Estándares de servicio en empresas

No es del agrado del autor de este blog comentar sobre empresas particulares, pero en ciertos casos puede ayudar a los lectores a tomar decisiones y porque además se derivan conclusiones de interés económico. Son las historias contrastadas de un califont y el cierre de una cuenta corriente.

Este autor tuvo que comprar un califont y luego de algunas averiguaciones sobre la calidad, compró un Ursus Trotter de 18lts, la mejor o una de las mejores marcas del mercado. El equipo fue instalado por personas autorizadas por la empresa, pero en la primera ducha era notorio que, a los pocos minutos, la temperatura comenzaba a oscilar, desde una elevadísima e insoportable, al frío absoluto. Esto estaba asociado a variaciones del flujo de agua. Al calentarse en exceso el agua, aumentaba el flujo y bajaba la temperatura, a veces hasta la de un califont apagado. Luego el flujo caía y la temperatura aumentaba. Solo era posible estar bajo la ducha los breves instantes en que la temperatura estaba en transición entre los extremos.

Al primer reclamo la empresa envió un técnico que fue incapaz de observar el efecto, pues tarda algunos minutos –variables– en aparecer. Aseguró que de xistir un problema, no podía ser del califont, sino qeu debía ser causada por una llave de paso que según el, estaba en mal estado. La llave fue cambiada, sin resultados. En su segunda visita el mismo técnico siguió sin observar nada, por lo que procedió a cambiar un elemento eléctrico menor, bajo el mismo principio de los médicos que siempre recetan algún placebo para tranquilizar a los pacientes.

La tercera visita del mismo técnico tampoco sirvió, por lo que se solicitó otro técnico, con la instrucción específica de esperar varios minutos antes de terminar la inspección. Este técnico observó un problema e hizo un reporte, pero sin efectos concretos; según el, era la primera vez que veía un problema de esta naturaleza. Es importante notar al respecto que no es posible devolver un califont, incluso bajo garantía. Solo se puede esperar que la empresa lo repare o acepte cambiarlo por otro. En todo este proceso había transcurrido casi un mes y medio con dos baños básicamente inutilizados.

Luego de esta cuarta visita con un resultado positivo, el autor llamó a la empresa solicitando el recambio del califont. El servicio técnico prometió que lo cambiarían o dejarían funcionando el existente. Sin embargo, hubo otra visita de un tercer técnico que tampoco creía que existía un problema. Hizo una pruebas directas y no detectó nada, pero al probar una de las duchas el problema reapareció. En su informe, trató de traspasar la responsabilidad a las instalaciones internas de la casa, pero se le solicitó una nueva prueba directa y luego de varios minutos, pudo al fin observar las variaciones en el flujo de agua que salía del califont. No le quedó más que admitir la existencia del problema, un mes y medio después de la compra y luego de varias visitas. Desde entonces ha pasado un día sin acciones salvo una llamada comunicando que la empresa cambiaría –eventualmente– el califont.

El caso del cierre de una cuenta corriente fue mucho más satisfactorio. Las historias de terror que se cuentan sobre el cierre de cuentas hicieron temer a este autor que tendría grandes dificultades en cerrar su vieja cuenta en el Banco de Chile, del que había sido un buen cliente por muchos años. Para su sorpresa, el proceso ocurre mediante un centro de llamados y no requiere presencia física del cuentacorrentista, salvo para recoger los saldos positivos, de existir. Es decir, una llamada con una duración de 15 minutos, que fue grabada, más una visita a la sucursal que demoró media hora para realizar la entrage de los dineros mediante vales vista, y fue todo. Una experiencia muy satisfactoria y bastante distinta de la experiencia con Ursus Trotter.

Sería interesante determinar que explica la diferencia entre el comportamiento de la empresa en ambos casos. En Ursus Trotter, la empresa y sus técnicos rehusaron aceptar una queja insistente de un cliente, como si el cliente fuera incapaz de detectar algo tan simple como cambios de temperatura. La actitud de la empresa es que el equipo no puede estar malo, y que algún elemento en la casa debe ser responsable del problema, si efectivamente existe un problema, lo que no ha sido verificado. Una vez que se detecta, no se cambia el equipo, sino que se procede a una segunda verificación, para luego finalmente aceptar que se debe cambiar, lo cual tarda algún tiempo. Una vergüenza de empresa.

El contraste con el Banco de Chile es notable. Salvo por algunos intentos por disuadir a este autor de cerrar la cuenta, el proceso fue rápido, eficiente y amable.

Problemas en la Bolsa

Los problemas detectados en la Bolsa exigen cambios importantes en un sector que maneja parte importante de los ahorros de todos a través de las AFP. En su entrevista de hoy en Estrategia, el socio de la corredora de bolsa Finanzas y Negocios Corredores de Bolsa Luis Eguiguren hace declaraciones demoledoras. Según, el todos (los que operan directamente en Bolsa) sabían lo que hacían Montaner y Guzmán de Fit Corredores, lo que denomina derechamente robo. Además, acusa que el Directorio de la Bolsa no es suficientemente proactivo debido a sus conflictos de interés (indirectamente, al sugerir que es necesario un directorio independiente).

Por lo tanto, no parece apropiado el acuerdo al que está está llegando el Fiscal que investiga el caso, ya que propone una multa de 500UF y una salida alternativa que no involucra cárcel, y probablemente tampoco la admisión de culpa. La posición de Euroamérica (la empresa que acusó originalmente a Montaner y Guzmán de comprar por cuenta propia acciones que Euroamérica compraría más tarde, antes del escándalo posterior de abuso de acciones en custodia) de apelar a la decisión del fiscal parece razonable: hubo abuso de confianza reiterado y no ha habido admisión de culpa.

Pero el problema principal es que en el intervalo de dos años que mediaron entre las acusaciones iniciales de Euroamérica y el segundo escándalo, los mecanismos reguladores de la Bolsa no hicieron nada. Es decir, hay una protección interna a los insiders que muestra las deficiencias de la autorregulación en el sector. Según parece, la autorregulación solo es efectiva entre los propios participantes, pero no hacia afuera de la Bolsa: queda la impresión que los clientes son simples pichones para los insiders.

Tyler Cowen y Jimmy Carter

Tyler Cowen demuestra una vez más su capacidad para pensar en forma independiente. Comenta las principales decisiones de Jimmy Carter y le pone una buena nota como Presidente. Recordemos que Carter ha sido uno de los presidentes más maltratados por la opinión pública de los Estados Unidos. Pero Cowen muestra que hizo muchas cosas bien –algunas muy bien– y lo que manejó mal fue su imagen.

Peticiones de las universidades estatales

El Mercurio de hoy resume las peticiones de las universidades estatales al Ministerio de Educación. Las peticiones son:

  1. La posibilidad de endeudamiento de largo plazo
  2. Más recursos del Estado
  3. Menos burocracia
  4. Ayuda a estudiantes
  5. Compartir los gastos de reconstrucción

El análisis que sigue es algo superficial y no exhaustivo, pero permite los siguientes comentarios.

Primero, las universidades reclaman que reciben solo un 25% en promedio de recursos del Estado, y menos en el caso de la U. de Chile. Este blog siempre ha tenido dudas sobre estas cifras, pues le parece que esconden que un porcentaje mucho mayor de los ingresos de las universidades estatales dependen del Estado. Por ejemplo, gran parte de los alumnos reciben becas o préstamos subsidiados por el Estado, la mayor parte del gasto en investigación es financiado por el Estado, y parte importante de los ingresos por consultorías corresponden a proyectos del Estado.

Tal vez lo que quieren decir los rectores es que reciben pocos recursos del Estado que se entregan sin competencia, como aportes directos. Pero una petición de mayores recursos no competitivos es menos defendible, y los rectores no la mencionan de esta forma.

Segundo, aunque la restricción de endeudamiento es una seria restricción a las universidades, a este blog le parece peligroso un endeudamiento de más largo plazo en universidades cuyas decisiones responden, finalmente al voto de sus empleados. La experiencia nos indica que los académicos no son más resistentes al populismo que el resto de los ciudadanos. Por lo tanto puede salir elegido un rector que practica políticas inssotenibles pero populares.

Esto es especialmente cierto porque existe un salvador de última instancia: el Estado, que por razones políticas, tendrá problemas para dejar que quiebren sus universidades, . En consecuencia, es posible se tomen decisiones de financiamiento de largo plazo que son insostenibles, si las universidades tienen demasiada libertad de endeudamiento. Es necesario que las universidades enfrenten un costo para que se comporten en forma prudente. Una posibilidad sería eliminar el estatuto de empleado público en las Ues estatales. Esto haría que funcionarios y académicos sean más sensibles a la situación financiera de la universidad, ya que en caso de default la universidad podría verse obligado a despedir funcionarios y académicos.

Tercero, reducir la burocracia y el control extremo de la Contraloría General es un objetivo razonable. El control de la Contraloría aumenta la inflexibilidad ya existente en un organismo estatal. A esto podría colaborar la propuesta de que los funcionarios y académicos dejen de ser funcionarios públicos. El resultado sería una planta más flexible y ajustada a los ingresos de las universidades, y una menor intromisión de la Contraloría.

Cuarto, la ayuda estatal a los alumnos ya existe, y si se desea aumentarla, ¿no se deberían unir las universidades estatales con las privadas, que en muchos casos atienden a grupos sociales similares? No se ve razón para tratar mejor a un estudiante de bajos ingresos solo porque va a una universidad estatal.

Quinto, Respecto a los daños por el terremoto, parece razonable que el Estado colabore con las universidades. Se podría preguntar por qué no tenían seguros, pero en muchos casos se trata de edificios e instalaciones vetustas, que no son asegurables. Las universidades privadas, que están en proceso de construir su infrastructura, o la tienen recién construida, están en mejores condiciones, por lo que su situación no es comparable.

Sexto, en general, darle más libertad a las universidades requiere que éstas enfrentan más responsabilidades por sus acciones, especialmente ante la posibilidad de fracaso. Esto requiere cambios en la gobernanza de las univversidades estatales y en la estructura del empleo en ellas.

Links de hoy

  1. Una visión poco optimista de la situación de los EE.UU., en términos generales, y no solo económicos. Algo alarmista, pero señala síntomas reales de decadencia.
  2. Murió Tony Judt. Es una triste noticia.
  3. En Irán no se podrá estudiar música. Así lo decretó Ali Khamenei, y sus órdenes deben obedecerse.
  4. En vista del acuerdo entre Google y Verizon que anula el concepto de neutralidad de red defendido por Google en el pasado, John Gapper propone que debe haber más competencia entre proveedores de internet. Para ello sugiere dar acceso abierto a las redes, como se ha hecho en Europa (y no en los EE.UU., donde hay solo dos proveedores en cada localidad). Se debe recordar que, alentada por las empresas que poseían redes, durante el gobierno pasado Subtel adoptó la posición estadounidense, con resultados similares.
  5. Un lindo ejemplo de la maldición del ganador en la venta de un equipo de beísbol. Y también de los buenos resultados para los acreedores de una buena aplicación de las leyes de quiebra.
  6. Para los que conocen al tristemente fallecido Tony Judt, una colección de ensayos y entrevistas.

Centralización y corrupción

El autor de este blog ha sostenido por años que una de las razones de los relativamente bajos niveles de corrupción en Chile se deben a la centralización del Estado. Por lo tanto, los llamados a mayor descentralización deben considerar que su consecuencia natural será un aumento en la corrupción.

Los mayores escándalos normalmente ocurren en Regiones. Por ejemplo, la intendencia de la V Región y sus obras imaginarias, los jueces en la Región del Biobío (especialmente en remates judiciales y quiebras), y así sucesivamente. Este es un tema que da para largo, pero se pueden dar algunas razones.

  1. La relación más cercana entre poder político y poder económico en Regiones. Debido a nuestra distribución del ingreso, el poder económico está concentrado en pocas familias o grupos económicos en Regiones (en Santiago la distribuión es similar, pero incorpora a muchas más familias y grupos), las que tienen una influencia desproporcionada en el poder político. Esto es un fenómeno que también ocurre en otros países.
  2. El Estado en Regiones tiene menos protección burocrática. En Santiago es difícil saber quién toma una decisión de mando medio en el aparato del Estdo, debido a su complejidad. Esto lo hace más autónomo de fuerzas externas. En Regiones, los funcionarios que deben aprobar decisiones son fácilmente identificables y se los puede presionar.
  3. La prensa en Regiones tiene el mismo problema, ya que depende de los poderes políticos y económicos, por lo que tiene menos autonomía –salvo casos especiales– que en Santiago. En Santiago hay más competencia en la prensa y el sector asociado económico a la prensa representa una fracción menos importante de la economía.
  4. Los puntos anteriores son importantes, pero por lejos el motivo fundamental es que las Regiones reciben la mayor parte de sus recursos del gobierno Central. Por lo tanto, los votantes de las Regiones u otros niveles de la administración del Estado (como los municipios) no los consideran como propios. Hay motivos para esta centralización de los recursos, pues hay demasiadas diferencias en la capacidad de generación de ingresos de las Regiones, así como los municipios. Para reducir estas diferencias, el Estado centraliza los recursos y luego los distribuye más equitativamente.

En aquellos países en que la descentralización opera, la distribución de ingresos es más equitativa a nivel de localidad descentralizada y de personas. Por lo tanto, una parte importante de los ingresos del poder local provienen de los impuestos que pagan la mayor parte de sus habitantes de la localidad. La percepción es que la corrupción es un robo a los impuestos pagados de todos y enfrenta un rechazo más categórico. Al ser recursos locales los que gasta el gobierno local, los habitantes son más vigilantes de su uso y más involucrados en las decisiones. En consecuencia, el poder político local debe responder a los intereses de la comunidad. Esto funciona especialmente bien en comunidades pequeñas, en que el control social es más fácil.

Estas condiciones no se cumplen en nuestro país, y la descentralización efectiva estaría acompañada por un mayor grado de corrupción, en opinión de este blog.

Un escándalo en Concepción

El Mercurio de hoy trae una noticia que es un escándalo en la Región de Biobío. El marido de la Intendenta de la región compró al precio regalado de $20 millones un fundo de 150 ha. bajo remate judicial, perteneciente a un español que no reside en Chile. El valor del terreno está avaluado en $300 millones, aunque otras fuentes aseguran que el valor es mucho mayor porque está autorizada la instalación de un vertedero. El valor del remate fue de $20 millones, ya que no hubo más participantes en el remate, el que se origina en una deuda de $500.000 con el ex-asesor legal de la Intendenta cuando era Alcaldesa de Concepción. El juez que ordenó la venta no lo publicó ni en el Diario oOficial ni en los medios de comunicación, por lo que el único oferente fue el marido, que se sospecha tenía el contacto con el abogado y recibió informacion privilegiada. En estos momentos el juez de letras está inhabilitado y se negó el traspaso de las tierras. Este blog recibió su primera información sobre este caso hace algunas semanas por personal de radio Biobío.

El caso es preocupante por lo que demuestra sobre los abusos del poder, que pasa por sobre los derechos de propiedad en este caso. Además, es preocupante la relación entre la justicia y el poder ejecutivo en la Región. Es difícil exculpar a la Intendenta debido a sus relaciones con el abogado, y a este blog le parece conveniente que renuncie. Aun si no ha tenido participación en el escándalo, la stuación es impresentable. De no renunciar o pedírsele la renuncia, se estaría dando un pésimo ejemplo a otros funcionarios del actual gobierno.

Un comentario sobre la URSS de los 60

En un artículo de Francis Spufford sobre su reciente libro Red Plenty, que describe la Unión Soviética de los 60, su gran momento, aparece el siguiente trozo:

Going by the measure of the capitalism of the 30s, which is what the Soviet Union had first set out to beat in terms of living standards, Soviet life was now spectacularly prosperous. The USSR could now feed, dress, house and educate its people better than depression America or Nazi Germany. If capitalism had remained unchanged, the Soviet Union would at this point have looked like a reasonable, if tyrannous and polluted, version of the earthly paradise.

Mission accomplished, materially speaking. Instead, of course, capitalism had unfairly shifted the target by doing some growing of its own. Which was why, even on a generous estimate, the average Soviet income still only amounted to 25% or so of the average American one;

Explica las razones para el optimismo de los dirigentes soviéticos de principios de los 60 (aunque la Rusia Zarista de principios del siglo XX era mucho más industrializada de lo que el autor describe):

They’d bootstrapped an industrial base out of virtually nothing, to produce the steel and cement and machine tools on which any further advance depended. They’d trained a workforce and disciplined it in the rhythms of industrial life. They’d educated a peasant society till it was bristling with science degrees. They’d also killed several million people, and massively out-brutalised the capitalist version of the industrial revolution, all in the name of humanity; but their information was limited, thanks to the paranoically limited bandwidth of the channel through which they viewed the outer world, and the vision of capitalism with which they compared their own record was Marx and Engels’s portrait of Manchester a century earlier as a laissez-faire heart of darkness.

Entonces se llegó a pensar que la Utopía se acercaba:

Atop the steel and cement could grow the pastel pagoda of utopia; Marx’s utopia, that deliberately underdescribed idyll where wonderful machines purred away in the background, allowing the human beings in the foreground to «hunt in the morning, fish in the afternoon, rear cattle in the evening, criticise after dinner, just as I have a mind . . .»

En 1961, Kruschev llegó a prometer la fecha en que se alcanzaría la Utopía en el Congreso Anual del partido, y no como una fecha en el avenir radieux de las sátiras de los opositores al régimen durante la década de los 80:

Nope: as a timed, detailed, schedule of events, with 1980 picked out as the date that the «material-technical» basis for full communism would be complete and the cornucopias would be switched on. The 1961 party congress adopted the imminent end of all scarcity as its official programme, thus making possibly the rashest and most falsifiable promise in the entire politics of the 20th century. An act so foolish can only be explained through idealism: Khrushchev’s own, for he was a man whose troubled relationship with his conscience required a happy ending to give him retrospective absolution, but also the idealism coded despite everything into the structure of the régime.

Y la promesa de utopía de Kruschev no era una promesa vaga, sino muy precisa:

Soon, he told the assembled Cubans and Egyptians and East Germans and Mongolians and Vietnamese, Soviet citizens would enjoy products «considerably higher in quality than the best productions of capitalism». Pause a moment, and consider the promise being made there. Not products that were adequate or sufficient or OK; not products a little bit better than capitalism’s. Better than the best. Considerably better. Ladas quieter than any Rolls-Royce. Zhigulis so creamily powerful they put Porsche to shame. Volgas whose doors clunked shut with a heavy perfection that made Mercedes engineers munch their moustaches in envy.

Al artículo está lleno de pequeñas gemas, como ésta que describe por qué las relaciones de mercado con su carácter impersonal, son tanto mejores que las de la URSS:

The smooth impersonality of money-exchange in our society is so embedded that we take it absolutely for granted. If you’ve got the cash, you can have the thing. In the Soviet Union, having the cash was the mere beginning of the campaign to acquire the thing. Every transaction became personal, and not in a warm and fuzzy way. Since the scarce goods weren’t rationed out by ability to pay, they were doled out in proportion to clout, influence, connections, ruthless calculations of mutual advantage. Soviet society was a tangled web of bullying, sycophancy, arm-twisting, back-scratching and emotional blackmail. Everyone made life as difficult as possible for those they dealt with, in order to be able to trade the easing of the difficulty for something else. You want a restaurant table, a dress, your phone repaired? Then find me some roofing felt, a Black Sea holiday, a private tutor for my son. Instead of post-capitalist freedom and sophistication, the Soviet Union offered pre-capitalist barter, with a large helping of robber baron-hood on the side.

Como lo señaló Hayek, las ineficiencias del sistema soviético provenían de que no se producía el flujo de información transmitido por los precios. Pero la solución de tratar de modelar la economía enfrentó un problema mucho mayor: la información tiene un carácter estratégico cuando es asimétrica:

All of the perversities in the Soviet economy that I’ve described above are the classic consequences of running a system without the flow of information provided by market exchange; and it was clear at the beginning of the 60s that for the system to move on up to the plenty promised so insanely for 1980, there would have to be informational fixes for each deficiency. Hence the emphasis on cybernetics, which had gone in a handful of years from being condemned as a «bourgeois pseudo-science» to being an official panacea.

The USSR’s pioneering computer scientists were heavily involved, and so was the authentic genius Leonid Kantorovich, nearest Soviet counterpart to John Von Neumann and later to be the only ever Soviet winner of the Nobel prize for economics. Their thinking drew on the uncorrupted traditions of Soviet mathematics. While parts of it merely smuggled elements of rational pricing into the Soviet context, other parts were truly directed at outdoing market processes. The effort failed, of course, for reasons which are an irony-laminated comedy in themselves. The sumps of the command economy were dark and deep and not accessible to academics; Stalinist industrialisation had welded a set of incentives into place which clever software could not touch; the system was administered by rent-seeking gangsters; the mathematicians were relying (at two removes) on conventional neoclassical economics to characterise the market processes they were trying to simulate, and the neoclassicists may just be wrong about how capitalism works.

Vale la pena leer el artículo, y es tentador comprar el libro.