Variacioncompensada's Blog

Deficit en los EE.UU.

noviembre 17, 2010
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El déficit no parece ser la preocupación principal de los americanos (las encuestas lo consideran en tercer lugar entre los temas importantes, luego del 1. empleo y economía; y 2. la salud). Pese a ello es importante en el mundo económico y el de negocios.

El New York times ha creado un simulador de medidas que podrían reducir el déficit, para que los lectores puedan jugar a ver qué medidas se necesitan para terminar con el déficit. Así se puede ver si los cortes que anuncia un congresista o candidato populista tienen algún efecto o simplemente son gastos menores, asociados a beneficios estratégicos importantes que se perderían. Un ejemplo clásico son los esfuerzos por eliminar la ayuda a países pobres (independientemente de que pueda estar mal asignada, es un ítem demasiado pequeño para tener un efecto).

Aparentemente, muchas personas encuentran difícil usar el simulador para reducir el déficit, por los comentarios que han aparecido en la blogosfera. Al autor de este blog no le fue difícil hacerlo. Para ello tomó medidas que a menudo tendrían el efecto adicional de reducir distorsiones o de aumentar la cohesividad social. Otra cosa, por supuesto, es la economía política para poder pasar las medidas.

Medidas (y sus ahorros al 2020)

1. Impuesto ajustado por riesgo a los bancos. Como los rescates bancarios los paga la sociedad in toto pero los beneficios van a los ejecutivos y dueños, es razonable un impuesto que castigue la toma de riesgos: US$ 103 B.

2. Un impuesto al carbono. Tiene todas las ventajas de reducir externalidades y generar ingresos: US$ 71 B.

3. Impuesto a las ventas de 5%. Esto es tal vez más discutible, y se podría reemplazar por alguna otra medida incluida en el simulador. Por ejemplo, limitar crecimiento de gastos de Medicare, o subir la edad a la que se aplica Medicare. Si se hicieran ambas (la primera es más difícil), el ahorro sería el doble de lo que genera un impuesto a las ventas. En todo caso, este impuesto generaría US$281 B.

4. Eliminar el descuento de intereses sobre créditos hipotecarios para personas de ingresos altos. Tiene solo ventajas: US$54 B

5. Eliminar loopholess reducir impuestos para empresas y personas. Ahora bien, como las medidas propuestas generan un superávit al 2020, reduciría la tasa general de impuestos lo justo para equilibrar el presupuesto sin excedentes. US$ 315 B.

6. Un impuesto adicional de 5.4% a los ingresos muy altos (más de US$1 millón anual). La única consideración es que este impuesto debería estar ajustado al índice de precios. De otra manera podría generar ingresos excesivos y sería menos equitativo. A quiénes creen que esto afectaría los incentivos, siguiendo la lógica de Mirlees, existe mucha discusíón sobre la importancia del efecto real de un impuesto moderado sobre los incentivos. Basta recordar que las épocas de oro de los EE.UU. han tenido impuestos mucho mayores. US$ 95 B.

7. Eliminar las reducciones temporales de impuestos de Bush. Que sean temporales efectivamente. Es un 2% adicional para ingresos sobre US$ 250.000 anuales. Es una tasa marginal, no total. Entiendo que sería acumulativo con el impuesto anterior. US $ 115B.

8. Retornar el impuesto a la herencia a los niveles de la era Clinton. No queremos crear dinastías. US$ 104B.

9. Hacer más estrictas las reglas para recibir seguridad social por inhabilidad física. Suma poco, pero parece que hay bastante fraude en este tema, tal como en Chile. US$ 17B.

10. Elevar la edad para recibir seguridad social a los 68 años. Es verdad que la esperanza de vida de las personas de menores ingresos es menor que la de personas de mayores ingresos, pero a éstos ya les hemos subido los impuestos. US$ 71 B

11. Reducir el descuento al empleador por planes de seguro para sus empleados. Tiene todos los incentivos correctos. Induciría una reducción en el alza en los costos de la salud. Además, no se aplica a bajos ingresos, cubiertos por Medicaid. US$ 157 B

Y eso sería todo: el déficit desaparece. No es tan difícil si las restricciones políticas no exisieran. Y claramente los incentivos y la cohesividad social mejorarían. Debemos recordar que la mayor parte del crecimiento en los ingresos en los EE.UU. se concentró en el 1% de mayores ingresos. Por lo tanto, pueden pagar más que los muy bajos impuestos actuales.


Deuda personal en los EE.UU.

noviembre 17, 2010
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P. Krugman tiene una figura impresionante en su blog. El gráfico muestra el aumento en la deuda de los hogares en los Estados Unidos desde la década de los 80.

El incremento desde el año 2000 es impresionante. Luego de la baja de tasas posterior a la crisis dot.com, los precios de las propiedades aumentaron por una burbuja, e hizo que los hogares se sintieran ricos y consumieran por sobre su ingreso, aumentando su deuda. Nada nuevo en este análisis.

La deuda ha comenzado a descender, pero aún está muy por encima de valores razonables. El problema es que el ajuste requiere una reducción en el consumo (o un aumento del ingreso), pero la reducción en el consumo disminuye la demanda agregada que enfrentan los productores, lo que tiende a reducir salarios y empleo, lo que hace caer el ingreso de los hogares. La “desapalanquización de la economía” tiende a amplificar los efectos de la crisis original sobre el empleo.

La salida: aumentar las exportaciones, o al menos reducir las importaciones, las que se reemplazarían con producción doméstica. Pero para eso los chinos deben exportar menos. A su vez, esto requiere una apreciación de la moneda china (o una depreciación del dólar). Los EE.UU. están haciendo este ajuste con el QEII, ya que los chinos no cooperan.

El resultado será que si los chinos no aumentan su consumo de importaciones de los EE.UU. (en realidad las importaciones pueden provenir de cualquier parte, ya que los flujos se equilibran), sus 2.5 billones de dólares en reservas van a valer mucho menos cuando quieran usarlas.

Pero los chinos no pueden esperar que el valor del dólar se mantenga: lo que está ocurriendo es una forma del price-specie flow mechanism de Hume, en el siglo XVIII, cuando combatía las ideas del mercatilismo.


Apuestas imprudentes

noviembre 17, 2010
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John Kay, en el Financial Times, comenta negativamente sobre un nuevo producto financiero destinado a inversionistas pequeños. Se trata de un bono asociado al FTSE (un índice accionario inglés) estructurado de una manera compleja. Las reglas son las siguientes:

  • Si al primer año el FTSE está por arriba de su valor al momento de la compra, el comprador recibe un retorno de 10%.
  • Si al segundo año FTSE está por arriba de su valor al momento de la compra, el comprador recibe un retorno de 20%

y así sucesivamente hasta el quinto año, en que se paga un 50% de retorno. Pero hay una trampita. Si al final del quinto año el FTSE está por debajo del valor al momento de compra, se le devuelve al comprador el valor original, sin intereses ni reajustes, salvo que en algún momento de los cinco años el FTSE haya estado por debajo del 50% de su valor al momento de compra, en cuyo caso, no solo no hay intereses, sino que se castiga parte del capital del bono.

Kay señala acertadamente que este es un producto cuyo valor es imposible de evaluar para un comprador normal y que solo los especialistas en un banco de inversiones, trabajando duramente, pueden determinar el valor correcto de este producto. Por lo mismo, supone que es un producto malo para los compradores, porque el costo de desarrollo del producto para los emisores debe ser cargado a los compradores, por lo que el retorno ajustado por riesgo debe ser negativo. Más aún, Kay asegura que los únicos que compran este tipo de productos so los que no los entienden. Nadie compraría ese producto para diversificar riesgo, por ser demasiado complejo evaluarlo, habiendo alternativas más simples contra riesgos como los del del FTSE, por lo que es un producto solo para pichones tentados por las altas tasas.

Kay agrega que por ese motivo, proveer de mayor información sobre el producto no es suficiente protección para los pequeños inversionistas. Incluso con toda la información, un inversionista pequeño no tiene cómo evaluar el precio al que este producto es rentable. Por lo tanto, es un producto que no se debería ofrecer a estos inversionistas, según Kay, agregando que hay muchos otros casos en los que se protege a los consumidores prohibiendo un producto o restringiendo su uso. Por ejemplo, en el caso de los alimentos, no se nos entrega el análisis de Sesma sobre el producto, sino que se permite o no se permite su venta. Lo mismo ocurre con los automóviles: no se nos entrega un informe de seguridad, sino que no se permite la venta de vehículos que no cumplen ciertos estándares mínimos de seguridad.

Será poco libertario, pero disponer de un ente oficial que restrinja la venta de productos poco seguros para el consumidor reduce los costos de transacción y por lo tanto le da profundidad a los mercados. La regulación oficial no puede ser sustituída por oficinas privadas de aseguramiento de calidad, aunque pueden ser un complemento. Las organizaciones privadas pueden ser corrompidas fácilmente (el caso del Better Business Bureau en los EE.UU. es aleccionador). La autorregulación, sin respaldo de regulación estatal, es ineficiente, como lo demuestran no solo la experiencia, sino también modelos téóricos, como los de Javier Núñez.