Regulación e inversiones hundidas

R. Fischer

Uno de los temas que me ha preocupado desde hace tiempo es cómo incorporar algunos tipos de inversiones de empresas reguladas en el proceso de regulación de tarifas.  El problema son las inversiones literalmente hundidas, tales como la red de gas, sanitaria y otras que deben ser soterradaspor motivos estéticos. Se pueden separar en dos categorías: inversiones de la red propiamente tal e inversiones que hace una empresa en el período pre-regulatorio para competir con otros medios de provisión del servicio.

Inversiones en red

Normalmente la empresa regulada hace estas inversiones durante la etapa de desarrollo inmobiliario, antes de la pavimentación, mientras los costos son bajos. Sin embargo, nuestro proceso regulatorio toma el valor que tendría, para una empresa modelo que parte de cero, hacer  estas inversiones una vez que la pavimentación está hecha. Esto se debe a que la empresa modelo que se usa para estimar costos parte de cero en el instante de regular. Dado que la empresa modelo debe tener una rentabilidad normal, ajustada por riesgo, y el modelo le asigna un valor mucho mayor a la inversión de la empresa modelo de la que tuvo para la empresa real, esto haría excesivamente rentable a la empresa real.1

InversionGas
Inversión de bajo costo al no romper pavimentos. Metrogas en Santiago.

 

Este es un problema intrínseco del mecanismo de empresa modelo en su concepción original. Por otra parte, y en la dirección contraria, una empresa modelo puede ser mucho más eficiente que la empresa real, lo que llevaría a la quiebra de la empresa regulada. En la práctica regulatoria se hace una especie de negociación ritualizada basados en modelos creados por cada parte en el proceso. Además, como  lo mencioné en un posteo anterior, Di Tella y Dick muestran que  los costos reales de la empresa afectan los resultados del proceso regulatorio, algo que no debería ocurrir bajo el esquema de empresa modelo, y que muestra que no se aplica en forma químicamente pura.

Tal vez ahora que se está estudiando cómo regular a la compañía de distribución de gas se podrían hacer algunas modificaciones al concepto de empresa modelo. Un posibilidad es manejar mejor el tema de las inversiones hundidas. Es un error regulatorio que la empresa luego de realizar una inversión hundida pueda rentar sobre ella como si hubiera invertido una vez pavimentado encima. La empresa puede usar contabilidad IFRS para darle ese valor a sus activos, pero la sociedad no tiene por qué premiar al monopolio (pues no hay competencia una vez instalada la red) con esa valoración.

La forma apropiada de considerar las inversiones hundidas es a un valor que refleja la inversión original, pero que a medida que se acerca el fin de su vida útil, la valora al costo de reponer la inversión una vez construido encima. Creo que algo así se hace para algunas inversiones del sector sanitario.

Se puede hacer una combinación lineal de los dos valores, del tipo

C_t=C_i\left(\frac{t}{T}\right)+C_r\left(\frac{(T-t)}{t}\right),

donde :

C_t es el costo que se usa para valorar una determinada inversión en el instante t,

C_i es el costo de inversión real,

C_r es el costo de reposición,

T es la vida útil definida por la autoridad para ese tipo de inversión.2

El problema desde el punto de vista práctico es que las inversiones soterradas deben ser fechadas, y eso complica el procedimiento de valoración de la empresa modelo la primera vez que se regula la empresa. Sin embargo, tal vez puedan establecerse rangos de la inversión anual que son subterráneas, y establecer vida útiles estimadas para las inversiones hechas, con lo cual podría calcularse una aproximación al valor de los activos regulatorios de la empresa. Para las nuevas inversiones,cuando la empresa ya es regulada, el regulador debería establecer vidas útiles eficientes, las que se usarían para definir $\latex T$ para distintos tipos de de inversiones hundidas.

El resto del procedimiento regulatorio, dada la red, debería manejarse bajo el concepto de empresa eficiente: salarios, software, mantenimiento, etc, deberían seguir patrones comunes a todos los sectores regulados.

 

Inversiones por competencia

El segundo tipo de inversión se refiere a las instalaciones que ha hecho la empresa de distribución de gas, por ejemplo, para convencer a una inmobiliaria a que su edificio o condominio use gas natural distribuido y no gas licuado. Estas inversiones estarían fuera del área de concesión de la empresa regulada, ya que son inversiones al interior de la propiedad, y después del medidor.

 

InverionCompetitiva
Por competencia, Metrogas ha realizado obras internas, pese a no ser parte de su área de concesión.

 

Estas inversiones ya no son propiedad de la empresa regulada, pero destinó recursos a a ellas.3 Mientras las empresa no está regulada y no cobra cargos fijos, la empresa de gas está dispuesta a invertir recursos en atraer a un cliente $ latex z$ a la izquierda de \bar{z}, hasta el monto de la diferencia entre la curva y F. Esto se muestra como el tramo vertical grueso en la figura siguiente:

RentaMonopolioGNL5crop
Utilidades generadas por cliente z, sin regulación.

La pregunta es:¿Cómo debe tratar el regulador las inversiones por competencia con otros medios? La empresa realizó estas inversiones bajo el supuesto que no sería regulada, porque al ser regulado el consumo al costo marginal, no tendrá las  rentas que la indujeron a regalar esas inversiones a los clientes. Por lo tanto, me parece razonable que se consideren (siempre y cuando el punto anterior sobre como valorar inversiones hundidas se implemente), al costo efectivamente incurrido, y depreciándose con la vida útil real de ese tipo de activos.

Conclusiones

En posteos anteriores he mostrado que es necesaria la regulación en el sector de distribución de gas. Aquí muestro que para evitar que la empresa obtenga rentas sobrenormales, las inversiones hundidas no se deben valorar al costo de reposición, sino que se deben acercar gradualmente a ese valor, a medida que se acerca el momento efectivo en que se debe reponer la inversión.4 Creo haber mostrado,  además,  que en el caso de las inversiones que la empresa hizo para competir con alternativas de suministro energético, la empresa debería recibir un retorno asociado al costo efectivo y verificado de esas inversiones, por un tiempo limitado a la vida  de esas inversiones.

Solo me parece que resta un problema conceptual, al que pienso dedicar un posteo futuro: el tema del costo de suministro de gas. Si se puede determinar el valor apropiado a usar, se puede pensar en un modelo regulatorio en que la empresa cobra por el servicio de transporte de gas, así como el costo de suministro de gas (tal como ocurre en el sector eléctrico). Esto abre el espacio para un desarrollo de  mercado para servir a grandes clientes, que podrían contratar con otros proveedores de gas, y que pagarían una tarifa regulada por el transporte.

 

Notas

1. Estoy simplificando. Naturalmente el regulador hace  todo tipo de ajustes para tratar de no entregarle tanta rentabilidad a la empresa.

2. Otra alternativa sería una interpolación de tipo log-lineal: C_t=C_i^\alpha C_r^{(1-\alpha)},  donde \alpha =t/T.

3. Dado los costos del gas que tendría la empresa regulada, es dudoso que el problema se presente en el futuro, ya que los clientes no aceptarían pagar el mayor costo del gas que no proviene de la red, por lo que un edificio con ese tipo de suministro sería poco atractivo para los compradores.

4. Una vez hecha la primera reposición, se debería valorar siempre al costo de reposición, pues ya no habrán más rentas producto de la revalorización de activos hundidos en la etapa de desarrollo inmobiliario.

Contabilidad pre-regulatoria

R. Fischer

Durante la Mesa Redonda en la U. Adolfo Ibañez de hoy (aquí), tanto J. Quiroz, el señor mal educado del público, y otros cuestionaron que haya dudado de la contabilidad de Metrogas. Es bien sabido, sin embargo, que la contabilidad de las empresas reguladas (o que temen serán reguladas) tiene características especiales.

CreativeAccounting

En el caso eléctrico chileno, esto ha sido documentado en un artículo de Rafael Di Tella y Alexander Dick, de las Universidades de Harvard y Toronto respectivamente: «Cost Reductions, Cost Padding, and Stock Market Prices: The Chilean Experience with Price-Cap Regulation«. De las conclusiones:1

«We also find evidence consistent with strategic behavior by firms. The time profile of cost reductions within the four-year period between regulatory reviews is U-shaped, with most of the cost reductions taking place early in the process. We also find that cost reductions are reversed during the last year of each review period. A natural hypothesis is that firms are trying to influence the regulator. Although caps are supposed to ignore information from specific firms and reflect the costs of an ideal efficient company, as in the yardstick models, the regulator has a limited number of firms from which to draw the information in practice.»

Los datos usados en el trabajo de Di Tella y Dyck provienen de los estados financieros de las empresas de distribución eléctrica.

 

Nota:

1.En ese trabajo aparece una cita magnífica de Alejandro Jadresic, quién me invitó a la Mesa Redonda: «Every four years, you feel you are going to war.»

Dos malas experiencias

R. Fischer

Hoy fui a una Mesa Redonda en la U. Adolfo Ibañez para discutir el tema de la regulación del gas.1 Como he escrito en una serie antes (aquí, aquí, aquí, y aquí), he llegado a la conclusión de que el gas natural distribuido por la red minorista debe ser regulado.1 Luego de la presentación de los panelistas, incluyendo a J. Quiroz defendiendo a Metrogas, que ya fue bastante conflictiva, le tocó el turno al público. Una persona –ejecutivo de Metrogas, supongo–  se paró e hizo un discurso de una naturaleza extremadamente ofensiva. En otra ocasión describiré en más detalles lo que sucedió,  pero ahora solo haré mención a otras ocasión en que me sucedió algo similar.

A  principios de los 90 vivía en los EEUU, y estaba dedicado a investigar, entre otros temas, economía pesquera usando modelos teóricos. Me invitaron a  dar una charla en el Taller de Ingeniería de Sistemas, organizado por el  Departamento de Ingeniería Industrial de la Chile. Uno de las conclusiones de mi presentación era que había que establecer cuotas globales de captura. Las reacciones del público, casi todos de empresas pesqueras, fueron muy similares a las del señor del público hoy.

¿Que dicen ahora quienes se oponían a las cuotas globales de pesca? ¿Qué dirá en el futuro el mal educado ejecutivo de Metrogas?

 

Notas:

1. Lo que ocurrió en la Mesa Redonda no fue responsabilidad de la  U. Adolfo Ibáñez, sino de personas del público, aparentemente asociadas a Metrogas.

2. Debo aclarar que no todo el gas natural debe ser regulado: las grandes empresas deberían tener la posibilidad de contratar su gas libremente, usando la red de Metrogas para el suministro desde Metrogas u otro proveedor, pagando el costo de tránsito correspondiente, tal como se hace con los clientes libres en el área de concesión de una distribuidora.

Unidades de maldad

R. Fischer

Creo que las Isapres han sido tratadas injustamente los últimos años, dado que han corregido muchas de sus falencias del pasado. Más aún, apremiadas por políticos y el publico, sus últimas propuestas corrigen los problemas que aún restaban. Sin embargo, su imagen es tan mala (en su origen por el mal trato a los clientes, aunque de eso hace mucho, y hoy como un lugar común), que no importa lo que hagan. Seguirán siendo percibidas por muchos –incluso por quienes no son afiliados, y que les encantaría poder serlo– como entes viles y crueles, una encarnación del mal.

Las utilidades del sistema ISAPRE son bajas. Solo fueron $38 MMM el año pasado, una cifra modesta tanto en términos de ventas como por afiliado. La opinión popular cree que son gigantescas, tal vez porque los números más allá de $10 MM son «grandes», sin ser fácil comparar magnitudes. Es por eso que hace poco, cuando comparé las utilidades de Metrogas con las utilidades de todo el sistema Isapres, la sorpresa fue mayúscula.

CaricaturaIsapres
Una caricatura poco original: opinión del público sobre las Isapres. 

Es por ello que propongo definir una nueva unidad para comparar utilidades entre empresas: Unidades de Maldad (UM) definidas como el valor de las utilidades del sistema ISAPRE de 2013.

Las utilidades de Metrogas son 108/38:  2.84 UM

Las utilidades de Entel 175/38: 4.60UM

Las Utilidades del Banco de Chile 593/38: 15.60UM

Claro que también podríamos haber definido las Unidades de Bondad (UB), es decir, en términos de las las utilidades de Codelco. Es una empresa que no importa si lo hace bien o mal, la opinión del público es siempre positiva. Las utilidades de las empresas anteriores no habrían alcanzado una Unidad de Bondad.

Sobre la posibilidad de elegir

R. Fischer

En mi último posteo escribí que, contra una opinión común, la ubicua obesidad en los niños de familias de ingresos bajos significa que estas familias tienen capacidad de elección escolar. Es decir, sus ingresos son suficientes para destinarlos a copagos para que sus niños vayan a colegios que perciben como mejores que los  municipales. Impedir esa elección, como quiere hacer este gobierno, es una forma de paternalismo burgués, que cree que las personas de menores ingresos no tienen o no deben tener capacidad para elegir.1

Varias personas han criticado mi inferencia al deducir que porque hay niños obesos, sus padres tienen la posibilidad de destinar recursos a educación. Mis críticos creen que la mayor tasa de obesidad en los estratos de menores ingresos es inevitable, consecuencia de la presión social para consumir y otros vicios de la sociedad capitalista moderna.

Estoy de acuerdo en que la sociedad capitalista moderna promueve hábitos que conducen a la obesidad.2 Pero esto ocurre solo si las familias son pasivas, y prefieren las soluciones fáciles a sacrificarse por sus hijos.

Si una familia tiene niños obesos, esto significa que existe la posibilidad de darles menos alimentos. Esto sería sano para ellos y ahorraría dinero para su educación. Por supuesto, actuar de esta forma es difícil, y muchos padres menos dedicados prefieren satisfacer las necesidades inmediatas de los niños, dándoles pan cuando lo piden, o comprándoles bebidas azucaradas. Otros padres, con el mismo ingreso, están dispuestos a soportar un mal rato con sus niños por el beneficio futuro de menor obesidad, y destinar los recursos a una mejor educación. Este sacrificio hay que valorarlo y premiarlo.

Manzana o hamburguesa
¿Cuántas manzanas se pueden comprar con una hamburguesa?

Y es eso lo que el gobierno quiere prohibir al eliminar el copago.

Notas

1. Además, como escribe Francisco Gallego en La Tercera, los padres que desean sacrificarse por sus hijos encontrarán otras formas de destinar recursos adicionales a su educación, si se prohibe el copago. Es lo que ocurre en Corea del Sur.

2  En realidad ni esto es tan cierto, porque conozco pocos shows de televisión en que se promueve la obesidad, y más bien las figuras ideales del espectáculo son delgadas,

 

Peña se equivoca

R. Fischer

«Cada vez que aumenta la libertad, disminuye la equidad,…»
(Helia Molina, Ministra de Salud)

 

Carlos Peña escribió una carta hoy en el Mercurio sobre la importancia de acabar con el copago. Según él, con eso se anula la diferencia de cuna. Creo que el rector de la UDP, con cuyos artículos normalmente estoy de acuerdo, yerra totalmente en su carta, así como en su columna del domingo pasado.1 La eliminación del copago aumentará la desigualdad de cuna. El motivo es simple, como lo señalé en un posteo reciente: los colegios con copago funcionan como un puente entre los colegios particulares pagados y los colegios gratuitos y al eliminarlos, las diferencias sociales aumentan.2

Carlos Peña
El rector Peña

En su carta, Carlos Peña señala que lo que desea evitar es que las diferencias en la renta familiar se reproduzcan en la escuela. Pero eso es un error  de escala: las diferencias sociales que importan no son aquellas entre niños que van a escuelas con copago y quienes van a colegios municipalizados, sino las diferencias entre niños que asisten a colegios que reciben subvención y los que asisten a colegios particulares pagados. Como no hay propuestas para eliminar estos últimos colegios, el efecto de eliminar el copago solo conduce a un aumento en la desigualdad de cuna relevante: la que hay entre quienes pueden pagar un colegio particular pagado y los demás.

 

 Preocupación de los padres y copago

La carta contiene otro error de análisis, que el rector Peña comparte con la Ministra de Salud citada en el epígrafe.3 Según la ministra, las personas de menores recursos no pueden elegir. Eso puede ser verdad en un país en que esas personas están cerca de morir de hambre, pero me parece menos válida en Chile, un país en que la obesidad infantil es un problema generalizado.

Obesidad1
Cuando hay recursos para McDonalds, hay recursos para un copago.

Aunque existen paquetes de pobreza extrema que efectivamente no tienen posibilidad de elección,  esos afectan solo a un 5% de la población y deben ser tratados con instrumentos especiales. La ubicuidad de la obesidad infantil implica que el resto de la población si tiene posibilidades de destinar recursos a la educación de sus hijos.  Los pocos casos que no pueden hacerlo no justifican introducir una medida que afecta al  85 – 90% de la población, quitándoles la posibilidad  de sacrificarse en favor de sus hijos.

Porque de eso se trata el copago: es un sacrificio voluntario de los padres en favor de sus hijos, reduciendo su ingreso de libre disponibilidad para destinarlo a mejorar la educación de éstos. Hay padres menos dedicados pueden gastar esos recursos de formas más gratificantes en el corto plazo, pero deberíamos aplaudir a quienes se esfuerzan por el bienestar de sus hijos y no eliminar la posibilidad de que lo hagan.

 

El copago ataca la desigualdad de cuna

Si realmente deseamos atacar la desigualdad heredada, algo con lo que concuerdo, lo que se requiere es aumentar los recursos público en educación, pero esto sin eliminar el copago. Se debe invertir en mejorar la calidad de los profesores (un problema enorme, pero que no podría cubrir en este artículo), y aumentar la subvención escolar, sin discriminar entre tipos de colegios. Estas medidas elevan el piso de la educación, reduciendo la desigualdad. También significaría crear una competencia real a la educación particular pagada, donde radica la diferencia de cuna que preocupa al rector Peña.

VarianzaConySinCopagocrop
¿Cuál esquema tiene más desigualdad: con o sin copago?

 

Para que este esquema funcione correctamente, debe existir un buen sistema de supervisión de la calidad, imparcial, y que asegure la confianza de los padres en un nivel de calidad mínima (mucho más alto que el actual) de los colegios, independientemente de su tipo.

 

 Conclusión

Ya tuvimos la experiencia de la PSU, que bajo el pretexto de ser un mecanismo para reducir las desigualdades, tuvo el efecto (totalmente predecible) contrario. Eliminar el copago está de moda en nuestra intelligentsia, pero es otro error que aumentará la desigualdad  en nuestra sociedad.4 Si se desea reducir la desigualdad de cuna, se debe mejorar la calidad de los profesores, aumentar los recursos destinados a subvenciones escolares, y preservar el copago.

 

 

Notas

1. En mi contabilidad personal de columnas de C. Peña, estimo que estoy en desacuerdo con un 20%, muy de acuerdo con un 30%,  hay un 20% que tiene ideas o argumentos notables y novedosos, y el resto responde a una comprensible falta de inspiración en alguien que debe idear un nuevo tema cada semana. Desde mi punto de vista, es el columnista más interesante de nuestra escena.

2. Se podría argumentar, como lo hizo mi coautor E. Engel, que se elimina el copago pero se elevan las subvenciones escolares y que eso reduciría las diferencias con el sistema particular pagado. Ese razonamiento olvida que las diferencias serían aún menores si se mantiene el copago al tiempo que se aumentan las subvenciones.

3. Otro punto raro de la carta de Carlos Peña es que escribe

«Hacer esfuerzos por transitar desde una sociedad contributiva (en la que uno recibe en educación, salud o pensiones tanto como aportó) a una sociedad en que algunos bienes básicos se independicen de esa contribución y dependan, en cambio, de la condición de miembro de la comunidad política, no es asegurar igualdad de resultados, sino evitar que la herencia se repita y la sombra de la cuna se extienda hacia toda la trayectoria vital de las personas.»

Pero esto, aunque suena bello,  es contradictorio. Si aseguramos exactamente lo mismo a todos en las dimensiones relevantes de la vida, estamos ante un caso de igualdad de resultados. Si, independientemente de nuestros esfuerzos, los resultados son los mismos en las dimensiones importantes de la vida (pensiones, salud, o educación), porque el gobierno se encarga de neutralizar todos las recompensas de los esfuerzos de las personas, que sentido tiene hacer sacrificios? En particular, si las personas reciben todas la misma pensión, independientemente de su contribución, estaríamos frente a un nuevo impuesto a las personas, y en tal caso, ¿porque no eliminamos las contribuciones y los reemplazamos por más impuestos?

Si, por el contrario, no se desea asegurar igualdad de resultados, sino de un piso mínimo que la sociedad asegura a sus miembros, la discusión es sobre cuál debería ser el nivel del piso mínimo. Pero esto no es lo que Peña escribe en su carta.

4. Es la misma intelligentsia  que envía a sus hijos a colegios particulares  o, queriendo ser más consistente, al Liceo Manuel de Salas, que  tiene un costo similar al de un colegio particular.

 

«Cada vez que aumenta la libertad, disminuye la equidad,…»

R. Fischer

Esta frase de la Ministra de Salud debería haber recibido más atención. Es una frase notable, que va contra principios liberales que provienen de la Revolución Francesa, con su énfasis en la Libertad, de la Revolución Gloriosa de Inglaterra, o la de los Estados Unidos.1

Es solo en algunas corrientes de pensamiento de izquierda  en que solo se permite libertad bajo condiciones de igualdad. Es el caso de Marx, quién critica los valores que defiende la revolución francesa.2

«This fact becomes still more puzzling when we see that the political emancipators go so far as to reduce citizenship, and the political community, to a mere means for maintaining these so-called rights of man, that therefore the citoyen is declared to be the servant of egoistic homme, that the sphere in which man acts as a communal being is degraded to a level below the sphere in which he acts as a partial being, and that, finally, it is not man as citoyen, but man as bourgeois who is considered to be the essential and true man.»(Marx, Sobre la Cuestión Judía).

Es posible que son estas ideas las que recoge la Ministra con su frase. Pero tal vez me equivoco y se trata de otra forma de totalitarismo: la del médico que se cree un pequeño Dios. En esta forma de iliberalismo, los pacientes, no tiene derecho a cuestionar la opinión de los médicos agrupados en sus  colegios y Ministerios. La libertad para elegir donde tratarse no tiene valor pues el paciente no tiene la capacidad de decidir bien, y tal vez no tenga lso recursos para seguir el tratamiento que le ofrecen.

¿A que rama del iliberalismo se ascribirá la Ministra?3

 

 

Notas

1. La Egalité de la Revolución francesa era una igualdad de derechos políticos, ante la Ley y el Estado. No era una igualdad de bienes, o la provisión de servicios por el Estado que aseguraran la igualdad.

2. Estoy citando del artículo «Marx and Freedom», de Andrzej Walicky, del New York Review of Books de noviembre 1983.

3. Por una coincidencia, hoy es 4 de julio, día de la Independencia de los EEUU, un país notable por la importancia que le da a la libertad en sus principios fundadores. Es triste que ese principio a menudo es más respetado en la excepción que en su cumplimiento («More honour’d in the breach than in the observance»», Hamlet), como lo muestra que su constitución original permitía la esclavitud y para determinar la cantidad de representantes por estado al Congreso, contaba los esclavos como 3/5 de una persona libre.