Variacioncompensada's Blog

No conviene jubilar

noviembre 1, 2010
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A menos que se trate de una persona que se retire con subsidios del Estado o que sus ingresos superen por poco la acumulación mínima en AFP que da acceso a subsidios, conviene no jubilar ahora sino esperar tiempos mejores.

Si la acumulación de una person no le alcanza para el ingreso mínimo al jubilar, el Estado subsidia la diferencia, por lo que no tiene sentido esperar mejores tasas. Si su acumulación excede, pero por poco, este monto mínimo, también conviene jubilar. A medida que el país se hace más rico, el Estado tenderá a elevar la jubilación mínima, por loque recibirá el mismo tratamiento que en el caso anterior. El problema son las personas con una acumulación mayor que las anteriores y que no pueden esperar, razonablemente, que el Estado las subsidie en el futuro relevante para sus decisiones.

El problema para esta persona son las bajas tasas de interés mundiales. En parte, este fenómeno se debe al envejecimiento de la población en los países de altos ingresos y algunos de los países emergentes, los que acumulan para la vejez y al mismo tiempo demandan menos crédito. Esto es un efecto secular. Pero otra parte importante del efecto es transitorio, debido al comportamiento del Fed, que se ha esforzado por mantener tasas bajas para reactivar la economía norteamericana.

Esto significa que los retornos a la acumulación de los ahorrantes en AFP son bajísimas. En una empresa financiera de la plaza, para obtener $1 millón mensual en renta vitalicia al momento de jubilar, es necesaria una acumulación de $189 millones. Si suponemos una sobrevida de 20 años, esto equivale a una taa de retorno sobre los activos de 2.5% real anual (suponiendo que el $1 millón de renta también es en términos reales). Es decir, poco más de lo que se obtendría poniendo la plata en el colchón (si no hubiera inflación). Recordemos que el sistema de AFP se diseñó considerando un retorno real de 4% anual

De aquí se obtienen algunas conclusiones:

  • En vez de jubilar, trabajar por más tiempo. Esto aumenta las acumulaciones debido a que se suman montos adicionales, y se reciben más retorno sobre los montos acumulados. Segundo, se reduce el horizonte de vida al jubilar. Considerando solo el último efecto, la jubilación puede aumentar en un 30% si el retiro comienza a los 70.
  • En caso de tener que jubilar, se debería optar por el retiro programado, o al menos dejar buena parte de los ahorros en esa condición. El retiro programado da una opción: la posibilidad de cambiarse a la otra modalidad de pensión. Si se sospecha que en algún momento el Fed podría cambiar su estrategia subiendo las tasas de interés, no quedará amarrado a la baja rentabilidad actual. En todo caso, es peligrosos destinar grandes recursos a una compañía de seguros de vida vitalicia, pues el Estado asegura sólo mínimos bastante bajos y el horizonte del seguro es de un plazo suficientemente largo como para que las empresas de seguros puedan tener problemas .
  • La inversión de los ahorros en activos tales como inmuebles para arriendo es probablemente menos atractiva de lo que parece. Actualmente esta rentabilidad puede ser mayor que la de los bonos, pero si las rentabilidades de los bonos se mantienen bajas, éstas se traspasarán a los arriendos de varias formas: i) un aumento en la oferta generada por las bajas tasas o ii) un aumento en el precio que también reduce la rentabilidad. Cuál de los dos efectos domina depende de circunstancias como la facilidad y el atractivo para construir en las cercanías del inmueble de arriendo.

En realidad enfrentamos el mismo problema que Francia con sus pensiones. La gracia de las AFP es que la caída en la rentabilidad futura no se traduce en huelgas en los aeropuertos y amenazas a la institucionalidad política.


Publicado en Pensiones

Deuda perpetua

noviembre 1, 2010
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Lex en el Financial Times tiene un artículo sobre el aumento en la emisión de bonos perpetuos. Estos instrumentos, poco conocidos hace algunos años (aunque durante las guerras napoleónicas, el Reino Unido emitió consols, su equivalente en deuda pública), se han popularizado al extremo de emitirse US$16 billones en lo que va del año.

Los bonos perpetuos tienen la característica de que el principal no se paga nunca, por lo que pueden seguir pagando interés para siempre, mientras la empresa siga solvente. Para los que prestan, el atractivo está en que en un momento de tasas bajas en todo el mundo (resulta interesante compararlo con la época de Volcker, hace solo 30 años, cuando las tasas eran altas en todo el mundo), los bonos perpetuos pagan uno o dos por ciento más que los instrumentos de deuda usuales, dado que no se repaga nunca el principal.

Lex muestra que en realidad los bonos perpetuos son instrumentos con mucho riesgo, ya que incluyen una opción de recompra que los hace más baratos que el financiamiento mediante una ampliación de capital. Supongamos que las tasas de interés suban (o, peor, que la inflación aumente). En tal caso, los poseedores de estos bonos van a recibir el impacto completo de la caída en la rentabilidad y el emisor tiene asegurada una baja tasa para siempre. Por el contrario, si las tasas bajan, y se eleva el costo de este financiamiento, la empresa refinancia sus pasivos en las mejores condiciones, recomprando los bonos perpetuos. Y como el bono no se repaga, tiene muchas de las características del capital, sin sus ventajas.

Sure, a yield of 6 per cent from an instrument with some equity-like characteristics – such as Hutchison Whampoa’s recent $2bn perpetual deal – is attractive, relative to equity benchmarks yielding 2-4 per cent. Longer term, though, the benefits seem skewed to the issuer. Consider BR Properties, a single B-rated Brazilian developer that sold $200m of perpetuals, to yield 9 per cent, at the end of last month. It is, in effect, getting permanent capital at a cost much lower than equity. If interest rates rise, great: it has locked in cheap financing literally ad infinitum. If rates go down, it simply redeems at par and refinances. Viz Pemex, the Mexican oil company, which just replaced Latin America’s first perpetual, issued in 2004 at 7.75 per cent, with one yielding 6.6 per cent.

Por supuesto, si crremos que los mercados son racionales, todos estos factores están incorporas en el precio de la deuda perpetua. Pero vivimos un momento especial. En períodos de mucha liquidez, los inversionistas buscan afanosamente elevar las ridículas rentabilidades actuales. Pero comprometer recursos en el largo plazo en momentos en que no es improbable que la inflación futura sea relativamente alta parece un riesgo excesivo. En la última subasta de TIPS (bonos del Tesoro indexados), la tasa resultante fue negativa, indicando que hay un exceso de demanda por protección contra inflación futura.