Recibo pocos comentarios en el blog, y hasta ahora habían sido civilizados. Desde que escribo sobre la universidad y las movilizaciones, la calidad de los comentarios ha empeorado, Veamos por ejemplo el de un personaje que firma Icaro. Parece que como a su homónimo, se acercó demasiado al sol y se le derritió el cerebro:
«movilizarse por movilizarse….
usted o no tiene interés en saber de que se trata el paro o tiene intenciones ocultas o es simplemente imbécil»
Un análisis simple indica que el comentarista 1. No ha leido los posteos anteriores en que explico por qué la movilización no tiene fin, 2. mantiene teorías conspirativas, típicas del tipo de personas que escribe anónimos y 3. al quedar sin alternativs, opta por el ataque ad hominem.
En vista de la situación en la Facultad, el decano convocó a una reunión de académicos. Asistieron sesenta, lo que es un número importante para una reunión de esa naturaleza y muestra la preocupación de la Facultad por el paro.
Como siempre, las opiniones son a favor de terminar el paro, pero las opiniones difieren en cómo lograrlo. Mientras unos quieren que los académicos publiquen una declaración en ese sentido y desean confrontar a los dirigentes estudiantiles, quienes apoyan a los estudiantes están por aceptar cualquier cosa que pidan a cambio de dejar caer el paro. Esa posición algo abyecta me molesta en forma personal, pero hasta el Decano la apoya bajo el argumento de que enfrentar a los estudiantes puede ser peor,
Mientras oía esto se me ocurrió proponer un paro contra los estudiantes, pero tal vez mis colegas pensarían que es una frivolidad….
Una académica joven tuvo un idea que nos pareció buena: ella ha ofrecido a un examen a los estudiantes que lo deseen , y luego hará uno para los que siguen en paro. Así no se perjudica a la minoría que esta a favor de terminar el semestre, pero no se hace obligatorio interrumpir el paro. Decidí adoptar la propuesta en mi curso.
Un último punto: es casi imposible negociar con los dirigentes estudiantiles debido a la estructura de asambleas en que toman decisiones. Por lo tanto, aunque muchos dirigentes desean abandonar un paro si fin (en ambos sentidos), no encuentran como hacerlo. Esto muestra la irresponsabilidad de los dirigentes, que están dispuesto a sacrificar una institución con el fin de movilizarse por movilizarse.
Alguien mencionó el triste rol del Rector (y del Senado) en todo esto. Han enfatizado tanto el rol público de la Universidad de Chile, en desmedro de otros temas, que los estudiantes le toman la palabra pensando que su paro tendrá algún efecto. En esto los estudiantes muestran poca perspectiva –después de todo, casi nadie sabe del paro–.
En el Financial Times de hoy aparece la siguiente frase sobre el golpe en Egipto:
«The mistake on all sides in the Middle East has been to confuse democracy with the ballot box. It is not enough that leaders submit themselves for periodical elections. Democracy demands a commitment to pluralism, the submission of the powerful as well as the weak to the rule of law, protections for minorities and respect for cultural and ethnic difference.»
Pienso que esto también debe aplicarse en la Universidad. En nuestra Dacultad, el derecho de la minoría a estudiar se ve conculcada por una mayoría que quiere impedírselo, porque así son menos costosos los paros y movilizaciones. Como queda claro del texto citado, el hecho de tener una mayoría de los votos no es suficiente para ser una democracia.
Mario Waissbluth escribió la columna «El ninguneo«, que ha sido extensamente comentada en la Facultad. Según Waissbluth, los encapuchados se deben al ninguneo que reciben los sectores de menores ingresos, el 50% de la población, según el, de parte de quienes pertenecen al 1% superior.1. Aunque parece atractiva como explicación del fenómeno de los encapuchados, enfrenta varios problemas.
1. Recordé que en Suecia (Gini =32.7) , Francia (Gini=32.7) , el Reino Unido (Gini=34.0) y otros países desarrolllados también han pasado cosas parecidas: hay una protesta legítima (o no), la mayor parte de las personas que participan se manifiestan pacíficamente y grupos pequeños se tornan violentos y destruyen lo que encuentran. Si creemos en el ninguneo tendríamos que creer que es común a todos los países –en cuyo caso, parece dificil pensar que se puede hacer algo al respecto, ya que se trata de los países más ricos del mundo–. En esos países, estos problemas se han estudiado, se han buscado soluciones, pero los grupitos violentos siguen apareciendo.
Si la hipótesis de Waissbluth es correcta, esos grupos deberían ser mucho menores en países con menor desigualdad de ingresos. No parece ser el caso. En esos países a los que cometen ese tipo de acciones se los castiga, por lo que los grupos violentos desaparecen o se transforman en células escondidas. Nosotros los dejamos jhacer, porque no es culpa de ellos y han sido «ninguneados».Entre paréntesis, sería interesante ver que porcentaje de encapuchados pertenecen realmente a los grupos «ninguneados». Por ejemplo, no creo que la rubia de la Molotov haya sido ninguneada, más que en su imaginación:
2. Al contrario de Waissbluth, creo que en todas las sociedades hay pequeños grupos de personas con predisposición a la violencia, y que si se les deja el espacio, lo aprovechan para destruir, apedrear, y crear caos. Otras personas en exactamente las mismas condiciones socioeconómicas — y son la inmensa mayoría– no participan en esas acciones y protestan pacíficamente, por lo que no es el «ninguneo» el que crea esta violencia. Tiene que haber una predisposición.
En el pasado, estas personas encontraban trabaj9o como soldados de los señores feudales, o integraban los grupos de choque de los fascistas (o de los comunistas) en la Alemania del Weimar. Hoy son los «soldados» de la mafia en los EEUU o de los traficantes en países con mucho tráfico de drogas, o tal vez los terroristas en otros países.. Ese es su espacio en el mundo moderno, y de alguna forma encuentran un espacio en la sociedad. Pero (casi) siempre en el lado malo de la sociedad.1
Es por eso que no estoy de acuerdo con sentir culpa y dejarlos hacer, bajo el argumento de que los encapuchados no son culpables de sus acciones.
Nota:
1. En su columna, Waissbluth tiene esta frase: «[…]en Chile cada hombre, mujer y niño del 1% más rico de la población, computando ganancias de capital, tenga un ingreso per cápita de $2 millones de pesos diarios (sí, dije diarios, no mensuales)[…]». Eso es más o menos US$1.5MM al año por persona. Como hay aproximadamente 170 mil personas en el 1% de mayores ingresos, el 1% de la población tendría un ingreso anual de US$ 255 mil millones, es decir el PIB de Chile. Tengo dudas. Tal vez sea el 0.1%.
Solo la clase media paga algo del impuesto de herencia en Chile. En general, los realmente ricos evaden el impuesto de herencia mediante diversos mecanismos, incluyendo transferencias inter vivos a los hijos.
Esta es un de las dos razones que ha llevado a concluir, especialmente en pensadores conservadores, que el impuesto de herencia es injusto. La segunda razón es que el impuesto de herencia es un doble impuesto, porque la persona ya pagó impuestos a sus ingresos, y el impuesto a la herencia sería un segundo impuesto sobre el anterior. La conclusión de este grupo es que el impuesto a la herencia debería desaparecer.
Tengo una opinión diferente. Creo que el impuesto de herencia juega un rol importante en la estabilidad de una sociedad. Veamos los argumentos.
Un plutócrata
Argumentos a favor de los impuestos a la herencia
1. Uno de los argumentos más fuertes para una sociedad de libre mercado es que el ingreso de las personas es, a grandes rasgos, producto de sus méritos y de su contribución a la sociedad. La soeicdad está dispuesta a aceptar la desigualdad de la riqueza si ello contibuye al bienestar general. Ejemplos típicos spn Steve Jobs, o un Picasso. Son talentos brillantes y muy escasos.
Este argumento no funciona si una parte importante de la riqueza de la sociedad es heredada. ¿Qué han hecho los actuales poseedores para merecerlo? ¿Qué recibe la sociedad de esas personas?
El contrargumento es que se reducen los incentivos al esfuerzo si no se puede dejar en heredar la riqueza creada. Andrew Carnegie, magnate del acero y filántropo del fines del siglo XIX, tiene la respuesta: «El hombre que muere rico muere en desgracia.» Los incentivos no se reducen si se usa la riqueza en filantropía. Entre nuestros contemporáneos, W. Buffet ha donado su inmensa fortuna (menos el 1-2% –que aún es bastante– para sus hij0s).
Andres Carnegie
2. Se nos dice que un problema con el impuesto a la herencia es que es fácil de eludir o evadir. Creo que eso es el resultado dol poco esfuerzo, motivado tal vez por el poco interés de la sociedad y la influencia de los magnates. Las transferencias –tal vez la vía más importante de elusión — inter vivos se puede entorpecer investigando por l fuente de los recursos de los futuros herederos que le permitieron adquirir esas riquezas. Si un Liepzig (por dar un nombre de fantasía para una familia de magnates) es nombrado socio de una empresa en las islas Caimán, controladora de una mina de cobre, se puede investigar de donde salieron los recursos para comprar una participación en sociedad avaluada en $X millones. Se pueden prohibir o investigar en forma automática operaciones financieras que son particularmente vulnerables a elusión/evasión del impuesto de herencia.
Isla Gran Caymán
3. Las grandes fortunas se transforman en poder político. Eso parece difícil de impedir, pero al fin y al cabo, también ser un famosos escritor/actor/etc o incluso dirigente sindical otorga poder e influencia política. Por eso no veo que la adquisición de influencia en si sea un problema, si la riqueza proviene de los propios méritos. Es es muy distinto el caso si la riqueza que otorga poder político es heredada. En ese caso, la influencia tiene un carácter significativamente distinto porque se transforma en una aristocracia hereditaria (poder heredado). Esto no es congruente con la democracia. Además, esto diferencia a la riqueza heredada de otras formas de poder político indirecto: el hijo de un artista famoso no tiene casi influencia política (salvo por el «reconocimiento de marca», similar al de los hijos de políticos).
Los Estuardo de Inglaterra: arrogancia y poder político heredado (Van Dyck)..
4. Los argumento anteriores indican que un impuesto progresivo de herencia, con un umbral mínimo para empezar a aplicarlo mayor que el actual, y que además sea efectivo (no como en la actualidad) sería bueno para la sociedad. Los hijos de familias de altos ingresos ya reciben una mejor educación, adquieren habilidades sociales y reciben otras transferencias no monetarias de sus familias que les dan una ventaja sobre sus contemporáneos menos afortunados. Heredar la riqueza de familiar íntegra sería demasiada ventaja y no se condice con siquiera una aproximación a la idea de igualdad de oportunidades.
5. Existe un argumento no muy utilizado en Chile pero que se usa en los EE.UU. Es el argumento de la libertad, según el cual, no se pueden imponer impuestos a las personas más que para unos pocos fines –como asegurar la justicia y la defensa, en resumen, para proteger los derechos de propiedad–. Toda otra exacción del Estado sería ilegítima. Como este es un argumento de principios, es difícil discutirlo desde el punto de vista valórico.
Sin embargo, creo que la respuesta de la entonces futura Senadora Elizabeth Warren es apropiada en este caso: gran parte de la riqueza de los magnates puede existir porque hay bienes públicos pagados por todos los ciudadanos. Veamos a E. Warren:
Como escribí el jueves pasado, luego de nuestra reunión de academicos, acordamos reunirnos con estudiantes para una actividad similar a la que habíamos tenido en el DII el jueves pasado: una conversación en la que expusiéramos nuestros puntos de vista, juntando estudiantes y profesores. En realidad, la reunión no tuvo muchas diferencias con la de Industrias, salvo tal vez que las opiniones de los estudiantes de la Facultad son más extremas que las de los estudiantes del Departamento de Ingeniería Industrial.
Me sorprendieron las opiniones de los otros profesores en la reunión, que apoyaban, no el paro, sino que las opiniones más extremas de los estudiantes. Me sentí como en los 60 (que viví de niño, pero que aún recuerdo un poco). Un académico pedía planificar la cantidad de personas que ingresaban a las distintas carreras. Cuando le pregunté en que país hacían eso, no hubo respuesta. También quería que dejáramos de exportar concentrado y que exportáramos cobre refinado. Cuando le pregunté por las emisiones, se dio cuenta de las ificultades. En fin, mi colega desearía que fuéramos como los coreanos en nuestro modelo de desarrollo. Como se sabe, en Corea se sacrificó a una generación con altos impuestos y subsidios al sector exportador, lo que es equivalente a ahorro forzado. ¿Será eso lo que desea mi colega?
Otro tema interesante fue cuando levanté el tema de los incentivos, y otro colega comentó que creía que bastaba la ética, y que no eran necesarios los incentivos. Varios miles de años de historia, más numerosos experimentos sociales en pequeña y gran escala fallidos muestran que está equivocado. Muchos estudiantes siguen esta línea, de una especie de «hombre nuevo», que no funciona como lo ha hecho hasta ahora, sino que en forma intrínsecamente colectiva.
Confieso que varias veces perdí argumentos, lo más espectacular cuando a una estudiante le propuse el Juego del Ultimátum en forma teórica (para estudiar el egoísmo). Ella siempre ofreció la mitad de los montos a dividir. Por supuesto, no había dinero de por medio y si había reputación.
Al respecto, en un experimento en villorrios en India, se estudia bien el problema. En este artículo de 2011 en el American Economic Review se muestra que tal como señalé en la reunión, a medida que los montos a dividir aumentan, la proporción que se le ofrece al segundo jugador cae (aunque el monto aumenta). En particular, en ese experimento, considerando sumas equivalentes a más de un año de trabajo de los campesinos, la oferta mediana era de 1.500 rupias de un total a repartir de 20.000 rupias. Y solo hubo un rechazo entre 24 ofertas. Esto resultados confirman resultados de Slonim y Roth en Checoslovaquia en os 90.
Mi interpretación –que no es original– es que hay dos factores importantes en el juego del ultimatum. Uno es la preferencia por la equidad (en el oferente y en el aceptante) y la otra es el deseo de tener más. Cuando los montos a repartir son pequeños, tanto para el oferente como el aceptante, vale más la equidad, y se puede castigar al que no da una fracción importante. A medida que los montos aumentan, es más importante el monto a recibir si se acepta la oferta que el deseo de castigar al oferente que ofreció una fracción pequeña. El resultado son fracciones cada vez menores ofrecidas y aceptadas, aunque aumentan sus montos absolutos.1.
Nota:
1. La versión de Wikipedia del Juego del ultimátum parece sesgada en su recopilación de resultados experimentales, con muchos deseos de mostrar que el juego del ultimátum muestra que las personas no son tan egoístas. Pero los experimento que citan para desvirtuar la idea de que es falso que a medida que los montos aumentan el porcentaje ofrecido cae.
«However, many experiments have been performed where the amount offered was substantial: studies by Cameron and Hoffman et al. have found that the higher the stakes are the closer offers approach an even split, even in a 100 USD game played in Indonesia, where average per-capita income for all of 1995 was 670 USD. Rejections are reportedly independent of the stakes at this level, with 30 USD offers being turned down in Indonesia, as in the United States, even though this equates to two week’s wages in Indonesia.[9]«
Wikipedia no menciona el experimento de Slonim y Roth (1998), mucho más importante que ambos y que tiene el resultado contrario, ni el más reciente que acabo de citar. Además, la referencia es ¡a unas transparencias! Se sabe que los artículos de Wikipedia pueden ser sesgados, pero ¿Era necesario serlo en un tema técnico?
Además de los candidatos que no obtuvieron los resultados que deseaban, los grandes derrotados son los dirigentes estudiantiles radicaizados. Ellos eran los que descartaban las elecciones como medio de expresión de la voluntad popular –prefieren el asambleísmo, que pueden controlar– y trataron de estorbarlas con tomas de lugares de votación.
Hasta ahora hay contabilizados casi 2.9 millones de votos válidos de un universo potencial de 12 millones de electores, lo que significa que votó más del 23% de los votantes potenciales. Para una primaria voluntaria es una cifra muy elevada. En vez de despreciar el mecanismo eleccionario, los chilenos han votado porque confían en el sistema.
«Para Fielbaum, las propuestas de Bachelet dicen relación a que «lo que ella quiere es hacerle un guiño al grupo que es más reacio a su candidatura, que somos los estudiantes». (Bachelet obtiene 73% de los votos en la primaria)
«Vela agregó que «el llamado es a levantar los brazos y que los cambios van a depender de la movilización y no de un candidato».
La conclusión es que al grueso del público las opiniones de los dirigentes les interesan poco.
Hoy salió una carta en El Mercurio que me hizo recordar que uno de los efectos del aumento en las becas y subsidios a los estudiantes universitarios es reducir el costo de participar en paros, pues no pagan por la universidad. Como lo señala la carta, esto debe ser uno de los ingredientes de la mayor actividad política de los estudiantes. Es un subsidio que le hace la sociedad a los paros universitarios.
Eso explica también el interés de los dirigentes estudiantiles (y de grupos organizados que los dirigen) por reducir aún más el costo. Universidad gratis es un regalo para los dirigentes. Significa contar con tropas cuyo único costo de participar en las entretenidas manifestaciones estudiantiles o en los paros es el tiempo que le dedican. Además, es posible estudiar sin costo una carrera que ofrece pocas oportunidades de trabajo, y por lo tanto, el costo alternativo del tiempo es bajo y se puede destinar más tiempo a participar en estas actividades.
Este razonamiento explica porqué la propuesta de Bachelet para financiar a los estudiantes es tan mala. En su propuesta los estudiantes pagan mediante una sobretasa de impuestos por un período fijo de años. Primero, porque el costo para el egresado no depende de cuanto le costaron sis estudios a la sociedad y un estudiante podría pagar varias veces lo que costó su universidad. Esto parece particularmente injusto para un estudiante de pocos recursos que no pudo pagar sus estudios cuando los tomaba, pero que después tuvo éxito en su trabajo.
Además, con este sistema, pasar 10 años en paros antes de egresar no tiene un costo adicional. Además, ¿qué pasa con alguien que estudia solo algunos años y no se gradúa? ¿Paga o no paga? En realidad me sorprende que los asesores de Bachelet –hay gente buena, pero parece que con poca influencia– hayan olvidado todo lo que se ha aprendido en 40 años sobre incentivos y sobre como diseñar programas.
Es mucho mejor la propuesta de Beyer o mejor aún, la que P. González, A. Mizala, P. Romaguera y yo propusimos hace 15 años. No solo entregan mejores incentivos a los estudiantes, sino que permite que todos los que lo deseen puedan estudiar sin enfrentar riesgo financiero. Además, ofrecen menos subsidios a paros que deben ser financiados por toda la sociedad.
Me llegó el siguiente comentario al blog, en respuesta al posteo sobre lo que pasa en la U. Veamos el comentarios:
«llegué como al segundo párrafo y que BASURA! que pena que no estés informado , si tu no sabes el motivo de las protestas paros tomas marchas etc , no se en qué país vives. En la U pasa de todo en el país pasa de todo y tu pareces ver nada.
ah y las tomas claramente no son autorizadas , nadie va y pregunta chiquillos podemos tomarnos la U ? es algo que se hace y ya. y si tanto te molesta el sistema de tu universidad , cámbiate a la católica o a una privada:D»
En este comentario no hay argumento, sino solo frases sin contenido tales como: «en el país pasa de todo». Su razonamiento sobre la toma es un argumento de la acción, las tomas se hacen porque se puede y esa es razón suficiente. No se argumenta el porqué, ni sobre los costos, ni sobre las alternativas.
Por último, el argumento de siempre: si no te gusta puedes irte. Lindo aliciente a la diversidad por la que los estudiantes dicen estar luchando: al que no le gusta que se vaya. Protección de las minorías: para que. mejor se van.
El que escribió esto es un fascista de izquierda. Puedo imaginarlo como miembro de la Cheka.
Ayer escribí sobre el consenso académico en la Facultad sobre la necesidad de terminar el paro. Los motivos son diversos:
1. Hay que suspender el paro porque le hace daño al movimiento estudiantil. Estos académicos, que apoyan todas las demandas del movimiento estudiantil, observan como el movimiento se desprestigia y pierde apoyo. Prefieren un sistema de clases con horarios protegidos, semanas de reflexión y otras formas de actividad que no generen tantos anticuerpos. También notan el daño que le provoca el paro a la Universidad de Chile y el prestigio que pierde en la sociedad externa.
2. Hay quienes no comparten los objetivos del movimiento estudiantil, o comparten solo una versión limitada de éstos, por lo que el paro es puro costo para la U. . Para ellos, el costo para la Universidad de desviar su atención de lo que debe hacer en su rol académico es lo más importante. Además, incluyen el costo de perder atractivo para futuros estudiantes de alto potencial, que no querrán asistir a una universidad donde cada vez son más comunes los ataques feroces de grupos sectarios —incluyendo el CEI— contra los que no piensan como ellos. Están dispuestos, a regañadientes, a aceptar un sistema de horarios protegido, semanas de reflexión y otras peticiones.
3. Un tercer grupo de académicos, buena parte de los cuales apoyan al movimiento estudiantil, temen que el paro eche a perder sus planes para asistir a conferencias, hacer trabajo de campo en el verano, o que temen que sus evaluaciones docentes sufran porque estarán ausentes cuando se reanuden las clases. Esto revela una actitud contradictoria y egoísta de aquellos apoyan el movimiento estudiantil, pero como decía Deng XiaoPing, «no importa si el gato es blanco o negro, mientras cace ratones», por lo que acepto su oposición al paro, independientemente de sus motivos.