Centralización y corrupción

El autor de este blog ha sostenido por años que una de las razones de los relativamente bajos niveles de corrupción en Chile se deben a la centralización del Estado. Por lo tanto, los llamados a mayor descentralización deben considerar que su consecuencia natural será un aumento en la corrupción.

Los mayores escándalos normalmente ocurren en Regiones. Por ejemplo, la intendencia de la V Región y sus obras imaginarias, los jueces en la Región del Biobío (especialmente en remates judiciales y quiebras), y así sucesivamente. Este es un tema que da para largo, pero se pueden dar algunas razones.

  1. La relación más cercana entre poder político y poder económico en Regiones. Debido a nuestra distribución del ingreso, el poder económico está concentrado en pocas familias o grupos económicos en Regiones (en Santiago la distribuión es similar, pero incorpora a muchas más familias y grupos), las que tienen una influencia desproporcionada en el poder político. Esto es un fenómeno que también ocurre en otros países.
  2. El Estado en Regiones tiene menos protección burocrática. En Santiago es difícil saber quién toma una decisión de mando medio en el aparato del Estdo, debido a su complejidad. Esto lo hace más autónomo de fuerzas externas. En Regiones, los funcionarios que deben aprobar decisiones son fácilmente identificables y se los puede presionar.
  3. La prensa en Regiones tiene el mismo problema, ya que depende de los poderes políticos y económicos, por lo que tiene menos autonomía –salvo casos especiales– que en Santiago. En Santiago hay más competencia en la prensa y el sector asociado económico a la prensa representa una fracción menos importante de la economía.
  4. Los puntos anteriores son importantes, pero por lejos el motivo fundamental es que las Regiones reciben la mayor parte de sus recursos del gobierno Central. Por lo tanto, los votantes de las Regiones u otros niveles de la administración del Estado (como los municipios) no los consideran como propios. Hay motivos para esta centralización de los recursos, pues hay demasiadas diferencias en la capacidad de generación de ingresos de las Regiones, así como los municipios. Para reducir estas diferencias, el Estado centraliza los recursos y luego los distribuye más equitativamente.

En aquellos países en que la descentralización opera, la distribución de ingresos es más equitativa a nivel de localidad descentralizada y de personas. Por lo tanto, una parte importante de los ingresos del poder local provienen de los impuestos que pagan la mayor parte de sus habitantes de la localidad. La percepción es que la corrupción es un robo a los impuestos pagados de todos y enfrenta un rechazo más categórico. Al ser recursos locales los que gasta el gobierno local, los habitantes son más vigilantes de su uso y más involucrados en las decisiones. En consecuencia, el poder político local debe responder a los intereses de la comunidad. Esto funciona especialmente bien en comunidades pequeñas, en que el control social es más fácil.

Estas condiciones no se cumplen en nuestro país, y la descentralización efectiva estaría acompañada por un mayor grado de corrupción, en opinión de este blog.

Autor: variacioncompensada

Profesor, CEA-DII, U. de Chile.

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