Variacioncompensada's Blog

Limitaciones al DFL2

junio 19, 2010
Dejar un comentario

El proyecto que limita los beneficios del DFL2 a dos propiedades por persona
es una buena idea. Actualmente una persona puede percibir un elevados ingresos
por arriendo de departamentos DFL2 sin pagar impuesto a los ingresos, lo cual
introduce una enorme inequidad horizontal, pues por el mismo monto de ingresos
otros pagan una tasa marginal de impuestos de 40%.

El DFL2 genera dos distorsiones al menos: primero, elimina un tamaño de
propiedades. Como los beneficios solo alcanzan a casas o departamentos de
menos de 140 m2, no conviene tener un departamento entre los 140 y los 180 o
200 metros, pues en ese rango de tamaños los beneficios del mayor tamaño no
compensan el no estar acogido a la Ley. En tamaños más grandes, la distorsión
desaparece, pues para una persona que, por ejemplo, desea comprar una casa de
250 metros, es difícil pensar que estaría dispuesta a encogerse en una de
140m2 para ahorrarse impuestos. Esta distorsión, sin embargo, empalidece
en comparación con la distorsión que causa el DFL2 al atraer recursos hacia
propiedades que podrían haber tenido un mejor uso en otros sector no bonificados
con el subsidio. Nuestra economía tiene más inversión en casas y
departamentos de las que debería, debido al excesivo incentivo del DFL2.

Esta distorsión también tiene otros beneficiarios, además de los propietarios: los
arrendatarios se benefician de alquileres más baratos que los que se habrían
tenido sin el exceso de construcción generado por el DFL2. Pese a ello, es
una distorsión económica en un mercado que no necesita esa corrección, por lo
que los beneficios tienen que ser menores que los costos de la distorsión y
el país haría bien en eliminar este DFL.

El problema es como eliminar el DFL2 a más de dos viviendas. Sus defensores
proclaman que es un contrato-Ley, supuestamente más protector que una Ley, y
que al eliminarlo para las viviendas existentes se cometería una expropiación
sin compensación, lo que sería rechazado por el Tribunal Constitucional
cuando el caso se le presentase. El argumento tiene cierta plausibilidad,
hasta que se recuerda que las empresas mineras también enfrentaban impuestos
que no los discriminarían, por lo que se inventó la peregrina idea de que el
royalty no era un impuesto, dejando con ello contento a los abogados.

Una manera de reducir la oposición a la medida es eliminando gradualmente
el beneficio para los actuales propietarios, en diez años, por ejemplo. Esto
solución intermedia podría ser más aceptable que la eliminación inmediata
del subsidio para las propiedades en exceso de dos por persona.