Lomborg se da vuelta la chaqueta

Y decide que en realidad hay que destinar recursos importantes a evitar el calentamiento global. Siendo justos con Lomborg, el siempre afirmó que no negaba el calentameinto global pero –inicialmente– que no estaba demostrado estadñisticamente aún, y –luego– que habían cosas más importantes en que gastar la plata. Así y todo es una volte face sorprendente. A diferencia de otras propuestas Lomborg cree que mejor que castigar las emisiones de carbono, los recursos deben destinarse a innovación en el área de energías limpias y renovables.

Educación y señales: un error?

En su página, a Bryan Caplan le dan duro por creer que la educación universitaria tiene como principal objetivo la emisión de señales costosas para filtrar la calidad de los alumnos. El contradictor de Caplan señala que de ser así, sería un mecanismo ineficiente, ya que es fácil pensar en otras formas de filtrar las personas. Concluye que gran parte de la educación debe tener un contenido efectivo. Un ejemplo de sus argumentos, que son convincentes:

In your reply you stated that education’s value added was maybe 20% of the private returns to education. Does this mean that you think fully 80% of the value of time and other resources spent on education are wasted? Wow! Given how much we spend on education and how much time we spend in school that is an enormous inefficiency! How is that possible? The strongest argument for either of the two positions I’m defending is that if there was a much more efficient way to do whatever it is that education does, somewhere some society would have found it and we would all be trying to copy them. Here in the US we’ve now had at least 50 to 100+ years of experience with mass education and we haven’t been able to find a better way? (I say 50 to 100+ since universal grammar school has been around much longer than cheap large scale higher education.) Not only are other countries not developing radically different models, they are sending their children to this country in droves for this supposedly useless education. Bryan, I hope you appreciate the irony here. In our first public debate you are taking the side of widespread market failure while I’m defending the ability of private ingenuity to work its way around whatever problems the world throws in its way – the reverse of our usual roles. I must say I’m enjoying being in this position because I normally grant that it is the person arguing against efficiency who has the burden of proof.

Su conclusión exige una retracción de Caplan:

So Bryan, ready to do some back tracking? I think you’ve got to at least admit that the educational system is a lot more efficient than you originally claimed. Otherwise I think you have gotten yourself out on a limb that won’t support the weight.

Gracias a Marginal Revolution.

Políticos en segunda clase

En el Reino Unido el populismo ha hecho que los servidores públicos y políticos tengan que viajar en segunda clase en trenes y aviones. El problema, como lo indica este artículo, es que en muchos casos los efectos son antieconómicos. Un servidor público que viaja en un vagón repleto de personas no puede usar su notebook para trabajar y no tiene la tranquilidad para hacer llamadas telefónicas importantes. Si, como ocurre con muchos políticos ingleses (los ministros son miembros del parlamento), deben volver a sus condados cada dos semanas, el costo de ese tiempo perdido es muy elevado.

Derecho a internet

John Kay tiene un excelente artículo sobre la existencia de un derecho a internet de banda ancha. Según el, los que proponen esta idea no distinguen entre derechos vitales y aquellos que son simples aspiraciones, como que todos tengamos una buena educación, buena salud y medio ambiente saludable.

Kay cita a Dworkin, quién escribió que “rights are trumps”, que en bridge significa que en una jugada, las cartas de baraja de una pinta particular le ganan a todas las demás, independientemente de su valor. Es decir, si tenemos un derecho a internet, ese derecho no depende del costo que eso signifique, ni de cuán poco estemos dispuestos a pagar por ese derecho: lo tenemos y no hay nada que hacer al respecto. Pero tal como no hay un derecho a la electricidad, al pan, o –menos mal–hasta ahora al agua, tampoco deberíamos tener un derecho a la internet de banda ancha: el costo para la sociedad puede ser excesivo. SE pueden tener subsidios, pero estos no pueden ser infinitos y pueden requerir alguna contraprestación a diferencia de un derecho.

En nuestro país nos encanta multiplicar derechos, pero tal vez esto se debe a que no entendemos la diferencia entre una aspiración y un derecho. Existe un derecho a no ser torturado, a la prensa libre, a no ser discriminado, pero estos derechos fundamentales no deberían ser aspiraciones sino derechos efectivos. En cambio, otros derechos son simples aspiraciones y deberían tener otro nombre, para que así los miembros del Tribunal Constitucional puedan entender que existe una diferencia.

Este blog convcuerda plenamente con la conclusión de Kay:

Confusing rights with things that are desirable is not harmless. In the past decade, we have seen the wider and wider use of the language of rights combined with a significant erosion of traditional and truly fundamental rights. The US government has engaged in torture and the British government has acquiesced in it. Free speech has been eroded by the use of libel writs to protect crooks and charlatans, by unmeritorious claims of privacy and by assertions of national security that confuse public safety with party advantage. The extravagant assertion of “human rights” by lawyers chasing briefs has created an environment in which many people treat the phrase with cynicism or even amusement. The misuse of the language of rights undermines the status of all rights. We should create rights sparingly, and defend them tenaciously.