Tal vez una burbuja no sea tan mala

Al menos eso es lo que parece decir una editorial de Lex hoy. Según el artículo, el pequeño incremento de un 0.25% en las tasas del Banco Central pese al obvio exceso de la construcción, podría indicar que el BC chino le teme más una freno al crecimiento que una burbuja. En este momento la tasa real en China es casi cero (6% nominal menos 5% o más de inflación), lo que es un estímulo al crecimiento desmedido. Y las casas no vendidas se acumulan, como lo muestra la figura siguiente, proveniente del articulo de Lex en el Financial Times:
construccion y ventas en la construccion

El final del artículo es lo mejor: tal como en el siglo XIX del capitalismo salvaje, las crisis que seguían a las burbujas no eran un problema demasiado serio para economías que crecían rápido porque a los pocos años el exceso de capacidad era absorbido, y es lo que supone el articulista es el caso de China. No ocurre lo mismo en países que crecen lento.

Referatos

¿A quién no le ha tocado referear papers malos? Es un trabajo maldito, pero tal vez peor son los trabajos que están justo en la quemada, porque hay que solicitar un revise and resubmit, y luego verlos de nuevo varios meses más tarde, cuando a uno se la ha olvidado de que se trataba el trabajo,y cuáles eran sus deficiencias. El trabajo de referato es desagradable, pero hay que hacerlo como un bien público.

En un espíritu simpático, la revista Environmental Microbiology presenta los mejores comentarios sobre trabajos enviados a referear. Unas muestras:

  1. This paper is desperate. Please reject it completely and then block the author’s email ID so they can’t use the
    online system in future.
  2. The biggest problem with this manuscript, which has nearly sucked the will to live out of me, is the terrible
    writing style.
  3. The writing and data presentation are so bad that I had to leave work and go home early and then spend time to
    wonder what life is about.

Hay también algunos positivos:

  1. Very much enjoyed reading this one, and do not have any significant comments. Wish I had thought of this one.
  2. It hurts me a little to have so little criticism of a manuscript.

Ese último se parece a uno que acabo de enviar: «Apart from this [a couple of additional examples] I like the paper and would not make any other changes.»

Gracias a Wisdom of Whores.

Otro grupo de interés

Al Presidente de la Confederación Nacional de Taxistas de Chile no le gusta la competencia, y le gustaría que el gobierno lo ayudara a reducirla. En El Mercurio de hoy, el Señor Luis Reyes solicita que se reduzca su parque automotor, desde los 22.000 taxis actuales a 12.000. El no está contento con la reducción desde 45.000 taxis en 2005 a los 22.000 actuales, sino que querría reducirlos más aún. Además, para estar más seguro de que no hay taxis piratas, quiere que se obligue a las empresas que venden taxímetros a vender solo a los taxistas certificados. Comportamientos clásicos de este tipo de grupos de interés, que no difieren demasiado de lo que ocurre con oftalmólogos y otras profesiones que intentan a toda costa limitar la competencia.

Ahora bien, no es que sobren taxis: en las horas de la salida del trabajo no es posible conseguir taxis. Los valores del permiso de taxis están entre $3-4 millones, es decir que para poder trabajar como taxista, se debe pagar un valor que casi es igual al valor de un vehículo. Además, como hay poca competencia, los taxistas no necesitan cambiar sus autos y vemos que la calidad del parque ha decaído. Estas son las consecuencias clásicas de la restricción de entrada a un mercado.

La pregunta es ¿porqué se restringió la entrada a este mercado, eminentemente competitivo? No puede haber sido fácil, porque se trata de una medida que viola un principio constitucional: el derecho a ejercer cualquier actividad económica mientras no sea ilegal. La argumentación del gobierno de entonces fue poco prolija: al congestionar las calles, los taxis contribuían a la contaminación, por lo que para proteger la salud de los ciudadanos (otro derecho constitucional) se podía restringir la entrada al sector.

Hay que notar que las únicas limitaciones a los principios constitucionales ocurren cuando chocan dos de ellos, como se pretendía que ocurría aquí. Pero habían muchas otras soluciones al problema de la contaminación creada por los taxis que no involucraban afectar derechos constitucionales. Por ejemplo, se podría haber obligado a que los autos debían ser relativamente nuevos, contaminando menos y por su mismo costo, limitando la entrada. La ventaja es que los que se beneficiaban con la restricción de entrada en tal caso son los usuarios (que viajan en autos nuevos) y no los propietarios de los permisos. Pero habían otras alternativas, que tampoco fueron estudiadas. Ese, le parece a este blog, fue un momento crítico de la Concertación: sacrificó principios a favor de la baja política (claro que hubo gente –mucha– en la Alianza que voto a favor, pero la responsabilidad por parar ese tipo de medidas es del gobierno).

Lo que tenemos ahora es la peor solución: un gremio que pide más monopolio, de manera que el valor de entrar sea aún más alto y los que ya están adentro ganen una renta a costa de la ciudadanía y de los potenciales interesados en entrar al mercado de los taxis. ¿Es que deseamos llegar al caso de Uruguay, en que los permisos para operar taxis pueden costar US$70.000, y los que conducen taxis lo hacen como asalariados, algo así como nuestros antiguos medios pollos del gremio de los trabajadores portuarios? ¿Por qué deseamos crear ese derecho de propiedad artificial que no beneficia a nadie más que a un grupo pequeño de la sociedad?

La vida en Roma

Bard de Long nos dirige al un trabajo que trata de estimar como vivían los trabajadores Romanos en el año 301, cuando Diocleciano proclama su famoso edicto de precios. Aunque tiene un montón de supuestos que no son totalmente creíbles, los resultados son interesantes. Según el autor, el salario no alcanzaba para un nivel de consumo respetable, con carne casi todos los días, y con pan. En cambio, alcanzaba para un consumo más limitado, de sobrevivencia, en base a trigo hervido (algo así como mote) y algunas leguminosas. Era comparable al nivel de vida en India, o China o el sur de Europa en el siglo XVIII:

Tal vez se puedan cometer peores errores

Pero es difícil de superar el error del gobierno irlandés al garantizar toda la deuda de sus bancos. No a los depositantes, sino a los tenedores de bonos y a todos sus demás acreedores. Hay casos como el argentino de la entrada anterior, en que el gobierno es miope y actúa para maximizar el beneficio de corto plazo, ignorando que eso puede tener costos en el largo plazo. El caso irlandés es distinto. No solo están teniendo costos enormes en el corto plazo, sino que es probable que al final igual deban hacer un default, por lo que no conseguirán la reputación de virtud en el largo plazo. Es decir, no parecen ser estonios.

Marginal Revolution nos dirige a un reportaje de Vanity Fair que describe la catástrofe que es Irlanda con mucho estilo aunque tal vez algo largo. Según su autor, las pérdidas de uno solo de los bancos quebrados es de 34 mil millones de euros. Lo otros dos bancos irlandeses grandes están en una situación similar y se estiman pérdidas de 106 mil millones de euros para el sistema bancario. Hay que notar que la economía irlandesa es de mas o menos $180 mil millones (aunque cayendo rápido, -7.5% en 2010), es decir que las pérdidas son como un 80% del producto irlandés. Para nosotros, sería como si los bancos perdieran unos $200.000 millones de dólares dado nuestro producto de unos $260 mil millones; y que todas esas pérdidas fueran asumidas por el Estado. Ya pasamos por algo similar en 1982 y espero que hayamos aprendido.

El gobierno irlandés inicialmente garantizó la deuda y luego, para rematar su error, nacionalizó los bancos, con lo que reafirmó su garantía de la deuda, que es casi toda de extranjeros. En vez de aplicar un haircut para compartir el costo de la crisis, el gobierno garantizó el pago del 100% de la deuda. La consecuencia es una crisis feroz, y los irlandeses nuevamente emigran de su país. La mayor parte de la deuda la generó una burbuja de las propiedades, como en tantas otros países. Durante su auge, la construcción llegó a representar un 25% del producto, y por supuesto, cuando se acabó la burbuja, la construcción cayó brutalmente: en 2009 el producto creció -3.5% y en 2010 -7.5%. Probablemente aún le falte caer más.

Una de las cosas que uno debería pensar es que todos los análisis que indicaban lo bien que lo estaba haciendo Irlanda estaban equivocados. Es probable que gran parte del crecimiento del período de auge de Irlanda haya estado contaminado por el crecimiento inorgánico causado por la burbuja. Y los políticos irlandeses no entendían nada (a menos que fueran corruptos, una posibilidad que no debe ser descartada).

Ironías argentinas

Uno puede admirar a los argentinos, tanto por sus artistas, deportistas, escritores y académicos. Pero su gobierno es otra cosa. Es difícil encontrar palabras para un gobierno que acaba de introducir multas para las empresas consultoras que informen que la inflación es más alta de lo que indican los datos oficiales.

Según el Financial Times, a las consultoras económicas que emiten sus propios cálculos de inflación les han llegado cuestionarios que deben ser contestados en 48 horas sobre la forma en que elaboraron sus estimaciones de la inflación. La pena puede alcanzar a los US$125.000.

Se debe recordar que la inflación oficial argentina ha estado en entredicho desde hace años, cuando fue intervenida la oficina de estadísticas porque sus resultados molestaban al gobierno. Desde entonces se ha desarrollado una pequeña industria de estimadores de inflación alternativos y es contra ellos que se decretó esta medida del gobierno. Las estimaciones independientes hablan de un 30% de inflación, contra el 10.9% oficial.

Siempre que se piensa que el gobierno argentino no puede hacer más barbaridades, salen con una nueva sorpresa.

La SEC contra los Estados

La Security and Exchange Commision de los Estados Unidos, el equivalente a nuestro SVS, ha comenzado juicios por fraude contra algunos Estados por ofrecer bonos de deuda sin proveer de información adecuada a los compradores. En otras palabras, la SEC está acusando a los Estados de comportarse como los vendedores de junk bonds de la peor clase. En cierta medida tiene razón.

Por ejemplo, la SEC le está haciendo un juicio New Jersey porque no informó que su sistema de pensiones está desfinanciado, por lo que en algún momento podría entrar en default. Lo mismo ocurre con Rhode Island, cuyo sistema de pensiones tiene un hoyo de US$4.7 mil millones. Illinois está siendo investigado porque al describir las características de los bonos señaló que las reformas de su sistema de pensiones aumentarían su capacidad de pago, lo que fue considerado como una promesa de quebrado. ¡Qué bajo han caído los poderosos Estados de antaño!

Viva Estonia

Porque muestra que en realidad a veces los ajustes ortodoxos funcionan, pese a su enorme costo en el corto plazo. Cuando llegó la crisis, la situación de Estonia era desesperada. Su deuda era enorme, el desempleo era importante y tenía un gran déficit de cuenta corriente. La respuesta de Estonia fue ajustarse, reduciendo el gasto del Estado, y diseñando una de las políticas económicas más ortodoxas que se conocen.

No se devaluó la moneda, por lo que todo el ajuste se realizó con una caída en los salarios reales y en el consumo (se lo ha denominado una devaluación interna). Es bastante parecido a lo que trató de hacer De Castro con el dólar a $39 en el Chile del 81-82, pero que, pese a una dictadura, no funcionó en nuestro país. Hubo que devaluar para resolver la crisis, porque la crisis económica se transformó en una crisis política. Un gobierno que basaba gran parte de su apoyo en el buen manejo de la economía, no pudo resistir la presión política cuando el desempleo comenzó a aumentar y la crisis se nos vino encima.

En Estonia, tal vez por ser un país democrático, luego de más de cincuenta años de estar sometidos a la Unión Soviética, estuvieron más dispuestos a aguantar la crisis sin intentar amortiguarla. Parece que está resultando, como los señala A Fistful of Euros, que tiene este gráfico de la producción industrial de Estonia (todos los gráficos son del mismo artículo):

Claro que no todo está bien. El consumo y la inversión están lejos de los niveles anteriores a la crisis y la producción industrial ha aumentado solo porque el país con sus menores salarios ahora puede exportar. El país está creciendo, pero la composición de la producción se ha volcado a las exportaciones:

El producto, aunque por fin está creciendo, está lejos de los niveles previos a la crisis:

La explicación es que el desempleo apenas ha bajado desde el casi 20% que alcanzó en los peores momentos de la crisis. Algo ha mejorado (algo así como 15,8% de desempleo actualmente), pero aún es muy elevado y por eso es que el consumo ha caído tanto.

Luego de una crisis como ésta es probable que la estructura productiva de Estonia quede más sana y mas equilibrada de lo que lo era antes de la crisis. Si eso ocurre, es probable que la recuperación de la crisis sea permanente, y los estonios tengan un período largo de crecimiento. En todo caso, Estonia muestra que es posible realizar un ajuste tipo de Castro, y que la devaluación no es la única manera de ajustar una economía. Claro que para eso hay que ser un país estoico o Estonia.

Gilda y los bancos de inversión

The Epicurean Dealmaker rechaza la idea de que los bancos de inversión dominan a sus clientes y que éstos hacen lo que los bancos dicen. En su magnífico estilo algo rococó, ED compara a los bancos de inversión con Gilda (Rita Hayworth), que dice en la película:

If I’d been a ranch, they would’ve named me «The Bar Nothing.»

Los bancos de inversión según ED, harán cualquier cosa por atraer a un cliente, pero entre ellos compiten desesperadamente por conseguirlos. Después de todo, es a través de los IPOs y otras transacciones de ese tipo que consiguen (en palabras de ED) las migajas que que alcanzan a rescatar de la torta que se llevan los que promueven la oferta pública de acciones.

Claro que ED se refiere a las tareas tradicionales de bancos de inversión: IPOS, emisiones de acciones, fusiones y adquisiciones, y no a los manejos de cartera propia y otras actividades que son las que causan los problemas que hemos observado recientemente. Hay que leer a The Epicurean Dealmaker.

Un crimen complicado

En 2003, un hombre de mediana edad se acerca a la ventanilla de un banco y muestra un objeto en su cuello que, según el, es una bomba. Solicita US$250 mil, pero el cajero bancario solo puede entregarle US$8 mil y cambio. El ladrón sale del banco, sube en su auto y es capturado 15 minutos después por la policía.

El hombre le dice a la policía que unos desconocidos le pusieron la bomba al cuello, y le dieron instrucciones de ir al banco a robar el dinero. Luego debía ir a un lugar donde le darían instrucciones adicionales. Mientras llegaba el grupo experto en desarmar explosivos, la bomba explotó y el hombre, un repartidor de pizzas, murió. La policía sigue las instrucciones y encuentra otras instrucciones, y así sucesivamente, como en una búsqueda del tesoro.

El caso es increíble y hay que hacer click en este enlace para leerlo (es demasiado largo para dar más que este pequeño aperitivo).