LACEA-LAMES

R. Fischer

No he tenido mucho tiempo los últimos días, debido a la Conferencia de Economía LACEA-LAMES. Fueron tres días de muchas sesiones en la U. A. Ibañez, que organizó la Conferencia. Se trataron una cantidad inmensa de temas, desde la educación a la crisis en Europa. Desde teoría económica pura hasta experimentos. Además, me sorprendió encontrar muchos ex alumnos de nuestro programa de Magister, ahora con doctorados y trabajando en la academia. Describiré algo sobre las sesiones a las que asistí, aunque no alcanza ni a una fracción pequeña del total de trabajos presentados.

Trabajos que encontré muy interesantes fueron los de Angrist sobre la ineficiencia de los colegios de excelencia en los EEUU, que contradicen, al menos a primera vista, lo que pienso (en el futuro escribiré como creo que puede compatibilizarse el estudio de Angrist con mis creencias sobre los colegios de excelencia). En la misma sesión Victor Lavy mostró como cambia el patrón de estudio de los adolescentes en los kibbutz de Israel cuando cambia el sistema de impuestos, desde un sistema de tipo comunista en que todos los ingresos de las personas van a un fondo común, a un sistema en que las personas conservan un 60% de los que ganan. Aumenta en un 10% el ingreso a las universidades desde los kibbuts (aparentemente un efecto enorme en el área de la economía de la educación). Casi todo el efecto de debe a un aumento en la tasa de ingreso de los hombres provenientes de familias con bajos niveles educacionales. Aparentmente el ingreso propio es menos importante en las decisiones de la mujeres, y en el caso de los jóvenes provenientes de familias más educadas la educación universitaria es casi una obligación, por lo que la tasa tampoco cambia.

Bengt Holstrom dió una excelente presentación de su idea de que la liquidez en los mercados financieros es fruto de la ignorancia, y que cuando hay más información en los mercados aumenta la desconfianza y la liquidez desaparece. Lo que, entre paréntesis, no le parecía tan mal a Holstrom.

En historia económica, las presentaciones de Williamson, McCloske y Nye fueron todas interesantes, especialmente por la discusión que hubo después. McCloskey, que considera que las virtudes bueguesas fueron esenciales para el desarrollo económico a partir del comienzo del siglo XIX, comparó ese período en Inglaterra con la experiencia China que, con la misma capacidad tecnológica a fines del siglo XIII, no fueron capaces de entrar en una etapa de crecimiento sostenido. Nye habló sobre la unificación fiscal de Francia en el siglo XVII, medida a través del número de juicios por brujería. Según Nye, él gobierno central se oponía es estos juicios, por lo que su reducción a lo largo del siglo es una medida del creciente poder de Paris en el Reino.

Inmediatamente después, Jean Tirole hizo la Jacob Marchak Lecture, en la que mostró el efecto que tiene el tranching de los activos financieros sobre la liquidez en los mercados. El tranching, es decir la división de un activo financiero en una parte segura y una no segura, permite asegurar la transacción de la parte segura, pero hace más compleja la transacción de la otra parte, debido a su mayor riesgo. Conectó este efecto con la charla de Holmstrom, con quien colabora a menudo.

También fui a una sesión sobre economía del crimen en la que me gustó un trabajo de Rafael Di Tella sobre el efecto del uso de brazaletes electrónicos sobre la tasa de reincidencia de los criminales, Si se compara con la tasa de reincidencia después de una estadía en la cárcel, la tasa de reincidencia es un 40% menor. Tenemos que ir hacia el uso de brazaletes en la justicia, porque además de reducir la reincidencia, es de mucho menor costo y es más humano como castigo.

Falté a la primera sesión del sábado (había salido con antiguos amigos a los que veo solo en estas conferencias), lo cual fue una lástima, porque las sesiones se veían muy interesantes. En todo caso, pude llegar a la sesión de Mullaynathan (de Harvard) sobre el comportamiento de los pobres. Fue una buena presentación, pero no entusiasmó a los economistas, que encontraron que eran obvios los resultados principales. Por ejemplo, experimentos que muestran que la capacidad de razonamiento de las personas es limitada. Por lo tanto, si están hambrientos, o si están recargados de trabajo, no piensan correctamente sobre otros temas. Tampoco me pareció muy interesante la noticia de que las personas prestan más atención a los precios de los productos, cuando son más pobres.

Los trabajos contribuidos son –como siempre– variables, con algunos muy buenos y otros mediocres. Como habían muchas sesiones paralelas, era fácil equivocarse y terminar en una francamente mala. Sin embargo quedé muy bien impresionado por un trabajo de Joaquin Coleff sobre los efectos ambiguos de reducir el costo de ejercer garantías por fallas de productos de consumo. Cuando el costo de ejercer la garantía baja mucho, la calidad del producto puede bajar y el precio podría incluso subir.

En resumen, una excelente conferencia organizada por Andrea Repetto y la U. Adolfo Ibañez.

En todas partes se cuecen habas

R. Fischer

Lo que ha ocurrido en el caso de Olympus (la empresa de cámaras fotográficas y otros aparatos ópticos) muestra que los escándalos en las empresas no son una prerrogativa de La Polar. Hace unas semanas el CEO de la empresa fue obligado a renunciar, luego de dos semanas en el cargo, por haber denunciado un fraude de más de mil millones de libras esterlinas.

Woodford descubrió que, según la contabilidad de la empresa, se habían pagado cientos de millones de dólares por asesorías en la adquisición de empresas, lo cual era muy superior a lo que razonablemente se podía esperar como pago por esos servicios, así que alertó al directorio, que lo despidió.

La empresa trató de esconder el escándalo, pero finalmente tuvo que realizar una investigación en la cual se siguió la pista de las platas, la que desaparecía en las Islas Caymán. No es claro si los recursos fueron robados o si fue una maniobra contable para evitar reconocer pérdidas, pero en todo caso nunca se detectó la salida de los recursos. Esto habla mal por los sistemas contables de la empresa y tal vez explica por que los precios de las empresas japonesas estén por debajo del valor de sus activos netos: los que saben no tienen confianza en la contabilidad de las empresas japonesas.

¿Qué va a pasar con Olympus? Sus acciones valen un 70% menos que antes del escándalo, se espera que renuncien todos los directores y acaso Woodford vuelva a dirigir la empresa. En todo caso, es la única persona que se ha reivindicado en este caso. Puede transformarse en en un símbolo de que no todos los altos ejecutivos son deshonestos.

La Polar y los medios

R. Fischer

Una de las radios que escucho es la radio Biobio, un medio independiente con una buena cobertura de la regiones y del sector judicial y de temas no tocados en otros medios (además, soy amigo de M. Mosciatti). Debo confesar, sin embargo, que a menudo la calidad del análisis de temas de negocios o de economía es deficiente. Un ejemplo son las críticas de Tomás Mosciatti (TM) a los acuerdos de La Polar, las que revelan no comprende lo que tratan de hacer los acuerdos con los acreedores.

TM hace dos comparaciones erradas: 1) compara el tratamiento que reciben los clientes de la Polar y sus deudas incobrables con la que la Polar recibe de los bancos y otros acreedores, y ii) compara el tratamiento que recibió La Polar con el que recibe un pequeño empresario de parte de los bancos.

En el caso de los deudores de La Polar, la renegociación unilateral de la deuda fue ilegal e inaceptable, pero muchos clientes dejaron de pagar por lo que no tuvo mayor costo para ellos, especialmente si las renegociaciones no aparecían en Dicom. Los clientes que no pagaban tenían mucha deuda en el papel, pero no era deuda efectiva y La Polar, o más bien sus acreedores han tenido que reconocer la pérdida. En realidad, y pocos lo recuerdan, la injusticia es para los que pagaron una fracción importante de su deuda renegociada, y es peor aún la situación de los que pagaron toda su deuda y dejaron de ser deudores de La Polar.

Respecto a La Polar y sus acreedores, éstos tenían dos opciones: o renegociar la deuda y aceptar el recorte de su valor, o la empresa quebraba. En ese caso, después de pagar las indemnizaciones a los empleados y otros gastos de la quiebra, es probable que reciban mucho menos que si renegocian.

La renegociación dividió la deuda en dos partes. Un 44% es deuda senior, que se paga en 8 años con cuotas semestrales y a una tasa de interés que pasa de un 4% al 10%. La deuda restante es junior,y no se paga nada ni acumula intereses hasta el año 2032 en que se paga el total. Por último, los acreedores exigieron que para que la renegociación se concrete algún inversionista debe invertir $120 mil millones en acciones de la empresa antes de que se empiece a pagar la deuda. Este capitalista seguramente va a pedir que los actuales propietarios de acciones se diluyan. Así, por ejemplo, las actuales acciones podrían contar, por un décimo –o algún valor similar– de las acciones de la nueva emisión.

Es decir, los acreedores deben rezar por que se encuentre este capitalista y por que la empresa se recupere lo suficiente como para pagar los compromisos senior (la deuda junior al 2032 tiene un valor casi cero, dados los descuentos del futuro, y creo que está ahí solo por motivos contables). Se observa que los acreedores tuvieron que aceptar un recorte de un 56% aproximadamente en el valor nominal de su deuda (el «haircut»), pero seguramente esto es mejor que la quiebra.

Esto no es diferente del hecho que muchos deudores de La Polar no pagarán o van a pagar muy poco de lo que debían por sus compras (más el interés pactado en su contrato original). Esto se reconoce en el descuento que hacen los compradores de la cartera de La Polar. Así que hasta ahí, la diferencia en el tratamiento no es demasiada.

A los pequeños empresarios, según TM, no les perdonan la deuda y la empresa muere, a diferencia de La Polar, que es bien tratada por los bancos. Aquí el problema es que TM no comprende que en el caso de una sociedad anónima pública hay una diferencia entre la empresa y sus propietarios, a diferencia de la mayor parte de las pymes. Sin su propietario, la pyme no vale nada y se deben liquidar los activos, y el propietariose queda sin nada. Por lo tanto, si no se llega a un acuerdo (y en muchos casos los bancos llegan a un acuerdo con haircuts) no hay nada que hacer.

En una empresa con acciones que se transan en bolsa, los dueños son los accionistas. Veamos lo que pasó con las acciones de La Polar, porque ese valor mide las pérdidas que han sufrido. Hasta ayer,

En la figura se ve que el último año la acción cayó a un 10% del valor que tenía en 2010. Otra forma es ver que pasó cuando se descubrió que La Polar tenía problemas: su valor cayó desde $2400-2.800 a $400 y fracción en pocas semanas. Esa es la pérdida de los dueños y se debe comparar con la que tiene un propietario de Pyme que quiebra. Tal vez la pérdida debería ser mayor, pero algunos problemas en nuestra actual Ley de Quiebras (en proceso de modificación) le dan un poder poco legítimo a los accionistas en un proceso como éste, y es por eso que el precio de la acción no es cero.

En resumen, a los dueños de La Polar les pasó casi lo mismo que lo que le habría pasado al dueño de la Pyme. Los que están mejor con el arreglo son los trabajadores, que no quedarán cesantes. Los acreedores perdieron más de la mitad de lo que habían prestado, lo que debe ser similar a lo que le pasa a un banco cuando renegocia y no liquida una pyme. En resumen, no me parece que, salvo por detalles menores, haya mucha diferencia entre el tratamiento que recibió La Polar y una Pyme.

Por eso cuando escucho los comentarios de TM sobre las diferencias en el tratamiento de ambos casos, me doy cuenta que se guía por las apariencias (La Polar ese salva, la Pyme muere) y no por el fondo (en ambos casos pierden dueños y acreedores). Estoy de acuerdo que las quiebras y acuerdos concursales son temas espesos, pero conviene no tener tanta seguridad al opinar de un tema que no se entiende del todo.

Debo repetirlo: aquí los verdaderamente perjudicados son los que pagaron buena parte o toda la deuda renegociada unilateralmente por La Polar. Y de ellos nadie se acuerda.

El problema de los países acreedores

R. Fischer

El Financial Times de hoy realmente vale la pena. Tiene un clarísimo artículo de Martin Wolf que muestra que la solución a los problemas de los países europeos con déficit (o de los Estados Unidos) necesariamente pasa por que los países con superávit comiencen a consumir más. (También he escrito sobre esto, aquí, y en otros posteos que no puedo encontrar en este blog). Voy a citar el artículo más de lo que hago habitualmente, porque me parece tan clara la forma de exponer el problema.

«Blessed are the creditors, for they shall inherit the earth. This is not in the Sermon on the Mount. Yet creditors believe it: if everybody were a creditor, we would have no unpaid debts and financial crises. That, creditors believe, is the way to behave. They are mistaken. Since the world cannot trade with Mars, creditors are joined at the hip to the debtors. The former must accumulate claims on the latter. This puts them in a trap of their own making.

Three of the world’s four largest economies – China, Germany and Japan – are creditors: they run current account surpluses, in good and in bad times (see charts). They believe they are entitled to lecture debtors on their follies. China, an ascendant superpower, enjoys berating the US for its imprudence. Japan, a US ally, is more discreet. Germany’s ambitions are closer to home. It wishes to turn its eurozone partners into good Germans, instead.»

No es posible que todos los países se comporten como los alemanes y tengan superávits:

. «Germany states that it is all the fault of bad fiscal policies: correct those and bind fiscal policy for all time; the virtuous will then inherit the earth.»

[…]

«Germany wants both to minimise the financing and continue to run huge external surpluses. This cannot work. Some will argue that Germany adjusted into surplus in the 2000s. Why can’t its partners do so now? Germany moved into surplus with countries that willingly ran deficits. But Germany does not want to run deficits. Given that, its partners cannot run surpluses, unless they do so with the world. That would be possible only after a huge weakening of the euro or depressions in weaker countries. The latter would ensure waves of sovereign and bank defaults and the end of the eurozone. Such one-sided adjustment will surely fail.»

Según Wolf, los europeos creen que los chinos podrían ayudar, pero están equivocados:

«After all, China already runs its own risk of massive losses on the currency reserves – now worth $3,200bn – it has accumulated. That was a public capital outflow aimed at supporting its trade surpluses. But, in its attempts at managing the currency relationship with the US, it is the latter that controls the central bank. China can huff and puff. But it must either buy the money the US creates, to preserve competitiveness, or stop doing so. If it buys, it throws good money after bad. If it stops buying, it imposes a shock on itself.»

Wolf concluye que:

«Do creditors rule the world? Not really. In the short run, they can threaten to turn off the credit. But their surpluses depend on the willingness and ability of others to run deficits. It would be more sensible to admit that there has been too much borrowing by the profligate because there was too much lending by the supposedly prudent. Once it is understood that both are at fault, both must adjust. Imposing one-sided adjustment on erstwhile debtors will not work. As little Greece seems about to prove, debtors are able to inflict a great deal of damage on everybody – as the US discovered in the Great Depression.»

Creo que Wolf tiene toda la razón, aunque aún se queda corto en un sentido. Debido al cambio demográfico, hay un exceso de ahorrantes (personas en la edad en que se ahorra) en el mundo. Como no hay suficiente demanda de inversiones (porque hay relativamente menos jóvenes que antes), las tasas de retorno tenderán a caer. Para protegerse, las personas en edad de ahorrar reducirán su consumo, y en general obtendrán retornos muy bajos a sus ahorros, si es que obtienen un retorno positivo, esto, por supuesto, en el largo plazo. Los alemanes están experimentando una forma de ese problema con sus préstamos a los demás países de Europa.

La frescura en la pesca

R, Fischer

Estaré viajando en la zona del Volcán Hudson estos días, así que no podré escribir demasiado. Sin embargo, debo constatar la inmensa frescura de los industriales y semi-industriales (mal llamados artesanales) en la pesca. Hace poco se discutió sobre la licitación de derechos de pesca.

Un numeroso grupo de economistas solicitamos públicamente que se licitaran los derechos, dado que de otra forma se les regalan rentas a las empresas existentes, rentas que en se generan solamente por acción del Estado y que por lo tanto no deberían entregarse a un grupo de presión como un regalo.

Los empresarios y sus lobbistas (que incluyen economistas) replicaron que las rentas no existirían (en tal caso, ¿porqué se oponen a una licitación en que el precio resultante sería nulo?), y que de todas maneras, si existieran rentas, éstas podrían extraerse mediante royalties a la pesca por lo que no sería éste un problema.

La repuesta, es que se si se desea mantener los royalties, éstos pueden mantener, estableciendo un el royalty y luego licitando al precio que resulte. Este proceso elimina las rentas en forma automática, a diferencia de las patentes por si solas, que pueden dejar rentas o ser excesivas. Pero nuestro actual Ministro de Economía y su partido político parecen tener relaciones estrechas con los industriales pesqueros y prefieren mantenerlos felices, y promueven unas licitaciones cosméticas por derechos excedentarios que nunca existen dada la sobrepesca de los actuales pesqueros.

Hoy descubrimos como los argumentos de los pesqueros y sus lobbistas-economistas sobre las patentes eran una simple frescura. En La Tercera de hoy 27 de octubre, en la sección negocios (no puedo hacer el link), el Presidente de Asipes (industriales pesqueros) señaló:

La patente pesquera es un impuesto adicional altísimo y que no lo tiene nadie más: proporcionalmente es muy caro, por lo tanto ese tema va a haber que revisarlo.

Es decir, como royalty y patente son al final la misma cosa, lo que se trata es de reducir lo que pagan las empresas pesqueras, luego de haber usado las patentes y royalties como argumento de que con elles se eliminarían las rentas.

Claramente, la razón para no tener licitaciones es que ellas reducen el poder del lobby de los pesqueros para influenciar el sistema político y extraer rentas a costa del resto de sociedad, a diferencia de lo que ocurre con sus instrumentos preferidos.

La compra de Codelco

R. Fischer

En una muestra de la poca confianza de la ciudadanía en las decisiones del gobierno, éste ha sido criticado porque el Directorio de Codelco va a ejercer la opción de compra por el 49% de la antigua Mina Disputada (que nombre más apropiado), hoy llamada Los Bronces.

Las críticas se han centrado en 1) que el valor es muy elevado, y mayor que lo que vale el 49% de Los Bronces, 2) que hace diez años se podría haber ejercido la opción a un valor de unos US$ 1.000 millones contra los US$ 7.6 mil millones actuales. Por lo tanto, se sugiere, aquí hay gato encerrado.

Examinemos estos puntos. Dado que cuando se anunció que Codelco ejercería su opción las acciones de Anglo American cayeron un 5% por ese solo efecto, claramente Anglo American está peor, y en consecuencia, Codelco está mejor. Es posible que eventualmente caiga el precio del cobre y descubramos que en efecto se sobrepagó, pero eso no se puede saber de antemano. La mejor información sobre lo que va a pasar en el futuro, la del mercado, indica que Anglo pierde.

El mismo argumento se puede usar para defender que no se haya ejercido la opción cuando era más barata. En aquel momento el valor del cobre era de menos de US$ 1/lb, y las predicciones –equivocadas, pero era lo que había en ese instante– es que ese precio o algo similar se mantendría en el futuro. En tal caso, era correcto no ejercer la opción de compra porque no era un buen negocio en esas condiciones. Nadie sabe con certeza lo que va a pasar con los precios del cobre en el futuro, y solo hay predicciones, que en el caso de los commodities como el cobre, a menudo son erróneas.

Este análisis superficial se ve refrendado por uno mucho más sofisticado de Javier Blas que aparece en el Financial Times de hoy:

«What is behind the purchase? Some in the industry fear that the acquisition is a first step into a more assertive mining policy in Chile. I do not think so. The purchase of Anglo Sur appears to be driven by a combination of opportunism, national pride and Codelco’s need for cheap financing.

Firstly, opportunism: The option, which dates back to 1978, is a great way for the Chilean miner to purchase some good assets at a discount price.

Bankers and industry executives believe that Anglo Sur as a whole is worth up to $18bn-$20bn. Indeed, in a separate agreement with Mitsui – which is financing Codelco’s purchase of Anglo Sur from Anglo American – the Chilean miner can repay part of the loan by selling the Japanese trader half of the equity acquired at a valuation of $9.76bn. Diego Hernández – Codelco’s chief executive and a former senior executive at BHP Billiton – is behind the clever deal.
«

Según el autor del artículo, el valor de ejercer la opción es de US$ 3 mil millones, es decir, es lo que gana Codelco al aprovecharla. En resumen, las críticas a la operación provienen de la ignorancia, de la política o son ideológicas (esto último sería raro, ya que con la opción aumenta el tamaño de la empresa estatal, pero a veces no se entiende a los críticos).

John Kay y Thomas Sargent

R. Fischer

Como siempre, John Kay tiene un análisis que vale la pena en su columna semanal en el Financial Times. En este caso trata del reciente premio Nobel Thomas Sargent y sus «expectativas racionales». No hay mucho en los comentarios de Kay que es nuevo, pero la forma como lo escribe y las citas a Sargent y a su arrogancia intelectual (en una entrevista reciente, los críticos al estado actual de la macro son considerados demasiado ignorantes como para merecer respuesta) ameritan algunas citas. Personalmente creo que Sargent merece el premio Nobel por su influencia intelectual, pero algunas de sus ideas principales no han envejecido bien.

Kay critica lo poco útil que es la macroeconomía actual. Según Kay, cuando a Sargent le preguntaron por la forma en que sus investigaciones habían ayudado a entender la actual crisis, respondió que había obtenido el valioso descubrimiento de que los seguros a las cuentas corrientes podían frenar las corridas bancarias. Kay comenta irónicamente que Sargent debe estar al tanto de que el FDIC, que fue creado para cumplir esa función, antecedió su trabajo en 50 años. Respecto a la idea de expectativas racionales, Kay comenta:

«In a brilliant linguistic coup, Prof Sargent and colleagues appropriated the term “rational expectations” for their answer. Suppose the economic world evolves according to some predetermined model, in which uncertainties are “known unknowns” that can be described by probability distributions, Then economists could gradually deduce the properties of this model, and businesses and individuals would naturally form expectations in that light. If they did not, they would be missing obvious opportunities for advantage. «

y sobre los actuales modelos DGSE:

«This approach, which postulates a universal explanation into which economists have privileged insight, was as influential as it was superficially attractive. But a scientific idea is not seminal because it influences the research agenda of PhD students. An important scientific advance yields conclusions that differ from those derived from other theories, and establishes that these divergent conclusions are supported by observation. Yet as Prof Sargent disarmingly observed, “such empirical tests were rejecting too many good models” in the programme he had established with fellow Nobel laureates Bob Lucas and Ed Prescott. In their world, the validity of a theory is demonstrated if, after the event, and often with torturing of data and ad hoc adjustments that are usually called “imperfections”, it can be reconciled with already known facts – “calibrated”. Since almost everything can be “explained” in this way, the theory is indeed universal; no other approach is necessary,
or even admissible.»

Y concluye que Sargent y sus seguidores tienen la ventaja metodológica de solo explicar la crisis luego de que ocurrió.

Creo que la crítica de Kay es algo injusta, (aunque comparto la opinión sobre los modelos DGSE y las expectativas racionales) porque Sargent hizo mucho además de los modelos de expectativas racionales. Pero su influnecia en la macro no ha sido sana, como lo señala Kay.

Juan Antonio Morales en prisión

R. Fischer

Hace poco supe de la detención de Juan Antonio Morales, ex presidente del Banco Central de Bolivia y uno de las personas más honorables que he conocido. El Fiscal Nacional lo acusa de peculado, tráfico de influencias y otros delitos, algo incompatible con su estilo de vida tranquilo y su carácter académico. Según parece, la acusación es porque pagos que eran legítimas hace algunos años han sido declaradas ilegales ahora. Se le acusa de recibir sobrepagos (Bolivia usaba el mecanismo de gastos reservados para aumentar los sueldos de personeros importantes, tal como se hacía en Chile hasta unos años), práctica legal cuando se hicieron, aun cuando no sería aceptable ahora. Pero perseguir delitos en forma retroactiva, es decir declarados ilegales posteriormente, viola principios elementales de justicia.

J. A. Morales detenido

Foto de El Comercio.

En el pasado (en la época que lo conocí), Juan Antonio Morales ya había sido acusado ante la justicia en un caso que escondía motivaciones políticas. Según recuerdo, en 1997 se había opuesto –como debía hacerlo en razón de su cargo– al uso de los recursos del Banco Central para apoyar alguna operación de carácter ilícito. Ahora vuelve a aparecer ese caso, que es bien conocido por su carácter político. En todo caso no se hizo rico: nos conocimos cuando participábamos en el programa Speal de cursos de economía en países latinoamericanos organizado por Patricio Meller. El programa no disponía de grandes recursos, aún cuando ayudaba a mejorar los bajos sueldos académicos de la época. En otra vuelta del programa conocí a otro ex Presidente de un Banco Central, esta vez de Ecuador,el que también estaba acusado en su país, por intentar ser decente y no dejarse presionar por el gobierno.

Pese a que Juan Anotnio Morales no hizo ningún intento de escapar a sus acusaciones, se ordenó su denteción domiciliaria (luego de dejarlo unas horas en la cárcel, de donde debió ser trasladado a una clínica), en un claro intento de atemorizar a los opositores al gobierno, porque si una persona con los antecedentes de J.A. Morales puede ser detenido sin causa, todos pueden serlo.

El caso ha causado repudio general, porque Juan Antonio Morales es uno de los académicos más serios de Bolivia, sin intereses políticos –al menos de corto plazo–, y el gobierno boliviano ha tratado de desmarcarse de un caso impresentable.

Dado lo que se de la pèrsona de J. A. Morales, y que las justicia boliviana no es conocida por su calidad ni por su imparcialidad frente al ejecutivo, no tengo dudas en solicitar que Jose Antonio Morales sea liberado y que las acusaciones retroactivas sean desechadas.

Ideología, conocimiento y pensamiento

R. Fischer

Una de las ventajas de una ideología es que simplifica la vida. Funciona como una taquigrafía del conocimiento en temas de política pública. Los temas de política pública son siempre complicados, los que explica porque a menudo las políticas publicas bien concebidas toman formas complejas, que tratan de equilibrar distintos efectos (aunque el lobby también puede influir). Pero si una política pública está mal implementada, personas que no entienden el problema lo interpretan de acuerdo a su ideología. Esto es mucho más fácil que analizar el problema cuidadosamente, tratando de determinar si el problema es fundamental o simplemente un defecto que puede corregirse.

Un ejemplo obvio es la relación simplista que se hace entre calidad de la educación y lucro. El problema tiene su origen en que en un sistema con poca información, un proveedor que ofrece un producto de mala calidad no es fácilmente distinguible de uno que provee buena calidad, por lo que tiende a desplazarlo en el corto plazo. En el largo plazo, la reputación puede resolver ese problema, pero el costo de la transición puede ser elevado, por lo que es útil obligar a proveer buena información al mercado.

Traduciéndolo al castellano, si una universidad con fines de lucro ofrece un mal servicio educativo porque es rentable ahorrar recursos docentes, en varios años más, al conocerse los malos resultados de sus graduados, futuros estudiantes la descartarán como alternativa (sobre todo si el sistema es pagado –no socializado– y los costos de la educación se sienten en el bolsillo). Pero entre tanto, los estudiantes que no fueron informados sufrieron las consecuencias.

Es por ello que se requiere información, para que la mala calidad se descubra pronto. Para ello pueden ayudar los sistemas de acreditación, pero no mucho. El problema es que las agencias no hacen juicios de valor porque nuestra sociedad prefiere juicios basados en cifras cuantitativas (números de docentes jornada completa con posgrado, etc) al buen juicio del experto que decide por su experiencia y no por cifras cuyo espíritu puede ser adulterado.

Más fundamentalmente, se debe entregar al público la información sobre el desempeño de los egresados de las carreras y universidades. Esta información existe, pero no se puede publicar salvo en forma agregada, y esto debería cambiar. Si un estudiante supiera que si estudia en la carrera A en la universidad X su salario no superará los $300.000 mensuales, tal vez reflexione, elija otra carrera, otra universidad o prefiera seguir una carrera técnica.

Este cambio menor (proveer información desagregada del desempeño de los egresados) eliminaría muchas de los problemas que se han criticado a las universidades con fines de lucro. Por ejemplo, la publicidad sería menos útil frente a esta información dura de ingreso de los egresados, y probablemente las universidades destinarían al menos parte de los recursos a objetivos más directamente relacionados con la docencia. Por su parte, los dueños de una universidad que extrajera demasiadas rentas sin destinar recursos a la docencia también tendrían problemas. Es decir, esta medida tendría consecuencias profundas.

En realidad, y aquí vuelvo al tema original, la posición en contra del lucro en educación es fundamentalmente ideológica, pero de esas ideologías de anteojeras, que impiden pensar correctamente –y eso incluye a personas que supuestamente entienden de economía–. El argumento es que el mercado no funciona en educación porque hay diferencias de calidad que no se advierten en forma inmediata y que eso llevaría a equilibrios perversos. Hay dos puntos que decir respecto a este argumento.

Primero, que existen muchos mercados con esas características: seguros de vida, viviendas, automóviles y en general cualquier bien durable, cuya calidad no es conocida de inmediato. En algunos casos las fallas del mercado se corrigen mediante regulación y en otras mediante reputación, pero esos mercados existen y funcionan razonablemente bien, aunque le pese a nuestros economistas-ideólogos.

Segundo, en general la alternativa no es mejor. Tal como no deseamos autos fabricados por una empresa estatal (adelante Zyles, Moskyvas, Ladas y Yugos), ni menos sus refrigeradores, y hemos visto como las pensiones estatales se reducen en toda Europa,no es nada claro que sea una mejor solución pasar a un sistema de universidades del Estado –más allá de las ya existentes–.
Las universidades del Estado enfrentan el problema de la ausencia de incentivos. Esto lo vemos en el hecho que muchas de las universidades del Cruch no cobran menos que las privadas, ofreciendo un servicio docente que no es mejor. Además, es más complejo mejorar el rendimiento de una universidad estatal que el de una universidad privada. Como hemos visto, la provisión de información mejora la situación en el mercado privado, pero no queda claro cuál es el mecanismo para mejorar la calidad de las universidades estatales deficientes. ¿Entonces, en que sentido se puede decir que eliminar el lucro producirá una mejora?

En conclusión, la ideología ciega, incluso a personas inteligentes. En ese caso me parece una ceguera intencional, pero para la mayoría de la gente la ideología les ahorra la necesidad de conocimiento y de pensamiento. Esto es una estrategia razonable, ya que las personas tienen cosas más importantes a las que dedicarse, pero por lo mismo, las respuestas ideológicas no deben guíar las políticas públicas.

¿Cuál es el problema con las universidades privadas con fines de lucro?

R. Fischer

Ayer pasé por la Universidad San Sebastían en Pío Nono y me sorprendió ver tantos estudiantes salir de los edificios isntitucionales con caras alegres, conversando sobre sus estudios –o lo que sea de lo que conversan los estudiantes–. Al lado, la Escuela de Derecho de la U de Chile desolada, porque sigue en paro.

Y me puse a pensar que era raro que los estudiantes de las universidades del Cruch protesten contra el lucro. El lucro supuestamente perjudicaría a los estudiantes que estudian en universidades que persiguen el lucro, como probablemente los es –a través de algún mecanismo– la Universidad San Sebastían.

Es raro, porque si los estudiantes de la San Sebastían se sintieran perjudicados por el lucro, ¿no deberían ellos estar protestando en conjunto con los estudiantes del Cruch? No es que en esas universidades haya una dictadura que impida las protestas, y sin embargo, no se observan, al menos sobre este tema. Tampoco creo que los estudiantes del Cruch sepan mejor lo que les conviene a los estudiantes de las universidades privadas que los de la San Sebastían, que son los directamente afectados por los vicios del lucro. Pensar así es ser paternalista y suponer que por estar en una universidad del Cruch los estudiantes son superiores a sus colegas de universidades privadas (esto puede ser el caso de las universidades de élite, pero el Cruch incluye universidades que están lejos de serlo).

Llego a la conclusión que, como en la mayoría de los casos en que un grupo de presión dice actuar sacrificadamente en favor de supuestas víctimas (a las que el tema no les importa), la motivación tiene un fin distinto. Ese objetivo puede ser político, o puede ser conseguir más recursos –como en el caso de nuestro rector–, o alguna otra cosa, pero la preocupación por las supuestas víctimas es un artefacto utilizado para disfrazar los objetivos reales ante la opinión pública (ver por ejemplo el caso de la NGA y la U. de Chile.).

Los defensores de los estudiantes me dirán que la población apoya totalmente a las demandas de los estudiantes. Les contesto con una analogía. Supongamos que los estudiantes del Cruch comenzaran una protesta similar por reducir la jornada semanal a 25 horas. La opinión pública los apoyaría, porque ¿quién no desearía trabajar solo 25 horas a la semana? ¿Significa eso que deberíamos implementar las 25 horas porque el público apoya la demanda? Creo que si la opinión pública se diera más tiempo para reflexionar se daría cuenta de los costos de tal medida en un país de ingresos medianos, y castigaría a los políticos que votaran a favor, por muy popular que fuera la idea conceptual.

Mi punto es que el apoyo de la población a menudo es un apoyo al concepto ideal, pero no a su implementación. Por ejemplo, ¿Quién no va estar de acuerdo con mejorar la educación? Pero si hay que cerrar colegios privados subvencionados y se detiene la inversión de las universidades privadas (porque normalmente a los bancos no les gusta prestar a instituciones sin fines de lucro), habrá un enorme costo para los cientos de miles de estudiantes que están actualmente en esas universidades. Y este costo político lo pagarán quiénes obedecieron a la opinión pública sin reflexionar que no era eso lo que quería ésta, sino implementar mejores estándares, recibir más información y mejorar el sistema para pagar por los estudios universitarios.

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Nota: En otras entradas de este blog se analiza el tema de la calidad de la educación con fines de lucro y como se compara con las universidades estatales; el problema de la investigación y el lucro; y otros temas relacionados con la educación. O sea, esta entrada no cubre todos los temas relacionados con el lucro en educación, pero varios de ellos han sido tomados en fechas anteriores en este blog.