Confieso un error

R. Fischer

En mi posteo sobre Metrogas y la necesidad de regularlo cometí un serio error.^a En ese posteo propuse regular a Metrogas por su elevada rentabilidad y porque es un monopolio. El error fue considerar un modelo estático, en que no se amplía la oferta de agentes conectados al servicio de distribución de gas. En este posteo explico mi error y analizo (creo) correctamente el problema.

 

RentaMonopolioGNL2crop
El corto plazo del GNL

El Error

Para entender mi error consideremos la figura arriba (similar a la del posteo anterior).  La demanda está dada por D, el precio del gas licuado es p^{gl}. La empresa de gas natural no es un monopolio clásico, pues compite con el gas licuado. Por lo tanto, la empresa pone el precio de la competencia (limit pricing) y vende una cantidad q^{gnl}. Dado que su costo medio es más bajo tiene rentas \pi=(p^{gl}-CMe)g^{gnl}. La empresa toma el precio de mercado como dado, por lo que no se comporta como un monopolio. Además este análisis considera que los consumidores son todos iguales.

El punto importante es que el análisis  no considera la expansión de la red de distribución. Para entender esto, estudiemos la decisión de la empresa que evalúa si extender la red de distribución de Metrogas. Para ello debe considerar los flujos futuros que generan los clientes adicionales,contra lo que se debe considerar el costo de inversión y marginal.

Además, como el futuro tiene riesgos, la tasa de descuento r debe considerar esos riesgos: cambios de precios del petroleo, riesgo político, etc. Todo ello está incorporado en el valor de la tasa de  descuento. Asimismo, las diferencias de calidad percibidas por el cliente de los dos servicios están incorporadas en el limit price del gas natural, que es el precio corregido por estos efectos del gas licuado p^{gl}.

 

El modelo correcto

Suponemos muchos consumidores indexados por z \in [0,L], ordenados de mayor a menor ingreso y(z) y con una utilidad de tipo Cobb-Douglas por consumir energía u otros bienes, con parámetro \alpha. La energía se puede consumir en forma de gas licuado o gas natural, pero suponemos que a igual precio, el gas natural es preferido.{\ }^1 Por lo tanto, un agente z con ingreso y(z) destina un gasto \alpha y(z) a energía. El consumo de energía de ese agente es: C(p,z)=\alpha y(z)/p, que es decreciente en el ingreso (y por lo tanto, en z).

Se supone un costo de inversión fijo F por conectar a un nuevo cliente y un costo marginal del gas en el período t de c_t por unidad.  En tal caso, el beneficio que produce conectar al agente {z} es:{\ }^2

\pi({z})= \sum_{t=0}^\infty \frac{(p^{gl}_t-c_t) C_t(p_t^{gl},{z})}{(1+r)^t } -F

  El último consumidor servido \bar{z}, por lo tanto, es aquél para el que se tiene que \pi(\bar{z})=0, es decir, el de menores ingresos para el que la conexión marginal es rentable. Es decir, no hay aprovechamiento monopólico.{\ }^3

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El último agente servido por la empresa.

Notemos que pese a que la empresa no está aprovechando su condición de ser el único proveedor de gas natural, tiene utilidades importantes (el área achurada). Estas son utilidades totales del proyecto hasta t=\infty, y podemos hacernos la pregunta si esta situación es la más eficiente.

El supuesto de que el servicio de GNL es socialmente beneficioso para la sociedad (ver Nota 1) implica que a la sociedad le conviene que se extienda más allá del punto eficiente de la empresa.  Si la externalidad es importante, la sociedad está mejor si se le imponen obligaciones de inversión a la empresa. En  mi opinión, no creo que esto sea un factor decisivo para imponer obligaciones de despliegue de la red a la empresa. Las  externalidades son pequeñas.

Consideremos que esas externalidades no existen, para simplificar el resto del análisis. Si no existieran alternativas al gas natural (como el gas licuado), la sociedad valoraría el beneficio neto como el punto en que se debería dejar de invertir en la red, a diferencia del monopolio privado, que le interesa el valor marginal. Esto porque en el caso sin sustitutos, se perdería el excedente  de los consumidores no servidos. En tal caso se podría obligar a la empresa a invertir hasta que su rentabilidad económica sea cero, es decir, la condición para el último agente servido sería z^{s} que satisface:

ExpresionGasLicuado1

 

Pero en este caso existe un sustituto, el gas licuado, por lo que se debe sopesar el costo para la empresa de perder excedente, contra la pérdida para los agentes de no poder acceder al servicio de distribución, pero disponiendo de gas licuado. Para el comprador marginal (que cumple   \pi(z)=0), la pérdida de no tener acceso al gas natural es cero, porque todas las ventajas privadas del gas natural por sobre el gas licuado se capturan en el precio. Este consumidor no gana nada al pasar de uno a otro combustible.  Por lo tanto, al quitarle utilidades a la empresa no se gana nada a menos que sopesemos más el beneficio de los agentes que  el de la empresa.

 

El caso en que el excedente de los consumidores se valora más que el de los productores.

Este es un supuesto bastante común en la literatura y en el pensamiento de los reguladores, aunque no tiene más fundamentos que el de las preferencias sociales. Si las utilidades de la empresa se valoran en menos que el excedente de los consumidores, el bienestar social siempre aumenta al traspasar utilidades uno a uno con los consumidores. Pero esto tampoco permite pensar en establecer obligaciones o regulaciones sobre la empresa, pues si se conecta a un individuo para el que se cumple que \pi(z) < 0, le estamos quitando recursos a la empresa para perderlos en una inversión innecesaria en expansión de la red.

 

 Conclusión

En mi posteo anterior cometí el error de hacer un análisis estático de un problema dinámico de inversión. La conclusión es que la empresa Metrogas no ejerce poder monopólico clásico. A menos que hayan externalidades significativas (beneficios que no son privados) de expandir el acceso al gas natural, no he podido encontrar un argumento para regular el sector.4 La única manera de extraer rentas de la empresa es mediante una licitación competitiva de zonas de extensión de la distribución de gas natural.

Notas:

a. Advertí el problema al hojear un trabajo de A. Galetovic de 2007 sobre regulación de este mercado. Mi enfoque es bastante más simple, sin embargo.

1. A nivel social por la menor contaminación del gas natural o por menores emisiones de carbono, por las menores molestias y congestión producidas por los camiones, etc.

2. La tasa de descuento incluye los riesgos del negocio, incluyendo costos futuros de gas natural, del gas licuado, regulatorios, etc.

3.  Notar además que si aumenta el precio de la competencia de gas licuado porque no es competitivo, a Metrogas conviene extender la red.

4. Pasé varias horas pensando en alternativas que podrían introducir distorsiones al proceso de decisión de la empresa: costos decrecientes, economías de red, menor sustitutabilidad de gas natural y gas licuado, sin poder armar un argumento razonable.

 

Metrogas, de nuevo

R. Fischer

En un posteo anterior calculé que Metrogas había tenido una rentabilidad sobre activos de 12% en 2013. Lo que no advertí es que la empresa había revalorizado sus activos fijos en un 14% durante el año. Si se hubiera usado una cifra alternativa, por ejemplo el valor de los activos del año anterior ($ 786 MMM) más la inversión del año ($34 MMM), se tendría una rentabilidad de 13.2%.

La empresa está sujeta a una orden del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia que regula el precio si la rentabilidad es excesiva. Es prudente, por lo tanto, revalorizar los activos para reducir la rentabilidad observada. Esto podría explicar que el valor de los activos de la empresa sean un 50% mayor que la inversión acumulada: hay USD 1.081 MM en inversión acumulada  pero los activos suman USD 1.622 MM.

GasometroMetrogas
El gasometro de Metrogas: uno de los activos que se ha revalorizado.

Regulación de Metrogas

R. Fischer

El Ministro de Energía propone estudiar si conviene regular el precio del gas. Hasta ahora la empresa no ha sido regulada, bajo el argumento de que compite con el gas licuado distribuido con camiones, y que requería utilidades sobrenormales para financiar sus inversiones.

Para entender la situación, puede ser útil examinar la figura siguiente. En ella se muestra la Demanda (D) que enfrenta el monopolio en el área que puede servir con su red de distribución de gas. También se muestra su costo marginal (CMg) y su ingreso marginal (IMg). A la empresa le gustaría poner el precio de monopolio p^m, porque con eso maximiza sus utilidades. El problema es que enfrenta competencia de los vendedores de balones de gas licuado, que son supuestamente competitivos y tienen un precio de p^{gl}, lo que limita lo que el monopolio puede elevar los precios.

 

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El monopolio en gas licuado residencial

 

Lo que hace un monopolio en estas condiciones es poner un precio un epsilon más bajo que el del gas licuado. Así se asegura que sus consumidores no comprarán gas licuado y que conra el precio más alto posible por el gas. Sus ventas son q^{gnl},  y su renta es (p^{gl}-CMg) q^{gnl},  el área achurada en la figura.

La empresa justifica estas rentas porque realiza inversiones en extender la red. El símil apropiado es una patente por una innovación, que permite a la empresa obtener rentas monopólicas durante un período, de manera que ese premio incentive el esfuerzo en innovación.

Pero las patentes tienen una duración finita, a diferencia de las rentas obtenidas por un monopolio como el del gas natural residencial. La inversión en extender la red parece haber cesado para todos los efectos prácticos, pues de la memoria del año 2013 de Metrogas se obtiene:

RentabilidadMetrogascrop
Información financiera de la Memoria 2013 de Metrogas

Es decir, la empresa tiene una rentabilidad de 27.6% sobre ventas,  y de 12% sobre activos, y las del año anterior también son muy elevadas. Al mismo tiempo, la inversión es bajísima: invierte aproximadamente un 30% de las utilidades. Es por eso que la red se extendió solo un 0.9% respecto de año anterior. Entre el año 2009 y el año 2013 la empresa solo se ha expandido en un 4.5% en términos de la extensión de la red.

En el mismo período 2009-2013, Metrogas ha obtenido utilidades totales (sumadas sin descontar) de $298 342 MMM. Es decir, en estos años ha obtenido utilidades por USD 541 621MM, contra una inversión acumulada –según la memoria de Metrogas— de USD 1081MM.

Conclusión

La rentabilidad sobrenormal de Metrogas no está financiando inversión en extender las redes de distribución.  Parece razonable evaluar si conviene regular a Metrogas.1

 Postscript:

La corrección a las cifras del período 2009-2013 responden a un error de suma. No cambian el hecho que en cinco años la empresa pagó la mitad de su inversión. Si hubiera considerado el interés sobre las utilidades de los años 2009-2012, el resultado habría sido mejor aún.

 Nota

1. El Ministro de Energía es prudente al sugerir la regulación como una opción. Nuestro sistema regulatorio es deficiente,  y usando la tecnología regulatoria que se usa en otros sectores existe el riesgo de obtener un precio regulado superior al del gas licuado distribuido en balones.

 

 

 

Competencia bancaria y estabilidad económica


R. Fischer (Este articulo aparece en el Boletín del Centro de Finanzas del DII)

El año pasado la banca en Chile tuvo utilidades por USD 3.346 MM, es decir una fracción significativa de las utilidades de las empresas no mineras. En particular, los mayores bancos tuvieron una alta rentabilidad, medida tanto sobre activos como sobre el patrimonio.  Estas utilidades se han mantenido en niveles elevados por muchos años, y sin muchas fluctuaciones. Es por ello que muchos empresarios perciben que la competencia en el sector bancario es limitada, y que la consecuencia es menos acceso al crédito y que éste es caro.

AntiguoBancoChile

Por otra parte, nuestro sector bancario parece ser sólido, y salvo algunos problemas recientes, no se han advertido dificultades incluso ante eventos como la crisis financiera de 2008. En parte, esto se debe a la estricta supervisión de la Superintendencia Bancos de Instituciones Financieras (SBIF), cuyas atribuciones fueron reforzadas luego de la crisis bancaria de principios de los 80, cuando el sistema bancario estuvo virtualmente quebrado.  El problema es que la estricta regulación de la Superintendencia no ha considerado la promoción de la competencia en el sector. En efecto, parece existir una relación entre el grado de competentica en el sector financiero –especialmente los bancos—y la estabilidad del sistema bancario, y  de la economía  más generalmente. En tal caso,  la SBIF ha privilegiado la estabilidad ante la competencia, pese a que la menor competencia significa una menor eficiencia del sistema bancario.

Numerosos investigadores en el área de finanzas se han preguntado sobre la real existencia de esta relación entre competencia y estabilidad del sector financiero. Pese a sus esfuerzos, los resultados empíricas y teóricas han sido contradictorias. En teoría, Boyd y Nicolo (2005), por ejemplo, observan que en un mercado menos competitivo, las tasas de lo créditos son más altas, por lo que los proyectos que presentan los empresarios son más riesgosos. Asimismo, Carletti y Leonello (2012), observan que si la competencia en el sector bancario es intensa, los préstamos no son muy rentables, por lo que el costo de mantener reservas elevadas es bajo. Estos trabajos indicarían que sistemas bancarios más competitivos son más estables. Por el contrario Allen y Gale (2004) y otros  investigadores más recientes observan que son los bancos los que eligen el riesgo de sus créditos, y cuando las tasas son bajas, tratan de aumentar la rentabilidad prestando a proyectos más riesgosos. Este razonamiento indicaría que la competencia estaría asociada a menor estabilidad. 

Los datos empíricos tampoco tienen respuestas claras. Al estudiar datos a nivel de bancos, de un solo país, tanto Edwards y Mischkin (1995) para los EEUU y Saurina-Sala, Jímenez y López (2007), para España, muestran que la competencia está asociada a mayor riesgo en el sistema bancario. Por el contrario, varios estudios que usan datos agregados de muchos países  (cross-country), como Demigurk-Kunt  y Zhu (2012), encuentran el resultado contrario. Por el contrario, Beck, Jonghe y Schapiro (2013) muestra que cuando los trabajos que usan datos agregados de países incorporan una variable que mide la calidad regulatoria, se vuelve al resultado de que la competencia aumenta la inestabilidad del sistema bancario.

En un trabajo reciente, Nicolás Inostroza, Felipe Ramirez y yo, hemos desarrollado un modelo teórico alternativo que muestra que la competencia bancaria aumenta la inestabilidad del sistema bancario, así como la inestabilidad de la economía. El modelo supone que los bancos pueden ser afectados por un shock real, como ocurrió con el virus ISA que afectó a la industria salmonera. Estos shocks hacen que las empresas afectadas deban renegociar sus créditos o hagan default. Al retrasarse o reducirse los repagos de créditos, los bancos terminan con menos capital que sin shock, pues los  depositantes y ahorrantes tienen primera prioridad sobre los recursos del banco. Debido a que los bancos deben respetar normas de adecuación de capital, al reducirse su capital y reservas se ven obligados a reducir sus préstamos. En particular, deben reducir los préstamos de capital de trabajo, lo que afecta la actividad de todos los sectores. Este efecto amplifica el shock inicial, ya que los bancos prestan múltiplos de su capital y reservas.  Debido a que la competencia aumenta el apalancamiento de los bancos, este efecto amplificador del shock inicial será mayor en un sistema bancario más competitivo. En tal caso, más competencia tiene asociada más inestabilidad del sistema bancario y de la economía nacional.

CrisisbancariaEl modelo permite explicar fenómenos que se observan en las crisis, tales como la relajación regulatoria (regulatory forbearance). En una crisis del sector bancario, el regulador acostumbra hacer la vista gorda a violaciones de las reglas de adecuación de capital. Esto reduce el impacto amplificador del shock inicial sobre el resto de la economía. El modelo muestra que esto es lo que ocurre si la relajación es una sorpresa para los bancos. Sin embargo, el modelo también permite deducir que si los bancos suponen que el regulador relajará las reglas en respuesta a un shock, aumentarán sus préstamos, por lo que el efecto de la anticipada relajación regulatoria es ambiguo, y podría aumentar la profundidad de la crisis.

El modelo parece representar razonablemente bien los principales impactos de la competencia en el sector bancario, mostrando que existe un tradeoff entre estabilidad del sistema  y los beneficios de las menores tasas cuando hay mayor competencia. No es fácil para el regulador determinar si ha elegido el punto óptimo en el espectro de mayor a menor competencia. Sería interesante refrendar este modelo teórico con la evidencia proveniente de los datos empíricos.

Licitación de suministro a distribuidores

R. Fischer

Eduardo Bitran está muy preocupado por el mal diseño de  las licitaciones de suministro eléctrico de las distribuidoras. Aparentemente la Comisión Nacional de Energía (CNE) ha decidido no continuar con  licitaciones de corto plazo (5 años). Su objetivo era  para salvar el mal rato de nuestro desadaptado sistema eléctrico. La CNE propone volver a licitaciones de largo plazo,, en este caso de once años, con el peregrino argumento de que esto podría aumentar le interés de las empresas por participar en licitaciones, dado que dos primeros llamados han sido declarados desiertos. Pero también les garantiza precios elevadísimos que se mantendrían por un largo período, y como no hay entrada de nuevas firmas con generación convencional,, esto no produce ningún beneficio en términos de inversiones.

Bitran tiene una idea que originalmente me pareció exótica, pero que luego de pensarla más, podría ser razonable. A los precios actuales, las ERNC son competitivas. El problema es que no pueden participar en las licitaciones porque se les pide que garanticen la generación eléctrica en todas las horas. Esto es algo que no pueden entregar: las centrales ERNC eólicas y solares porque no son despachables.  La idea de Bitran es tener licitaciones de suministro en que solo se comprometa energía (y no potencia). Es decir, lo que prometen es que durante  el período de medición van a generar energía, pero no se comprometen hacerlo en forma continua, o según la demanda de los consumidores.

Ralco
Embalse Ralco

Normalmente, esto sería un error, porque dejaría al sistema frágil frente a fallas de potencia. Pero actualmente tenemos potencia excedentaria, debido a las numerosas centrales diésel del SIC. Además, se tienen los embalses de la zona central que también pueden aportar potencia en caso de necesidad. Los estudios muestran que hasta un 10% de energía no despachable la puede absorber el sistema sin que se eleven los costos globales (en el Norte esto no es posible sin una interconexión con el SING). Además, los problemas producidos por las sequías son por fallas de energía (que estaría asegurada con esta licitación) y no de potencia.

PlantaSolar
Primera planta fotovoltaica en Chile

Esto significa que, dado que estas licitaciones de suministro son por alrededor de un 10% de la demanda del SIC,  sería viable tener este tipo de licitaciones. El costo marginal de la energía caería, porque durante las horas que producen estas ERNC, su costo marginal es cero y desplazan la producción de centrales más caras. Esta alternativa tendría efectos negativos sobre la rentabilidad de las empresas de generación convencionales, pero estoy seguro que pocas personas van a lamentarse por ello.

Lo mejor es que las unidades fotovoltaicas se pueden instalar en plazos muy cortos y ya tienen aprobados sus estudios de impacto ambiental. ¡Además, se cumplirían temprano las metas de participación de ERNC!

La CNE debería recapacitar, volver a licitaciones cortas, y pensar en una licitación de suministro de energía y sin potencia.

John Kay: la industria bancaria en los países desarrollados

R. Fischer

En una columna reciente, Kay tiene esta frase:

«The primary function of any bank is to secure the savings of small depositors and the continued operation of the payments system. But these objectives have been secondary, not even to the demands of shareholders – bank shareholders have incurred heavy losses – but to the provision of extraordinary levels of pay for the most senior employees.»

Recién fueron publicadas las grabaciones de llamadas telefónicas entre altos ejecutivos del Anglo Irish Bank, durante la crisis de 2008. Estos ejecutivos le mienten al supervisor bancario sobre la extensión de la insolvencia del banco, y se ríen de la credulidad del público. Es decir, Kay tiene toda la razón.

Es por eso que una Comisión Parlamentaria en el Reino Unido propuso penas corporales par banqueros que anteponen sus intereses personales a los del banco que dirigen.

Tal vez en materia bancaria la competencia excesiva sea demasiado peligrosa, como N. Inostroza, F. Ramirez y yo mostramos en un trabajo reciente.

Sobre la Ley de Pesca

R. Fischer

Ahora que se discute en el Senado la Ley de Pesca, me gustaría escribir algunos comentarios, aunque seguramente repiten cosas que he eescrito en el pasado. No estoy al día en el estado de la Ley, que cambia, parece, minuto a minuto, pero hay algunos temas que conviene repetir.

Virtudes de la Ley

Primero, que una ley de pesca que asigna cuotas individuales transables es una buena idea para evitar la carrera olímpica entre empresas pesqueras. Si las cuotas son de plazo definido, se debee evitar el problema de la sobrepesca cuando se acerca el fin de la concesión, como parece haber ocurrido en esta ocasión en el caso de los pesqueros  industriales (y para que decir de los semi-industriales o «artesanales»). En esta ocasión, confluyeron varios factores para que se ibtuviera este deprimente resultado:

  1. La sobrepesca es una respuesta a la incertidumbre ante lo que sucedería el 2012. Esto eleva el riesgo y hace más valiosos los ingresos presentes.
  2. El hecho que la primera división en la cuota global es entre industriales y semi-industriales hace que los industriales no estén dispuestos a reducir sus esfuerzos pesqueros cuando los semi-nidustriales consiguen, con su lobby, aumentar la cuota global por sobre lo sostenible. Dado que los derechos históricos se considerarían en el la Ley de 2012, ellos prefirieron no reducir su participación en la sobrepesca.
  3. Sobrepescar reduce el precio de la cuotas individuales si la Ley de 2012 ncluyera una  licitación.

Segundo, la ley separa a los verdaderos artesanales, los pescadores de caleta, de los semi-industriales. A los primeros les otorga la exclusividad de la primera milla, y ambas clases comparten la exclusivida de las millas segunda a quinta. Esto responde a la presión pública por apoyar a los pescadores de caleta, que podrán administrar los recursos pesqueros alrededor de sus caletas sin sufrir a la invasión de los semi-industriales.

Tercero, la Ley intenta fiscalizar a los semi-industriales, que parecen aún vivir bajo la Ley de la selva, imponiendo el uso de GPS para permitir el segumiento de sus nves. Así se puede fiscalizar su usfuerzo pesquero y determinar si exceden sus cuotas.  El grupo se opone ruidosamente a esta medida.

Cuarto, se crean sistemas más objetivos para determinar ls cuotas globales, con especialisats en biología pesquera (y supongo en temas económicos asociados), que serán menos suscetpibles a los grupos de presión sectoriales. De todas formas, uno esperaría que al poseer cuotas de pesca valiosas, al menos los industriales tratarían de no depredar.

Problemas en la Ley

La Ley tiene aspectos que no me gustan. En particular, el hecho de no tener licitaciones por una fracción sustancial, si no toda la cuota industrial (y ta vez también la cuota semi-industrial, o al menos una parte de ella). Como lo he escrito antes, usar cuotas históricas es un regalo a los mismos que depredaron el sector en el pasado. No veo por qué esa destrucción biológica les da derechos históricos. Los pesqueros afirman que han invertido en el sector y que las licitaciones los expropiarían. Frente a ello, hay que recordar que ya usaron ese argumento hace diez años, y las cuotas que les regalaron en aquel momento deben haber compensado todas las inversiones que poseían. en aquél entonces.

Las licitaciones que se plantean son al revés de lo  apropiado. En la propuesta, se licita una parte de las pesquerías solo si están cerca de su rendimiento económico máximo (o de su rendimiento biológico máximo, pero el punto es el mismo). Esto garantiza que la pesquería jamás se va a acercar a ese punto pues no está en el interés de los dueños de las cuotas el que se realicen licitaciones. Habŕia sido mejor hacerlo al revés: dar un plazo para que se alcanzara esl nivel de stock deseado, y de no alcanzarse, licitar. Esto habría al menos puesto los incentivos en no sobrepescar.1

Ahora bien, si la pesquería se licita, ¿cómo debe hacerse? Una posibilidad es que las licitaciones sean por cuotas permanentes, que tienen la ventaja de evitar el problema del horizonte que se tiene con laas cuotas de plazo definido. Con un horizonte finito, el poseedor de la cuota se ve tentado a adoptar prácticas perniciosas al acercarse el fin del plazo, dado que se acaba su negocio.

Suponiendo que hay motivos para desear una cuota temporal, la pregunta es ¿cómo evitar el problema de la fecha terminal? Pensar que el control del Estado será suficiente para manejar un grupo de interé poderoso es olvidar que eso fue lo que se dijo sobre el Transantiago: que la administración centralizda funcionaría.

Una solución: cuotas traslapadas

Una buena alternativa es que las licitaciones sean traslapadas, de manera que una vez cada cinco años, por ejemplo, se licite un grupo de cuotas, y que a los 20 años se recomienza el ciclo. De esta manera se produce un conflicto entre quiénes tienen una cuota con muchos años por delante y los que   poseen cuotas que expiran pronto.

Los primeros desean mantener el valor de sus cuota individual , por lo que desean que la cuota global no pierda valor por la sobrepesca. Los que no piensan en el futuro (porque la cuota está próxima a su fin) desean sobrepescar y aumentar la cuota, pero al menos hay iuntereses opuestos, y esto se necesita para limitar la influencia de los grupos de presión favorables a la sobrepesca.

Mejor aún, se podrían licitar las cuotas varios años antes del término de la cuota existente (cinco años antes, por ejemplo), de manera que haya un poseedor futuro de la cuota que también hará esfuerzos para controlar el apetito del poseedor actua, porque su cuota en el futuro valdrá más si no hay sobrepesca.

Nota: 1. Entiendo que hay una enmienda impulsada por senadores DC que propone que hayan licitaciones incluso de pesquerías clapsadas, luego de pocos años. Es una propuesta en la direcciḉon correcta, ya que las licitaciones no dpeenderían del buen estado de la pesquería, y  así no introduce incentivos perversos.

Sobre el patrimonio de los bancos

R. Fischer

Hace una semana, Manuel Cruzat escribió un artículo en El Mercurio en el que se declaraba preocupado por el bajo nivel de patrimonio en relación a los activos en la banca nacional. Según el, es necesario aumentar el patrimonio de los bancos (capital y reservas) desde los actuales US$20.500 MM a US$33.000 MM para alcanzar un apalancamiento e ocho veces, similar al de los EEUU actualmente –luego de un doloroso ajuste–. Cruzat recuerda que España también mostraba niveles de solidez institucional similares a los chilenos antes de la crisis (11.9% contra 12.3% en Chile), y todo medido de acuerdo con Basilea II.

Hoy Jorge Awad –presidente de la Asociación de Bancos– responde al artículo de Cruzat, defendiendo la solidez de los bancos nacionales. Awad señala que cuando se miran los índices hay que ajustarlos por riesgo, porque un mismo monto de activos puede ser muy especulativo o muy seguro. Para ello existen reglas establecidas por Basilea II y según ellas, la razón de activos a patrimonio es de 7.2 veces en Chile, lo que es bastante más seguro que los que indicarían los números sin el ajuste por riesgo.

Awad tiene razón en escribir que debe considerarse  el riesgo de los activos. El problema que se detectó luego de la crisis de 2008 es que Basilea no funciona, porque los riesgos de un instrumento financiero pueden cambiar rápido e instrumentos que se suponía seguros pueden bajar desastrosamente de  categoría. Por lo tanto, hay una tendencia a abandonar Basilea II, por mucho que les duela a los bancos nacionales,  y volver a medidas más brutas (en el sentido de «no sofisticadas») de solidez bancaria.

Suiza quedó muy insatisfecha con la experiencia de Basilea II en la crisis. Debido a ello, ha adoptado un esquema de  adecuación de capital que sigue esta nueva tendencia. Para poder operar un banco, el capital, reservas y utilidades retenidas deben ser al menos un 4.5% de los activos. En este total no se consideran ni el goodwill ni activos impositivos futuros. Además, los bancos deben poseer un 8.5% de reservas adicionales, de la cuales eñ primer 5.5% debe ser capital propio y el resto bonos muy seguros u otros instrumentos de alta calidad. Es decir, los bancos importantes en Suiza (UBS y CS) deben mantener un 19% de fondos seguros, de los cuales un 10% corresponde a la forma más segura de fondos: capital propio.

Figura proveniente de Gloor-Sieger, Suiza:http://www.gloor-sieger.ch/finlaw/2011/06/too-big-to-fail-strengthening-financial-sector-stability-in-switzerland/?lang=en

La experiencia indica que la confianza del Presidente de  la Asociación de Bancos, si bien comprensible como la posición de representante de un gremio, no es contagiosa. Tal vez la Super de Bancos y el Banco Central deberían estudiar si es necesesario moverse en la dirección suiza, y volver a usar indicadores muy básicos, pero sólidos, de adecuación de capital.

El problema de los expertos

R. Fischer

Uno de los problemas de las sociedades modernas es que son complejas, por lo que muchos de sus problemas, por ejemplo en políticas públicas, requieren conocimientos especializados. Aunque se pueden diseñar políticas públicas generales para un sector, como el de la construcción, por ejemplo, sin tener demasiada  experiencia en él, es otra cosa cuando se ingresa al área chica, como los estándares de  construcción. En esa situación, los únicos que pueden tener un rol útil en el diseño de los estándares son quénes trabajan en el sector.

El problema entonces es que las personas pueden ser acusadas de servir intereses privados. Pienso, por ejemplo, en lo que ocurre en muchos nombramientos de personeros de nivel medio durante este y otros gobiernos recientes. El subsecretario de telecomunicaciones, los superintendentes, etc. normalmente es una persona perteneciente al sector, y por lo tanto puede ser acusado de tener conflictos de intereses. Puede ser un consultor, y en tal caso ha trabajado para las empresas o para el regulador. Puede ser  ejecutivo en una empresa del sector, o acaso ha sido empleado de la Superintendencia o la subsecretaría.

En los pocos caso en que se incorporan en estos cargos sectoriales a políticos sin conocimiento del tema –y por lo tanto sin conflicto de intereses, el sector normalmente queda paralizado, pues el personero no es capaz de comprender el sector y de diseñar reformas apropiadas y consistentes.

En algunos casos se puede recurrir a académicos. El problema es que si conocen el sector a fondo, es porque han hecho consultorías para alguna de las partes, y por lo tanto se aplican las mismas reservas a que a personas que son miembros permanentes del sector.

No me parece que se pueda prescindir de los expertos sectoriales en esos cargos técnicos, pese a  que casi siempre van a enfrentar conflictos de interés en las relaciones con sus antiguos empleadores o contratantes. Tal vez la única solución es la que se usa actualmente: el personero debe anunciar sus conflictos de interés, y en los casos en que el conflicto sea importante, debería abstenerse, siendo subrogado en la materia por otra persona.

Aclaración: He estado en esa situación, tanto como miembro del Panel de Expertos, como ahora que soy miembro del Panel Técnico, o en diversas Comisiones Presidenciales en el pasado. Creo que pueden ser útiles las Comisiones de Ciudadanos que se usan en algunos países europeos para evaluar políticas públicas, pero no en su diseño de políticas (que deberían ser hechas por expertos). En general estas Comisiones de Ciudadanos deberían analizar políticas generales y no específicas. Por ejemplo, no usaría un Panel ciudadano para definir un estándar técnico, pero si para evaluar una propuesta de política ambiental.

John Kay y los lobbies

R. Fischer

El un artículo aparecido hoy en el Financial Times, John Kay muestra el poder de los lobbies. Menciona algunas de sus hazañas, como por ejemplo, que la Comisión Europea haya decidido alargar el plazo del copyright de las grabaciones sonoras de 50 a 70 años, no de aquí en adelante, sino que a obras ya existentes.

Esta medida no favorece al público ni a los creadores de obras –que no viven tanto–, sino aparentemente solo al sello Emi. Lo interesante del tema es que Emi consiguió que los artistas apoyaran la medida, al darles una pequeña comisión sobre las ganancias que obtuviera. Esto también es característico de los lobbies: es importante conseguir el al apoyo de un grupo de interés que tiene buena imagen del público, para que así los intereses del lobby queden disfrazados tras la compasión del público no informado por el grupo de interés.

Los ejemplos abundan. Un caso –un poco menos importante ahora que los precios del azúcar son tan elevados– son los pequeños campesinos a los que Iansa contrata para producir remolacha. Aparentemente, es poco eficiente para Iansa comprarles, pero cuando Iansa requiere apoyo político para imponer barreras a las importaciones de azúcar barata, consigue que salgan a la calle estos pequeños agricultores a protestar en su favor. Lo mismo pasa cuando en la pesca se forma un solo grupo de todos los pescadores que no son industriales en la mal llamada categoría de lso los «aretesanales». Con este nombre queda la impresión de que se trata de los pescadores de caleta, pese a que este grupo es solo un componente menor e irrelevante en la pesca artesanal, dominada por pesqueras semi-industriales que depredan los recursos.

Pero me desvío del tema, ya que Kay prosigue analizando el caso de la extensión del copyright y escribe:

The proposal has been beaten off several times by a small group of disinterested people – mainly academics. But they are under-resourced, and have other things to do. The lobbyists, in contrast, are over-resourced and have nothing else to do. Wherever the proposal is rejected, its advocates revive it in another forum at another time. Eventually they get their way. The lobbyists never go away.

Este párrafo me hace recordar la carta de un grupo de economistas académicos –entre los que me cuento– en favor de la licitación de las cuotas de pesca, y a no entregarlas en forma gratuita a sus actuales tenedores. Es posible que la carta retrase un poco la licitación de las cuotas de pesca, pero como escribe Kay, los lobbies son más persistentes que los académicos, que a fin de cuentas, tienen otros temas en los que trabajar mientra los lobbies tienen un solo tema en vista.