Sobre la Reforma Tributaria

R. Fischer   Escribir sobre la reforma tributaria es una osadía, dado lo poco que conozco en materia impositiva. Sin embargo, tal vez la opinión de un observador que no es experto tributario, pero si microeconomista, tenga algún valor. Creo que en la reforma hay tres aspectos  claramente distinguibles:

  1. ¿Deben subir los impuestos pagados por los sectores de mayores ingresos?
  2. ¿Cómo deben subir los impuestos para no provocar daños económicos?
  3. ¿Qué hacer con los nuevos recursos?

BacheletImpuestos

¿Deben subir los impuestos?

Me parece razonable que suban, aunque no me queda claro si debe ser tanto como lo desean los que proponen el alza impositiva. Existe un segmento del grupos de mayores ingresos –especialmente entre los de muy altos ingresos– que paga mucho menos de lo que debería, mientras otros con ingresos menores  pagan una proporción mayor de sus ingresos. La inequidad horizontal en un sistema de impuestos reduce su aceptabilidad social. En principio sería posible aumentar lo que paga el segmento de más altos ingresos sin aumentar las tasas, permitiendo satisfacer la presión por un aumento del gasto social. En nuestro actual esquema impositivo hay mucha elusión y evasión mediante mecanismos que distorsionan la asignación de recursos. Estas características no son particulares de Chile: también en países desarrollados existe una multitud de trucos similares. Por otra parte, una parte de lo que los proponentes del aumento consideran elusión es simplemente un traspaso de ingresos de un momento del tiempo a otro, es decir, una forma de ahorro que no debería ser penalizada. Por lo tanto las cifras de elusión que se muestran exageran la importancia de  ésta.

¿Cómo subir los impuestos?

En mi inexperta opinión, un sistema impositivo conceptualmente limpio y elegante tiene ventajas sobre un sistema que incluso en su inicio requiere ajustes para no provocar excesivas distorsiones  económicas, en particular sobre la inversión. Es más fácil corregir un sistema con un fundamento lógico: solo se requiere voluntad política. Durante el gobierno anterior hubo un intento –sin demasiado entusiasmo– por cerrar algunos de los forados que tiene el FUT, pero enfrentó a un lobby de abogados tributaristas y contadores. Como tenía poco apoyo del gobierno, al poco tiempo se abandonó el intento. El actual gobierno tiene los votos y la voluntad para cerrar esos y otros resquicios en el sistema impositivo actual, con lo que se habría obtenido el mejor de los mundos: las ventajas de un sistema bien concebido, habiendo corregido sus problemas.

PineraImpuestos
De la época en que Piñera pensaba en aumentar impuestos

Desde ese punto de vista el sistema con base devengada (y sin FUT, en consecuencia) me parece peor. Esto se advierte al observar el tipo de ajustes que hay que hacerle para reducir su impacto sobre la inversión. Pese a ello, los problemas del nuevo sistema no siempre tienen respuesta. Son intrínsecos a este sistema impositivo. Veamos:

  1. Es necesaria la depreciación acelerada para no castigaren exceso la inversión. En principio no me gusta la depreciación acelerada (es una distorsión pro inversión), pero en el sistema antiguo no era una necesidad, sino un agregado que se podía eliminar sin efectos graves. Ahora en cambio, esto es absolutamente necesario. Además, tenemos el problema que las empresas con poco capital (de servicios o de innovación), no van a poder hacer esos descuentos. Y en ese grupo debe estar la mayoría de las empresas.
  2. En las sociedades con participación de minoritarios, esto tendrán que pagar impuestos aun sobre dividendos no distribuidos. Si no se corrige (y no se me ocurre como hacerlo), habrá una mayor concentración de la propiedad accionaria. Nota posterior: Debo corregir este punto, porque me han explicado que el impuesto sobre los dividendos no distribuidos lo paga la empresa, por lo que el problema que menciono no ocurre (aquí se advierte mi incompetencia en el tema)..
  3. En el caso de las AFP, el problema es que incluso los trabajadores de bajos ingresos pagarán el 35% sobre las utilidades devengadas de las inversiones en empresas chilenas. Las inversiones en fondos mutuos tendrán el mismo problema.
  4. Una parte importante de los recursos acumulados en las sociedades bajo el FUT corresponden a ahorros para la vejez de profesionales. El que no paguen impuestos ahora se corregirá cuando jubilen y retiren esos recursos para vivir mejor cuando ancianos. Bajo el nuevo esquema estas personas no podrán ahorrar sin pagar los impuestos del momento en que ganaban más en sus vidas. Esto genera inequidad horizontal en el tiempo.
  5.  Las empresas deberán acudir más frecuentemente a los bancos porque tendrán menos financiamiento a partir de utilidades acumuladas. Los bancos son caros y no  siempre otorgan crédito en buenas condiciones a las Pymes.
  6. Las empresas tendrán una estructura cargada hacia deudas en vez de patrimonio. Esto debería traducirse en una economía menos robusta y más sensible a cambios en las condiciones externas.

Deben haber muchos otros problemas que aparecerán con el tiempo. El tema es que todas estas complicaciones son inherentes al nuevo sistema impositivo, y para corregirlas /si se puede) habrá que hacerle ajustes. Y con eso tendremos un esquema tributario complejo, lleno de regla raras que se aplican en algunos casos y sin un principio rector claro. Y al final, es probable que haya más formas de elusión que bajo el sistema actual. Es lo que sucede en los países con este tipo de sistemas impositivos.

¿Qué hacer con los nuevos recursos?

Si el lector revisa este blog, sabrá que la gratuidad me parece un serio error. Perjudicará a la sociedad (por una mala asignación de los recursos educativos); a las universidades del Estado, ya que lo importante será el apoyo del gobierno para conseguir recursos y no la calidad académica;, y a la equidad, pues recibirán universidad gratuita quienes podían pagar por ella.

ContraReforma
Un volante de la UDI contra la reforma

Es una transferencia importante desde la sociedad a los más ricos. Después de todo, casi todos los jóvenes del último quintil van a la universidad, por lo que se verán beneficiados. Es difícil de creer que un número similar perteneciente a los otros quintiles asista a la universidad. Además, en la actualidad, los jóvenes de segmentos más desventajados tienen acceso a subsidios para costear sus estudios. Por lo tanto los jóvenes del 20% más rico –o sus familias– serán los más beneficiados. Si de mi dependiera, usaría los recursos para aumentar el gasto en educación preescolar y escolar en forma inteligente.

Mentiras y medias verdades

R. Fischer

No habría vuelto a escribir sobre el caso del Ministro de Hacienda y su actitud hacia la verdad, si no fuera porque un colega muy respetable me escribió criticando mi análisis. Según el, durante  el gobierno de Piñera se hacía algo similar, y más dañino que la nimiedad de esconder un dato, como lo hizo el Ministro en esta ocasión:

ArenasDatos

Creo que en esa respuesta hay cierto errores, sin considerar el hecho que responder que un conducta reprobable es aceptable porque otros hicieron lo mismo.

Quienes han seguido la trayectoria de Piñera saben que no está dispuesto a investigar demasiado la veracidad de una noticia o dato favorable. Siempre estuvo dispuesto a repetir cifras que le convenían, pese a que su fuentes no eran sólidas y en algunos casos se demostró eran falsas. Por ejemplo,  es probable que los porcentajes de tareas cumplidas en el caso de  la reconstrucción después del terremoto del 2010 eran exagerados, independientemente de que todo indica que el proceso funcionó bien, mejor de lo que podría haberse esperado.

Lo dos casos que mi colega enrostra a Piñera son importantes, pero me parece que no están en la categoría de esconder datos de estadísticas internacionales de nuestro actual Ministro. Primero, el caso de las mediciones de pobreza de la Casen, que fueron la causa que finalmente CEPAL se retirara del proceso (entre paréntesis, la participación de CEPAL en este tema es tema para otra nota).

PiñeraCasen
La caída en la pobreza que no era efectiva.

Piñera se jactaba de la caída en la tasa de  pobreza durante su gobierno, sin mencionar que lo que tenía era una estimación puntual que no incorporaba el margen de error. Al incorporarlo, la diferencia en las tasa de pobreza no era significativa. Creo que esto cae claramente en la categoría de «trampitas» que hacía Piñera. El dato que citaba era correcto en el sentido de ser la estimación puntual, y era más baja que la del gobierno anterior. Lo que no decía era que la diferencia era lo suficientemente pequeña para que, desde el punto de vista estadístico, no había evidencia de que la cifra fuera efectivamente menor (aunque con una probabilidad de más de un 50% así lo fuera). Además, eran cifras provistas por el Ministro de Mideplan del momento, que también tenía una tendencia a ese tipo de juegos. Pero claro, Piñera, que es un doctor en economía, debería haber preguntado por la significancia del dato. Sin embargo, pienso que esta «media verdad» es distinta de simplemente hacer desaparecer un dato proveniente de fuentes internacionales porque no conviene: esa es una mentira.

El otro caso importante de Piñera tiene que ver con el Censo. Aquí me parece que Piñer tuvo meno culpa que en el caso anterior y la responsabilidad directa recae sobre el Director del INE (el Presidente es el último responsable, pero eso solo desde el punto de vista jurídico). Este director cambió a última hora el sistema del censo, por lo que no hubo espacio para prepararlo adecuadamente. Labbé debe haber convencido a Piñera de que era una buena idea el cambio, probablemente convenciéndolos de que era lo que hacían países desarrollados (algo Piñera aspiraba a imitar durante su gobierno).

PiñeraCenso
Labbé, Piñera y el censo

Cuando comenzó a aparecer evidencia de que el censo falló, creo que Piñera se encontró con un problema complejo. Por un lado, con su imprudencia habitual había anunciado las ventajas de la nueva metodología, y ahora debía explicar que tenía problemas. Además, el Director del INE aseguraba que los datos recogidos eran buenos (pese a que «inventaba» algunos de ellos). Se entiende que en ese dilema, haya tardado en reconocer los problemas. Pero luego el gobierno solicitó un informe independiente de expertos nacionales y el Director del INE debió renunciar.

En este caso, aparte del error de haber elegido al Director del INE, y haber tardado en reconocer lo que había pasado, no hay una mentira activa de Piñera, en el sentido que si lo tiene la presentación del actual Mnistro de Hacienda.

En el mundo político aprovechar las medias verdades es algo acostumbrado. Admiro y apoyo a Andrés Velasco, por ejemplo, pero tengo dudas de la veracidad de las cifras del déficit estructural en el último año de Bachelet I. Mi impresión, bastante ignorante del tema, por lo demás, es que se maquillaron las cifras  hasta donde se pudo para obtener el resultado deseado.

Nuevamente, esto es una media verdad, no una mentira. Creo que la diferencia importa. Las medias verdades son malas porque socavan la confianza en lo que dicen los políticos y miembros del gobierno. Las mentiras la destruyen.

 

 

 

 

La confianza en el Estado

R. Fischer

Tal vez la razón por la que una mayoría de la población confía en el Estado es que en Chile el Estado ha tenido poco espacio durante los últimos 30 años. En nuestro país el Estado subsidiario tiene un ámbito limitado de acción. Es un espacio en que lo hace relativamente bien. Por el contrario, las empresas privadas, que cubren muchas actividades que en otros países realiza el Estado, tienen una mala reputación.  En esos otros países, es el Estado el que mete la pata, y por lo tanto no se tiene tanta confianza en él. En todo caso, nada parecido a la idea que parece haberse instalado en Chile.

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La colapsada pasarela de Manquehue, una obra del Estado (para ser más preciso, de la municipalidad).

El Ministro Arenas y los datos

R. Fischer

Hoy vi una noticia en el Mercurio que me dejó una pésima impresión. El Ministro de Hacienda realizó una presentación ante la Comisión de Hacienda de la Cámara usando datos adulterados. Puedo entender que, si un Ministro debe realizar una presentación y se topa con dos estudios similares que llegan a conclusiones distintas, elija mencionar el que le conviene y omitir el otro.  Eso está dentro de las reglas del juego político, aunque sería inaceptable en un académico.

Pero acá se trata de algo mucho peor: el Ministro o alguien de su entorno (en cuyo caso el Ministro debería dar las explicaciones y despedir a la persona) borró cifras que contradecían el argumento que estaba haciendo ante parlamentarios. Es decir, se trataría de una mentira activa. ¿Cómo creerle en el futuro a un Ministro que altera datos en una presentación ante el Congreso?

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En la presentación se usó el gráfico de la izquierda, eliminando en forma burda el dato que corresponde a 2010. El dato correspondiente a 2010 mostraría claramente que la máxima carga tributaria se alcanzó en 2000. Los ingresos siguieron subiendo pese a que la carga tributaria cayó.
Me parece que este caso, así como las críticas de la Ministro de Salud a los hospitales concesionados (uno puede criticar legítimamente la idea de hospitales concesionados, pero la manipulación de las cifras o el uso de datos no validados para argumentar no cabe en esa categoría) muestra un dogmatismo preocupante. Este parece ser un gobierno formado por personas que están dispuestas a alterar la verdad para poder llevar a cabo su programa. Veo mal el futuro cuando el Ministro de Hacienda es un símbolo de esas prácticas.

Otero y la inteligencia

R. Fischer

Me pareció extraña la reacción de la opinión pública ante el comentario de M. Otero (quien no es uno de mis favoritos) al declarar que los hijos de madres solteras tendrían peores resultados en las pruebas de inteligencia. En particular, me parece rara las críticas provenientes de gente de izquierda, que por consistencia deberían apoyar el planteamiento.

M_Otero

Digo esto porque en el debate sobre si la genética o el entorno (nature vs nurtture) es el factor más importante, la izquierda le ha dado más peso al entorno. Es por eso que hay programas para ayudar a los niños en condiciones vulnerables, por ejemplo, de manera de que su rendimiento escolar no se vea afectado por condiciones del entorno. Y justamente uno de los factores que se considera en la definición de vulnerabilidad es si la familia tiene como jefe de hogar a una madre soltera.

Muchos estudios muestran que el entorno afecta los resultados en pruebas de inteligencia. Por ejemplo, un Review de Nature:

«Variations in intelligence and brain structure are heritable, but are also influenced by factors such as education, family environment and environmental hazards.» (Gray and Thompson, «Neurobiology of intelligence: science and ethics», Nature Reviews in Neuroscience, 5, 471-482 (June 2004)

Entro otros hechos, la pobreza afecta el rendimiento en los tests de inteligencia (Nisbett, Richard E.; et al , «Intelligence: New findings and theoretical developments», American Psychologist, Vol 67(2), Feb-Mar 2012, 130-159; Debbie A Lawlor et al, «Early life predictors of childhood intelligence: evidence from the Aberdeen children of the 1950s study»  J Epidemiol Community Health 2005; 59: 656-663, entre muchos). Y sabemos que las familias encabezadas por madres solteras tienen menores ingresos que las familias con padre y madre.

Por lo tanto, en principio se debería esperar peores resultados en los tests de inteligencia. No he visto estudios que hayan encontrado una dependencia explícita entre inteligencia y el hecho de ser madre soltera, pero parece dificil pensar en un mecanismo mediante el cual ser hijo de madre soltera compense los efectos sobre las mediciones de inteligencia debidos a los menores ingresos de esas familias.

Lo sorprendente del caso es que Otero tenía una interpretación «de izquierda» de la evidencia de los estudios sobre la inteligencia, pero fueron ellos los que más lo atacaron.

Una conversación con Ivar Ekeland y la propuesta de un nuevo estatuto para la Universidad

Ekeland
Ivar Ekeland

R. Fischer

Ivar Ekeland dio una charla sobre mercados financieros la semana pasada en nuestro departamento. La charla fue interesante, y luego Roberto Cominetti y yo salimos a cenar con Ekeland. Ekeland es un matemático (y economista matemático) destacado, teniendo un principio con su nombre: el Principio Variacional de Ekeland.

 

Ekeland me interesaba porque cuando aún no ingresaba al programa de doctorado –y casi no sabía de economía–, compré un libro suyo sobre economía matemática y que pude entender poco. Pero quedé intrigado con Ekeland desde entonces. Ekeland me contó luego que fue su primer libro.

En el restaurante, Roberto y Ekeland comenzaron conversando sobre problemas combinatoriales del tipo: «una conductor sin documentos tiene que ir desde un punto a otro, sabiendo que hay un policía en revisando documentos, y que hay varias rutas posibles, en una de las cuales está el policía. ¿Cuál es la estrategia óptima?» Supongo que es un tema de conversación entretenido en cenas de matemáticos. Interesante, pero no demasiado para un lego.

ParisDauphine
Nuevo campus de la Universidad de Paris-Dauphine

Luego conversamos sobre el gobierno universitario, tema sobre el que Ekeland es experto, haiendo sido Rector de Paris-Dauphine, una de las mejores universidades francesas (además, me parece a Ekeland le interesa y practica la política. Roberto ha sido Senador de la Universidad, así que también sabe del tema.

Debo mencionar aquí que Roberto y yo conducíamos así que no pudimos tomar m{as un vaso de vino al comienzo de la cena (esperando que luego de dos horas el nivel de alcohol hubiera bajado),  por lo que Ekelando tuvo que hacerse cargo del resto de la botella. Tal vez eso explique sus respuestas.

La pregunta era sobre el grado de democracia en las universidades. ¿Cómo deberían gobernarse las universidades? Yo proponía que las universidades eran meritocráticas, por lo que ni estudiantes ni administrativos deberían tener más que voz en el gobierno de la U. Que tampoco me gustaba el gobierno por los académicos, porque operan como un sindicato, y además se fosilizan. Y que por lo tanto, prefería un gobierno universitario del tipo norteamericano, con un predominio de los egresados de la universidad, y con un Consejo Directivo. Sin concordar totalmente, Roberto también se oponía al cogobierno en la universidad.

Para nuestra sorpresa, a Ekeland le gustaba el sistema de cogobierno universitario, como el de la propuesta de nuevo estatuto universitario. Primero, porque reduce el poder de los académicos, que de otra forma no se preocuparían de ofrecer buenas clases –los estudiantes los obligarían–. Pero le respondimos que eso no es necesario en un sistema universitario competitivo y en que los estudiantes pagan. No dar buenas clases significa perder estudiantes y eso es malo bajo un sistema competitivo de universidades. Recordé lo malo que habían sido muchos profesores cuando la universidad era casi gratuita, y lo poco que les interesaban los estudiantes.

Ekeland nos dio otro argumento. Según el, como Rector de una universidad casi no tenía poder. Pero como era elegido en parte por los estudiantes, tenía el apoyo de buena parte de ellos. Entonces cuando debía negociar aumentos de recursos para la universidad con el Ministro, podía amenazar con echar los estudiantes a la calle. Y eso es algo que temen los ministros en Francia.

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Protesta estudiantil en Francia

Roberto y yo casi no podíamos creerlo: ¿ese era el sistema de asignación de recursos universitarios en Francia? ¿La amenaza de manifestaciones estudiantiles?

No quise recordarle a Ekeland que pese a su nivel cultural y científico, Francia no tiene universidades ubicadas entre las veinte mejores del mundo bajo ninguna clasificación conocida (aunque Paris-Dauphine está entre las 20 mejores, pero solo en matemáticas). Y las mejores instituciones francesas  son en general las Grandes Écoles,  que se rigen por estatutos distintos de los de las universidades. ¿Serán malos los resultados por el cogobierno? O lo serán por la existencia de las Grandes Écoles?

Una cena interesante.

Nota:

1. 1 No he podido averiguar si las Grandes Écoles  tienen cogobierno, pero incluso si lo tienen son tan selectivas (las más importantes toman solo un 1% de todos los estudiantes franceses), que la demagogia debería tener menos espacio.

Retrocedamos en Derecho

R. Fischer

Me refiero, por supuesto a la elección de Retrocedamos en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Este movimiento (inexistente) apareció como una respuesta irónica al movimiento Avancemos que agrupaba al PC y al PS en el movimiento estudiantil. Para entender su carácter basta conocer su lema: «Un paso adelante, tres hacia atrás».

En primera vuelta, Retrocedamos sacó primera mayoría, y los Trotskistas salieron segundos. Para evitar la vergüenza de perder ante Retrocedamos, Avancemos hizo algo inédito desde 1927: el PC (y el PS) apoyó a los Trotskistas. Fue para peor, porque Retrocedamos ganó en segunda vuelta. El problema es que Retrocedamos no tiene dirigentes, por lo que es probable que haya inacción y confusión en las instituciones estudiantiles de Derecho este año. Esto no necesariamente es malo para la Escuela de Derecho.

Retrocedamos
Propuestas de Retrocedamos: selección de taca taca, baños mixtos y masajes

Aparentemente los dirigentes de los partidos juveniles acusaron a los estudiantes que votaron por Retrocedamos de ser traidores, apolíticos (gran insulto), y otros insultos similares, Pareciera que consideraron que la elección no había sido perdida por ellos, sino ganada por un truco, con la complicidad de los votantes.

De ser así son estúpidos: si hubieran hecho una ligera autocrítica se habrían dado cuenta que violaron el principio fundamental en todo movimiento gremial: supeditaron los intereses de los estudiantes a los intereses políticos de los dirigentes. Los estudiantes de Dderecho  sufrieron un paro de dos meses sin más motivo que mantener la movilización de lo estudiantes. Este es un tema que interesa a los dirigentes y los activistas políticos, pero no al estudiante común, que puede estar de acuerdo con los principios, pero no quiere perder meses en paros.1

Los dirigentes de Derecho no solo hicieron un paro inútil, sino que además manipularon el sistema de asambleas (de por sí manipulable) para tomar decisiones. Las decisiones sobre los quorums necesarios para validar las votaciones para continuar el paro se hacían por muestra de manos en la asamblea, a menudo luego de varias horas de discusión nocturna en que los que no eran activistas se iban –esa era la intención, por supuesto–.1  Estas y otras forma de manipular el sistema no podían menos que molestar a los estudiantes, y apenas  pudieron votar, castigaron a los dirigentes. Lo honorable sería hacer sepukku (harakiri), o al menos renunciar a sus cargos como dirigentes de las distintas juventudes.

Reflexiones adicionales

El tema me puso a pensar y comprendí por que en la época pre-73 los dirigentes sindicales del partido comunista a menudo entraban en conflicto con la dirigencia del PC . Los dirigentes sindicales comprendían algo que en las peleas intestinas de un partido se olvida: que los movimientos gremiales no pueden ser instrumentalizados totalmente (aunque si se los puede sesgar en la direcciones preferidas por el partido). Si los dirigentes preferían las órdenes del partido a los intereses del gremio, podían  perder la próxima elección si sacrificaban los intereses del gremio.

Entiendo ahora porqué la otra alternativa de estructuración política es que sea el movimiento sindical el que dirija el partido, como ocurre en Alemania o ocurría en el partido laborista del Reino Unido. Así el conflicto entre la dirigencia del partido y la dirigencia sindical desaparece, y los recursos del sindicato se pueden usar para apoyar al partido, sin que esto sea una desviación de fondos (porque el partido responde al sindicato).

En el Reino Unido el sistema colapsó cuando los dirigente sindicales se radicalizaron. Pudieron radicalizarse porque los sistema de votación eran poco democráticos. Sus paros motivados políticamente casi destruyeron al Reino Unido. Cuando Thatcher hizo aprobar una Ley que requería una votación secreta  para el paro y para mantenerlo, los sindicatos colapsaron.

Evidentemente nuestros dirigentes estudiantiles no saben de historia ni entienden preceptos básicos de práctica política.

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Andrés Fielbaum,presidente de la FECH

Notas:

1.  En nuestra Facultad el paro duró tres semanas, y he escrito sobre  este paro inútil aquí y aquí, entre otros p0steos.

2. Las correcciones son porque me explicaron que las Asambleas solo se pueden realizar de día y a los más duran tres horas. Pero durante el paro, en que los estudiantes no asistían a la Escuela, las asambleas eran fundamentalmente para activistas.

Los efectos del copyright

R. Fischer

No soy favorable a los extremos a los que ha llegado la defensa de la propiedad intelectual  (PI) en las últimas décadas.  Como lo he mencionado antes (aquí, y aquí), existe una opinión con cada vez más apoyo, que muestra que una defensa extrema de la PI tiene efectos nocivos sobre la innovación y reduce el bienestar social.

En el caso de las obras de arte, protegidas por el derecho de autor (a menudo la única forma de propiedad que los artistas respetan), su extensión a una cantidad enorme de años por el Mickey Mouse Act  de 1998 ha tenido efectos exactamente contrarios a lo que aseguran los defensores de esos derechos. A diferencia de lo que alegaban los lobbistas de Disney, los libros bajo copyright desaparecen del mercado, a menos que se transformen en bestsellers perennes (Hemingway, por ejemplo). La siguiente figura, que proviene del trabajo de P. Heald de la U. de illinois lo muestra:

CopyrightFG3

La figura muestra como se distribuyen las 2317 ediciones nuevas aparecidas en Amazon en otoño boreal de 2012. Muestra la década  en la que publicaron los libros, normalizados por la cantidad de libros publicados en cada década en relación a la década de 1990.  Más del 50% de las nuevas ediciones corresponde a libros publicados entre 1900 y 1920. La caída a partir de la década de 1930 ocurre porque el Mickey Mouse Act es aplicable a partir de 1923, No comenzarán a liberarse libros nuevamente hasta que hayan pasado 95(!) años de su publicación, es decir, a partir de 2018.  El resultado del Act  es que el porcentaje de libros publicados en los últimos 80 años que está en prensa es bajísimo.

La conclusión es que hay que reducir la duración de los derechos de autor y en general, se deben debilitar los derechos de propiedad intelectual.

Gracias, Not Exactly Rocket Science.

Marx: El capitalismo revolucionario y los sesentones


R. Fischer

Las sociedades pre-capitalistas eran sociedades en las que las costumbres, la estratificación social, eran casi permanentes, y a menos que ocurrieran circunstancias excepcionales, como guerras, la vida de las personas no cambiaba por generaciones.

El capitalismo destruye todo eso: el dinero destruye la división de casta entre los nobles y las demás clases sociales.  En principio, no importa el origen de las personas sino cuánta riqueza tienen,  y en principio, cualquiera puede llegar a ser rico –pero para ser noble había que haber nacido noble–.1  Las relaciones entre personas no se definen por las costumbres, sino que por el dinero.

Es por eso que a los conservadores, aún hoy, no les gusta el capitalismo y prefieren formas económicas comunitarias. Recordemos que la Democracia Cristiana nace de la Falange una rama semi-fascista desgajada del Partido Conservador, Son un grupo conservador, y siempre han estado a favor de sistemas cooperativos y en contra del capitalismo. Asimismo, la UDI a menudo tiene posiciones inconsistentes, porque  en su interior trata de ser capitalista y conservador, dos posiciones antitéticas.

MarxEngels

Esto explica que en el Manifiesto Comunista, Marx y Engels escriban:

“La burguesía ha desempeñado, en el transcurso de la historia, un papel verdaderamente revolucionario.”

Y que el capitalismo

“Desgarró implacablemente los abigarrados lazos feudales que unían al hombre con sus superiores naturales y no dejó en pie más vínculo que el del interés escueto, el del dinero contante y sonante, que no tiene entrañas”

El capitalismo, para Marx, es un solvente natural de las relaciones sociales rígidas del pasado:

“Las relaciones inconmovibles y mohosas del pasado, con todo su séquito de ideas y creencias viejas y venerables, se derrumban,”

A Marx no le gusta el capitalismo, pero tampoco la sociedad que existía antes y que éste destruyó.

A dónde voy con esto: los sesentones

Una de las cosas que me preocupan de un triunfo del ala izquierda de la Nueva Mayoría (los sesentones o izquierda reaccionaria) es que desean un país  tapizado de corporaciones. En eso se parecen a los conservadores. No les gusta la desigualdad –salvo que existe una clase dominante (formada por quienes tienen el poder político en un caso, por políticos-aristócratas en el otro)  en un caso por motivos morales, en el otro, porque se pueden confundir las clases. Los sesentones están dispuestos a sacrificar movilidad social,  si  a cambio se consigue menos desigualdad.

Por ejemplo, los sindicatos (con afiliación automática y sin reemplazo en huelgas) agrupados en ramas industriales son corporaciones. Ellos negociarían con gremios de empresas agrupadas en ramas, otra corporación. Las decisiones en el mundo que los sesentones desean se toman según ñas fuerzas enfrentadas, o por razones políticas, lealtades a grupos y otras razones no económicas.  La transparencia no tiene espacio, pues las decisiones no se toman basadas en razones que se pueden explicar. Ya no son los méritos de las personas los que deciden lo que reciben de la sociedad, sino sus afiliaciones a estos grupos.2

Santiago60
Santiago de los 60 (3)

Es el Chile de los 50 y 60 o la Italia desde la posguerra, pero especialmente desde el gobierno Berlusconi. Bajo los estándares actuales, el Chile de los 60 era irremediablemente corrupto (aunque no nos dábamos cuenta entonces). Había espacio para serlo, en un país lleno de reglas arbitrarias producto de luchas de poder o transacciones de apoyo entre corporaciones. No lo sabíamos entonces, porque la idea de transparencia no existía. Los senadores manejaban estudios y negocios relacionados con la legislación que aprobaban, las empresas acudían a los políticos para que cambiaran las reglas en su favor, y había muchas reglas.

Era un mundo pre-capitalista de favores, en que el que no estaba conectado –política, social o de otra manera– no solo estaba en desventaja (como ocurre hoy), sino que no tenía ninguna posibilidad. Aunque apenas lo conocí, no es un mundo al que querría volver.

Es por eso que cito a Marx.

Nota:

  1. Claramente esos son los ideales. En el mundo real  es más difícil llegar a ser rico si se parte pobre, y por otro lado, la nobleza era más permeable de lo que se supone.
  2. Nuevamente aquí estoy hablando de ideales en esta sociedad deseada por el ala izquierda, y es relativa a una sociedad capitalista.
  3. Foto de Patricio Guzman Campos. Aparece en su libro Chile en la retina: fotografías 1957-1973.

Una encuesta sesgada

R. Fischer

En nuestra facultad, un grupo que se denomina «Académicos por la Educación Pública«, ha enviado a los académicos de la Facultad una encuesta

«sobre lo que piensan los académicos(as) de la FCFM de las demandas del movimiento estudiantil.»

AcademicosDefensaEducPublica
Foto proveniente de http://www.defensadelcobre.info

Los académicos miembros de la asociación son todos respetables. Se distinguen porque en general apoyan las demandas del movimiento estudiantil, aunque varios hacen una excepción en el tema del cogobierno estudiantil.

En este caso, el problema es la encuesta que diseñaron, la que se basa en las propuestas de los estudiantes. Se poco del tema encuestas, pero claramente sufre de serias deficiencias. Uno de los problemas más serios es que las preguntas tienen varias cláusulas, por lo que es posible apoyar una o dos de ellas, pero no la tercera. ¿Debe uno indicar que está en desacuerdo o de acuerdo? Voy a dar dos ejemplos de este problema:

«3.3 Crear un Nuevo Sistema de Acreditación, obligatorio, con agencias estatales y sin conflictos de interés.»

En mi caso, estoy de acuerdo con la primera parte, discrepo de la segunda –si solo se pueden tener agencias estatales–  y estoy de acuerdo con la tercera clausula. Pero no tengo como expresar esa opinión.

«3.2. Aumento del Aporte Fiscal Directo para las Universidades del CRUCH, con la condición de que cumplan con estándares de democracia, rol público y de excelencia»

En este caso estoy relativamente de acuerdo con la primera parte (al menos para algunas universidades), pero de las condiciones exigidas, solo con la última. Una precondición para recibir recursos adicionales debería ser un compromiso verificable (no meras declaraciones de intención) hacia la excelencia académica.

Como deben saber mis lectores, creo que en la universidad debe mandar la meritocracia y no la democracia. Respecto al rol público de la universidad, luego de ver como se ha usado este concepto para instrumentalizar a la universidad, estoy en desacuerdo. En el pasado buena parte de mis actividades académicas han sido parte del rol público que corresponde a las universidades, así que debería estar a favor de ese rol. El problema es que los dirigentes estudiantiles han desvirtuado ese rol al tomarlo solo en un sentido político, y de ellas, solo las ideas políticas que ellos prefieren, Esto me parece inaceptable. Entonces, ¿qué hago en el caso de esta pregunta? ¿Cómo expreso mi opinión?

Otra pregunta que me parece inapropiada, por otro motivo,  es:

«4.4. Garantizar la libertad de cátedra y opinión»

Como ya se garantiza la libertad de cátedra y de opinión, no se a que responde tal pregunta. Nunca, en los 20 años que trabajo en la universidad, he sabido de un caso en que un académico o alumno no haya podido expresar sus ideas libremente. ¿Quién podría estar en desacuerdo?

Dada la inutilidad de la pregunta, me entran sospechas de que lo que los dirigentes estudiantiles llaman libertad de cátedra y opinión no es lo que yo entiendo por esas palabras. ¿Que otro sentido podría tener esa garantía? Por ejemplo, acaso que los académicos no tienen obligación de coordinarse con sus departamento en los temas que enseñan en los cursos obligatorios del programa? ¿Qué los departamentos no tendrían la posibilidad de asignar cursos a los académicos?

Una encuesta que despierta tantas dudas cuando uno trata de contestarla es una encuesta defectuosa. Creo que los «Académicos por la Educación Pública«, deben rehacer su encuesta.