El Mercurio trae hoy la noticia de que el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia ha condenado a 25 ginecólogos de Ñuble por colusión.1 Los condenados se habían agrupado en una agrupación gremial, terminado sus convenios individuales con las ISAPREs, haciendo que los pacientes tuvieran que atenderse en forma particular y definiendo un precio mínimo para sus consultas.
El resultado es que el valor de las consultas ginecológicas en la Región aumentaron en un 69% y que el número de consultas cayera a un tercio. Además, la cantidad de partos atendida por un ginecólogo cayo de 93 a 73%. Claramente el bienestar de las mujeres de Ñuble fue perjudicado por el comportamiento de los ginecólogos. La condena del TDLC aparece como totalmente justificada. El DFL 211, en su artículo 3 condena:
«Los acuerdos expresos o tácitos entre competidores, o las prácticas concertadas entre ellos, que les confieran poder de mercado y que consistan en fijar precios de venta, de compra u otras condiciones de comercialización»2
Recapitulando, un grupo de médicos que trabajaban para las Isapres se pusieron de acuerdo para elevar el pago que recibían, y eso fue condenado por el TDLC.
Lo que me intrigó es que los ginecólogos de Ñuble se comportaron como un sindicato externo a la empresa. Si hubieran sido empleados (y no contratados externos) por las Isapres, el TDLC no habrían intervenido, y la Dirección del Trabajo habría defendido entusiasta el derecho a elevar el costo de los servicios ginecológicos de las mujeres de Ñuble.3
«Dirección del Trabajo logra acuerdo en negociación colectiva de “Las Vacas Gordas»», La Nación 16/9/14
Tenemos un problema conceptual serio en la forma en que nuestra legislación trata a los sindicatos. ¿No es inconsistente que una conducta gremial que produce daños a la sociedad es condenada, y en caso de un sindicato consideramos que una conducta sustancialmente equivalente es digna de apoyo del Estado?
2. Esto es un reflejo del Código de Justiniano que incorporó el siguiente decreto de Zeno de Bizancio (483 CE):
«Está prohibido que personas se combinen en reuniones ilegales para acordar que mercaderías no se puedan vender bajo un precio mínimo.»
Zeno de Bizancio (425-491CE)
3. Antes del acuerdo colusivo, el 85% de las consultas eran con bonos de las Isapre, lo que se redujo a un 1% después. Los ginecólogos de Ñuble dedicaban un 85% de su tiempo a trabajar para las Isapres.
Una de las buenas noticias en el sector eléctrico (han habido bastante en los últimos meses luego de varios años de malas noticias) es que el ingreso de ERNC ha sido natural, en base a costos, a diferencia de muchos países en que ese ingreso responde a los subsidios, lo que eleva los costos del sector para la sociedad. Podemos verlo en la figura siguiente, proveniente del Informe Systep del Sector Eléctrico de Enero 2015:
La obligación legal es la línea negra, y es esa la que gatilla un subsidio implícito, pues las generadoras deben pagar USD30 por MWh de energía por debajo de ese límite. Claramente el límite se ha sobrepasado con creces, y la entrada de ERNC se debe en gran parte a que son rentables sin subsidios.
También es notable la entrada de solares, la que aumentará rápidamente con el gran número de proyectos en construcción. Otra sorpresa son las centrales a biomasa, que podrían transformar a Celulosa Arauco en el tercer generador del pais. Es posible que la regla de 20/25, que se veía ajustada, pueda convertirse en 20/20 sin intervención legal.
Algunas fuentes ERNC, como la solar o eólica, son intermitentes o discontinuas, lo que es una desventaja. Pero si se dispone de un sistema de transmisión robusto (que tiene, además, ventajas de competencia al facilitar la entrada), es posible usar las centrales de embalse de la zona centro sur para acomodar estas variaciones.
Más aún, se podría exigir que futuras centrales de pasada tengan pequeños embalses (con capacidad para generar desde algunas horas a un día) de manera de poder contribuir a amortiguar las variaciones diarias de la generación solar, además de las variaciones de más corto plazo de la generación eólica.
Tal vez esto tranquilice a los que se oponen a la intervención de ríos, pues no solo generarían energía renovable y limpia, sino que complementarían generación solar y eólica.
Hace algún tiempo apareció un artículo algo irónico escrito por sociólogos sobre la estructura interna de la economía académica. A su vez, un un blog de izquierda intelectual comentó el artículo y sugirió que la supuesta superioridad de la economía entre las ciencias sociales –reflejada en sus salarios– era de alguna manera artificial. El artículo generó más de quinientos comentarios, lo que demuestra la sensibilidad que provoca el tema entre las otras ciencias sociales. La mayor parte –tal vez el 90%– de los comentarios eran totalmente negativos sobre la economía como ciencia y sobre los economistas. Este episodio me dió la idea de escribir una nota sobre la visión crítica de la izquierda intelectual sobre la economía.1
El Economista desnudado por los sociólogos
Los críticos
Desde la crisis de 2008, existe una corriente crítica a la economía, al menos como se practica y se enseña en las universidades. En Europa existe un movimiento, iniciado por estudiantes franceses, para que en las universidades se enseñe una nueva economía, o alternativas olvidadas y a las que la academia les presta poca importancia. Recientemente apareció la revista electrónica Real World Economics Review que publica trabajos en esa línea. En nuestro departamento, , por petición de los estudiantes, disponemos de cursos opcionales que incluyen otras formas de mirar la economía. En este trabajo intentaré analizar algunas de las críticas y explicar por qué creo que muchas de ellas están erradas y que se podrían hacer críticas similares a ciencias que pensamos ciencias duras.
No es la primera vez que se plantean alternativas a la economía convencional. En los 80 se creó el Santa Fé Institute. Prometía revolucionar la economía, que según sus proponentes, usaba conceptos anticuados que debían ser reemplazadas por herramientas matemáticas distintas y el enfoque de sistemas complejos. Desde entonces, el Instituto ha hecho algunas contribuciones, pero nada remotamente a la altura de las promesas originales. En el caso de la revista francesa, los artículos que he mirado me han parecido o convencionales –y semi-interesantes–, o críticas simplonas (como este artículo: “Demand Theory is Founded on Errors”, J. Barzilai).
¿De dónde viene la pasión contra la economía? Una parte es política: hay personas a las que no les gustan los resultados a los que llegan los economistas (la “dismal science” de Carlyle). Tal como hay gente que no cree en la teoría de la evolución por razones religiosas, hay quienes se oponen a la economía porque sus conclusiones chocan con creencias ideológicas. Otra oposición tiene una raíz política: proviene de quienes desconfían de los técnicos y creen que todas las opiniones tienen el mismo valor para determinar cómo se deben hacer políticas públicas. Por último, hay quienes rechazan que los economistas se olviden del proceso y solo miren los resultados. Adam Smith escribió que el panadero no prepara el pan por buena voluntad hacia los compradores sino por egoísmo. Para estos críticos nada bueno puede salir del egoísmo, y no aceptan que “no importa si el gato es blanco o negro: lo que importa es que cace ratones” (Deng Hsiao Ping).
Las críticas
Con esta introducción, veamos algunas de las críticas a la economía como ciencia. Primero, su falta de capacidad predictiva. Se da el ejemplo de la inhabilidad para predecir la crisis de 2008, o las dificultades para predecir la actividad económica de mediano plazo. Efectivamente, la macroeconomía no tiene esa capacidad predictiva, y los macroeconomistas pueden cometer errores enormes, como en 2008.
La crisis de 2008 y los economistas
Sin embargo, en plazos cortos, de uno a tres meses, las equivocaciones son pequeñas y han mejorado en el tiempo, salvo en el caso de quiebres (como en 2008). Podemos compararla con la geofísica y la meteorología, cuyos anuncios el año pasado de un 2014 normal en lluvias solo se cumplió en la zona centro sur, mientras se mantuvo la sequía de Rancagua al Norte. Asimismo, las predicciones meteorológicas detalladas apenas alcanzan una semana con cierta seguridad. Pero no se critica a ambas ciencias por su incapacidad para predecir en plazos más largos (y eso que no dependen de decisiones de gobiernos que se mueven erráticamente por razones políticas). Además, esta crítica olvida que en microeconomía se puede predecir los efectos de aranceles, de impuestos específicos, de monopolios, colusión, de distintos mecanismos de protección del crédito, de leyes laborales, entre muchos otros.
Otras críticas se centran en la falta de realismo de los supuestos básicos de la economía. Tiene poco realismo, opinan, suponer que los consumidores maximizan utilidades o que sus decisiones son racionales. Pero todos quienes han hecho cursos de mecánica recordarán la primera Ley de Newton: un cuerpo mantiene una velocidad constante mientras no sea alterado por una fuerza externa. ¿Es esto un supuesto realista? Pese a ello permite entender el mundo y analizar fenómenos simples pero importantes, así como construir modelos más complejos sobre esa base conceptual. Es ésa la forma en que se deben entender los principios económicos.
Respuestas y conclusión
Esto no significa que la economía académica no tenga defectos: muchas investigaciones son mediocres. Pero esto es algo que ocurre en, creo, todas las ciencias. Y la economía académica responde: hace algunos años se criticaba que las revistas publicaban demasiados trabajos teóricos, y basta abrir una buena revista para notar el cambio. Otra crítica era la dificultad para reproducir los resultados de trabajos publicados: ahora las mejores revistas exigen que los datos y metodología estén disponibles en un sitio público. Otra respuesta a las deficiencias de la economía como ciencia es la economía experimental (de laboratorio y de campo). Otra línea nueva es la economía del comportamiento, que intenta explicar el comportamiento de individuos que toman decisiones que no parecen racionales. Por último, la economía conversa bien con la sociología y las ciencias políticas, que han adaptado parte de su metodología. En Investigación de Operaciones y Ciencias de la Computación también se estudian problemas de raíz económica.
En resumen, la economía funciona como otras ciencias, y como en otras, hay una multitud de problemas abiertos y discrepancias con las predicciones de los modelos. Si en una ciencia se pudiera predecir todo, ya no habría razón para seguir investigando.
La importancia de los sociólogos
Notas
1. No conozco críticas análogas de la derecha intelectual a la economía, tal vez porque no es tan activa en blogs.
Anteayer postée una propuesta de nuevos Estatutos para la Universidad de Chile. En ellos habría un Consejo de la Universidad, externo a ella, poseedora de los poderes superiores (como nombrar al Rector y Autoridades Superiores, facultades presupuestarias y otras). Este esquema tiene la ventaja de darle a la Comunidad Nacional el control de la Universidad. Ya no sería la Comunidad Universitaria el dueño de la Universidad, como lo hará la propuesta triestamental. En cambio, se garantiza que la Universidad de Chile sirve a los intereses de la sociedad en su conjunto.
Pero hay una ventaja adicional: bajo el esquema actual, cualquier reforma interna que afecta negativamente los intereses de grupos internos de académicos será rechazada, por vital que sea para mejorar la Universidad.
Esto no mejora con la triestamentalidad. Los funcionarios con poder político también antepondrán sus intereses a los de la Universidad. Los estudiantes también tienen intereses egoístas: la mayoría no se interesan en temas de política estudiantil o universitaria, porque tienen otros intereses y los prefieren a los de la Universidad y de la Sociedad (es decir, son egoístas). Esto deja el campo libre a los activistas, quienes están más interesados en objetivos políticos de mayor alcance que la Universidad y la sacrifican a este interés. Es decir, bajo sistemas mono- o triestamentales, casi todos los miembros de la Comunidad Universitaria actúan (o no lo hacen) por motivos al menos parcialmente egoístas, sin preocuparse de la Universidad y su rol cuando sus otros intereses están presentes.
No veo nada reprochable en esto; es natural que las personas sean egoístas gran parte del tiempo, y el problema solo aparece cuando lo olvidamos y diseñamos políticas bajo el supuesto de que las personas son permanentemente altruistas, y no solo en raras ocasiones. Es lo que ocurre cuando el diseño de gobierno de la Universidad se basa en académicos/funcionarios/estudiantes altruistas. Un par de ejemplos nos muestran el costo que eso representa para la Universidad y el país.
Pedagogía
Antigua Escuela de Pedagogía
Es claro que el país necesita buenos profesores y que la Universidad de Chile tiene una gran oportunidad de crear una Escuela de Pedadogía. Allí se podría entregar toda la formación de profesores de educación primaria. En el caso de estudiantes que ya poseen licenciaturas de la U. de Chile en áreas como castellano, ciencias o matemáticas, se les puede ofrecer un postgrado en educación que los habilite para enseñar en la educación secundaria. Estos serían profesores con conocimiento de sus materias y preparados para la docencia.
Dado que no tenemos casi nada en pedagogía, tenemos la ventaja de partir sin lastres, contratando bien, diseñando un buen programa de estudios, con menos burocracia y rigideces que las unidades más antiguas de la Universidad. Además. la U. de Chile tiene una ventaja sobre otras universidades: la raíz laica y nacional de la Universidad de Chile es un imán para atraer a los jóvenes idealistas que se necesitan como profesores.
Sin embargo, pese a que esta idea se discute desde hace años, no se concreta. Hay grupos de interés que desearían que una Escuela de ese tipo fuera parte de sus unidades, y no que sea independiente. Es decir, partiría con un bagaje de académicos y de planes de estudio que no han sido exitosos. Otros, peregrinamente, desean recuperar la UMCE como antigua Escuela de Pedagogía, lo que sería aún peor, dada la calidad demostrada. En esa discusión se pierden las oportunidades de servir al país. Bajo un sistema en que el Rector y el Decano es elegido por académicos, el primero se va a oponer a una medida que afecta a sus votantes, y el Rector no deseará enfrentarse a ellos.
La Escuela de Derecho
La Escuela de Derecho era una de las joyas de la Universidad de Chile. Sus estudiantes están entre los mejores y tienen algunos de los profesores más destacados del país. Pese a ello, es una Facultad que se derrumba lenta e inexorablemente. Algunos de sus mejores profesores la han abandonado, otros no son titulares pese a sus merecimientos, solo por razones de política interna. El plan de estudio está inadaptado a las tendencias modernas, en particular por su duración. No tiene investigación ni plan de desarrollo ambicioso, y sus instalaciones son pobres, considerando los recursos que aportan sus estudiantes.
Las organizaciones estudiantiles de la Facultad de Derecho, pese a que viven diariamente las deficiencias de la Facultad, pretenden solucionar los problemas del país, sin ser capaces de ocuparse de los propios. El año pasado, la molestia del alumnado fue tal que se eligió en el Centro de Estudiantes a una lista improvisada e irónica. Al finalizar su período, la percepción es que ese gobierno no fue peor para los intereses de los estudiantes que los Centros de Alumnos de corte político. Es decir, los intereses egoístas de los miembros de la Comunidad Universitaria impiden los cambios que se necesitan urgentemente.
Conclusión
Estos dos ejemplos muestran la importancia de poder intervenir con un mecanismo legítimo desde el exterior de la Universidad, actuando en su favor y el de la Comunidad Nacional. Para ello se requiere un Consejo de la Universidad de Chile, que tenga en cuenta los intereses del país y no solo los de la comunidad interna.
He continuado pensando en el problema y creo que por fin entiendo cómo resolver el problema de la existencia de rentas en un caso como este, y donde está la fuente de ineficiencia . La solución es bastante obvia, y nada de original: se trata de usar una tarifa regulada de dos partes.1 El resultado bajo este tipo de regulación es más eficiente que la situación actual, y no hay rentas.2
La solución consiste en que los clientes sean los que paguen por la inversión y que el regulador tarifique la empresa al costo marginal del suministro de gas. En tal caso, la cobertura de la red de gas es eficiente (lo muestro más abajo) y el consumo es eficiente, a diferencia de la situación actual, en que la cobertura es eficiente, pero no así el consumo, que se ve distorsionado por el alto precio, ya que se usa el gas licuado para hace limit pricing. Esto es lo que genera las rentas de la empresa. En resumen, con este mecanismo regulatorio adecuado se traspasan las rentas que se muestran como la zona achurada en la figura , desde productores a consumidores, y se corrigen todas las ineficiencias.
Al cobrar el costo marginal de expandir la cobertura y el costo marginal del gas natural se obtiene la solución eficiente.
Una tarifa de dos partes eficiente
Supongamos que cada consumidor que desea conectarse a la red de distribución puede hacerlo al costo fijo , que corresponde al costo marginal de conectarlo para la empresa, tal como en mi análisis anterior. Supongamos que además, se fija el costo del gas natural al precio $c_t$ que corresponde al costo marginal de suministro cada período. En tal caso, la empresa de distribución de gas natural está en equilibrio, sin obtener rentas económicas ni tener pérdidas.
Los clientes de la empresa ahora tienen un consumo eficiente. Los que están conectados, porque enfrentan el costo marginal del gas, y los que no lo están es porque el costo de conectarse no compensa el beneficio del menor costo de acceso a la red. El último cliente conectado es aquél a quién el beneficio del menor costo marginal del gas es exactamente igual al costo de su conexión.
Beneficios de la regulación en la Inglaterra victoriana
Implementación en la práctica
Suponiendo, para comenzar, que el costo de conexión es constante, el regulador debe determinar el valor de (además de una componente para cubrir el costo fijo de mantención y operación de la red) y el costo marginal de suministro.
Si existen economías de escala importantes en la construcción de la red, ésta se debe tarificar también con los mecanismos usuales: se define una zona de concesión relativamente homogénea, y en ella se calculan los costos totales de inversión, considerando las economías de escala, y luego se obliga a la empresa a conectar a todos los que lo requieren en la zona de concesión al costo medio de conexión en la zona de concesión.
El pago de la conexión (y de la mantención de la red) puede ser un cargo en la cuenta, y el otro elemento de la cuenta sería el consumo, tarificado al costo marginal.
Ventajas
Bajo el sistema actual sin regulación, se obtiene una cobertura eficiente porque el último cliente conectado cumple (aquí , , son el precio del gas licuado, el costo marginal del gas natural y es el consumo del agente , respectivamente):
es decir, que para la empresa, el margen que obtiene al cobrar al cliente cubre exactamente el costo de conectarlo. Por su parte el cliente está indiferente entre comprar el gas licuado o conectarse a la red y tener acceso al gas natural al mismo costo que el gas licuado.
En el esquema regulado, el último cliente que se conecta paga el costo de conexión y ahorra
que es lo que habría pagado extra si no se conectara, dado que el gas natural tiene un precio dado por su costo marginal. Por lo tanto el último cliente conectado es el mismo. Pero sus consumos son distintos, pues cuando está conectado enfrenta un precio más bajo, y por lo tanto consume más. Esto es eficiente, pues suponemos que el costo marginal del gas natural es su costo para la sociedad (habría que ajustarlo si hay externalidades por emisiones o por cambio climático, pero no afecta el argumento).
Conclusión
El esquema sin regulación que tenemos en el gas natural es eficiente en términos de cobertura, pero es ineficiente en términos de consumo. Bajo un esquema regulado con dos componentes de la tarifa, es posible alcanzar el óptimo en las dos dimensiones: consumo y cobertura eficiente. Mi recomendación original de la necesidad de regular las tarifas en el sector era correcta, pero había equivocado mi análisis al considerar un modelo estático y una tarifa lineal.
Creo haber llegado por fin al análisis correcto. Es una muestra del problema que crea la inmediatez del blog (y de las entrevistas de prensa) : escribir sin haber estudiado cuidadosamente el problema. La solución que encontré no tiene nada de original: es lo que se hace en todos los sectores regulados, y debería haberlo recordado. Si esto hubiera sido un artículo para una revista académica, habría revisado muchas veces mis resultados –especialmente si eran novedosos– y los habría presentado en seminarios y conferencias, antes de publicarlos. Ahí habría detectado los errores. Esta es la diferencia con un blog.
Postscript
El esquema regulatorio con un solo precio falla porque intenta corregir dos distorsiones (cobertura y precios) con un solo instrumento. Usando dos intrumentos: el precio de conexión y el precio del gas natural, manejados en forma independiente, se obtiene la solución eficiente en forma limpia. Esto es conocido desde los años 50 del siglo pasado (¡Y se me había olvidado!).
Notas:
1. Lo cual me hace sentir bastante tonto por no haberla visto antes.
2. Aquí no estoy considerando las ineficiencias de la regulación por problemas de asimetrías de información. Estoy mirando el problema en abstracto: si existiera un regulador omnisciente, ¿puede éste mejorar la situación existente por sobre la que analicé en la corrección de mi error? Porque si no se puede hacer esto, ¿para que incurrir en el costo de regular si de partida la solución es ineficente?
Mientras volvía a casa esta tarde vi un afiche político criticando las AFPs. Eso me hizo pensar en los retornos de las AFPs, las jubilaciones que reciben sus cotizantes y en lo difícil que es comparar el sistema de pensiones privadas con el sistema de reparto del pasado. Seguí reflexionando sobre este tema y recordé algo que había leído sobre el famoso economista francés Piketty (cuyo libro no he leído).
Piketty y otros economistas han demostrado que la desigualdad ha crecido fuertemente en los países desarrollados. En su libro Piketty cree que eso es una consecuencia inevitable del capitalismo. Esto se debería a que , es decir, que la tasa de interés que recibe la riqueza es superior al crecimiento de las economías (tengo serias dudas sobre la validez de su argumento).
El sistema de AFP se basa en los recursos acumulados por un trabajador a lo largo de su vida en un fondo que se invierte en bonos, acciones y otros papeles financieros, por lo que su retorno debería ser del orden de . En un sistema de reparto, en cambio, las pensiones deben crecer a una tasa similar a , pues no pueden crecer más rápido que la economía.
Según ese razonamiento, el ahorro de los trabajadores en un sistema de tipo AFP debería conducir a mejores retornos para los trabajadores que un sistema de reparto, considerando cotizaciones iguales. En consecuencia, debería ser más efectivo en reducir la desigualdad que un sistema de reparto. Por eso, supongo que Piketty debe recomendar este tipo de sistemas de pensiones para todos los países.
No deben haber leido a Piketty.
PostScript
Use el buscador sobre una copia electrónica del libro, y aunque Piketty reconoce que la rentabilidad de los fondos de pensiones es mayor que la de la economía, no deriva la evidente conclusión: un sistema de reparto es inferior, en términos de retornos a los trabajadores, a un sistema de reparto, y reduce la desigualdad entre capitalistas y trabajadores. Es raro.
En mi posteo sobre Metrogas y la necesidad de regularlo cometí un serio error En ese posteo propuse regular a Metrogas por su elevada rentabilidad y porque es un monopolio. El error fue considerar un modelo estático, en que no se amplía la oferta de agentes conectados al servicio de distribución de gas. En este posteo explico mi error y analizo (creo) correctamente el problema.
El corto plazo del GNL
El Error
Para entender mi error consideremos la figura arriba (similar a la del posteo anterior). La demanda está dada por , el precio del gas licuado es . La empresa de gas natural no es un monopolio clásico, pues compite con el gas licuado. Por lo tanto, la empresa pone el precio de la competencia (limit pricing) y vende una cantidad . Dado que su costo medio es más bajo tiene rentas . La empresa toma el precio de mercado como dado, por lo que no se comporta como un monopolio. Además este análisis considera que los consumidores son todos iguales.
El punto importante es que el análisis no considera la expansión de la red de distribución. Para entender esto, estudiemos la decisión de la empresa que evalúa si extender la red de distribución de Metrogas. Para ello debe considerar los flujos futuros que generan los clientes adicionales,contra lo que se debe considerar el costo de inversión y marginal.
Además, como el futuro tiene riesgos, la tasa de descuento debe considerar esos riesgos: cambios de precios del petroleo, riesgo político, etc. Todo ello está incorporado en el valor de la tasa de descuento. Asimismo, las diferencias de calidad percibidas por el cliente de los dos servicios están incorporadas en el limit price del gas natural, que es el precio corregido por estos efectos del gas licuado .
El modelo correcto
Suponemos muchos consumidores indexados por , ordenados de mayor a menor ingreso y con una utilidad de tipo Cobb-Douglas por consumir energía u otros bienes, con parámetro . La energía se puede consumir en forma de gas licuado o gas natural, pero suponemos que a igual precio, el gas natural es preferido. Por lo tanto, un agente con ingreso destina un gasto a energía. El consumo de energía de ese agente es: , que es decreciente en el ingreso (y por lo tanto, en ).
Se supone un costo de inversión fijo por conectar a un nuevo cliente y un costo marginal del gas en el período de por unidad. En tal caso, el beneficio que produce conectar al agente es:
El último consumidor servido , por lo tanto, es aquél para el que se tiene que , es decir, el de menores ingresos para el que la conexión marginal es rentable. Es decir, no hay aprovechamiento monopólico.
El último agente servido por la empresa.
Notemos que pese a que la empresa no está aprovechando su condición de ser el único proveedor de gas natural, tiene utilidades importantes (el área achurada). Estas son utilidades totales del proyecto hasta , y podemos hacernos la pregunta si esta situación es la más eficiente.
El supuesto de que el servicio de GNL es socialmente beneficioso para la sociedad (ver Nota 1) implica que a la sociedad le conviene que se extienda más allá del punto eficiente de la empresa. Si la externalidad es importante, la sociedad está mejor si se le imponen obligaciones de inversión a la empresa. En mi opinión, no creo que esto sea un factor decisivo para imponer obligaciones de despliegue de la red a la empresa. Las externalidades son pequeñas.
Consideremos que esas externalidades no existen, para simplificar el resto del análisis. Si no existieran alternativas al gas natural (como el gas licuado), la sociedad valoraría el beneficio neto como el punto en que se debería dejar de invertir en la red, a diferencia del monopolio privado, que le interesa el valor marginal. Esto porque en el caso sin sustitutos, se perdería el excedente de los consumidores no servidos. En tal caso se podría obligar a la empresa a invertir hasta que su rentabilidad económica sea cero, es decir, la condición para el último agente servido sería que satisface:
Pero en este caso existe un sustituto, el gas licuado, por lo que se debe sopesar el costo para la empresa de perder excedente, contra la pérdida para los agentes de no poder acceder al servicio de distribución, pero disponiendo de gas licuado. Para el comprador marginal (que cumple ), la pérdida de no tener acceso al gas natural es cero, porque todas las ventajas privadas del gas natural por sobre el gas licuado se capturan en el precio. Este consumidor no gana nada al pasar de uno a otro combustible. Por lo tanto, al quitarle utilidades a la empresa no se gana nada a menos que sopesemos más el beneficio de los agentes que el de la empresa.
El caso en que el excedente de los consumidores se valora más que el de los productores.
Este es un supuesto bastante común en la literatura y en el pensamiento de los reguladores, aunque no tiene más fundamentos que el de las preferencias sociales. Si las utilidades de la empresa se valoran en menos que el excedente de los consumidores, el bienestar social siempre aumenta al traspasar utilidades uno a uno con los consumidores. Pero esto tampoco permite pensar en establecer obligaciones o regulaciones sobre la empresa, pues si se conecta a un individuo para el que se cumple que , le estamos quitando recursos a la empresa para perderlos en una inversión innecesaria en expansión de la red.
Conclusión
En mi posteo anterior cometí el error de hacer un análisis estático de un problema dinámico de inversión. La conclusión es que la empresa Metrogas no ejerce poder monopólico clásico. A menos que hayan externalidades significativas (beneficios que no son privados) de expandir el acceso al gas natural, no he podido encontrar un argumento para regular el sector.4 La única manera de extraer rentas de la empresa es mediante una licitación competitiva de zonas de extensión de la distribución de gas natural.
Notas:
a. Advertí el problema al hojear un trabajo de A. Galetovic de 2007 sobre regulación de este mercado. Mi enfoque es bastante más simple, sin embargo.
1. A nivel social por la menor contaminación del gas natural o por menores emisiones de carbono, por las menores molestias y congestión producidas por los camiones, etc.
2. La tasa de descuento incluye los riesgos del negocio, incluyendo costos futuros de gas natural, del gas licuado, regulatorios, etc.
3. Notar además que si aumenta el precio de la competencia de gas licuado porque no es competitivo, a Metrogas conviene extender la red.
4. Pasé varias horas pensando en alternativas que podrían introducir distorsiones al proceso de decisión de la empresa: costos decrecientes, economías de red, menor sustitutabilidad de gas natural y gas licuado, sin poder armar un argumento razonable.
La equidad vertical que persigue el gobierno se consigue aumentando los impuestos a quienes tienen mayores ingresos. Esto en si mismo, no requiere eliminar el FUT: se pueden elevar los impuestos a las empresas y cerrar los forados del FUT. El argumento para eliminar el FUT es que no hay equidad horizontal, pues los trabajadores dependientes que tienen altos ingresos no pueden retrasar el pago de sus impuestos, a diferencia de los que tienen empresas y FUT. Por lo tanto, pagan más impuestos, pese a tener el mismo ingreso: no hay equidad horizontal.
Es interesante examinar por lo tanto cuántas son las personas potencialmente afectadas por la falta de equidad horizontal. Por definición, esto solo podría aplicarse a quienes tienen una tasa marginal de más del 25%, porque los demás pagarán menos que la futura tasa de las empresas, que será de 25%.
Tabla del impuesto global complementario de 2013
Calculemos entonces la tasa efectiva que pagan distintos grupo. Para ser comparables, debemos considerar que las personas de ingresos altos ahorran usando instrumentos que reducen sus impuestos. Mi supuesto es que las personas que están en la tasa más alta ahorran el APV completo (unos $14MM/año), que los que están en el grupo inmediatamente inferior ahorran la mitad del APV y que el grupo con tasa de 30.4% no usa el APV para ahorrar. Esto, pese a que tienen ingresos que están sobre el 90% de la población, pero así refuerzo mi argumento.
Tasa de impuesto pagado distintos grupos correspondienttes a categorías de la tasa marginal.
Se pueden discutir los supuestos y se trata solo de un ejemplo, pero lo que es claro del cuadro es que si los trabajadores dependientes usan el APV para ahorrar, su tasa de impuestos no es diferente de la que pagarían las empresas bajo un impuesto de primera categoría de 25%.
Concluyo que los trabajadores dependientes que pagan más del 25% (y que por lo tanto sufren de inequidad horizontal) deben tener ingresos superiores a $73MM al año (haciendo los cálculos, una persona con ese ingreso que aprovecha el APV paga 24.2% como tasa total). Es decir, son personas que están en la tasa marginal del 40% del global complementario.
Conclusión
¿A dónde va mi argumento? Solo unas 24.000 personas tenían un global complementario superior al límite del 40%, es decir, menos del 1% de los contribuyentes. Muchos de ellos tienen empresas y por lo tanto la inequidad horizontal no les afecta.1 Por lo tanto, quíenes son afectados por la inequidad horizontal representan menos del 1% de los contribuyentes.
Concluyo que el argumento para eliminar al FUT se basó en que bastante menos de un 1% de los contribuyentes se veía afectado por la inequidad horizontal. Raro que se experimente con un cambio tan radical para proteger a un grupo pequeñisimo de contiribuyentes de altos ingresos.
Notas:
1. El hecho que solo 24.000 contribuyentes declaran ingresos superiores a $ 73MM muestra que el FUT, e impuestos internos tienen importantes forados. Esto es un escándalo, porque hay un número muy superior de familias que consumen a tasas que los pondrían en este grupo. Entre el mecanismo de renta presunta y la falta de supervisión eficiente del consumo se omiten decenas de miles de contribuyentes de altos ingresos. Estos consumen más que el límite de la tasa del 40%, pero no pagan los impuestos que deberían. Esto debería corregirse eliminado y mejorando la supervisión del SII, pero no es un argumento para eliminar el FUT.
No he estudiado en detalle la Agenda pro Crecimiento anunciada ayer, así que no puedo comentarla. Sin embargo, un detalle de la propuesta me trajo un recuerdo. La propuesta, que incluye una componente de innovación, considera que más de un cuarto de los recursos estarán destinados a ENAP.
Pozo petrolero Chercan 1. Una escena poco común en Chile.
En si mismo esto no es necesariamente malo (dependiendo de como se usan los recursos), pero me recordó un punto que hacen Noland y Pack en un artículo publicado en un libro de la serie Banco Central, Análisis y Políticas Económicas del Banco Central. En el artículo examinan las políticas industriales de Japón, Taiwan y Corea del Sur, países que supuestamente representan cómo se deben realizar estas políticas. Señalan que en Japón:
«… the declining sectors of agriculture, forestry, fishing, and coal mining typically account for 90 percent or more
of direct on-budget subsidies in the period after 1955,..»
Más aún, el cuadro No. 2 del artículo muestra que el sector minero y carbón recibió subsidios equivalentes a un 10,74% (1968), el 14,76% (1976) y el 8,08% (1984) de la inversión realizada en esos sectores.
En Japón se usaron subsidios de desarrollo productivo para apoyar industrias moribundas. Me recuerda al subsidio a ENAP, que casi no tiene hidrocarburos ni futuro.
Una mina de oro abandonada en Japón. ¿Cuántos subsidios de desarrollo productivo habrá recibido?
El Ministro de Energía propone estudiar si conviene regular el precio del gas. Hasta ahora la empresa no ha sido regulada, bajo el argumento de que compite con el gas licuado distribuido con camiones, y que requería utilidades sobrenormales para financiar sus inversiones.
Para entender la situación, puede ser útil examinar la figura siguiente. En ella se muestra la Demanda (D) que enfrenta el monopolio en el área que puede servir con su red de distribución de gas. También se muestra su costo marginal (CMg) y su ingreso marginal (IMg). A la empresa le gustaría poner el precio de monopolio , porque con eso maximiza sus utilidades. El problema es que enfrenta competencia de los vendedores de balones de gas licuado, que son supuestamente competitivos y tienen un precio de , lo que limita lo que el monopolio puede elevar los precios.
El monopolio en gas licuado residencial
Lo que hace un monopolio en estas condiciones es poner un precio un epsilon más bajo que el del gas licuado. Así se asegura que sus consumidores no comprarán gas licuado y que conra el precio más alto posible por el gas. Sus ventas son , y su renta es , el área achurada en la figura.
La empresa justifica estas rentas porque realiza inversiones en extender la red. El símil apropiado es una patente por una innovación, que permite a la empresa obtener rentas monopólicas durante un período, de manera que ese premio incentive el esfuerzo en innovación.
Pero las patentes tienen una duración finita, a diferencia de las rentas obtenidas por un monopolio como el del gas natural residencial. La inversión en extender la red parece haber cesado para todos los efectos prácticos, pues de la memoria del año 2013 de Metrogas se obtiene:
Información financiera de la Memoria 2013 de Metrogas
Es decir, la empresa tiene una rentabilidad de 27.6% sobre ventas, y de 12% sobre activos, y las del año anterior también son muy elevadas. Al mismo tiempo, la inversión es bajísima: invierte aproximadamente un 30% de las utilidades. Es por eso que la red se extendió solo un 0.9% respecto de año anterior. Entre el año 2009 y el año 2013 la empresa solo se ha expandido en un 4.5% en términos de la extensión de la red.
En el mismo período 2009-2013, Metrogas ha obtenido utilidades totales (sumadas sin descontar) de $298 342 MMM. Es decir, en estos años ha obtenido utilidades por USD 541 621MM, contra una inversión acumulada –según la memoria de Metrogas— de USD 1081MM.
Conclusión
La rentabilidad sobrenormal de Metrogas no está financiando inversión en extender las redes de distribución. Parece razonable evaluar si conviene regular a Metrogas.1
Postscript:
La corrección a las cifras del período 2009-2013 responden a un error de suma. No cambian el hecho que en cinco años la empresa pagó la mitad de su inversión. Si hubiera considerado el interés sobre las utilidades de los años 2009-2012, el resultado habría sido mejor aún.
Nota
1. El Ministro de Energía es prudente al sugerir la regulación como una opción. Nuestro sistema regulatorio es deficiente, y usando la tecnología regulatoria que se usa en otros sectores existe el riesgo de obtener un precio regulado superior al del gas licuado distribuido en balones.