Variacioncompensada's Blog

Programa de concesiones de infraestructura

julio 17, 2010
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El gobierno ha anunciado un gigantesco programa de concesiones. Al observar los numeros, es evidente que el dólar se ha desvalorizado, pues los montos asignados a proyectos que parecen relativamente poco importantes alcanzan a los cientos de millones de dólares. Asimismo, es poco probable que hayan muchos proyectos que se autofinancien, o que incluso llegien cerca de ello. Por ejemplo, los accesos a la ciudad de Iquique se estima costarán US$190 millones de dólares. Es poco probable que la concesión genere los recursos para pagar por el proyecto, por lo que recibirá un subsidio. ¡Las bases de licitación admiten incluso la posibilidad de un subsidio de 100% de la inversión estimada! En tal caso los ingresos del proyecto alcanzarían solo al mantenimiento, o tal vez ni a eso, si los costos están sobreestimados. Incluso los corredores segregados para los buses del Transantiago tienen valores más altos que los estimados en el pasado, que alcanzaban unos US$5MM/km, pero ahora alcanzan valores que doblan esa estimación.

Lo que se observa es que la mayoría de los proyectos generan pocos ingresos por peajes, y se deben sostener mediante subsidios. Pero en tal caso, es importante notar que ese subsidio, que se paga en forma diferida en la mayor parte de los casos, corresponde a deuda del Estado. En particular, en aquellos casos en que todos los ingresos probvienen del Estado, la justificación de la concesión no puede estar en un supuesto ahorro presupuestario, sino simplemente en que las concesiones son más eficientes en empaquetar construcción, operación y mantenimiento y que se completan a tiempo más a menudo.

Sin embargo, la literatura indica que en los casos de concesiones más complejas, como hospitales o cárceles, es más probable que los resultados sean peores que en casos más sencillos, como en el sector de transporte. En particular, hay problemas con el diseño de hospitales, que muchas veces sacrifican amenidades en pro de reducir costos. Asimismo, las concesiones introducen rigideces en el gasto, ya que se debe seguir pagando por infraestructura concesionada cuando se deben reducir gastos en el sector, en respuesta a una crisis (el caso del Reino Unido). Otro problema es la sensación de recursos ilimitados, que tienta a los ministerios a construir en exceso.

Por último, en el pasado el auge de las concesiones estuvo asociado a corrupción y a conflictos de intereses, que de ocurrir en esta ocasión serían más notorios, debido a las afiliaciones anteriores de miembros del MOP.


Links de hoy

julio 17, 2010
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  • Una noticia para paranoicos: India requiere que los aparatos de telefonía móvil sean testeados para detectar software que pueda sabotear las comunicaciones. Temen que China pueda intervenir los aparatos que les vende.
  • En el Mercurio, de hoy, un artículo del Wall Street Journal sobre el futuro de China, dedicad oa lo que ocurrirá cuando comience a decrecer la población económicamente activa. El momento clave es cuando haya un equilibrio en los flujos migratorios entre ciudades y campo. En efecto, en China podría decrecer el número de trabajadores económicamente activos a partir de 2015, pero la migración campo-ciudad podría seguir manteniendo bajos los precios del trabajo por mucho más tiempo.
  • En El Mercurio de hoy aparece la propuesta del MOP de un gigantesco programa de concesiones. Es un tema que merece ser discutido en más detalle.

El déficit de activos seguros

julio 17, 2010
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El Financial Times trae una descripción de la hipótesis de Ricardo Caballero sobre un déficit de activos seguros . Según Caballero, en la década pasada los países en desarrollo comenzaron a acumular riqueza y como no disponían de activos seguros en sus países, los buscaron en países desarrollados. El exceso de liquidez hizo caer las tasas de la deuda estatal en países desarrollados, y aparecieron nuevos instrumentos privados que supuestamente combinaban la ausencia de riesgos son una mayor rentabilidad que los bonos del tesoro. Los activos subyacentes a estos instrumentos de deuda (por ejemplo, el negocio inmobiliario) sufrieron burbujas de precios, hasta que la situación fue insostenible y se produjo la crisis. Aunque la crisis eliminó una gran cantidad de liquidez (que perdió sus inversiones), ésta ha seguido acumulándose. Dado que los poseedores de liquidez han visto que muchos supuestos activos seguros no lo eran, ha aumentado la demanda por los pocos activos que siguen viéndose seguros, lo que explica que las tasas de los bonos del tesoro de los EE.UU. y otros países desarrollados no suban pese a los elevados niveles de deuda.

Este blog concuerda con esta parte del análisis de Caballero, pero estima que es una explicación parcial de los problemas globales. Como diría Keynes, existe un exceso de ahorro en el mundo. Una parte se debe a las políticas de países como China, pero también responde a los cambios demográficos, con una proporción mayor de la población mundial en edad laboral y menos jóvenes que requieren gastar en su educación y salud. Los chinos, donde la política de un niño por adulto va a llevar a un más rápido descenso en la cantidad de jóvenes, están ahorrando ferozmente para la vejez. En otros países, las personas tienen menos confianza en sus sistemas de pensiones. Todo este exceso de ahorro no tiene una contraparte de demanda de inversiones. Los países en desarrollo más pobres necesitan inversiones pero hay poco interés en prestarles, pues no poseen las estructuras legales o institucionales que aseguren un repago. Los países emergentes, por su parte, han preferido ahorrar luego de malas experiencias en el pasado con flujos de capitales que entraba y salían de sus países.

¿Es posible que la tasa que equilibre la demanda de ahorro con la inversión sea negativa? Eso puede ser lo que está ocurriendo, si consideramos que la tasa actual de bonos del tesoro es casi cero, y que es probable que haya inflación en el futuro. Tal vez sea una respuesta al hecho que la población en algunos países desarrollados es percibida como decreciendo en el futuro