Variacioncompensada's Blog

Obras en aeropuerto

noviembre 19, 2010
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Uno de los problemas en las concesiones es que son difíciles de adaptar a cisrcunstancias cambiantes. Si por ejemplo, la demanda crece muy poco y los ingresos del concesionario caen, hará muchos esfuerzos de lobby para conseguir regalías del Estado. España muestra un caso; en forma unánime, el Parlamento (a propuesta del ejecutivo) acordó subsidiar a las concesionarias de carreteras por la caída en la demanda producto de la crisis económica. Esto es sorprendente, porque la situaciçon económica española muestra un enorme déficit, y porque no parece que exista una obligación legal de proveer un salvavidas a los concesionarios.

Por el contrario, si la demanda crece en exceso, es un problema modificar el diseño de las obras para acomodar el aumento en la demanda. La dificultad radica en la contraparte, la que cobrará caro por las obras que se requieren. Por ejemplo, podría cobrar mediante un alargamiento del plazo de la concesión (el caso del aeropuerto de Santiago, AMB). Este alargue puede ser muy valioso, porque hay poca incertidumbre enla demanda y las obras de adpatación son poco costosas. La alternativa es recomprar la concesión antes del final del plazo, de manera de reconcesionar o que el Estado realice las obras a su costo (y reciba los ingresos futuros de la concesión). En tal caso es necesario tener una regla predeterminada (en el contrato de concesión) para definir el valor de recompra. De otra forma, será muy conflictiva la recompra, pues el valor de la concesión remanente dependerá de variables tales como el crecimiento futuro de la demanda, la cual originará conflictos. El método VPI resuelve ese problema al definir un valor de recompra como el remanente de ingresos que faltan por recaudar, menos los costos de operación y mantenimiento predefinidos. El métodp es apropiado para carreteras y otras obras en las cuales el manejo de la demanda no es importante.

En todo caso, en el caso del aeropuerto AMB la demanda de diseño se ha alcanzado mucho antes del fin de la concesión, condenando a los usuarios a experiencias cada vez más tercermundistas. Y aún quedan cuatro años de concesión. Por lo tanto, es imprescindible construir obras adicionales antes del término de la concesión, para responder al crecimiento de la demanda. Una posibilidad es alargar la concesión a cambio de las obras, una mala alternativa por los problemas mencionados arriba. Segundo, el Estado podría adelantar el fin de la concesión, pero esto requeriría negociaciones difíciles con el concesionario. Otra posibilidad es que el Estado encargue las obras, a su propia cuenta (tal vez llamando a una licitación indpeendiente, de ser posible), y que luego traslade los costos de la inversión al futuro concesionario. Esta es probablemente la mejor alternativa para resolver un problema que se volverá agudo en poco tiempo.