Sobre el ahorro de recursos

R. Fischer

Hace pocos día tuve una entretenida discusión de café con José Miguel Benavente, El tema  sobre el que discutimos fue si es razonable ahorrar agua en Santiago de Chile.  Según JM, quién vive en la Comunidad Ecológica de La Reina, se debe hacer lo posible por  ahorrar  agua. Con esto quiero decir que JM desea ahorrar agua má allá de lo que interesa para reducir su cuenta de agua.

Comunidad ecológica de Peñalolén

Desde mi punto de vista, si se corrigen todas las externalidades del consumo de agua, no es necesario hacerlo, al menos en el uso doméstico. Es decir, mi argumento es que el precio da las señales correctas en cuanto a ahorro de agua.

Río Mapocho a la altura del aeródromo.

Mi argumento se basa en que  el agua que se consume en Santiago proviene de la cordillera, donde se renueva con las lluvias invernales. El agua es captada al pie de la montaña, se filtra y distribuye a los hogares. Esa agua se usa en los hogares y para regar jardines. El agua usada en los hogares pasa luego al sistema de alcantarillado, y de ahí a las plantas de tratamiento primario y secundario de aguas servidas. Finalmente, es devuelta al río en condiciones similares al agua captada originalmente.

El agua de riego de jardines en parte se evapora y el resto pasa al acuífero  bajo Santiago, con lo que también retorna al sistema. Además, el precio del agua es elevado en Chile y refleja los costos del sistema y sus externalidades (probablemente incluso las asociadas a las emisiones de las plantas que generan la energía), por lo que el consumo de los hogares debería ser eficiente. Asimismo, el agua usada en Santiago vuelve a su curso normal al salir de la planta de tratamiento, por lo que el único efecto de tipo ecológico es reducir el agua en el río Mapocho en su transcurso por Santiago. Si se consumiera menos agua, la única diferencia  sería que habría más agua en esa sección del río. Como JM no estuvo de acuerdo con mi argumento, tratamos de extremarlo para ver si aparecían fallas.

Casa con celdas fotovoltaicas (no de JM).

Propuse el caso siguiente. JM ilumina su casa con placas fotovoltaicas, y la electricidad que no usa (cuando sus baterías de reserva están al 100% de su capacidad) se pierde en una descarga a tierra. Le pregunté si en tal caso se sentiría obligado a apagar una ampolleta que no se necesita. Me dijo que sí. Le pregunté si era para no perder una costumbre útil en otras condiciones, pero me dijo que su motivación para no malgastar energía iba más allá. Es decir, sus motivos tenían una raíz moral, pese a que en este caso apagar la ampolleta no tendría sentido económico, porque la electricidad generada por las placas se habría perdido igual. Ahí se acabó la conversación, pues se hacía tarde y  debíamos ir a nuestros respectivos trabajos.

El problema de los expertos

R. Fischer

Uno de los problemas de las sociedades modernas es que son complejas, por lo que muchos de sus problemas, por ejemplo en políticas públicas, requieren conocimientos especializados. Aunque se pueden diseñar políticas públicas generales para un sector, como el de la construcción, por ejemplo, sin tener demasiada  experiencia en él, es otra cosa cuando se ingresa al área chica, como los estándares de  construcción. En esa situación, los únicos que pueden tener un rol útil en el diseño de los estándares son quénes trabajan en el sector.

El problema entonces es que las personas pueden ser acusadas de servir intereses privados. Pienso, por ejemplo, en lo que ocurre en muchos nombramientos de personeros de nivel medio durante este y otros gobiernos recientes. El subsecretario de telecomunicaciones, los superintendentes, etc. normalmente es una persona perteneciente al sector, y por lo tanto puede ser acusado de tener conflictos de intereses. Puede ser un consultor, y en tal caso ha trabajado para las empresas o para el regulador. Puede ser  ejecutivo en una empresa del sector, o acaso ha sido empleado de la Superintendencia o la subsecretaría.

En los pocos caso en que se incorporan en estos cargos sectoriales a políticos sin conocimiento del tema –y por lo tanto sin conflicto de intereses, el sector normalmente queda paralizado, pues el personero no es capaz de comprender el sector y de diseñar reformas apropiadas y consistentes.

En algunos casos se puede recurrir a académicos. El problema es que si conocen el sector a fondo, es porque han hecho consultorías para alguna de las partes, y por lo tanto se aplican las mismas reservas a que a personas que son miembros permanentes del sector.

No me parece que se pueda prescindir de los expertos sectoriales en esos cargos técnicos, pese a  que casi siempre van a enfrentar conflictos de interés en las relaciones con sus antiguos empleadores o contratantes. Tal vez la única solución es la que se usa actualmente: el personero debe anunciar sus conflictos de interés, y en los casos en que el conflicto sea importante, debería abstenerse, siendo subrogado en la materia por otra persona.

Aclaración: He estado en esa situación, tanto como miembro del Panel de Expertos, como ahora que soy miembro del Panel Técnico, o en diversas Comisiones Presidenciales en el pasado. Creo que pueden ser útiles las Comisiones de Ciudadanos que se usan en algunos países europeos para evaluar políticas públicas, pero no en su diseño de políticas (que deberían ser hechas por expertos). En general estas Comisiones de Ciudadanos deberían analizar políticas generales y no específicas. Por ejemplo, no usaría un Panel ciudadano para definir un estándar técnico, pero si para evaluar una propuesta de política ambiental.

Un problema de los experimentos económicos

R. Fischer

La idea de experimentos ecónomicos es atractiva. En vez de realizar inferencias usando datos estadísticos provenientes del mundo real, con todas sus complicaciones y variables no observadas, usemos un laboratorio en el que se pueden aislar las variables que nos interesan para  entender mejor el comportamiento de los agentes económicos.

Los experimentos de este tipo han sido valiosos y han dado muchas pistas sobre el comportamiento individual en temas de interés para los economistas. Estos experimentos, justamente por ser de laboratorio, tienen un campo limitado a lo que se puede estudiar en ellos. Algunos investigadores han extendido estas metodologías al ámbito de políticas públicas, algo más difícil –o menos creíble– de reproducir en un laboatorio.

Para ello se utilizan dos técnica. La primera, y muy exitosa,  es la de los experimentos naturales, en que el investigador dscubre una variable, independiente de las variables cuyos resultados interesa determinar, que permite determinar si una cierta política es efectiva o no. Por ejemplo, supongamos que por un error computacional, las personas cuyo RUT termina en un número impar reciben una devlución de impuestos que es el doble del que reciben las demas personas.  Si pudieramos examinar el comportamiento de cnnsumo de una muestra estadísticamente significativa de ambos grupos, podríamos tener una buena idea sobre como se gasta o usa ese ingreso adicional y podríamos pensar en políticas públicas conociendo ese comportamiento en una forma pura, sin contaminación con otras variables.

Otro tipo de experimentos se han hecho populares m’;as recientemente. Se trata de aplicar los métodos experimentales clásicos a la economía, especialmente en temas de desarrollo. Por ejemplo, si se quiere estudiar el efecto de una política de estímulo preescolar en niños del mundo rural, se toman dos grupos de villorrios, elegidas al azar, para que sean homogéneas. En cada pueblito se eligen niños al azar en  ellas se les da un «tratamiento», por ejemplo, se les dan estímulos cognitivos. A otro grupo similar no se les dan estímulos y luego se comparan su rendimientos cognitivos. Así se podría estudiar el costo (a través del costo del experimento) y la efectividad de una política específica de estímulo preescolar. El objetivo es no hacer políticas públicas  a tontas y a locas, por intuición, sino hacerlo de una forma científica, conociendo la efectividad y sus costos reales en el campo, y no en el laboratorio.

En una Growth Week del International Growth Centre del LSE,  que se dedica a temas de desarrollo de países muy pobres, asistí la semana pasada a una presentación que muestra que pese a todos estos cuidados, los resultados igual pueden conducir a conclusiones erróneas. Para dar el contexto, hace dos años fui a una presentación en el mismo evento que mostraba como cambiaban los resultados de los estudiantes en colegios primarios en Kenia dependiento de los contratos de trabajo de los profesores. En Kenia los profesores tienen un sindicato poderoso y son inamovibles. Por lo tanto hacen mínimos esfuerzos. tienen una pésima asistencia y la educación de los niños sufre.

Los investigadores observaron que en algunas villas rurales, los padres se unían para contratar un profesor adicional, pagándoles mucho menos que a los profesores estatales (un 25% de lo que se paga a los profesores enviado por el Ministerio de Educación), y obtenían resultados de aprendizaje mucho mejores, pese a lo mal pagados. Los investigadores atribuían los buenos resultados a que estos profesores adicionales estaban incentivados porque, a diferencia de los profesores enviados por el Ministerio, podían no ser recontratados si sus resultados eran malos.  Las escuelas de pedagogía de Kenia producen más profesores de los que puede emplear el Ministerio de Educación (especialmente considerando sus salarios), por lo que hay profesores graduados esperando conseguir un puesto en el sistema estatal, y que están disponibles para el experimento.

Los investigadores hicieron un experimento para verificar la hipótesis de que era el tipo de contrato el que daba los buenos incentivos y quedaron muy contentos con los resultados. A muy bajo costo podían mejorar el rendimiento de los niños, usando contratos en el que los profesores podían ser despedidos. Así, hace dos años recomendaron la adopción general de este tipo de contratos.

El gobierno keniano los escuchó y decidió hacer  un nuevo experimento en colaboración con los investigadores. En el nuevo experimento, el Ministerio contrataría algunos profesores bajo el esquema de contratos renovables y se contrastaría su rendimiento con los que obtenían otros profesores contratados por los colegios manejados por ONGs en los que se había hecho el experimento anterior. A diferencia del caso anterior, los resultados fueron desastrosos: los profesores contratados por el Estado bajo la modalidad renovable hicieron una huelga y consiguieron que el Estado prometiera que los contrataría en forma normal al cabo de dos años.

El rendimiento de los alumnos en los colegios estatales, pese  los contratos, fue tan malo con los profesores bajo el contrato estatal tradicional. En la muestra de colegios de control, manejados por las ONG, nuevamente se observó un dramático aumento en el rendimiento con la contratación de profesores adicionales. La conclusión: no es el tipo de contrato, sino que sea una NGO la que maneja el programa lo que hace la diferencia, Esto significa que por interesantes que sean los resultados, la experiencia del experimento no se pueden escalar a nivel nacional. En este caso, el experimento recomendó una política que no podía aplicarse. Este es un riesgo de los experimentos de campo, como se los llama: su realismo puede no ser tal.

Un tiro por la culata: la PSU

R. Fischer

Haciendo un poco de historia, el origen de la PSU está en el intento del rector de la P. U. Católica de quitarle a la U. de Chile el monopolio de la Prueba de Aptitud Académica. Para ello, se usó el mecanismo de un proyecto de investigación sobre alternativas a la PAA liderado por la PUC (el psicólogo Manzi),  con el joven D. Bravo de la U. de Chile como acólito.

El proyecto fue adoptado y apoyado por el influyente Cristián Cox –actual decano de educación de la PUC– dado que le permitía obligar a los colegios a seguir el maximalista curriculo escolar que había introducido. Hasta ese entonces, los contenidos mínimos eran eran limitados y permitían que los colegios más exigentes pudieran seguirlo y disponer del tiempo para dedicar a otros temas, lo que en efecto les daba espacios de libertad de educación.  Cox temía que sus contenidos obligatorios mínimos, que no dejaban espacios a la libertad académica, no fueran cubierto por los colegios a menos que se los forzara a ello. La nueva prueba de selección universitaria de Manzi y Bravo, que medía los contenidos académicos, era el instrumento perfecto para ello. Así, Cox convenció a la entonces Ministra de Educación de la conveniencia de eliminar la PAA y reemplazarla por la nueva prueba. El trío consiguió el apoyo de los estudiantres, a los que convencieron que era una prueba más equitativa que la PAA. En un plazo brevísmo que no dio espacio para ensayos, se adoptó la PSU, una variación de la propuesta de Manzi y Bravo.

El resultado es que después de varios años de aplicación de la PSU, en la P. Universidad Católica el 87% de los estudiantes provienen de colegios particulares pagados. Considerando que un 45% de los graduados de la educación media ingresa a una universidad, y que los colegios particulares pagados son el 7% de los estudiantes (aunque se puede suponer que el 100% de éstos ingresa a la universidad), su sobrerrepresentación en la población de estudiantes es de cinco a seis veces. El caso es peor aún cuando se consideran los colegios de élite, en los cuales bastante más de un 30% de los egresados puede terminar en la PUC.

El problema para la PUC no es solo de pérdida de diversidad y por lo tanto de la universalidad que distingue a una universidad. Se puede demostrar lógicamente que no es una universidad que atrae al 3-5% de los estudiantes más brillantes de las cohortes secundarias, como es su objetivo. Su actual composición lo hace imposible. Para entender el razonamiento, consideremos un colegio de élite que ingresa el 30% de sus estudiantes a la PUC. ¿Podría alguien creer que el 30% superior de graduados de ese colegio (que acaso ingresaron al prekinder del colegio, sin selección posterior) pertenece al 3-5% de los estudiantes más brillantes? Habría que ser un firme convencido en el eugenismo para pensar que la proporción de individuos brillantes es tanto mayor en un colegio de élite que en el resto de la población. En el mismo sentido, ¿podemos pensar que el 93% de la población secundaria que no asiste a colegios particulares pagados es tan poco inteligente que solo un 0.1-0.2% de ellos (aproximadamente) está en ese gupo superior de la población?

Mi conclusión es que la PUC tiene un alto porcentaje de mediocridades bien entrenadas para tomar la PSU.  Lo que se llama un tiro por la culata.

El mal uso de la CASEN

R. Fischer

Encuestas como la CASEN no son parte de mi especialidad, pero siempre me ha interesado la encuesta y asistí al ahora famoso encuentro del CEP en que Andrés Velasco interpeló a J. Lavín por el mal uso de sus resultados.  Creo que Velasco tenía la razón en sus críticas, así como los panelistas del CEP y quienes desde el público hicieron preguntas y críticas.

Primero, hay legítimas dudas metodólogicas sobre la encuesta que no han sido respondidas. Durante la presentación en el CEP, pensé que eso se debía a que Lavín desconocía las respuestas, pero la ausencia posterior de mejores explicaciones (por ejemplo en una columna en La Tercera del Ministro y la subsecretaria) hace temer problemas más fundamentales. En particular hay dudas sobre:

  • ¿Se mensualizó o  no el bono entregado en el mes en que se tomó la muestra? La respuestaes un simple si o no. Responder, como lo hizo el Ministro en el CEP (y hoy Monckeberg y Godoy en una carta a El Mercurio) y  que durante el año 2009 se entregaron dos bonos de mayor monto es una respuesta inadecuada. Primero, porque esos bonos se mensualizaron y se entregaron en meses distintos al de la toma de la muestra. Segundo, y más importante aún, incluso si hubiera habido un problema metodológico, esto no es un argumento para repetirlo, sino más bien para corregirlo.
  • Lavín no fue capaz de explicar la razón para tomar dos muestras, ni la razón para tomar datos con posterioridad a los que serían usados para calcular la CASEN. Su única respuesta es que la CEPAL lo avalaba, lo que es una respuesta muy débil, casi escuálida . Monckeberg y Godoy escriben que la motivación fueron las recomendaciones de la Comisión de Expertos que propuso medidas para mejorar la CASEN. Sin embargo, según Dante Contreras, esto no figuraba entre las propuestas de esa Comisión (información transmitida por E. Engel). La propuesta de la Comisión era que la CASEN usara un Panel en el futuro, una excelente idea. Pueden haber legítimas razones para el uso de dos muestras (a mi se me ocurre una, que enlaza con el cambio que se hizo en los términos de referencia a los objetivos de precisión de la CASEN).
  • Se modificó una pregunta vital sobre ingresos, pero no se explicaron los motivos para este cambio ni como se resolvieron los problemas creados por la modificación. La única respuesta fue que en el pasado se habían hecho más modificaciones a los cuestionarios y que la CEPAL no lo había objetado. A eso solo puedo  responder que repito el comentario al primer punto más arriba.
  • Tampoco se han explicado los motivos para cambiar la precisión exigida al estudio.

Pero tal vez el punto más importante de Velasco, más allá de estos puntos metodológicos, es que Lavín está destruyendo un instrumento valioso para el diseño de políticas públicas al darle un uso político de  corto plazo. Molesta el triunfalismo de declarar una reducción en la pobreza cuando no se sabe si los cambios son significativos (según Lavín en el CEP, lo eran marginalmente). Sobre todo molesta porque se trata de  un efecto en gran medida debido al ciclo económico, que está fuera del control del gobierno. Recordemos que el  2009 recibimos el impacto de la crisis financiera y que el 2011 fue un año de reconstrucción y de alto crecimiento. La mejora en los indicadores económicos no se debe a los esfuerzos del gobierno: las pocas políticas de largo plazo que se han introducido hasta ahora (hay más en camino) aún no han tenido tiempo de actuar.

En resumen, me parecen legítimas las críticas.

Aranceles al maíz

R. Fischer

Debido a la presión del trabajo a comienzos de año, no he sido suficientemente activo en el blog, pero la noticia de que los productores solicitarán un alza en los aranceles del maíz y del pollo me han despertado.

Hoy en el Mercurio («SNA pedirá subir el arancel al maíz y pollo que provienen de Argentina»)  aparece la noticia de que la SNA (recordemos que su antiguo presidente es el actual Ministro de Agricultura) solicitará un arancel a las importaciones de maíz y pollos importados desde Argentina. Según la SNA, las crecientes importaciones de maíz y derivados han puesto en peligro a agricultores y a la cadena productiva que sustentan.

De acuerdo al actual Presidente de la SNA, Patricio Crespo, si no  se hace nada, hay un riesgo de que los maiceros se cambien de cultivo, lo que implicaría que los productores de cebollas, zapallos, sandías, y melones enfrenten menores precios de venta. Por lo tanto, la mayor competencia les generaría perjuicios a estos productores.

En el razonamiento del Sr. Crespo, parecería que cada agricultor se debería dedicar a un cultivo, sin poder cambiarse, y el Estado debería garantizarles su rentabilidad. Me recuerda a los argumentos de los gremios de la Edad Media. Pero el objetivo del Sr. Crespo es otro. Se trata de agregar a otros grupos  de interés a su propuesta de defender el maíz, para tener un impacto político más importante, tal como Iansa acostumbraba hacer con los pequeños productores de remolacha.

Ahora bien, en condiciones normales, Chile no puede competir en la producción de maiz con Argentina, y normalmente deberíamos importar gran parte de nuestro consumo desde ese país, uno de los productores con menores costos del mundo (la super «eficiencia» de los productores nacionales que menciona la gerente de estudios de la SNA en el artículo no es lo que se denomina «eficiencia» en economía, sino que corresponde a la productividad por unidad de terreno).

Pero si se miran las cifras, el maiz doméstico pasó de tener una participación de un 40-48% en el mercado nacional del maíz entre 2006 y 2008, a un 65-70% en el período 2010-2012 (ver el gráfico más abajo, proveniente de ODEPA). El motivo fue la introducción en Argentina de impuestos a las exportaciones de maiz en grano que hicieron muy atractivo el rubro para los agricultores nacionales.

El gobierno argentino impuso esta restricción para reducir el precio interno del maiz cuando el precio externo era elevado lo que se traducía en altos precios internos. Al caer el precio del maíz, cayó el costo de producción de pollos y otras carnes que ahora podían reducir precios en los mercados domésticos y  competir mejor en los mercados externos (ésta fue la causa de las presentaciones que hizo la tristemente famosa Agrupación de Productores de Pollos en favor de restricciones a las importaciones de pollos desde Argentina).

Pero los productores argentinos han aprendido a esquivar el impuesto a las exportaciones  exportando maiz partido, es decir que ha tenido una pasada por la chancadora,  y que es considerado un producto procesado. Por supuesto, entre el momento en que se impusieron las reglas argentinas (sus exportaciones cayeron en forma inmediata)  y ahora, las importaciones de Argentina han crecido mucho, pero aún no son importantes.

Ladinamnete, la SNA habla de un aumento de un 639% en las importaciones desde Argentina, pero omite mencionar que esa cifra considera el punto más bajo de las importaciones luego de la imposición de los impuestos. La figura muestra que las importaciones están muy por debajo del nivel tradicional de importaciones de maíz, antes de las brillantes políticas argentinas..

La figura muestra que ni siquiera desde un punto de vista político-económico tiene sentido restringir las importaciones de maiz, porque las importaciones no han crecido ni crecerán sutancialmente este año.  Desde un punto de vista puramente económico tiene menos sentido aún, como lo sabría cualquiera que conozca la teoría y la empírica del comercio internacional.

El único motivo para restringir las importaciones de maiz es mantener elevados los precios del maíz –y como la SNA no quiere dejar en desventaja a los productores de pollos– también el de los pollos. De accederse a las reclamaciones de la SNA,  estaríamos reproduciendo, al revés, las erróneas políticas del gobierno argentino. Los consumidores, que sufren los altos precios de los alimentos debido a la sequía, se verían aún más perjudicados por una política errada que favorece a un grupo de presión pequeño pero bien organizado.

Una banca regional

R. Fischer

Mi amigo Mauro, con quién comparto vacaciones, es un acérrimo regionalista. Según él, tal vez el mayor problema de las regiones es la pérdida de personas, porque los más inteligentes y ambiciosos parten a Santiago, donde hay mayores oportunidades para avanzar en las empresas (con matrices en Santiago), en las universidades, en el gobierno y en la política, debido a que Chile es un país centralista.

Lanalhue desde mi ventana en la Hostería

Una de sus ideas para atacar este problema es que las empresas  de carácter nacional: cadenas de supermercados, de farmacias, bancos, servicios públicos  etc, deberían cobrar lo mismo en todas las regiones en las que operan o no deberían operar en ellas. Es probable, en tal caso, que las cadenas abandonen las regiones de mayores costos de transporte, porque para mantener los mismos precios, deberían elevar sus precios en las regiones de menores costos. Esto las dejaría vulnerables a la competencia de empresas que se concentren en solo esas regiones y para evitarlo, abandonarían las regiones extremas.

Si eso ocurriera, volverían a aparecer los comercios que murieron en la competencia con las grandes cadenas de supermercados, las farmacias locales y otras instituciones que le darían más vida a las regiones. Así habrían más oportunidades en Regiones para hacer carrera, y habría un mejor equilibrio de los recursos humanos entre Santiago y Regiones.

El problema de la propuesta –sin considerar siquiera si una Ley de ese tipo es constitucional—es que en vez de reducir,  aumentaría las diferencias de costos entre las regiones, porque el pequeño comercio es menos eficientes que las grandes cadenas, y por lo tanto, el comercio local en Aysén, por ejemplo, sería aún más caro que ahora. Por supuesto, el control de los recursos se quedaría en la Región, que es lo que mi amigo desea. Y este es un punto importante, pero parece que se conseguiría a costa de los demás habitantes de la Región, que deberían pagar precios más caros.

Me quedé pensando, sin embargo, en el problema de como mantener el atractivo para que algunas de las personas que actualmente migran a Santiago deseen quedarse en Regiones, Así podrían crearse grupos de poder Regionales independientes del centro.

Una posibilidad es permitir la aparición de bancos locales.  El SBIF y la Ley establecen requisitos tan extremos –en términos de capital, de requisitos de información y otros, que los bancos solo pueden tener matrices en Santiago, ya que así el volumen de negocios compensa los costos fijos y la cantidad de capital necesaria para tener un banco..

Pero se puede pensar en favorecer la aparición de bancos locales (subregionales), reduciendo el capital mínimo, los requisitos de información y otras condiciones, pero al mismo tiempo limitando tanto las operaciones posibles por los bancos, como su tamaño. Si sobrepasaran un tamaño limitado (por ejemplo, US$ 50 millones en activos) tendrían que regirse por las reglas más estrictas aplicables a bancos nacionales. Estos bancos solo podrían ser constituidos y controlados por habitantes de la ciudad (o provincia), e inicialmente solo podrían ofrecer préstamos comerciales de corto y mediano plazo, además de cuentas corrientes y de ahorro. La gran ventaja es que las decisiones de préstamo se tomarían a nivel local y no central, lo que es una de las grandes quejas de las Regiones.

Estoy pensando en los bancos locales norteamericanos, que son de tamaño pequeño y son parte de la vida de las ciudades pequeñas. Tienen grandes desventajas de costos de operación y de recursos, pero tienen la ventaja de conocer su mercado, y aunque ahora hay menos que hace 50 años (pro también hay menos gente en el campo y menos granjas familiares), todavía sobreviven más de 3.000 de ellos.

Al disponer las ciudades pequeñas y medianas de centros de poder económico  local, habrían más empresas medianas que podrían tener sus matrices en Regiones y más posibilidades de pasar de empresas pequeñas o de microempresas a empresas medianas estando en unaregión. Esto, creo, podría alentar a que más personas ambiciosas se queden en Regiones.

¿Sería esto difícil o peligroso para el sistema de pagos y la estabilidad financiera? Me parece que no, dado el pequeño tamaño de los bancos. La supervisión de muchos bancos esparcidos por el país es más compleja que la de pocos bancos en Santiago, pero por otra parte, la estructura más simple de operaciones que podrían realizar tendería a operar en el sentido contrario.

La pregunta es si esos bancos tendrían espacio para operar y si podrían competir con las filiales de los bancos centralizados. Habría que verlo, pero en todo caso, las reglas actuales impiden realizar el experimento.  Tal vez deberíamos pensar en abrir este espacio, para responder a lasquejas regionalistas.

Una breve interrupción

R. Fischer

Estaré en Mozambique esta semana, porque el International Growth Centre solicitó que viera lo que se podía mejorar en la institucionalidad de PPPs (o concesiones) eneste país, por lo que no podré escribir mucho.

Mozambique es uno de los países más pobres de Africa, aunque ha estado creciendoa tasas casi-chinas los últimos años. Pese ello, su ingreso per capita es de menos de US$ 600 y unos US$ 1.000 en purchasing power parity. Incluso para un chileno,con su moneda apreciada, este no es un país barato, o al menos para el tipo de bienes al que son paraextranjerosy turistas,

A diferencia de Ruanda (visita del año pasado en el mismo programa), que tiene enormes desventajas que pueden explicar su pobreza –lejos del mar y rodeado de vecinos con problemas como guerras civiles o controles ilegales en las carreteras, sin recursos naturales, y con una enorme densidad poblacional– Mozambique es un país con todo más fácil.

Mozambique está en la costa, con playas bellísimas en el Norte y un excelente puerto en Maputo, la capital. Tiene minas de carbón y hierro, así como recientes descubrimientos de gas natural. Como vecino tiene a Sudáfrica, la economía más importante y más sofisticada del continente. Su densidad poblacional es similar a la de Chile, pero con tierras más aptas para el cultivo que la mayor parte de las nuestras, llenasde desiertos y montañas.

Pese a estas ventajas, no es imposible que Ruanda se desarrolle más rápido (salvo, por supuesto, que haya otra guerra étnica). Ruanda tiene un gobierno de ideas más claras y menor corrupción. Pese a sus pobres condiciones en términos de recursos, crece a  una velocidad similar, y podría transformarse en un centro de servicios para el Centrosur de Africa.

Mozambique es distinto. Aunque llevo poco tiempo acá, me han dicho que hay corrupción creciente, que en el gobierno (o más bien entre los funcionarios en los ministerios) se debate entre seguir un enfoque socialista y con modelo planificado o un sistema más moderno, y que esto paraliza al gobierno.

Pero veamos que sucede el resto de la semana. Hoy domingo almorcé un un excelente pescado a la parrilla en un restaurante frente a la playa, con un mar gris y tipos practicando surf con volantines entre las olas (que no se parecen a las nuestras, sino que tienen poco espacio entre si–largo de onda corto–, como en los lagos). Los botes de pescadores son unos veleros de un mástil con una botavara que cuelga en forma diagonal desde cerca de tope del mástil. No recuerdo el nombre técnico.

En las noches, todos los negocios tienen un cuidador sentado en una silla afuera, en algunos casos durmiendo, o en otras con un amigo, conversando, sentado en su propia silla. Está lleno –en una de las calles principales– de hombres que parecen no tener trabajo, así como de vendedores ambulantes, pero eso último tal vez se debe a que hay muchos turistas.

El precursor: Cantillon, parte I

R. Fischer

Cantillon (1680_»1734), fue  un irlandés que pasó la mayor parte de su vida en Paris cxomo un exitoso comerciante, banquero y especulador. Su Ensayo sobre la Naturaleza del Comercio en General tiene un nivel de sofisticación que sobrepasa a todos los economistas anteriores (incluyendo los de otras tradiciones, com chinos e hindúes). Cantillos hizo una fortuna especulando con acciones de la Comoañía del Mississippi de John Law, que luego quebró espectacularmente. Los individuos que perdieron sus riquezas con la quiebra acusaron a Cantillon, quién se mudó a Londres para escapar a los numerosso juicios en su contra.  La hipótesis más convincente es que su muerte se debió a un incendio intencional de su casa, provocado por sus enemigos.

La riqueza de las naciones

Cantillon comienza su ensayo alegando, contra los mercantilistas (o al menos el mercantilismo vulgar) que la riqueza de las naciones proviene de la tierra y del trabajo  y que esta se traduce en bienes para el consumo humano. En su segundo capítulo, asocia la aparición de la sociedad  a la existencia de derechos de propiedad (uno de los motivos de la admiración especial de los Austríacos por Cantillon). Continúa señalando el motivo para que existan pueblos y mercados y asevera que los precios en ellos se producen por el equilibrio entre la oferta de bienes y el dinero que se ofrece por ellos, todo eso en un instante del tiempo.

Capital humano y valor-trabajo/tierra

En el capítulo 7, Cantillon esboza una teoría del capital humano y de su oferta, señalando que el motivo por el que el  valor del trabajo de un campesino es menor que el de un artesano es que el campesino  que cuida el ganado o cava en la tierra casi no necesita entrenamiento y puede procurar su propio sustento desde la edad de 7 a 12 años(!). En cambio, el padre de un aprendiz de artesano no recibe el fruto de su trabajo hasta que este termina su aprendizaje, y además debe mantenerlo y pagar los gastos del aprendiz. Cantillos estima que el plazo de trabajo útil de un hombre es de 10-12 años, por lo que perder siete de ellos como aprendiz antes de ser reconocido como artesano significa que el artesano debe recibir mucho mayor remuneración para que el sacrificio paterno sea aceptable.

El análisis anterior es también una teoría del valor-trabajo, pues permite convertir todo tipo de trabajo especializado al de un trabajador rural. en base al costo (directo y en tiempo laboral perdido) de otros trabajos. Hace una distinción, sin embargo, señalando que los valores considerados son promedios, y que por diversas circunstancias (calidad del trabajo de un artesano) o escasez de un tipo de artesano en la ciudad, pueden elevar los costos del trabajo calificado por encima del promedio.

Cantillon define un mecanismo similar al de Malthus para encontrar el equilibrio en el mercado del trabajo. Según Cantillos, si hay muchos hijos de campesinos en un villorio, algunos tendrán que emigrar, porque si se quedan serán demasiado pobres (por la abundancia de trabajo que hace caer los salarios) como para poder casarse y formar familia.  Si se casan, sus hijos morirán de hambre (da el ejemplo de los campesinos en Francia), lo que hace que la población permanezca constante si no cambian las condiciones tecnológicas de producción. Lo mismo sucede con los artesanos, que no pueden exceder un número que se adapta a las necesidades locales.

Luego, cuando define el valor de un bien, considera que este consiste en el valor del trabajo y la tierra que partiicparon en us producción, donde la tierra que considera es la tierra estandar (tierras más productivas que la tierra tipo valen más y viceversa):

«By these examples and inductions, I believe it will be understood that the price, or intrinsic value of a thing, is the measurement of the quantity of land and of labor entering into its production, having regard to the fertility or productivity of the land, and to the quality of the labor.» (Essay, cap 10).

Cantillon admite que este precio es el de equilibrio de largo plazo, pero que en el corto plazo, numerosas circunstancias pueden hacer que el valor efectivo se desvié de este valor de largo plazo: por ejemplo, si un año los campesinos se equivocan y plantan demasiado trigo, o hay una sequía. Incluso señala que en años normales, la autoridad puede fijar precios sin que esto tenga efectos negativos (pero justamente ahí es cuando no hay demanda por fijar precios).

Cnatillon y la teoría del valor-tierra

El próximo paso de Cantillon es mas sofisticado, pues demuestra que el valor de los bienes se puede reducir a una medida en términos de tierra solamente. Para ello, demuestra que incluso en el caso del trabajo de esclavos, el valor de trabajo debe ser al menos el valor de la cantidad de tierra que se debe asignar para que se alimente y pueda responder a sus necesidades de abrigo y vestido.

Cantillon realiza algunos cálculos truculentos (es deciur, «que sobrecogen o asustan por su morbosidad, exagerada crueldad o dramatismo». RAE)  para demostrar que dado que también es necesario reproducir el trabajo del esclavo en el tiempo, se debe dedicar más tierra a su sustento familiar de la que necesita el trabajador solo. Dado que la mitad de los nacidos moría antes de los 17 años, se debe dedicar el doble de lo que requiere para la supervivencia del esclavo para poder mantener su trabajo en el tiempo.  El resultado final es que el valor de cualquier bien se puede traducir en cantidades de tierra estándar. Si se considera que toda la tierra es del príncipe, o de lo nobles, ¡todos los demás viven a sus expensas!

Cantillon y el flujo circular en la economía

Cantillon supone que los terratenientes arriendan sus propiedades a campesinos-capitalistas y reciben una renta del arriendo. Estos arrendatarios son los que trabajan las tierras, contratan a los peones y proporcionan la semilla y herramientas para trabajar las tierras. Las herramientas y otros bienes los compra a los artesanos de la ciudad. El propietario de las tierras también compra bienes (suntuarios) a los mercaderes en las ciudades. Estos mercaderes también compran bienes en el exterior. He simplificado un poco la descripción, pero Cantillon tiene un ciclo circular de bienes y servicios entre las distintas clases, como se muestra en la figura:

Cantillon y los empresarios

Cantillon define como empresarios a todos aquellos que perciben un retorno incierto a sus esfuerzos. El campesino-capitalista, que se compromete a pagar un arriendo fijo y a incurrir en el gasto fijo en peones agrícolas para recibir un retorno que depende de las lluvias y heladas, de las pestes y de los precios en el mercado es un empresario. Lo mismo el mercader, que invierte en mercaderías, pero no sabe el precio al que podrá venderlas. Son empresarios los artesanos,  los tenderos, los que trabajan minas, los dueños de restaurants e incluso los que transportan agua del Sena para vender a cambio de unos centavos. También son empresarios para Cantillon los abogados, médicos y otros profesionales que venden su trabajo en un mercado competitivo. Todos estos viven bajo la incertidumbre de perder a sus clientes. De esto concluye Cantillon que en una sociedad, solo los terratenientes son verdaderamente independientes, y que el intercambio y la circulación se deben a los empresarios.

 

La historia de Chungungo

R. Fischer

Hoy aparece en El Mercurio la odisea del abastecimiento de agua potable en la caleta de Chungungo, al Norte de La Serena. Se trata de una caleta de pescadores con problemas d abastecimiento de agua. En los 90, académicos de la U. Católica, con fondos aportados por Canadá, instalaron un sistema atrapanieblas que permitía abastecer a Chungungo con 100.000 litros  cada dos días (así aparece en el diario, supongo que serán 50 m3 diarios) lo que permitía resolver todos los problemas de abastecimiento de agua potable de la caleta.

Atraoanieblas en la costa chilena (foto BBC)

El éxito del proyecto llevó a que apareciera en programas de televisión dedicados a la ciencia y tecnología, y que ecologistas lo vieran como una solución amigable con la naturaleza al problema de como abastecer de agua a numerosos pueblos aislados en muchos lugares aislados  en el mundo.

Pero las cosas no son tan bellas como parecen. En el año 2000 el proyecto fue traspasado a los habitantes de la caleta y al gobierno regional, los que no realizaron el mantenimiento necesario, y nadie se hizo cargo. Con el tiempo las instalaciones se deterioraron y el atrapanieblas dejó de funcionar. Los habitantes debieron volver a abastecerse con camiones aljibe provistos por la Municipalidad, lo que es ineficiente y de alto costo.

En 2004 el gobierno central (MOP)  instaló una planta desaladora que costó $650 millones,. Lo hicieron todo mal: la noria de donde se debía extraer el agua salada no tenía agua,  por lo que  conectaron la entrada de agua directamente al mar. Con la turbulencia, el equipo se llenó de arena y las bombas se echaron a perder. Recientemente se han repuesto los equipos deteriorados y se encontró un lugar tranquilo para extraer las aguas, todo esto al costo de otros $330 millones. Tal vez en algunos meses funcione el suministro de agua para la caleta.

En resumen, todo mal, a un tremendo costo. La primera impresión es que una caleta que no es capaz de realizar el mantenimiento en un proyecto que es vital, es un pueblo que no merece sobrevivir. Esta es una reacción emocional y se requiere más reflexión antes de emitir un juicio tan negativo. Es necesario tener más información para asignar culpas. Por ejemplo:

  1. Cuando la PUC y la CONAF traspasaron el proyecto al gobierno regional, ¿formaron algún tipo de organización en la caleta para realizar el mantenimientoy proveyeron el entrenamiento necesario para mantener las instlaaciones? ¿O simplemente les dieron las llaves del proyecto a los habitantes y les dijeron que se hicieran cargo?
  2. Los habitantes de la caleta sostienen que el costo de mantener las instalaciones y operarlas era demasiado elevado parapoder solventarlas. Si esto es verdad, el proyecto no es autosustentable, y a menos que cambie la tecnología a una de menores costos de operación y mantenimiento, no es apropiado promoverla como una solución ecológica.
  3.  El caso de la planta desaladora es asombroso porque muestra un grado de ineficiencia del MOP que es de caricatura. ¿Será menos cara la operación de esta planta –si alguna vez funciona– que la del atrapanieblas?

En resumen, se trata de un caso deprimente que debería ser estudiado por las escuelas de política pública, para no repetir los errores, para determinar responsabilidades y para recomendar mejores prácticas.