Empoderamiento del personal

Hace unos días una amiga extranjera, de visita nuevamente, me comentó que una de las cosas que siempre le sorprendía de Chile era la poca capacidad de toma de decisiones del personal subalterno. Había comprado un chip para usar su teléfono extranjero, pero como no le había servido tenía que devolverlo. Para que le pudieran retornar su dinero –la magnífica suma de $5.000– la empresa demoraría dos días, porque debía seguir un proceso administrativo complejo (y seguramente caro para la empresa).

He eacrito antes sobre este problema, que se observa en toda la atención al público y que se extiende a todas las empresas: casi no ha delegación de poder de decisión hacia los cargos inferiores de la empresa. Esto es doblemente malo. Primero, hace que los trabajos sean menos atractivos, lo que genera descontento laboral. Segundo, recarga de decisiones menores a ejecutivos que estarían mejor empleados en otras tareas. Es decir, la productividad laboral es mucho menor debido a esta falta de empoderamiento.

Hay todo tipo de explicaciones sobre las razones de esta mala organización interna de las firmas, pero la mayoría, basada en mecanismos sciológicos, no son demasiado convincentes. La explicación que ofrece este blog es que se debe a una combinación de i) leyes laborales que elevan el costo de echar a un empleado por mal desempeño cuando esto no puede ser evaluado en forma objetiva; y complementariamente, ii) la débil capacidad de la justicia para evaluar casos en los que se requiere criterio.

Para empoderar a los subordinados se requiere otorgarles la posibilidad de tomar decisiones. Para ello, es necesario poder castigar cuando se toman las decisiones equivocadas (especialmente si son reiteradas). De otra forma sería fácil para el empleado de la empresa (de telecomunicaciones,por ejemplo) cometer fraude o ser irresponsable. Es el temor a ser despedido el que hace que el empleado sea cuidadoso en sus decisiones. Pero si no teme ser despedido porque la justicia laboral siempre la da la razón (en Chile, trabajadores despedidos por robar, y registrados en cámaras de vigilancia, han recibido compensación por despido injusto), o porque la compensación de despido es muy atractiva, esa motivación para ser responsable no vale.

Se delega en los ejecutivos debido a que la reputación y las recomendaciones son importantes para ellos. Un ejecutivo despedido por tomar malas decisiones, que apela a las leyes laborales en una forma manifiestamente injusta puede encontrar difícil un nuevo trabajo de buen nivel.

La pregunta de fondo es cuál es el motivo para leyes laborales tan rígidas. La respuesta se encuentra en las deficiencias de nuestro sistema judicial, que es incapaz de ir al fondo de los temas, y se contenta con revisar procedimientos. Por ejemplo, se puede echar las trabajador porque no siguió el procedimiento establecido: para devolver el dinero de la amiga extranjera hay un mecanismo, que de no ser seguido lleva al despido -por causa–.

En conclusión, no critiquemos a las empresas por la falta de empoderamiento de los trabajadores si no les otorgamos la capacidad de despedir trabajadores por razones discrecionales y sin castigo (tal vez habría que hacer excepciones en las localidades con pocas fuentes de trabajo, porque allí los empresarios tienen un poder oligopsonico que no poseen en las grandes ciudades).

Una forma de descentralizar

Una de los supuestas grandes problemas de Chile es su excesivo centralismo. Casi todas las decisiones importantes se toman en la capital, y ella además atrae a las personas más ambiciosas y talentosas del resto del país. Por otra parte, no es claro que en un país con tan poca población, el centralismo sea malo. Existe una corriente de economistas que estudian la economía de las ciudades, como Ed Glaeser, que creen que las grandes ciudades son extremadamente eficientes, al concentrar numerosas actividades, y crear externalidades de creatividad que no poseen las ciudades de menor tamaño. Siguiendo a Glaeser, nuestro país sería más eficiente y competitivo con un Santiago que con dos medio-Santiagos.

Así y todo, presiones políticas regionales exigen la descentralización del país. Para contrarrestar el centralismo, se han diseñado numerosas y costosas políticas, las que no han tenido demasiado éxito. Arica y Punta Arenas han sido subsidiadas por décadas, pero ello no ha impedido que su población disminuya y su actividad decaiga. Otras medidas han sido administrativas, delegando poder a autoridades regionales o locales, a menudo generando problemas debido a faltade capacidad local o han generado corrupción.

Un síntoma, y a la vez uno de los peores problemas de la centralización es que las empresas de todo el país, una vez alcanzado cierto tamaño, deben establecer su oficina matriz en Santiago. Es la única forma de tener acceso directo a las oficinas de los bancos donde se toman las decisiones de crédito cuando su magnitud excede cierto tamaño. Las oficinas regionales de los bancos no disponen del poder de decisión para entregar créditos de tamaño razonable para una empresa mediana en su etapa de crecimiento.

Este es un problema que tiene solución, la que puede ser efectiva en descentralizar al país, pero ella podría no ser eficiente desde un punto de vista económico.

Supongamos que se aprobara una ley del tipo que existía en los EE.UU. en el pasado, que obligara a los bancos a operar solo en su Región de origen (con un período de transición, por supuesto). Los bancos ubicados en Santiago tendrían que vender sus sucursales, probablemente a empresarios regionales. Así se crearía una red de bancos regionales para satisfacer los requerimientos de crédito regionales. Claro, esto sería una pesadilla para la SBIF, pero eso sería un problema aperte.

Los nuevos bancos regionales probablemente solicitarían recursos de los bancos de la capital (debido a que por su mayor capacidad económica y tamaño, pueden acceder a recursos financieros a menor costo), pero que en sus operaciones de crédito actuarían en forma independiente. Dado que conocerían mejor a sus clientes, y operarían en forma autónoma, las empresas regionales preferirían trabajar con ellos que instalar una sede matriz en la capital (salvo que se transformaran en empresas realmente grandes, para las cuales el menor costo de capital en lacapital compensara el costo del cambio de sede).

Al existir más empresas medianas o grandes con matrices basadas en regiones, habría una demanda por talento regional, por lo que la migración de personas con ambición e inteligencia desde regiones se reduciría. Al haber empresarios importantes en regiones, es probable que las artes y la cultura tendrían mayor desarrollo, como lo tuvieron en el pasado, cuando existían bancos regionales. El poder político de las regiones también aumentaría, ya que no todos los recursos provendrían de decisiones tomadas en Santiago, tanto por el sector privado como por el sector público.

¿Podrían esto beneficios compensar la menor eficiencia del sistema financiero debido a la restricción artiificial de operar fuera de su Región de origen? Es una pregunta a discutir.

Una mirada deprimente

Si alguien desea deprimirse un poco, pueden mirar el Daily Show de John Stewart. La colección de videos de de días anteriores es tal vez demasiado fuerte para todos los que han vivido algún tiempo en los EE.UU. La decadencia del discurso político y las medidas que se deben tomar para hacer frente a las crisis presupuestarias estatales y locales –casi todas relacionadas con reducciones en educación, y pronto en salud– pueden tener desastrosos efectos en el largo plazo.

Me parece sorprendente que la polarización se observe incluso en el discurso de Stewart, normalmente una persona razonable. Es cosa de ver la entrevista con Rand Paul de hace unos días. Además, queda claro que el discurso no puede seguir siendo de reducción de impuestos. Se puede pensar en racionalizar los impuestos, pero no en su reducción en volumen.

Este blog piensa que se deberían eliminar los loopholes que usan los individuos de altos ingresos (o riqueza) para pagar efectivamente un porcentaje menor de sus ingresos que los que reciben menos ingresos. Se debería eliminar la deducción de impuestos por los intereses pagados en hipotecas. Pero por otro lado, eliminaría el impuesto a las empresas, traspasándolo como en Chile, a un impuesto deducible del impuesto a las personas.

Una buena frase

En el Financial Times, Philip Stevens analiza cómo Londres se ha convertido en un lugar donde los tiranos del mundo depositan recursos o hacen donaciones para mejorar sus imágenes públicas. Tiene una buena cita:

“What Britain offers, if you like, is a coin-operated laundry for the reputationally challenged.”

Y añade que la razón para esto es que es difícil para la prensa investigar lo que pasa con estos tiranos, dado que en Inglaterra la ley de libelo obligan a demostrar los hechos cuando se hace una acusación pública. Además, el simple gasto en una defensa legal es prohibitivo.

En otros países, el estándar es que el demandante (en un caso de libelo) debe demostrar que las aseveraciones son falsas o que fueron acusaciones falsas y además hechas con conocimiento de causa (el caso de lso EE.UU.). Como además la justicia del Reino Unido es expansiva, alcanza investigaciones de prensa en otros países.

John Kay

Después de un hiato de tres semanas por exceso de trabajo en febrero y unas cortas vacaciones, nada mejor que retornar a este blog con una entrada sobre John Kay.

Los lectores de este blog han tenido la ocasión de ver varias entradas en que se discuten sus op-eds en el Financial Times. En general se trata de artículos estimulantes, que no se avienen con el pensamiento común. Lo que no sabía, hasta hoy es que pese a ser un business economist actualmente, tuvo una carrera académica respetable, comenzando por ser alumno de Mirlees. Tiene artículos en ReStud, EER, EJ, JPubEc, OEP, JIE, etc y ha sido profesor en Oxford, LBS y LSE, además de haber sido el primer Director del recientemente fundado Said Business School de Oxford .

Pero esta entrada no es sobre su cv, sino sobre sus artículos en el Financial Times. Por ejemplo, ayer sacó un artículo sobre las deficiencias de los modelos utilizados en finanzas.; (estoy dirigiendo el enlace al artículo que aparece en su página web). Comienza citando al Chief Financial Officer de Goldman Sachs, que había declarado que eventos que estaban a 25 desviaciones estándar de la media se habían repetido durante varios días.

Kay señala que cuando algo tan improbable ocurre, lo que está malo es el modelo, no la naturaleza.

There are no 99 per cent probabilities in the real world. Very high and very low probabilities are artifices of models, and the probability that any model perfectly describes the world is much less than one. Once you compound the probabilities delivered by the model with the unknown but large probability of model failure, the reassurance you crave disappears.

Techniques such as value at risk modelling – the principal methodology used by banks and pressed on them by their regulators – may be of help in monitoring the day-to-day volatility of returns. But they are useless for understanding extreme events, which is, unfortunately, the main purpose for which they are employed.

Luego indica las limitaciones de modelos y de los que los diseñan, cuando éstos se siguen
ciegamente:

Like the alchemists and the quacks, the risk modellers have created an industry whose intense technical debates with each other lead gullible outsiders to believe that this is a profession with genuine expertise.

We will succeed in managing financial risk better only when we come to recognise the limitations of formal modelling. Control of risk is almost entirely a matter of management competence, well-crafted incentives, robust structures and systems, and simplicity and transparency of design.

A este blog le agrada la comparación entre los diseñadores de modelos y los vendedores de aceite de serpientes (snake oil).