población grande de trabajadores.
  • Se debe prohibir la exportación de oro y plata y se debe promover la circulación del dinero (es decir, no se debe atesorar bajo el colchón).
  • Se debería limitar la importación de bienes, en la medida de lo posible.
  • Si es necesario importar bienes, es preferible intercambiarlos por producción doméstica en vez de oro y plata.
  • Las importaciones deberían ser de bienes no procesados, para que puedan ser procesadas en el país.
  • En lo posible se deben vender los excedentes de manufacturas domésticas a cambio de oro y plata.
  • No se deben permitir importaciones de bienes que se producen en cantidades suficientes en el país.
von Hornick tiene el programa mercantilista más extremo, y es claro que su objetivo es acumular reservas de oro y plata. Justamente uno de los problemas lógico-económicos fundamentales del mercantilismo, y por el que pasó a la historia, fue pensar que la riqueza de las naciones provenía de la acumulación de oro y plata. Hume demostró posteriormente el error conceptual de esta idea. En el siglo XIX List adoptó las ideas mercantilistas, pero ya no con la idea de acumular oro y plata, sino de crear una industria doméstica aunque mantuvo la idea del conflicto entre las naciones –lo que un país gana el otro país lo pierde– que caracteriza al mercantilismo.

Evaluación

Uno de los aspectos más característicos del mercantilismo es que corresponde a una época de guerras entre naciones, en las que cada país europeo se veía constantemente en lucha con los demás países. Es por ello que las ideas mercantilistas están casi siempre asociadas al nacionalismo y a gobiernos poco democráticos: más al absolutismo de Luis XIV que al gobierno (algo) más democrático inglés post Revolución Gloriosa en 1688.
Al menos en sus orígenes, el mercantilismo estipulaba que el pueblo debía ser mantenido es su límite de subsistencia, de manera de dejar un mayor excedente para la acumulación de oro y plata. Esto permitía el mayor número de trabajadores dados los recursos existentes.
Otro problema del Mercantilismo, incluso en sus versiones más modernas, es que dado su carácter administrativo, es fácilmente corruptible dado que las decisiones no provienen del mercado, sino de burócratas. Debido a que en los sistemas mercantilistas se limita la competencia, la innovación se ve limitada y  empresas ineficientes pueden seguir subsistiendo.

Notas:

1. Atenas, en su mejor período (la Liga Délica) siguió políticas que se podrían denominar como mercantilistas, aunque tal vez sea mejor llamarlas políticas expoliativas de sus socios de la Liga Délica.

2. Una parte de esta sección proviene del artículo sobre Mercantilismo de Wikipedia.

3. De Tomas Mun por Peter Jensen.

4. Se deben señalar las semejanzas con algunas políticas actuales de Argentina. Aunque ese país va más allá: para poder importar bienes, en muchos casos se exige que la misma empresa exporte bienes de vuelta. Así es que Nissan, para poder exportar automóviles a Argentina debe exportar arroz. No se trata solo de tener una balanza equilibrada global, ni siquiera país a a país, sino firma a firma.

La Escuela de Salamanca

R. Fischer

Según Grice-Hutchinson, el descubrimiento de América obligó a los escolásticos españoles a reflexionar sobre temas olvidados como el ius gentium o ley de las naciones, que trata de las reglas aplicadas a las colonias y provincias romanas, dado que en América se trataba de naciones conquistadas y colonizadas. También se discutieron las ventajas y desventajas de la propiedad privada, dado que algunos de los pueblos practicaban la propiedad en común, lo que se consideraba un resabio de la Era Dorada de los filósofos.

Asimismo, en aquella época en que abundaban los proyectos colonizadores, el tema de los préstamos y la condena a la  usura se convirtió en un tema importante en España, el país más autoritatio en esta materia. Por último, las enormes cantidades de oro y plata que provenían de las colonias crearon mucha  inflación y los escolásticos trataron de comprender su origen (no podía ser la degradación de la moneda, porque la plata abundaba).

El problema de la usura era grave, porque siguiendo a Aristotéles, Tomás de Aquino había insistido en lo perverso –antinatura–de la usura.  El fin del dinero es el de ser un medio para comprar bienes y servicios. Por lo tanto, su uso natural es cuando se utiliza en la compra de bienes, y usarlo para generar más dinero es un mal.1 Otra razón de Aquinas para rechazar la usura  es que el dinero es un bien consumible (no de consumo), a diferencia de un bien no consumible, como la tierra o las vivendas, por ejemplo. Tal como no se arrienda la comida, tampoco puede arrendarse el dinero. Usarlo para generar más dinero traiciona el orden natural. La dificultad para la Escuela de Salamanca era cómo hacer aceptable el préstamo a interés dada la condena del santo.

Teoría del valor

La teoría del valor de la Escuela de Salamanca tiende al subjectivismo, motivado en parte porque temían que si se usaba un valor basado en costos, los comerciantes se aprovecharían de los pobres, inventando costos de producción.  El valor de un artículo según Diego de Covarrubias, depende, no de su naturaleza esencial, sino de como la aprecian los hombres, aunque sea una apreciación tonta:

«Thus, in the Indies wheat is dearer than in Spain because men esteem it more highly, though the nature of the wheat is the same in both places.»‘

Según Covarrubias, el precio justo no depende del costo de producción del bien, sino de su valor en el mercado en que se vende. Cuando hay pocos compradores, el precio cae y sube cuando lo contrario ocurre. Cuando pasaban de la teoría a la práctica, los escolásticos coincidían en que los precios de bienes esenciales debían ser fijados por el Estado, pero los precios de los  bienes suntuarios podían dejárselos al mercado. Pero la pregunta seguía latente: ¿cómo fijar el precio de las bienes necesarios? A la mayoría de los salmantinos le parecía razonable que el precio fijado por el príncipe debía ser similar al del mercado, sin darse cuenta que esto era contradictorio ya que no tenía sentido fijar precios si el precio fijado lo definía el mercado. Más tarde un salmantino se dio cuenta del problema y decidió que el precio justo del trigo –el bien esencial por excelencia en España– debía ser medido en términos de unidades de trabajo estándar, porque era la única unidad de medida que no cambiaba.

Los salmantinos fueron los primeros en aplicar la idea de un valor basado en la demanda al dinero mismo. El valor de intercambio del dinero, según ellos, dependía de la estimación en que se tenía el dinero, y esta estimación dependía de la demanda y la oferta de dinero, su utilidad, la seguridad de la moneda, etc.

Teoría cuantitativa del dinero

Azpilcueta (1556) fue el primero en explicar claramente que el alza en costo de la vida se debía a la importación de oro y plata., doce años antes que Jean Bodin, usualmente considerado el primero en tener esta idea.  Al respecto es interesante que a medida que el oro y plata de las Américas pasaba de un país a otro de Europa, aparecía la inflación y se desarrollaban teorías cuantitativas del dinero.

Una aplicación de estas ideas fue la teoría  de la paridad de tasas de cambio basadas en el poder de compra (Purchasing Power Parity o PPP), que en una versión moderna dice que el valor relativo de las monedas básicamente refleja su poder de compra en los mercados domésticos. La observación que dio origen a esta idea era que cuando se enviaba dinero de otros países a España, se debía pagar una suma mayor en el país de destino que en el de origen, y que cuando se enviaba dinero desde España a otros países, ocurría lo contrario. Como se ha mencionado antes, esto no tenía relación con la calidad (en el sentido de contenido de metal) de la moneda en cada lugar ni con el costo y riesgo de envío, porque era el mismo en ambas direcciones. A partir de estas observaciones los salmantinos derivaron la idea que lo que daba valor a la moneda era la estimación del dinero. Domingo de Soto escribió:

«the more plentiful money is in Medina the more unfavourable are the terms of exchange, and the higher the price that must be paid by whoever wishes to send money from Spain to Flanders, since the demand for money is smaller in Spain than in Flanders. And the scarcer money is in Medina the less he need pay there, because more people want money in Medina than are sending it to Flanders.»

En tal caso, no había una componente de préstamo con usura (algo aún condenado) en una transacción de intercambio de monedas que parecía incorporar una ganancia ilícita en una de las direcciones. Azpilcueta Navarro, en un libro de divulgación escrito en español de 1556 introduce el concepto del nivel de precios y el de poder de compra de la moneda. Algunos años más tarde, Domingo de Bañez escribe:

«in places where money is scarce, goods will be cheaper than in those where the whole mass of  money is bigger, and therefore it is lawful to exchange a smaller sun1 in one country for a larger sum in another. Since the primary end for which money was ordained is the purchase of goods, it follows that wherever money is more highly esteemed for this purpose it may be exchanged fora larger sum than where it is less so…. We admit that one party may lawfully agree to repay a larger sum to another, corresponding to the amount required to buy the same parcel of goods that the latter might have bought if he had not delivered his money in exchange.» Grice-Hutchinson,  p58.

Para concluir un texto interesante de Martín Gonzalez de Cellorigo, autor de un Memorial de la politica  necessaria y util restauración a la Republica de España, de 1600 , que contra el mercantilismo que aparecí en esa época, escribe:

» Of how a great Quantity of Money does not maintain a State, nor does the Wealth of Nations lie therein

It is likewise an error to suppose that in good politics the wealth of a State is increased or decreased because the quantity of money in circulation is larger or smaller. Since money is but the instrument of exchange, a small circulation has as good an effect as a large one, or even better, for instead of clogging the wheels of trade and commerce it makes them run more easily and lightly.[…]

The Reason why Spain is not enriched by the great Quantity of Riches she imports

. . [The cause of the ruin of Spain] is that wealth has been and still is riding upon the wind in the form
of papers and contracts, censos and bills of exchange, money and silver and gold, instead of in goods that fructify and by virtue of their greater worth attract to  themselves riches from abroad, thus sustaInIng our people at home. We see, then, that the reason why there is no money, gold, or silver in Spain is because there is too much, and Spain is poor because she is rich.[…]»  Grice-Hutchinson p108-112.

Notas:

1. «‘Now money, according to the Philosopher (Ethics V.Polit. I), was invented chiefly for the purpose of exchange: and consequently the proper and principal use of money is its consumption or alienation whereby it is sunk in exchange. Hence it is by its very nature unlawful to take payment for the use of money lent, which payment is known as usury.» (St. Thomas Aquinas, Summa Theologica 2, ii, Quest. 78, Art. I.)

Valor del dinero entre los escolásticos

R. Fischer

El análisis sigue al de Grice-Hutchinson. Según ella, habrían tres teorías sobre el origen del valor del dinero. La primera es que su valor proviene de la necesidad de cumplir sus roles de intercambio, medida de valor y de depósito de valor. La segunda es que su valor proviene del valor que le da el principe y la tercera es que el valor del dinero proviene del valor del metal del que está hecho.

Según la primera versión, los usos del dinero le dan un valor superior al metal de lque está hecho, y para cumplir su rol de unidad de medida, su valor debe ser constante.

Según la segunda versión, era posible reducir la cantidad de metal en la moneda, si el príncipe así lo decidía, porque el valor de la moneda depende del príncipe. En base a esta idea comenzó a hacerse común la degradación de la moneda. Cada cierto tiempo, en algunos reinos, cuando la situación financiera del príncipe era mala, se dictaba un edicto por el que solicitaba a todos que le entregaran su moneda y el príncipe las reemplazaba por otras nuevas, recién hechas, con el mismo valor nominal, pero conteniendo menos metal (recordemos que originalmente una libra esterlina era una libra efectiva de plata). A menudo las personas escondían sus monedas de mejor calidad para no tener que cambiarlas, y en otros casos las fundían por el metal que contenían.

El metalismo, que considera que el valor de la moneda proviene del metal que contiene, comenzó a ser relevante cuando los estudiosos notaron que con cada degradación de la moneda, el valor de la moneda caía, o alternativamente, los precios de los bienes subían en términos del dinero.

Copérmico, que escribió un tratado sobre la degradación de la moneda (algunos científicos se han dedicado a estos temas: Newton dedicó sus últimos años a perseguir a los falsificadores de moneda), tiene una observación que recuerda a la teoría monetaria, escribiendo que la moneda se degrada en valor cuando se vuelve demasiado abundante, por ejemplo, cuando se ha usado tanta plata para hacer monedas, que hay más demanda por el metal que por la moneda. Pero en el mismo texto escribe que la degradación de la moneda proviene de la rebaja en su contenido de metal y de ahí el origen del alza en el costo de la vida, por lo que es difícil pensar en el como un precursor de la teoría monetaria.

Grice-Hutchinson comenta que por entonces se entendía el rol de la degradación de la moneda en el alza de los precios, pero no se entendía bien que la cantidad de dinero en circulación era un componente esencial en el cambio en los precios. Este paso requirió a la Escuela de Salamanca.

Algunos temas económicos en Aristóteles

R. Fischer

Aristóteles fue uno de los primeros filósofos que estudió algunos aspectos de la economía (Jenofonte había escrito un libro, Economía, pero se trata de un diálogo socrático sobre la economía del hogar y un poco sobre minería y agricultura). 1 Aristóteles, por el contrario,  describe lo que el cree es el origen del dinero: es una forma de intercambiar bienes sin la necesidad de transportar los bienes que requiere una economía del trueque.1 Según Aristóteles, en algún momento del pasado se convino en usar algún material valioso en si mismo y fácil de transportar, como el oro, la plata o el hierro (en aquella época, aún valioso) como estándar de intercambio, y con el tiempo se le puso un timbre para evitar tener que pesarlo.2

Aristóteles agrega otras dos funciones del dinero. El primero es el de ser una medida universal, un denominador común del valor de los bienes, que permite hacer conmensurables bienes distintos. La tercera función del dinero, es el de ser una reserva de valor. Aunque no deseemos algo en el momento, el dinero garantiza que podremos disponer de ese algo cuando lo queramos: Aristóteles admite que el dinero se puede depreciar  porque su valor no siempre es el mismo, pero en general mantiene su valor mejor que los bienes materiales.

Según Grice-Hutchinson, Aristóteles fue el primero en advertir que es la demanda la que da  valor a los bienes, porque si no hubiera interés por los bienes que ofrece la contraparte, no habría intercambio de bienes, y el dinero ha pasado a ser un representante de esta demanda por bienes.3 Aristóteles advirtió también que los bienes tienen dos usos: un valor en uso y un valor de intercambio.

Notas:

1. Estoy siguiendo el libro de Grice-Hutchinson sobre la Escuela de Salamanca (pp. 19-21) en este tema.

2. Hace poco leí un artículo en que se criticaba esta idea, que los economistas han aceptado siempre. Según el autor (cuyo nombre he olvidado y cuya intención era criticar lo que el llamaba las fábulas de los economistas), en muchas economías primitivas había comercio sin trueque, o el dinero  aparecía sin existir comercio.

3. En Ética Nicomaquea, Libro 5, 5.

«Now proportionate return is secured by cross-conjunction. Let A be a builder, B a shoemaker, C a house, D a shoe. The builder, then, must get from the shoemaker the latter’s work, and must himself give him in return his own. If, then, first there is proportionate equality of goods, and then reciprocal action takes place, the result we mention will be effected. If not, the bargain is not equal, and does not hold; for there is nothing to prevent the work of the one being better than that of the other; they must therefore be equated.

(And this is true of the other arts also; for they would have been destroyed if what the patient suffered had not been just what the agent did, and of the same amount and kind.) For it is not two doctors that associate for exchange, but a doctor and a farmer, or in general people who are different and unequal; but these must be equated. This is why all things that are exchanged must be somehow comparable.

It is for this end that money has been introduced, and it becomes in a sense an intermediate; for it measures all things, and therefore the excess and the defect-how many shoes are equal to a house or to a given amount of food. The number of shoes exchanged for a house (or for a given amount of food) must therefore correspond to the ratio of builder to shoemaker. For if this be not so, there will be no exchange and no intercourse. And this proportion will not be effected unless the goods are somehow equal.

All goods must therefore be measured by some one thing, as we said before. Now this unit is in truth demand, which holds all things together (for if men did not need one another’s goods at all, or did not need them equally, there would be either no exchange or not the same exchange); but money has become by convention a sort of representative of demand; and this is why it has the name ‘money’ (nomisma)-because it exists not by nature but by law (nomos) and it is in our power to change it and make it useless. There will, then, be reciprocity when the terms have been equated so that as farmer is to shoemaker, the amount of the shoemaker’s work is to that of the farmer’s work for which it exchanges. But we must not bring them into a figure of proportion when they have already exchanged (otherwise one extreme will have both excesses), but when they still have their own goods. Thus they are equals and associates just because this equality can be effected in their case.

Let A be a farmer, C food, B a shoemaker, D his product equated to C. If it had not been possible for reciprocity to be thus effected, there would have been no association of the parties. That demand holds things together as a single unit is shown by the fact that when men do not need one another, i.e. when neither needs the other or one does not need the other, they do not exchange, as we do when some one wants what one has oneself, e.g. when people permit the exportation of corn in exchange for wine.

This equation therefore must be established. And for the future exchange-that if we do not need a thing now we shall have it if ever we do need it-money is as it were our surety; for it must be possible for us to get what we want by bringing the money. Now the same thing happens to money itself as to goods-it is not always worth the same; yet it tends to be steadier. This is why all goods must have a price set on them; for then there will always be exchange, and if so, association of man with man. Money, then, acting as a measure, makes goods commensurate and equates them; for neither would there have been association if there were not exchange, nor exchange if there were not equality, nor equality if there were not commensurability.

Now in truth it is impossible that things differing so much should become commensurate, but with reference to demand they may become so sufficiently. There must, then, be a unit, and that fixed by agreement (for which reason it is called money); for it is this that makes all things commensurate, since all things are measured by money. Let A be a house, B ten minae, C a bed. A is half of B, if the house is worth five minae or equal to them; the bed, C, is a tenth of B; it is plain, then, how many beds are equal to a house, viz. five. That exchange took place thus before there was money is plain; for it makes no difference whether it is five beds that exchange for a house, or the money value of five beds. «

Nota a los lectores: Historia del pensamiento económico

R. Fischer

Me comprometí a dictar un curso corto de Historia del Pensamiento Económico, un tema en el que no soy experto, por lo que tendré que trabajar mucho en su preparación. Como se debe leer mucho, y debería redactar las clases, he pensado que la forma más conveniente sería subir el material que he preparado al blog, bajo la categoría de Historia del Pensamiento Económico. Así que si los lectores encuentran este material, pueden saltárselo con la conciencia tranquila, a menos que les interesen temas tan livianos como la economía de los escolásticos. El, acaso demasiado ambicioso, temario tentativo es algo así como:

1. Economía primitiva

2. Escuela de Salamanca

3. Pre Adam Smith: Mun, Petty, Cantillon, Fisiocrátas y Mercantilistas.

4. Adam Smith

5. Ricardo (y tal vez Torrens).

6. List

7.Marx

8. Otros pensadores de la escuela clásica del siglo XIX (Mill, Say, etc)

9. La escuela neoclásica

10. Escuela austríaca

11. Keynes

12. Prebisch

13. Enfoques modernos.

¿Comentarios?

Teorías del valor primitivas

R. Fischer

Mundo clásico

De acuerdo a Grice-Hutchinson, la primera teoría del precio justo es de Platón, quién prescribe que el comerciante debe nombrar un solo precio, y si no  lo consigue, debe volver a casa con sus bienes.  Aristóteles fue más allá, porque definió una teoría del valor basada en el trabajo (en su ejemplo del intercambio justo entre el zapatero y el constructor en el libro V de la Ética Nicomaquea). Pero Aristóteles también consideró una medida alternativa del valor de un bien debido a la demanda por el bien, la que después es aprovechada por los escolásticos de Salamanca para definir una teoría del valor subjetiva.

Cristianismo antiguo

Nuevamente según Grice-Hutchinson, otra fuente de la idea de un valor subjetivo de los bienes proviene de San Agustín, que distinguía entre un valor proveniente de la mente, que  ordena las cosas del mundo según: seres inteligente > seres vivos > cosas inanimadas, y otro que proviene de la utilidad de los bienes y que los ordena de acuerdo a su precio.

«Now the esteem [of things] is as peculiar and different, as are their divers uses: whereby some senseless things are preferred before some sensitive, so far, that if we had power, we would root the latter out of nature, or (whether we know or know not what place therein they have) subordinate them to our profit. For who had not rather have his pantry full ofmeat than mice, or possess pence than fleas? No marvel: for man’s valuation (whose nature is so worthy) will give more oftentimes for a horse than for a servant, for a ring than a maid. So that in choice the judgment of him that respects the worth is different from that of him that respects his own need or pleasure: the former estimating all things by their place in nature, the latter by the degree to which they satisfy his needs; the one valuing them by the light of the mind, the other by the pleasure or use of the sense.» (St. Augustine, City of God,’xi, 16, Healey’s translation.)

Escolásticos

En la tradición escolástica del siglo XIII, estas dos interpretaciones del valor de los objetos seguían siendo válidos. En sus Comentarios a la Etica Nicomaquea, Santo Tomás de Aquino escribió: «El trabajo de un hombre debe ser comparado con el de otro para que el intercambio entre ellos sea justo»  y que «la Justicia será servida si se intercambian un número de zapatos por una casa o por comida en la relación en que el constructor o el capesino exceden al zapatero en trabajo y costos». Pero Santo Tomas sigue aceptando la definición de Artistotéles según la cual el valor depende de la demanda y el pan sube de precio en períodos de hambruna, el precio del oro proviene de su escasez y el precio del trigo cae si se espera que la cosecha sea buena. Esto significa que Santo Tomás admite desviaciones limitadas respecto al precio justo.

A medida que pasaba el tiempo, sin embargo, los escolásticos cada vez le dieron más peso a las explicaciones subjetivas del valor, de acuerdo a Grice-Hutchinson.  Por ejemplo, en el siglo XIV, Buridan (del famoso asno) escribió:

«‘the value of goods is estimated by human want … and therefore the satisfaction of want is the real measure of saleable goods. But it would seem that this satisfaction is measured by want itself; for the satisfaction is greater when the want satisfied is great … as is shown by the fact that wine is dearer when it is scarce, because we need it more.», Grice-Hutchinson, pag 27.

Pero Buridan, como otros autores medievales, insistía en que el valor no debía ser medido por las necesidades de un individuo en particular, sino por la necesidad común a todos los que comercian los unos con otros. De otra manera el pobre tendría que comprar el pan más caro que un rico. Otro autor importante de la época, Enrique de Langenstein, proponía un sistema de control de precios estricto, pero aconsejaba que el príncipe –en el sentido del monarca– debía fijarlo de acuerdo al «precio acostumbrado», determinado por el grado de demanda de las personas por los bienes, sin advertir la contradicción implícita.

En resumen, para determinar el valor de los bienes, los escolásticos tomaban en cuenta la utilidad, la demanda y la oferta, el costo de producción y otros factores tales como el costo de transporte y el riesgo, todo lo cual parece contradictorio a primera vista, pero que los escolásticos podían explicar ya que eran lógicos brillantes. Estos tratamientos paralelos fueron luego conjugados por la Escuela de Salamanca.