Variacioncompensada's Blog

Eficiencia económica de las democracias

noviembre 27, 2010
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El cambio de gobierno desde la Concertación a la Alianza parece haber sido refrescante para el pa’is. Una coalición desgastada fue reemplazada por un gobierno m’as dinámico, que recuerda la Concertación de principios de los 90. Lo ocurrido da para reflexionar sobre las ventajas de la democracia. Una de ellas es que países con gobiernos democráticos tienen menos varianza en sus tasas de crecimiento (y más generalmente, en otras medidas de bienestar), en el sentido de que, si bien hay gobiernos autocráticos que crecen más rápido que las democracias, hay otros que hunden a sus países, como el caso de Zimbabwe o Myanmar (ex-Birmania). Como lo muestra un estudio reciente (aparecido en el blog de Dani Rodrik o tal vez el de Bill Easterly) la mayor parte de las transiciones de países pobres a países emergentes en las ‘ultimas décadas han ocurrido bajo dictaduras. Estas transiciones ocurren con altas tasas de crecimiento. En mi interpretación, como las dictaduras responden menos (aunque no siempre es as’i) a la presión del público y a los grupos de presión, pueden introducir reformas que son muy difíciles de realizar en democracia y que son muy favorables al crecimiento rápido. Pero, por lo mismo, las dictaduras se pueden equivocar por mucho m’as tiempo que las democracias, lo que puede ser muy costoso para el pa’is. De ah’i la mayor variabilidad en el crecimiento de los países bajo gobiernos no democráticos.

Hay otro aspecto interesante de la democracia, que lo hace mejor que una dictadura, al menos en el largo plazo. Los gobiernos de la Concertación fueron bien intencionados: sus gobiernos fueron tal vez los más más exitosos en nuestra historia. Sin embargo, a medida que se reelegían sucesivos gobiernos concertacionistas, cada vez ofrecían menos iniciativas novedosas, o deseos de entrar en conflicto con grupos de inter’es. La eficiencia de la economía comenzó a decaer, la corrupción aumentó y muchas medidas con beneficios evidentes no se llevaban a cabo.

El análisis que sigue seguramente será obvio para quienes hayan leído a Mancur Olson u otros pensadores modernos en ciencias políticas (en las que no llego a ser siquiera un autodidacta). El análisis tiene dos partes. La primera tiene que ver con la capacidad de un nuevo gobierno para innovar y hacer reformas profundas. La segunda las personas que componen los centros de decisión de una coalición gobernante a través del tiempo.

En el transcurso de un gobierno ocurren eventos que afectan a grupos de poder, o estos grupos de poder consiguen presionar al gobierno en un momento vulnerable. Ante esto, el gobierno puede realizar reformas con un alto costo político que eliminan la vulnerabilidad o realizar pequeños ajustes de política que benefician a los miembros del grupo de presión. Estos beneficios pueden ser mayores salarios o beneficios a los miembros del grupo, o la exclusión de ciertas reglas de aplicación general, entre otros. Inicialmente, estas pequeñas desviaciones de las reglas de gobierno no tienen un costo importante para la economía y el gobierno. El problema es que a medida que pasa el tiempo, se acumulan estas costras de ineficiencia (tal como en los barcos, las algas y moluscos adheridos al casco reducen su velocidad). Los grupos beneficiados, que ahora son muchos, se oponen a cambios que reducen estos beneficios. Además el gobierno siente un compromiso con sus promesas y concesiones anteriores, por lo que es costoso eliminarlas: significa reconocer errores en el pasado.

Es natural que la oposición haga campaña contra estas granjerías, por el costo que tienen para la sociedad y porque son difíciles de defender para el gobierno. Por lo tanto, en la campaña política que eventualmente lo lleva a ganar el poder, uno de sus principales motivos son reformas que eliminan estos favores y beneficios a grupos específicos (aunque tal vez en la campaña tuvo que prometer favores a otros grupos). En el nuevo gobierno, las reformas están comprometidas y no se tiene responsabilidad por beneficios concedidos a grupos específicos por el gobierno anterior. Por lo tanto, le es fácil realizar reformas profundas y eliminar granjerías que eran difíciles para el gobierno anterior.

Para que este mecanismo de limpieza de los establos de Augeas funcione, es necesario que el la oposición haya estado fuera del poder por bastante tiempo, de modo que no se sienta obligado con grupos que recibían granjerías bajo sus propios gobiernos anteriores. Los sistemas como el antiguo colombiano, en que el poder cambiaba de partido en cada elección, no tiene el efecto que se busca.

Un ejemplo de lo que sucede con gobiernos autocráticos de larga data es el colapso de la monarquía absoluta francesa, cuyo regimen estaba lleno de excepciones y favores a grupos específicos. Entre muchos ejemplos de reglas injustas, los nobles –pese a ser la clase más rica– estaban excluidos de muchos impuestos que pagaban los burgueses y el pueblo. Cuando el gobierno, en una crisis económica total, intentó elevar los impuestos a los nobles, estos se opusieron y no le quedó otra cosa al Rey que convocar a los Estados Generales. Y ya sabemos lo que pasó.

El segundo factor importante que le da ventajas a las democracias con períodos más o menos largos entre cambios de coalición son las personas que componen el gobierno. Luego de mucho tiempo fuera del poder, aquellos interesados en política solo por los beneficios que pueden obtener son escasos en la oposición. En la oposición aparecen muchas personas que son menos políticas y más idealistas, y que desean llevar a cabo ideas y proyectos para cambiar el país. Por lo tanto, al principio, los gobiernos disponen de personal de alta calidad, desinteresados, convencidos y con deseos de sacrificarse para hacer las cosas bien, incluso si prefieren el sector privado o la academia al trabajo en el ejecutivo. Esto explica en buena media las calidad de las políticas públicas bajo los primeros gobiernos de la Concertación, especialmente el de Alwyin.

Con el tiempo, se van aquellas personas que están en el gobierno por idealismo y que tienen opciones privadamente más atractiva. Un poco por estar cansados del sacrificio de ingresos o tranquilidad, pero sobre todo porque deben competir con otros miembros del gobierno cuyo objetivos tienen una mayor componente de interés propio. En el largo plazo, el que está en el gobierno por idealismo no puede competir con estos personajes más políticos, y la calidad de los equipos de gobierno decae. Para entonces, ojalá hayan pasado los años suficientes como para que la nueva oposición se haya renovado en personas e ideas.

Este proceso es algo que solo las democracia pueden realizar en forma ordenada. En autocracias, dictaduras, o monarquías absolutas, es necesaria una revolución o golpe de estado para producir los cambios. En muy pocas ocasiones (aquellas que se acercan al desarrollo, como Corea del Sur) se produce mediante una transición tranquila.


Publicado en Economía política